08/06/2020

MASONERÍA, PENSAMIENTO Y CIENCIA

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A lo largo de la historia han sido muchos los aportes de la masonería para el progreso de la humanidad. Para muchos son conocidos dichos aportes a lo largo de la construcción y desarrollo del mundo moderno, pero, así como los masones resguardan celosamente el secreto masónico, los aportes a la ciencia no solamente podrían pasar desapercibidos, sino también completamente desconocidos. Tal como señala Molles (2009), en su artículo “Esta religión sobre la cual todos los hombres concuerdan”: la invención de la masonería, una revolución cultural entre religión, ciencia y exilios, publicado en la revista brasileña de historia de religiones: “La francmasonería despierta un creciente interés en América latina. Sociólogos e historiadores de las religiones, de las relaciones internacionales o de las ciencias, por ejemplo, subrayan regularmente su importancia en los procesos de modernización del siglo XIX” (p, 1).

Hoy en día, en plena era del desarrollo del campo neurocientífico y posterior al siglo XX, la conjunción de las diversas disciplinas en la búsqueda del conocimiento, han dado auge al desarrollo de múltiples disciplinas transdisciplinarias. De tal manera, que la masonería moderna no queda excluida del desarrollo del pensamiento transdisciplinario  donde se conjugan el pensamiento, la ciencia, ciencias sociales, el conocimiento y hasta la espiritualidad misma.

Inventada entre las Islas británicas, Holanda y Francia, a la confluencia del siglo XVII y del siglo XVIII, la francmasonería fue la primera expresión de una sociedad civil internacional. ¿Cuál fue la relación entre su creación y la revolución cultural del siglo XVIII, siglo de las Luces, de la ciencia y de la razón? (Molles, 2009). Conviene así, reflexionar acerca del pensamiento masónico y de cómo nace dicho pensamiento a partir de la necesidad del hombre público y común en la búsqueda de la razón.

…Desde fines del siglo XVII, Londres (seguida por París y Ámsterdam) se había convertido en el epicentro europeo de una verdadera explosión asociativa. Se multiplicaban los círculos literarios, salones, cenáculos, sociedades socráticas, órdenes druídicas, clubes, cafés, capítulos, sociedades dionisíacas, báquicas y libertinas, publicaciones y periódicos. Festivas, culturales, intelectuales, fraternales o lúdicas, estas sociedades civiles reunían a públicos tradicionalmente enclaustrados (Molles, 2015).

Podemos así inferir, que, de la dialéctica de Aristóteles, de la interrogante del pensamiento filosófico y del nacimiento de los derechos humanos tal como los conocemos hoy en día, nace el pensamiento masónico. Por tal motivo, la filosofía como una ciencia forma parte de la fundación del pensamiento masónico. Emergía y nace así tal como señala Molles, todo un continente imaginario: el mundo de la asociación y de la creación. Florecían las sociedades lúdicas, filosóficas, científicas, rebeldes y libertinos, rebeldes, lúdicos, religiosos o filosóficos, todos estos círculos participaban de una misma dinámica (Molles, 2015).

Conviene imaginar de cómo sería posible que diferentes pensamientos, clases sociales pudieran romper con el paradigma imperante de la época, todo en favor de la razón. La inocuidad de estas sociedades solo era aparente. La crítica moral, literaria o científica erosionaba la tradición, rompiendo así las barreras paradigmáticas sociales y del pensamiento imperante en la época. Capa tras capa, limaba el tradicional monopolio de la Corona o de la Iglesia en la definición de lo bueno, lo bello, lo verdadero y lo justo. Poco a poco instalaban hábitos sociales fundados en la razón crítica, en el libre examen y en la duda filosófica, esbozados desde el siglo XVI (Molles, 2015). De esta manera, dicha duda filosófica fundamenta para la masoneria tal como la ha hecho para el pensamiento científico, los pilares de un pensamiento masónico al servicio del desarrollo de la humanidad.

No obstante, así como es bien sabido que la construcción del pensamiento científico moderno tiene sus raíces y derivaciones del pensamiento filosófico antiguo, por lo que no es posible hablar de ciencia sin la rigurosidad del pensamiento filosófico, conviene reflexionar sobre el origen del pensamiento filosófico en la masonería. Tal como menciona Enrique Hernández Ureña (1985) en su artículo sobre la vida del Q:.H:. Christian Friedrich Krause Eisenberg, KRAUSE Y SU IDEAL MASÓNICO: HACIA LA EDUCACIÓN DE LA HUMANIDAD: “Toda la pasión casi desmesurada, por la ciencia y el estudio, no es la única que invade el espíritu del joven Krause. Junto a ella está la pasión por su propia perfección moral, perfección que quiere poner desinteresadamente al servicio de la humanidad” (p, 74). En virtud de la pasión del pensamiento de Krause, se puede inferir la conjunción de la practica moral y de las virtudes al servicio del conocimiento y de la humanidad, raíces mismas del pensamiento masónico.

…Krause es un filósofo que no se incorpora a una logia masónica solamente
por ser lugar de encuentro con otros ilustrados, sino, mucho más aún, porque
ha barruntado que la Hermandad masónica constituye la única institución
histórica que tiene como finalidad y razón de ser el cultivo en el hombre de su
pura y completa humanidad, a diferencia de otras instituciones muy buenas y
necesarias, a cuya cabeza van la Iglesia y el Estado, pero cuyas finalidades
de formación humana no sólo parciales (p, 78).

Es así como el pensamiento filosófico de Krause se pone a servicio de la masonería y, por consiguiente, la masonería como institución al servicio del desarrollo del pensamiento filosófico y masónico de Krause. Tal como señala Ureña (1985): “A través de la investigación histórica de sus orígenes, Krause quiere sacar a luz el ideal de la masonería para, una vez conocido, alentar en su dirección la renovación de la Hermandad masónica existente en ese momento histórico concreto” (p, 79). Es importante resaltar aquí, que Krause en su afán de búsqueda y perfección moral, no solo propone la renovación de la educación, del pensamiento filosófico y masónico, sino más bien una alianza entre la hermandad y la humanidad. Finaliza así Ureña (1985), su disertación acerca de la conjunción del pensamiento filosófico de Krause, la masonería y la humanidad:

…Y encuentra como resultado de su monumental trabajo histórico lo que él había sospechado ya, y lo que le había llevado precisamente a iniciarse en la Hermandad: que el ideal masónico coincide efectivamente con el ideal de la Humanidad que él está fundamentando y plasmando como «Alianza de la Humanidad» en su sistema filosófico (p,79).

Concluye así QQ:.HH:. este humilde aporte al conocimiento del pensamiento masónico, filosófico y de la masonería dentro de un enfoque científico. Conviene así reflexionar acerca de la importancia del pensamiento del Q:.H:. Krause, Doctor en Filosofía, quién en su afán de la búsqueda de la razón y lo justo, supo congeniar el pensamiento científico y humano con la hermosa institución llamada Francmasonería.

Mi palabra:.

AbM

FUENTE: https://rlspiojaramillo42.wordpress.com/2020/05/12/masoneria-pensamiento-y-ciencia/