El miedo, el poder y la virtud

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El miedo es una de las emociones que se producen en los animales y en el ser humano cuando se encuentra en frente de un riesgo o amenaza, biológicamente cumple un papel fundamental en la supervivencia y, además en el caso de las personas en el menoscabo de su autoestima. Este mecanismo adaptativo y de defensa es parte de nosotros desde que nacemos y se va alimentando desde concepciones personales como las experiencias y desde concepciones sociales como las creencias, tradiciones, educación, cultura, etc.

Por otro lado, esta emoción le ha permitido funcionalmente al ser humano sobrevivir frente a los riesgos que vive a diario como por ejemplo; desde lo más simple, cruzar la calle, alejarse del fuego, de los lugares peligrosos, etc. En el sentido familiar le permite a las personas cuidar de los suyos, tomar decisiones, realizar acciones que garanticen la vida de quienes ama. Sin duda el miedo es una emoción que es parte de la vida, pero se vuelve peligrosa cuando nos paraliza, nos convierte o nos acostumbra a una condición que no nos permite avanzar o nos afecta continuamente, es aún más peligrosa cuando nos hace que actuemos irracionalmente en contra de algo o alguien de manera violenta.

En la historia de la humanidad la mayor parte de las guerras han surgido por el miedo, el miedo a no tener suficiente, el miedo de ser invadido, a profesar una religión diferente, el miedo al otro, o a los otros, y es que el miedo es uno de los elementos más potentes a la hora de homogenizar a la sociedad para dominarla.

En el caso de la filosofía el primero en escribir sobre cómo enfrentar el miedo fue Aristóteles manifestando que es malo ir demasiado lejos como no hacer lo suficiente, es decir, es malo ser valiente sin medir los riesgos, pues nos convertiríamos en temerarios y probablemente moriríamos a la primera, pero tampoco es bueno ser cobarde y no atreverse a hacer lo que la circunstancias exigen y el desarrollo precisa, quedando así paralizados y superados por los hechos. En consecuencia, Aristóteles plantea el cultivo de las virtudes que serán la justa medida entre la temeridad y la cobardía. Este planteamiento enfoca al ser humano dentro de la razón para superar sus miedos, medir los riesgos y tomar decisiones que le permitan progresar y adquirir confianza.

Si analizamos el razonamiento de Aristóteles nos damos cuenta de que concibe al miedo desde el punto de vista personal y racional del ser humano y podríamos inferir que el hombre virtuoso o bueno será el que cultive la razón y el hombre malo o cobarde será el que es presa de sus pasiones, actúa sin medir consecuencias o simplemente no hace nada frente a un hecho que le afecta a él y a la sociedad.

Como bien sabemos el hombre es una animal social y político por tanto el miedo también es un efecto de la sociedad, en este caso Hobbes filósofo británico afirmó: “el hombre es como un lobo para el hombre” y sólo la organización hará que las fieras puedan vivir de una forma armónica venciendo el recelo que tenemos entre humanos. En ese sentido el miedo es la base y límite del pacto social, Hobbes plantea al Estado como un ente que garantiza el alcance y límite del miedo es así que el Estado solo les quitará a los hombres lo que los hace temibles, y en este sentido coincide con Aristóteles en el criterio que el hombre debe liberarse de sus desenfrenadas apetencias para que tome decisiones que beneficien a los demás mediante acuerdos que permitan la vida en tolerancia y armonía. En los planteamientos de Hobbes dice que los fuertes se impondrán ante los débiles, no obstante, por más fuertes que sean en algún momento tendrán que descansar entonces el más débil podrá apuñalarlo, de ahí nace el miedo social, por tanto, sólo se estará tranquilo cuando la sociedad pierda ese miedo de unos a otros.  Para mediar esto Hobbes plantea que el hombre elige a un soberano o una asamblea para que lo gobierne y no pueda infringir ningún daño a sus semejantes, más vale temer a uno que a todos, pero ese uno se debe regir por normas claras y no por caprichos. Infiriendo el pensamiento de Hoobes podemos decir que el aprendizaje histórico y la experiencia reflexiva hará que los miedos sociales que enfrentan a los humanos entre sí sean superados mediante la organización y los acuerdos en el sistema social regidos por las leyes que garanticen la convivencia.

Ahora bien, el miedo es una emoción individual y una construcción social que mal gestionada puede ser utilizada desde dos variables la primera para dominarnos y paralizarnos y la segunda para hacernos temerarios frente a una realidad. Es así como desde el punto de vista individual surge la pregunta ¿cuál es el miedo más profundo que tiene el hombre?. Si especulamos acerca de la respuesta; el miedo de las personas son todos los temores que rondan o conducen a la muerte, sin embargo, no podemos vivir si pensaríamos sólo en morir, desde esta idea y a sabiendas que somos mortales y que nuestra presencia física algún día terminará irremediablemente, siendo aristotélicos y sobre todo valientes debemos plantearnos afrontar la vida para trascender. Sin embargo, Otra forma de responder a esta pregunta es cuestionarnos ¿quiénes realmente somos? Somos lo que creemos ser, es decir conocemos nuestros miedos, cómo podemos enfrentar la vida si realmente no sabemos quiénes somos y a qué le tememos.

Desde el punto de vista social ¿cuál es el temor que tiene la sociedad? En ese sentido los temores son variados, pero principalmente la sociedad le teme a la pobreza y en consecuencia le teme al pobre, que se convierte en objeto y sujeto del discurso de dominación social, y los soberanos que nos representan no son elegidos por su liderazgo son elegidos por su discurso argumentado en el miedo; el miedo al rico que supuestamente acumula capitales, el miedo al pobre que supuestamente se convertirá en un delincuente o en una carga para la sociedad, el miedo al extranjero que nos quita oportunidades, el miedo al diferente que no encaja el estatus moral que creemos que es el adecuado para vivir, el miedo al político corrupto que nuevamente nos decepcionará, en fin, el discurso político del miedo está dominando nuestra sociedad y esto se frena sólo con la búsqueda de la virtud y de los más altos valores humanos.

Finalmente queridos hermanos afrontemos nuestros más temibles miedos desde la virtud y transcendamos más allá del fin de nuestros días con los más altos valores que como humanos compartimos y que esta hermandad nos brinda cada día. Sólo morimos cuando nos olvidan.

Mi palabra

MONSER

FUENTE: https://rlspiojaramillo42.wordpress.com/2020/05/15/el-miedo-el-poder-y-la-virtud/

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