09/21/2020

MASONERIA; EL PODER DEL AMOR

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El Poder del Amor es, pues, la Clave de todos los poderes del Magisterio: el Amor que
se expresa y ha de expresarse en creciente capacidad de dar. Unicamente «esforzándose
en dar» lo que tiene, sabe y es, ascenderá las dos gradas que lo separan del estado de
Compañero al de Maestro.


Con objeto de «dar» se lo invita a hacer otros dos viajes que se juntan a los cinco del
Compañero para completar el místico número siete, los que se acaban cerca del
Segundo y del Primer Vigilante, a los cuales brinda, respectivamente, las Palabras de
Aprendiz y Compañero. En estos dos viajes también se sintetizan y se revisan las
pruebas, esfuerzos y progresos realizados durante su paso a través de los dos primeros
grados.


Comienza así para él una nueva etapa evolutiva después del regreso que lo habla
conducido otra vez, en el Cuarto de Reflexión, frente a las apariencias emblemáticas de
la muerte, los Principios de la Vida y su propio testamento iniciático.


La palabra de aprendiz que le pide el Segundo Vigilante es la nueva fe que renace en su
corazón, después de haberse enfrentado con el Gran Misterio, a la luz de su
discernimiento individual. La palabra de compañero que le exige el Primero es
igualmente la manifestación de la esperanza, que es como la Estrella Matutina que
ilumina su sendero, permitiéndole progresar .


Se halla así en condición de cumplir un tercer viaje misterioso, que lo hará «pasar sobre
la muerte» y lo conducirá a vivir realmente, en vez de ser simple testigo, como

protagonista, el drama simbólico, que constituye el sujeto central del Tercer Grado.
Pero, antes se le pregunta si está dispuesto para atravesar «el negro tártaro» de los
misterios del más allá para poder gozar de «la Paz del Olimpo» que nada tendrá el poder
de turbar, demostrando así a los presentes, con la tranquila y serena seguridad de su
marcha, que se halla inmune de toda complicidad en el crimen que se le imputó, al
ingresar en la Tercera Cámara, por haber «vuelto», en virtud de su discernimiento
espiritual, al estado edénico primitivo de inocencia (2), librándose del Pecado Original
de la Ilusión.

FUENTE: MANUAL DEL MAESTRO. Aldo Lavagnini (Magister). Digitalizado por Biblioteca Upasika