09/18/2020

Modernidad y tradición: los retos culturales y políticos del mundo globalizado

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Enver Torregroza

¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta el mundo contemporáneo? Si juzgamos la historia reciente a la luz de las metas, los valores y el programa político occidental moderno, terminaríamos enumerando una serie de resistencias de orden cultural y político que habría que vencer para que la marcha del desarrollo prosiga felizmente su cauce. Sin embargo, y he ahí el problema, quizá lo que valga la pena sea más bien enfocar nuestra atención en esas resistencias, no como obstáculos en un supuesto camino válido por sí mismo y que nadie cuestiona, sino como síntomas de necesidades de fondo, de orden social, político, cultural y hasta existencial, que los procesos de globalización han desatado y puesto en evidencia. Fenómenos que aparentemente son consecuencias negativas de la globalización o que invitan a juzgar sus procesos negativamente, pero que no se habrían articulado tan claramente y no tendrían tanta fuerza si no fuera por la globalización misma, que la constituyen y hacen que tengamos un concepto histórico y filosófico cada vez más profundo de lo que la globalización significa como experiencia histórica humana transcivilizacional. Una globalización como mundialización de la modernidad, en la que la conservación de tradiciones e identidades culturales se convierte en una prioridad política y económica consustancial a los valores que el mismo mundo moderno defiende: entre ellos los derechos humanos, la justicia y la felicidad.

Vistas así las cosas, resulta en exceso superficial valorar negativamente la globalización -o la modernidad- por generar el desmantelamiento y la pérdida de tradiciones y por traer altos costos para los marcos de referencia a partir de los cuales se construye la identidad social, política y hasta la individual, pues quizá haya sido la globalización -política, económica y cultural- el proceso histórico que más ha impulsado la necesidad de manifestar los vacíos que generan las pérdidas de tradiciones, siendo su búsqueda, conservación y defensa no una reacción a la modernidad, sino la más moderna de las reacciones. Haciendo eco a una idea de Odo Marquard, habría que hablar aquí de cómo entre más moderno el mundo se hace, más necesarias son las tradiciones, pues el porvenir necesita cada vez más del provenir, para compensar sus posibles excesos. Es deber de los analistas no reducir la comprensión de las dinámicas políticas contemporáneas a un marco de referencia binario, en el que la oposición modernidad-tradición está al servicio de juicios de valor superficiales. La realidad social y política suele ser mucho más compleja como para pensar solo en términos de «bueno» y «malo».

Las colaboraciones que conforman este número de la revista Desafíos y que presentamos a continuación representan distintos esfuerzos por reconstruir las tensiones entre modernidad y tradición, en escenarios diversos y desde perspectivas teóricas y metodológicas muy variadas. Esto nos habla no solo de la riqueza temática que convoca una temática como la propuesta por los editores invitados, sino también de cómo es necesaria una mirada plural para abordar tantos fenómenos en los que la cultura y la política se cruzan, y así hacerle justicia a los problemas, sin someterlos indebidamente a un único paradigma metodológico o un mismo marco analítico. En los artículos de este número, la tensión entre modernidad y tradición aparece por ello atravesando problemáticas múltiples: desde los procesos de construcción de la identidad producto del exilio político o de la experiencia religiosa comunitaria, pasando por la idea de modernidad en la lectura del pasado, las tensiones de la secularización y las transformaciones del capitalismo, hasta la dinámica política de los espacios geoculturales, la apropiación tecnológica en culturas tradicionales, la filosofía política moderna confrontada teológicamente y la preservación de tradiciones orales populares.

El primer artículo, de Antolín Sánchez (CCHS-CSIC Madrid), presenta uno de los casos históricos más significativos de reconstrucción de la identidad: el de la identidad hispánica en el exilio español republicano. Tras la Guerra Civil y durante la dictadura de Franco, los republicanos españoles exiliados encontraron en su experiencia americana una oportunidad de encuentro con su vocación hispánica profunda. Parece una paradoja feliz e irónica del destino -como lo es toda paradoja- que el republicanismo español haya tenido que enfrentarse con la difícil empresa de pensar lo hispánico, habiendo sido el discurso dominante de la identidad española del franquismo un promotor de su exilio; pero la paradoja es aparente, puesto que la revisión histórica de Sánchez nos recuerda que el asunto de la identidad hispánica siempre se ha dado de múltiples formas y que cabe en todas ellas identificar el síntoma de una profunda necesidad social, política y existencial. No nos cansaremos de insistir en que las múltiples formas de la hispanidad, las hispanidades, no son expresiones de una misma sustancia, sino sustancia de un mismo problema, de un poder ser y un no poder ser que mutuamente se configuran. El caso presentado por Sánchez confirma, una vez más, que las condiciones de posibilidad suelen ser las mismas condiciones de imposibilidad y que los procesos de construcción política y social de una identidad histórica suelen identificarse con la experiencia de su deconstrucción.

El artículo del profesor Carlos Arturo López da cuenta críticamente de la manera como los historiadores suelen interpretar la producción escrita en Colombia para desarrollar sus investigaciones sobre los procesos políticos, sin cuestionarse por la forma como se han producido tales textos. Al trascender la imagen recortada de los documentos, que se concentra en los gobiernos y la modernización, el profesor López abre la puerta para una lectura más sólida del campo intelectual colombiano, evidenciando cómo esa construcción histórica y mental llamada modernidad se ha usado como marco de referencia para sesgar la lectura de nuestro pasado.

En un mundo cambiante como el nuestro, en el que la identidad aparece como una necesidad existencial concreta y no tanto como el imperativo político de antaño, resulta muy útil examinar el papel de la experiencia religiosa y sus marcos de referencia. El artículo de Nicolás Panotto trata el problema de la construcción de la identidad a partir de un concepto amplio de ella, estudiando el caso de una comunidad neopentecostal en Buenos Aires. La especificidad religiosa de esta comunidad ofrece elementos para profundizar la condición de los grupos religiosos como sujetos sociopolíticos en un mundo necesariamente plural.

Aún falta mucho por entender de las dinámicas de funcionamiento de la globalización. En este sentido, Camila Arbuet ofrece un aporte, por medio de la interpretación de uno de los libros clásicos de estudio en las ciencias sociales, El capital, principalmente por su explicación acerca de la configuración social, política y económica del sistema capitalista moderno. Para Arbuet, Karl Marx explica muy bien la lógica de desarrollo del capitalismo, pues no solo da cuenta de su etapa germinal a finales del siglo XIX, sino que también permite entender su actual desarrollo globalizado. Según Arbuet, El capital, al ser un clásico, todavía tiene cosas que decirnos y algunas de sus tesis están vigentes para comprender la economía política contemporánea.

En ocasiones, los procesos de integración interestatales buscan la defensa de intereses comunes sobre la base de los vínculos lingüísticos. El fundamento lingüístico se convierte en vínculo importante para configurar espacios alternativos de difusión cultural en el ámbito internacional, en los que se pueda se pueda hacer oposición a la preponderancia del inglés que viene aparejada a las dinámicas de la globalización. Aymeric Durez se interesa por mostrar el desarrollo de las organizaciones geoculturales que se han creado alrededor de los espacios hispanoparlantes, francófonos y lusófonos. Son consideradas las organizaciones más fuertes por lograr nuevamente un nexo entre países que anteriormente mantenían una relación de colonialidad y que, en la actualidad, bajo condiciones de igualdad, procuran posicionarse de manera conjunta en el escenario internacional.

El artículo de Paola Acosta tiene el propósito de observar la apropiación que algunos pueblos indígenas hacen de las tecnologías de la información y la comunicación (Tic). Estas se han introducido gradualmente en los pueblos indígenas por parte del Estado y de organismos multilaterales para acortar la llamada brecha digital. Tal experiencia trae a colación preguntas sobre el uso y prácticas que genera la incorporación de Tic y sobre la relación cultural que allí se configura. La autora explica este proceso mediante el estudio etnográfico del pueblo indígena kokonucoubicado en el departamento del Cauca, en Colombia, el cual ha introducido las Tic dentro de un proceso de fortalecimiento de su Plan de Vida como comunidad.

Facundo Bey centra su artículo en la filosofía política que se puede extraer de los ensayos del famoso escritor británico Gilbert Keith Chesterton, en particular Heretics Orthodoxy. Para Bey estos textos tienen una importancia fundamental en la crítica a las ideologías modernas sobre el progreso, pues cuestionan sus ideas implícitas de democracia, justicia e igualdad, sociedad e historia. A Bey también le interesa mostrar cómo Chesterton trae a colación doctrinas teológicas como la caída y el pecado original para explicar el motor de las acciones colectivas políticas contemporáneas, las cuales se orientan postulando un punto de llegada utópico que tiene que revisarse constantemente en la marcha para evitar su degeneración. Es refrescante recuperar una de las críticas más lúcidas del programa político moderno, poniendo en evidencia los valores cristianos que -a pesar de la secularización o aun gracias a ella- lo han alentado y todavía siguen sosteniéndolo.

Por último, esta edición de la revista Desafíos presenta el artículo de Marianela Peña, donde se exponen los retos políticos actuales que debe superar la cuentería popular latinoamericana en relación con los procesos homogeneizadores que impulsa la globalización. A la autora le interesa puntualizar sobre la importancia de las tradiciones orales en los diversos procesos sociales y culturales, que deben entenderse como narrativas orales que expresan diferentes sentidos y formas de vida. Para Peña, la cuentería popular es una parte fundamental de la identidad latinoamericana que, al ser considerada tradición que pasa de generación en generación, merece preservarse mediante la figura de patrimonio cultural inmaterial que ha impulsado la Unesco.

Esperamos que este número contribuya positivamente a ampliar y profundizar los estudios sobre la dimensión cultural de los fenómenos políticos contemporáneos. Agradecemos la colaboración de los colegas de la Red Internacional Mundo Hispánico, pues ofrecieron sus buenos oficios para divulgar de manera efectiva la convocatoria que dio lugar a este número. En particular, a nuestro editor invitado, el Dr. José Luis Villacañas V., profesor e investigador de la Universidad Complutense de Madrid, colaborador constante y amigo de la línea de investigación Historia, Cultura y Filosofía Políticas del Centro de Estudios Políticos e Internacionales (CEPI).

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FUENTE: http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0124-40352014000200001