SOCIEDAD

3 conceptos judíos básicos que aprendí de mi padre

Antes que nada, sé una buena persona, un buen ser humano.


Hace muchos años, cuando viajaba por el Oriente Lejano, en una especie de “librería” en Indonesia, encontré un libro que se llamaba Un hombre, escrito por una tal Oriana Fallaci de quien nunca había escuchado. Lo compré, más que nada, por el asombro de ver un libro en español en un destino tan remoto…

Ese “hombre” del libro se llamaba Alexandro Panagoulis, un idealista, inquebrantable, incorruptible, opositor y luchador contra la dictadura militar en Grecia en los años 70, quien fue detenido, perseguido y torturado, y quien finalmente encontró su muerte en un extraño accidente en el año 1976 como muchos otros idealistas y luchadores en esos años en diferentes lugares del planeta.

Pero lo que entendí a medida que leía el libro es que ese “hombre” también podría haberse llamado Azriel Ben Nejemia z’’l, mi querido padre de bendita memoria. Un idealista, inquebrantable, incorruptible, luchador, por el prójimo, por el pueblo judío, por Israel, por los valores que nos definen como “seres humanos”, ese simple pero extremadamente difícil concepto que los grandes rabinos nos repiten una y otra vez “lifnei kol, tihiyé ben adam”, ‘antes que nada, sé una buena persona, un buen hombre’.

Mi padre, a pesar de no ser una persona practicante, pudo mostrarme —no con palabras, sino con sus acciones— aquellos conceptos que nuestros sabios, de bendita memoria, definen como básicos para la construcción de nuestro carácter, y de nuestro crecimiento y acercamiento a Dios.

He aquí 3 conceptos judíos básicos que aprendí de mi padre:

1. Nosé beol im javeró ‘Soporta el yugo de tu prójimo’. Compartir la preocupación del otro, sentir su pena, hacerlo sentir que estamos a su lado, al menos con el oído atento y el corazón abierto, es una de las características que nos asemejan a Hashem, quien hace lo mismo con nosotros. Mi padre cumplía este mandamiento, imitaba a Hashem en este aspecto, de tal manera que muchas veces como hijo, inmaduro aún y desconocedor de lo que es ser un verdadero hombre, lo criticaba. ¿Como podía dolerle tanto el malestar del otro? En definitiva es “otro”, no tú. Pero no era así para mi padre, ni tampoco lo es para Hashem ni para el judaísmo.

2. Osé mishpat veOhev jésed ‘Hacer justicia y amar la bondad’. El gran rabino, el Jafetz Jaim zt’’l, preguntaba: ¿Por qué es que uno debe hacer justicia, pero amar la bondad? ¿Cuál es la diferencia entre hacer y amar? Y explica que amar la bondad significa perseguirla, y que incluso cuando no se nos presente una oportunidad, debemos estar permanente buscando de manera activa la forma de ayudar a alguien, como un enamorado que todo el tiempo está buscando como expresar su amor. Hace poco, recibí un mensaje de un amigo quien me contaba que había soñado con mi padre y que el sueño era tan real, tan vívido, y que él en el sueño sabía que mi padre había fallecido, y que mi padre también lo sabía, pero de todos modos ahí estaba él, diciéndole que había una persona que necesitaba ayuda y que había que ocuparse de ella.

3. Morat rabó ‘Respeto por los rabinos’. El mundo actual otorga un extremo valor a la horizontalidad, a la falta de autoridad o, mejor dicho, a la autoridad de “hacer lo que yo quiero”. Así, las familias se separan, los hijos no respetan a sus padres, y los abuelos, son casi una “carga” que sería mejor no tener. No es así para el judaísmo. La figura de autoridad se basa en la sabiduría y en el ejemplo personal. Aquellas personas que se destacan por su conocimiento y por la integridad de sus acciones, son aquellos que el pueblo elige de manera espontánea como líderes. Mi padre veía en cada rabino, en cada maestro, en cada educador, una persona que había santificado su vida por am Israel y por el judaísmo, y como tal, debía ser respetado y apoyado en aquello que necesitara para llevar adelante su importante misión.

Yo tuve el privilegio de estudiar durante muchos años en un seminario de estudios de Torá y Talmud. Tuve el honor de recibir y aprender de importantes rabinos en este recóndito lugar del planeta, tan chico, pero tan crucial para todo el mundo, Israel, y más específicamente la sagrada ciudad de Jerusalem. Y sin embargo aún creo estar muy lejos de aquello que mi padre con su sencillez, honestidad, transparencia, y corazón, fue.

Como fundador y director de OLAM LATINO – KOLEL LATINO, una institución que trabaja en Israel hace más de ocho años en pos del crecimiento y el apoyo a personas y familias que quieren crecer en estudio de Torá y que se encuentran en situaciones de apremio, creo que fue mi padre, con sus enseñanzas y pureza, fue quien sentó las bases en mí corazón para que yo pudiera liderar esta institución que hoy apoya a unas 250 personas.

Quiera Hashem que el mérito de cada acción positiva que se realiza en el marco de esta institución, ayude a que el alma de mi padre se eleve cada vez más y más.


OLAM LATINO – KOLEL LATINO es una organización sin fines de lucro que ayuda a familias latinas en Israel. El apoyo que brindan va desde lo espiritual y emocional hasta lo físico, con grupos de estudio, kolelim, clases y también con paquetes de ayuda para las fiestas, shabatot, etc. Si quieres apoyar esta hermosa iniciativa, te invitamos a realizar una donación a OLAM LATINO haciendo clic aquí.

fuente: https://www.aishlatino.com/iymj/mj/3-conceptos-judios-basicos-que-aprendi-de-mi-padre.html?s=mm

Categorías:SOCIEDAD, VALORES

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