09/23/2020

Las vulnerabilidades destapadas por la Covid-19; ¿una oportunidad para la sostenibilidad?

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Tania Fernández en OpiniónRSE/RSC/Sostenibilidadcrisis de la COVID-19Green Deal Europeo

La crisis de la COVID-19 ha supuesto un verdadero shock sistémico para nuestros sistemas socio-económicos y sociales poniendo de manifiesto la fragilidad de estos y su falta de resiliencia. Antes de la llegada de la COVID-19, numerosas vulnerabilidades se encontraban en estado latente, sin que reconociésemos del todo nuestra exposición a esos riesgos; ha hecho falta una pandemia mundial para sacarlas a la luz. Sin embargo, como en todas las crisis, las perturbaciones ocasionadas pueden servir de catalizador para repensar nuestros modelos productivos y sociales de manera a hacerlos más resilientes y sostenibles a largo plazo.

Quizás “incertidumbre” sea uno de los términos más recurrentes últimamente, pero cabe esperar que las prioridades en materia de sostenibilidad empresarial sean una de las piezas clave de los cambios que se avecinan.A raíz de la crisis, las empresas han tenido que hacer frente a ciertas vulnerabilidades que no tenían contempladas y que se encontraban fuera de su mapa de riesgos. Sin embargo, es curioso observar que, dentro de estas vulnerabilidades, las que más preocupan a las empresas son aquellas que no dependen directamente de sus modelos de negocio sino de la coyuntura del sistema y por consiguiente perciben una mayor exposición a factores de riesgo externos que están en gran medida fuera de su esfera de control pero que les afectan de manera directa en sus operaciones.

Según el informe ‘Vulnerabilidades y repercusiones de la COVID-19’ publicado por Forética, una de las vulnerabilidades más visibles y con mayor impacto es el alto grado de desigualdad – entre los países y dentro de ellos -, y la consecuente agudización de las brechas socio-económicas, culturales y políticas. Sin duda alguna, durante los primeros meses de la crisis, hemos podido ver cómo ciertas desigualdades –generacionales, económicas, de género, etc. -, se han visto acentuadas, pero también como el factor humano, ha ido cobrando un lugar preponderante en la respuesta de las empresas como una manera de intentar paliar esas desigualdades. De hecho, este aspecto se traduce de manera clara cuando se observa el cambio de prioridades en términos de sostenibilidad de las empresas. De acuerdo con los resultados de la encuesta realizada por Forética sobre el ‘El Futuro de la Sostenibilidad post COVID-19’ en las empresas, el futuro del trabajo –con todos los retos que conllevan las nuevas formas de teletrabajo en términos de flexibilidad, conciliación familiar, transformación tecnológica, etc. -, y la salud, son dos temas que antes de la crisis solo preocupaban al 8% y 10% de las empresas respectivamente, representan ahora la primera y la cuarta prioridad  (50% y 40% de las empresas identifican esas temáticas como prioritarias). Es innegable que la COVID-19 ha tenido un gran impacto en la consideración de ciertos temas de tradicionalmente ligados a la sostenibilidad desde un punto de vista estratégico y cabe esperar que la relevancia de estas dos temáticas no solo sea algo pasajero, sino que se establezcan como dos factores muy relevantes en la gestión interna de las empresas.

En cierta medida, la crisis de la COVID-19 ha sido una “llamada de atención”, un recordatorio de nuestro grado de vulnerabilidad a las externalidades negativas y del posible impacto que los riesgos sistémicos pueden tener sobre nuestros sistemas socio-económicos. La comunidad empresarial ha sabido atender esa llamada; la respuesta inmediata de las empresas frente a la gravedad de la crisis ha sido admirable tanto por la movilización de los recursos, como por su agilidad y flexibilidad, pero su papel no acaba ahí. Muchas empresas han tomado conciencia de su rol en la reconstrucción y en la recuperación tras la crisis y, de hecho, más del 80% de la encuestadas por Forética, se están planteando modificar su estrategia de sostenibilidad para responder de manera más eficiente a los desafíos y riesgos futuros.

Todos estos cambios contribuyen a lo que John Elkington denomina como Green Swans (“cisnes verdes”[1]); una perspectiva bastante alentadora para el “Futuro de la Sostenibilidad” ya que fomentaría un replanteamiento de nuestros sistemas y modos de vida hacia una recuperación más sostenible. Un buen ejemplo de esto es el creciente grado de preocupación acerca el cambio climático y el énfasis que los gobiernos europeos, pero también el español, están poniendo en el Green Deal Europeo como una vía para afrontar la crisis de una manera más sostenible y responsable. La lucha contra el cambio climático aparece ahora más necesaria que nunca para intentar reducir el riesgo de otra emergencia planetaria y promover una mayor resiliencia económica, social y ambiental. En este aspecto, la colaboración público-privada será también una herramienta clave a la hora de reducir los riesgos sistémicos y propiciar una recuperación sostenible a largo plazo.

En este contexto, desde Forética, tras haber analizado junto con las empresas participantes en el proyecto el ‘El Futuro de la Sostenibilidad post COVID-19’ las posibles repercusiones a mediano y largo plazo de la COVID-19, queremos dar un paso más allá y reflexionar sobre futuros escenarios de “retorno a la normalidad” pero también sobre la necesidad de modificar las estrategias empresariales para asegurar una mejor gestión de riesgos a futuro. Para ello, trabajaremos de la mano de las empresas en la elaboración herramientas y roadmaps de recuperación que permitan fomentar la relación con inversores e implicar a los Consejos de Administración para asegurar una mayor resiliencia en un contexto post COVID-19.

[1] John Elkington, Green Swans: The Coming Boom in Regenerative Capitalism (Fast Company Press, 2020)

TOMADO DE: https://diarioresponsable.com/opinion/29720-las-vulnerabilidades-destapadas-por-la-covid-19-una-oportunidad-para-la-sostenibilidad