09/19/2020

REFLEXIÓN SOBRE LA ÉTICA POLÍTICA DE UNA MASONA

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¿Qué está ocurriendo con la política de hoy en día en España? La contemplación del panorama político actual no es precisamente alentadora.

Muchos de nosotros asistimos día tras día, cuando nos asomamos a los medios de comunicación, a espectáculos bochornosos ofrecidos por los partidos políticos de este país.

En una etapa de grave crisis económica que dura ya unos años, donde las clases populares sufren cada día sus consecuencias, y no han dejado de realizar grandes esfuerzos; donde el nivel de pobreza actual es el más alto desde la II Guerra Mundial – “es doloroso ver miles de personas sin techo por las calles de Madrid y Barcelona” – observamos atónitos, cómo la clase política no ha dejado de disfrutar de sus prebendas económicas.

A todo esto hay que añadir un escandaloso sector de la clase política inmerso en numerosas causas judiciales de todo tipo, aprovechando su posición privilegiada.

Los niveles de corrupción en la política se han incrementado en los últimos años, y eso provoca una cierta añoranza de la política de antaño. La corrupción en España es consecuencia de dos cosas: nadie asume responsabilidades y hay una enorme falta de ética.

No cabe duda de que está cundiendo el mal ejemplo ante la sociedad, por parte de la clase política española y con este caldo de cultivo asistimos por primera vez en nuestra etapa constitucional reciente, a una sociedad que ha roto con su clase política. La sociedad ha puesto distancia entre ella y sus dirigentes, y se ha abierto una brecha entre el pueblo y sus políticos.

La política parece que ha dejado de ser un servicio público y una vocación de algunos dispuestos a sacrificarse por el bien común, para convertirse en una forma de medrar y, ello tal vez, sea el fruto envenenado de la sociedad materialista, consumista y muy competitiva en la que nos hallamos inmersos. Pareciera que la política hubiese entrado en el catálogo del buen consumismo y se hubiera olvidado de los principios que la han movido a lo largo de la historia.

Es cierto que todo tiene relación, y seguramente esa falta de escrúpulos de ciertos políticos es consecuencia de la falta de valores en la que se halla cautiva nuestra sociedad y en la preocupación por el deterioro del civismo.

Cuando al ciudadano le deja de interesar lo común, el político sin escrúpulos encuentra un caldo de cultivo en la política de donde sacar pingües beneficios a nivel individual.

Me pregunto con desconcierto y angustia: ¿hacia dónde va este país?

Durante los años ochenta y el inicio de los noventa, todos hicimos un gran esfuerzo por acercarnos a una manera de ser más europea, por ilustrarnos y evolucionar como sociedad. Algo ha sucedido, que no alcanzo a comprender, y que ha estancado esa evolución.

La ignorancia hoy parece que no le preocupa a nadie. Hay personas que la exhiben con ufanía…demasiadas personas viven cómodas en la más completa ignorancia. La sociedad está cada vez más acobardada, y los incívicos cada vez salen más impunes.

Se está perdiendo el respeto a los demás. La gente no quiere asumir las responsabilidades de lo que hace. Buscan siempre a otros a los que culpabilizar.

Todo esto tiene mucho que ver con unas generaciones educadas en la intolerancia hacía la frustración. Es una sociedad cada vez más superficial y trivial, donde se está perdiendo el foco de lo que es importante, y de lo que no lo es… y nos hemos vuelto frívolos.

Se está yendo contra la libertad de opinión, algo que en este país ha sido una derecho fundamental escaso. Los jóvenes parecen desconocer cuánto ha costado conseguirlo, y el sufrimiento que provocó el franquismo, donde no existía libertad de expresión ni de opinión.

Las personas nos atrevemos cada vez menos a opinar sobre determinados asuntos en contra de la corriente del momento. Y eso es preocupante y peligroso, porque si la gente tiene miedo de opinar, esto significa, que algo no va bien.

Llevamos poco más de medio siglo en Europa sin guerras y a las nuevas generaciones, esto le parece normal.

La balanza, no cabe duda, se ha desestabilizado. Hay que volver a poner dentro del círculo aquello que es importante, aquellos valores y principios que hacen sabios y fuertes a los pueblos y a sus gentes.

¿Cómo arreglamos todo esto? La respuesta para mí es clara: con la Educación en valores y con el Compromiso.

Como masones tenemos que impregnar de espíritu crítico a toda la sociedad.

Las apariencias suelen engañar. No hay que dejarse llevar por las primeras impresiones. No debemos ser manipulables. Debemos ser capaces de construir nuestras propias creencias, y exigir que el político vuelva a asimilar que es, fundamentalmente, un servidor público.

Quizá sea buen momento para que los masones nos impliquemos más en la política, para que nuestros valores de honradez, honestidad, tolerancia, humidad y sentido de la justicia social protagonicen las decisiones que puedan afectar a muchos ciudadanos.

La política y los políticos que tenemos ahora en España, mal que nos pese, forman parte de la sociedad en la que vivimos. Son la consecuencia y el resultado de la propia sociedad carente de valores públicos, y todos somos parte y responsables de esa comunidad humana que compartimos.

Recuperemos la sociedad para todos, recuperemos una política ética, una política útil y una política que se construya entre todos.

Educar de manera tolerante a buenos ciudadanos, significará volver a tener buenos políticos con ética, preocupados por la búsqueda del bien común.

R.·.J.·. Maestra Masón.

FUENTE: http://logiamediodia.com/wp-content/uploads/2018/06/Reflexión-sobre-la-ética-política.pdf