09/20/2020

Se formó el revolico en Revolico.com

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Sucesivos reportajes en el Noticiero de la Televisión Cubana sobre acciones contra personas que compran y venden en el mercado informal han puesto al sitio digital Revolico.com en el punto de mira de la PolicíaERNESTO PÉREZ CHANGMARTES, 11 DE AGOSTO, 2020 | 10:30 AMFacebookTwitterPinterestEmailPrintFriendly

LA HABANA, Cuba. – Inmediatamente después de ver el noticiero de las 8:00 p.m., asustada, Ismara eliminó el anuncio autorrenovable que durante tres meses había subido a Revolico.com. Le quedaban todavía algunas ropas, zapatos y misceláneas que compró en su último viaje a Panamá, en febrero pasado, y buscaba ganar con la venta lo que tenía calculado para vivir holgadamente unos meses, hasta que volviera a salir del país.

La reventa de mercancías importadas no la pensaba como un negocio para enriquecerse (lo cual no estaría mal) pero sí como una solución honrada, a su alcance, para librarse de la dependencia de un salario estatal que jamás le alcanzó para comer, vestir y cubrir los gastos del hogar.

Por su parte, Roberto, el esposo de Ismara, mecánico de autos que trabaja por cuenta propia, también se apuró en quitar de Revolico su anuncio de venta de piezas y partes.

Un reportaje en el NTV de la semana pasada hablaba de una redada policial realizada a partir, entre otras cosas, de un anuncio de Revolico. En la acción se le confiscó a otro mecánico particular varios lotes de piezas, algunas de ellas compradas en el exterior pero que, al no contar el propietario con licencia para comercializarlas, le fueron decomisadas.

Roberto, como muchos otros que ejercen el oficio de modo particular, viaja con frecuencia a Panamá a comprar piezas para reparar viejos autos soviéticos que aún circulan en la Isla, ya que los precios de tales mercancías en las tiendas estatales de Cuba, cuando aparecen, están inflados y no se les puede sacar un margen de ganancia acorde con la realidad económica que se vive hoy en el país.

De acuerdo con Ismara y Roberto, también sucedía que cuando no viajaban a buscar las mercancías, las compraban por medio de Revolico.com a otras personas que, como ellos, igual se dedican a entrarlas como artículos personales, el único modo legal de hacerlo en un país donde importar y exportar son asuntos obligatoriamente mediados por instituciones estatales que exigen decenas de requisitos e imponen innumerables condiciones al sector privado, dejándolo en desventaja frente a un sector empresarial estatal que constituye un cáncer para la economía nacional.

Revolico y páginas que prestan servicios similares dan cuenta de lo que sucede en la economía paralela (Captura de pantalla)

Comprar en Panamá o en cualquier otro país, trasladar las mercancías hacia Cuba por vía aérea o marítima como equipaje, hasta copar las pocas cantidades permitidas por las leyes aduanales de la Isla, no es algo que vuelva millonario a nadie. Tampoco puede hacerlo alguien que dependa apenas del salario estatal, sin embargo, la práctica se ha extendido. Los trabajos independientes se han vuelto más atractivos y, en consecuencia, el sector empresarial estatal ha ido quedando sin reservas de fuerza de trabajo, siendo esta una de las causas de que el régimen acuda a medidas desesperadas.

No obstante, aunque comercializar lo importado por una persona natural es considerado como ilegal, muchos se arriesgan a invertir ahorros, incluso a acudir a prestamistas para probar suerte con el contrabando que, a fin de cuentas, es la actividad que ha permitido a buena parte de los cubanos lidiar con la pobreza y el desabastecimiento crónicos, consecuencia de una gestión económica deficiente por parte del Partido Comunista, empecinado en mantener el poder político a toda costa.

Hay hasta quienes, en franco desafío de las leyes, abiertamente usan sus hogares  o alquilan locales como tiendas improvisadas para comercializar los productos importados. También están los que han encontrado en Revolico.com una variante más segura y efectiva de promocionarse, así como unirse a grupos de compra-venta en WhatsApp, Facebook y otras redes sociales, como únicas vías no controladas por el Gobierno, aunque en las últimas semanas estos espacios virtuales de comercio informal han sido objeto de monitoreo por la Policía, en un paso más en la escalada contra un grupo de “ilegalidades”.

La venta de divisas también está siendo muy perseguida por la Policía. Una estrategia para esquivarla es señalar que el canje es único y limitado (Captura de pantalla)Ante el desabastecimiento, las personas acuden al mercado informal de Revolico (Captura de pantalla)En la actualidad los anuncios diarios no sobrepasan los 8000, antes superaban los 30 000 diarios (Captura de pantalla)

Pero sucede que en cuanto a las leyes cubanas, cualquier actividad comercial o no comercial que no cuente con la venia del Partido Comunista y que no le ofrezca a este participación mayoritaria en las ganancias, será automáticamente proscrita.

Así, en conjunto, muchas de las llamadas “ilegalidades” en esencia suponen un obstáculo para los objetivos del régimen de obligar a los trabajadores a retornar a los predios estatales. Además son un elemento competitivo que les impide acaparar toda la divisa que circula en el país, a sabiendas de que existe un circuito financiero paralelo, “ilegal”, que rehúye de los bancos y que está acumulando riqueza suficiente para erigirse en fuerza independiente, autónoma, de importancia política.

Uno de los espacios virtuales donde es posible tomarle el pulso a ese otro universo económico cubano “no oficial”, “furtivo”, es Revolico.

Hay otras plataformas similares en Internet o que, adaptadas a las condiciones del acceso limitado a la red de redes en Cuba, funcionan de modo off line mediante aplicaciones móviles desarrolladas semiclandestinamente en la Isla, pero ha sido el sitio Revolico.com, fundado en 2007, la “plaza virtual” más famosa a donde acude la mayoría de los cubanos a comprar y vender productos sin tener que rendir cuentas al Gobierno.

Es por eso que la Policía ha convertido a Revolico.com por estos días en coto de caza, lo cual ha hecho cundir el pánico entre los usuarios habituales que ahora evitan el sitio o, cuando deciden permanecer, ponen en práctica estrategias de seguridad como adquirir un número telefónico en el extranjero para la cuenta de WhatsApp, expresar en letras los numerales evitando el rastreo de programas informáticos usados por la Policía o dar a entender que se trata de una venta casual y no de un comercio sistemático, entre otras.

No es la primera vez que Revolico es marcado por el régimen cubano como un sitio que propicia lo ilegal, algo que por carambola y con intermitencia ha terminado criminalizándolo, a pesar de que es un asunto que, además de absurdo, escapa al control de los dueños del sitio.

Antes de ser “permitido” el acceso sin censura a Revolico a mediados de 2016, este pasó ocho años bloqueado en los servidores cubanos. Solo en algunas instituciones y empresas estatales era posible acceder a la página pero como un acto de “desobediencia” que podía acarrear represalias. No obstante, una compilación reducida  del sitio circulaba en varios de los llamados “paquetes semanales” distribuidos en la Isla.

En mayo de 2015 el Gobierno obligó a los organizadores de la matriz principal del llamado “paquete semanal” a excluir de las entregas las recopilaciones del sitio por cuestiones “ideológicas”, pero días más tarde revocaron la decisión y Revolico retornó al “paquete”, aunque sus administradores se vieron obligados, con una serie de cambios en la política de publicaciones, a declararse “neutrales” con respecto a la posición del Gobierno cubano, para asegurar con eso que su página no continuara bloqueada en la Isla, como sucede con otros sitios, principalmente de prensa independiente, considerados como “enemigos”.

La realidad es que en estos momentos Revolico.com está siendo objeto de escrutinio permanente por parte de la Policía. Sin dudas, esto ha significado una disminución de la cantidad de usuarios que utilizan sus servicios, un fenómeno que se verifica fácilmente cuando se compara el número de anuncios diarios actuales respecto al de años anteriores.

Si a mediados del 2018 la página reportaba unos 30 000 anuncios diarios y más de 600 000 en el lapso de dos meses, en la actualidad, y posterior a la ofensiva del régimen contra “revendedores”, apenas alcanza los 8000 anuncios diarios, mientras que el promedio bimensual ronda muy ligeramente los 200 000, una reducción significativa que quizás también pudiera estar relacionada con la diversificación de servicios similares en Internet pero que, por el descenso brusco de los últimos días, en gran medida pudiera reflejar la persecución desatada por la Policía contra “revendedores”.

Los anuncios piden contactar por WhatsApp y aclaran que son mercancías de Panamá (Captura de pantalla)

Detrás de este tipo de anuncio pudiera haber una especie de anzuelo policial (Captura de pantalla)

Hay muchas estrategias para esquivar la vigilancia policial (Captura de pantalla)

Sucesivos reportajes en el Noticiero de la Televisión Cubana sobre acciones contra personas que compran y venden en el mercado informal han puesto al sitio digital Revolico.com en el punto de mira de la Policía. Esta ha estado usando los datos de contacto de las personas como pruebas para acusar de “actividad económica ilícita” a quien no cuente con una licencia para comerciar. Una autorización imposible de obtener en Cuba porque el Gobierno monopoliza, como figura principal y como intermediario, todos los mecanismos existentes para el comercio a pequeña y gran escala.

El programa televisivo “Hacemos Cuba” —un espacio que al igual que la “Mesa Redonda” ha sido diseñado por el régimen no tanto para informar como para intentar condicionar a su favor la opinión pública, incluso con métodos intimidatorios—, ha expuesto nombres, números telefónicos y conversaciones privadas violando principios básicos de la ética periodística y sin siquiera verificar si se trata de verdaderos contrabandistas o, simplemente, gente que ha decidido hacer con sus propiedades y pertenencias lo que le venga en ganas, que para eso muchos las han adquirido con su dinero, en medio de grandes sacrificios personales y sin robar a nadie.

Sin embargo, lo que en cualquier lugar del universo sería una práctica de mercado normal, un derecho individual reconocido y que para nada debiera ser intermediado, fiscalizado ni criminalizado por el Gobierno, en Cuba constituye un delito que puede pagarse con años en prisión.

FUENTE: https://s3.eu-central-1.amazonaws.com/qurium/cubanet.org/destacados-guerra-contra-revolico.html