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Rostros de la educación a distancia en Miami-Dade

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22 de agosto de 2020 – 17:08  – Por CÉSAR MENÉNDEZ

La pandemia es un reto para toda familia con hijos en edad escolar, mientras los padres se convierten en maestros y los docentes pierden el control

MIAMI.– Las escuelas públicas del condado de Miami-Dade han desplegado un gran esfuerzo para garantizar el comienzo del nuevo curso escolar 20-21 de forma segura, en medio de la pandemia de coronavirus.

El próximo 31 de agosto comienzan las clases, pero hasta nuevo aviso serán de forma virtual, o sea a distancia, desde casa, por medio computadoras, a través del portal informático llamado My School Online (MSO), en el que alumnos y maestros podrán interactuar como si estuvieran en un aula, desde la seguridad de sus hogares.

Uno de los objetivos que se marcó el Distrito Escolar de Miami-Dade es que los padres pudieran participar en la solución, de un problema tan complejo como es la enseñanza en tiempos de pandemia. DIARIO LAS AMÉRICAS salió a las calles para saber de primera mano qué opinan los padres sobre el programa MSO, sus aciertos y dificultades.

Roberto, padre de dos hijos, uno de 6 y otra de 16 años, considera que MSO no es la enseñanza ideal, “ya que el padre es quien hace (en parte) las funciones de maestro. Sin embargo, el docente es quien está cualificado para enseñar y tiene la psicología para motivar a los alumnos”.

Para Roberto, “la educación por Internet no supera las oportunidades educativas que brinda la escuela. No es la condición ideal. En la escuela, los niños están en contacto entre sí, aprenden la psicología elemental al interactuar con el maestro, el aula y el resto de estudiantes”

“En el caso de los niños pequeños”, sostiene Roberto, “al ir a la escuela, adquieren la responsabilidad de cuidar sus pertenencias, sus libros, su mochila, su merienda. En casa esa responsabilidad recae en el padre, por lo tanto, el niño no las desarrolla”, explicó este padre que prefiere que sus hijos permanezcan en casa hasta que todo termine.

Adolescentes

La adolescencia es esa etapa de la vida en la que se afianzan los diferentes aspectos de la personalidad.

Roberto explica que para su hija adolescente “la experiencia de estudiar a distancia ha sido muy difícil de asumir. Ella necesita de sus amigos, salir con ellos e interactuar con su grupo”, argumentó.

Alexandra, alumna de Miami Beach Senior High School, coincide con Roberto. Considera que no es lo mismo tomar clases en la escuela que hacerlo a distancia. “A mi particularmente me gusta estudiar desde casa, pero reconozco que se aprende menos y se echa en falta a los amigos”.

Sin embargo, Alexandra prefiere regresar a la escuela solo cuanto se acabe la pandemia. “Ahora no, porque es muy arriesgado”, recalcó.

“Para mi hija el último tramo del curso pasado fue bastante complicado. Incrementó sobremanera el tiempo de uso de las redes, permanecía hasta altas horas de la noche conectada. Después, al otro día, le costaba un gran esfuerzo levantarse y dar la asistencia”, explicó Jorge Jesús, padre de una niña de 14 años y un joven de 20.

Sobre la MSO, Jorge Jesús consideró “que se trata de un situación extraordinaria de seguridad. Creo que los niños se sienten muy cómodos estudiando a distancia. El sistema es efectivo siempre y cuando haya adultos monitorizándolos”.

Al llevar la escuela a casa se producen situaciones muy singulares. “El pasado curso, tuvimos que filmar a mi hija haciendo ejercicios para su clase de Educación Física. El entrenador, con buen criterio, explicó que era una forma de evitarle estar tantas horas frente a la computadora. Por su propio bien, debía cumplir con un cierto tiempo de actividad física”, alegó.

Sobre la encuesta, sobre el tipo de asistencia que prefieren los padres, Jorge Jesús explicó “me fue difícil escoger. Todas las variantes tenían un lado negativo. Si va a la escuela, expones a tu hijo al virus. Si se queda en casa, sabes que los niños necesitan socializar y los padres trabajar. Y si escoges el híbrido, con una vez que vaya a la escuela es suficiente para que se contagie. Entonces, qué escoges”, cuestionó.

Soluciones alternativas

La asignatura pendiente de la educación a distancia es la presencia de hijos pequeños de padres trabajadores. Aquellos que no se pueden quedar solos en casa, mientras sus progenitores trabajan.

“Yo he tenido la suerte de que mi hija, desde muy pequeña, asiste a una tutoría. Es en casa de una maestra retirada, que todos los días repasa a un grupo de niños”, explicó Odette, madre de una alumna de 9 años, que estudia en una escuela pública en Hialeah.

“Nosotros somos padres cubanos, no dominamos el inglés a la perfección y preferimos pagarle a esta señora para que nos ayude con la niña. Mi hija lleva con ella cuatro años y saca notas excelentes”.

“Gracias a que la maestra ha seguido recibiendo a los niños en su casa, los padres hemos podido continuar trabajando”, comentó Odette.

“La maestra tiene un aula, donde cada alumno ocupa su puesto, conectan sus computadoras y siguen sus clases a distancia. Todo es muy higiénico, se cumplen las medidas sanitarias y hasta ahora no hemos tenido ningún problema de contagio”, aseguró.

Odette afirmó que no llevará a su hija a la escuela, mientras continúe la pandemia. “Mi hija seguirá yendo a esa casa. Ahí están muy bien cuidada y me da mucha seguridad”, recalcó.

Los más pequeños

La edad de los niños influye en cómo afrontar la educación a distancia. “Es muy difícil para los padres de niños pequeños la MSO. Los niños pequeños habitualmente juegan. Somos los padres quienes tenemos que estar pendientes para que se concentren durante las clases por Internet”, indicó Yaraí, madre de un niño de seis años.

“Durante las clases, mi hijo se pone a jugar con la computadora, le cambia el fondo de pantalla, pone su imagen transparente, o activa algo para que salgan estrellitas. Él es muy curioso y lejos de atender, se la pasa jugando. Ha llegado a ponerse de cabeza durante una clase”, comentó.

Especialistas aseguran que en edades tempranas, la presencia del profesor es fundamental. “La autoridad de la mamá, no es igual a la maestra en el aula, explicó Yaraí que ha sido docente durante muchos años.

“Ninguna maestra puede atender a 20 niños a través de la pantalla de una computadora y además impartir clases. Ellas no controlan lo que está pasando en cada casa. Los padres tenemos que estar allí, apoyándoles. Al final, somos los padres quienes ejercemos como maestros”, concluyó.

cmenendez@diariolasamericas.com
@menendezpryce

FUENTE: https://www.diariolasamericas.com/florida/rostros-la-educacion-distancia-miami-dade-n4205423