EDUCACION E HISTORIA

Cómo enfrentar una crisis.



Cuando tenemos que enfrentar una crisis, de cualquier tipo, nos estresamos, angustiamos e incluso puede “paralizarnos” momentáneamente, porque nos encontramos ante una situación “nueva”, ante la cual, los recursos que siempre utilizamos no funcionan.

Pero de nuestra actitud y de nuestra forma de reaccionar, depende el buscar y encontrar la solución o quedar atrapados en el dolor y los problemas que estamos viviendo.

¿Crees que la crisis económica, sólo nos afecta en lo que se refiere al dinero?

Definitivamente, NO.

Los problemas que nos trae la crisis o que creemos que nos va a provocar en un futuro cercano, nos provocan estrés, angustia, tensión, temor, coraje, inseguridad, etc.
Estas emociones hacen que nos enojemos o irritemos fácilmente, nos pueden volver agresivos y nos pueden causar sentimientos de frustración, inseguridad, tristeza y/o depresión.

Las crisis económicas (y cualquier tipo de crisis) y las emociones que las acompañan, nos provocan problemas en nuestra:

  • Salud,
  • relaciones,
  • autoestima y autoimagen,
  • capacidad para tomar decisiones adecuadas,
  • etc.

De esta manera, la crisis económica o aquella que estemos viviendo, puede provocar crisis en otras áreas de nuestra vida, en momentos en los que, de por sí, estamos agobiados.

Está comprobado que reaccionamos igual ante la crisis en sí, como ante la idea de que la crisis está próxima.

Emocionalmente nos afecta igual, si la vivimos, como si estamos convencidos que la vamos a vivir, aunque al final, esto no suceda.


¿Qué puedes hacer?

  1. En primer lugar, al enfrentar una crisis de cualquier tipo, es importante separar los problemas de cada área,
    ¿Cómo?
    Utiliza una hoja de papel para cada situación o problema y escribe hasta arriba, el aspecto que vas a tratar en cada una.

    Por ejemplo:
    Situación económica en mi negocio, en mi casa, problemas con mi pareja, con mi jefe, salud, depresión, angustia, insomnio, problemas con mis hijos, etc.

    Si lo más importante es la situación económica, porque es la que inició o empeoró los demás problemas, empieza con esa hoja.

    Describe la situación, escribiendo únicamente los hechos.
    No la califiques como difícil, horrible, insoportable, etc.
    Trata de ser lo más realista posible, es decir, atente sólo a lo que está sucediendo en este momento y no a lo que crees que va a suceder.
    Trata de no exagerar.
  2. No permitas que tus pensamientos alimenten tus preocupaciones.
    Está comprobado, a nivel mundial, que alrededor del 75% de las preocupaciones de la gente, nunca suceden.

    Cuando empieces a preocuparte por algo que crees que va a pasar, pregúntate:
    ¿Qué tan probable es que suceda, con la magnitud que lo estoy imaginando?

    Recuerda que nuestra imaginación no tiene límite y trabaja a una gran velocidad.
    La realidad nunca va a la par que la imaginación.
    Si estas muy estresado o tienes dudas de si estás angustiado o deprimido, pídele a alguien de confianza, que sea objetivo, que te ayude a analizar la situación.
  3. Enfrenta un día a la vez.
    No pierdas tiempo ni te angusties pensando en el ayer.
    El ayer ya pasó.
    Por mucho que hagas, te arrepientas o te regañes, no lo vas a poder cambiar.

    El mañana no ha llegado.
    Si vives en el mañana, preocupándote, descuidas el presente, que es el momento en el que podemos hacer algo positivo.
    Si puedes hacer algo para evitar un problema que se te va a presentar, hazlo hoy.
    Si necesitas actuar para cambiar una situación o solucionar un problema, actúa hoy.

    Pero no te pases parte de tu tiempo pensando en lo que tienes que hacer en un futuro o en lo que va a suceder el día de mañana.
    Es muy diferente planear una acción, que preocuparse o “rumiar” sobre una situación.
    La planeación tiene un principio y un fin.
    Es concreta y objetiva y una vez terminada, no sigues pensando en ese asunto.
    Simplemente analizas, decides y en el momento indicado, actúas.

    Pero la preocupación te acompaña día y noche.
    Te desgasta física y emocionalmente y te puede llevar a tomar malas decisiones.
    Cuando estás muy preocupado, difícilmente actúas y si lo haces, probablemente no obtienes los mejores resultados.
  4. Trabaja sobre tu autoestima y autoimagen.
    Las crisis y los momentos dolorosos, pueden afectar nuestra autoestima.
    Tendemos a culparnos de nuestros errores, a regañarnos o a sentirnos vulnerables o inseguros de cómo actuar.
    Mientras más baja nuestra autoestima, más nos afecta la situación y más trabajo nos cuesta enfrentarla.
  5. Pide ayuda si la necesitas.
    Nadie es experto en todo.
    Si necesitas ayuda o un consejo en finanzas, pídelo.
    Si tienes problemas con tu pareja, de salud o de cualquier otro tipo y no los puedes resolver solo, busca la información o la ayuda que necesites.

    Así como cuando tu coche se descompone, lo llevas al taller y si tienes una molestia en los dientes, vas con el dentista, si cualquier área de tu vida necesita atención, no tiene nada de malo que la busques.

    Con frecuencia, no vemos las soluciones porque estamos demasiado inmersos en los problemas, necesitamos poder ver la situación desde “afuera” o pedirle a alguien que está afuera, que vea las cosas con más objetividad y claridad y nos oriente.
  6. Aprende a salir de tu zona de confort.
    Las situaciones de crisis se dan, generalmente, por cambios importantes e inesperados.
    Con frecuencia esos cambios no dependen de nosotros, por lo que no podemos regresar a la situación anterior.

    Cuando esto sucede, las conductas que usualmente presentamos son poco eficaces, por lo que necesitamos buscar nuevas respuestas.
    Para poder encontrarlas y llevarlas a cabo, necesitamos ser flexibles y estar dispuestos a tolerar la incomodidad y el estrés que cualquier situación nueva y desconocida puede generarnos.
    Pero si no estamos dispuestos a salir de nuestra zona de comodidad (confort) y nos afianzamos a lo anterior, no vamos a encontrar las mejores soluciones y el sufrimiento va a ser mucho más intenso.

    Además, es importante aceptar que los cambios son parte de la vida y se van, a dar nos guste o no.
    Por lo tanto, lo mejor es aceptarlos y tratar de adaptarnos lo mejor posible, para aprovecharlos y obtener beneficios de ellos.
  7. Se perseverante, pero yendo por el camino adecuado.
    Cuando empezamos algo nuevo, nos enfrentamos a un cambio, etc., hay muchas cosas que no sabemos hacer o nos cuestan trabajo.
    No te desanimes.
    Persevera, para que las aprendas y se vuelvan conocidas y fáciles.
    Pero no perseveres, en lo que veas que no te da resultado.

Psic. Silvia Russek
Lic. En Psicología Clínica.
Especialidad en Terapia de Pareja.

Especialidad en Terapia Cognitivo Conductual.
Terapia por Internet, por videoconferencia
Citas:e-mail: bienestar.e@gmail.com

FUENTE: http://www.crecimiento-y-bienestar-emocional.com/enfrentar-crisis.html

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