MASONERIA

La Masonería y su relación con “Los Templarios”

Existiendo numerosos artículos sobre los Templarios y su relación con la Masonería, resulta un desafío algo temerario tratar el tema, luego de registrar numerosos y magistrales escritos de autores que dedicaron su atención e intelecto a explicar este de por sí, amplio y nebuloso tema de la relación entre masones y templarios.

No se trata entonces de reseñar la historia, vida y obra de la Orden Templaria sino tratar de establecer con cierto rigor, en el espacio otorgado para este escrito, la importancia del hecho histórico o mito que rodea a la orden del temple y su intrusión y relación (¿origen?) con la masonería.

Se debe señalar brevemente la diferencia entre historia y mito, entendido el primero como un hecho documentado que utiliza datos que pueden ser sometidos a escrutinio científico y el mito que generalmente es desechado como irrelevante pues se considera como un embellecimiento espurio que debe ser rechazado. Aun así, se ha establecido a lo largo del trasegar de la humanidad que la historia consiste no solo en hechos y acontecimientos, sino que también influye la relación entre ellos y la interpretación que con frecuencia imaginativa entran en concordancia con elementos míticos y por lo tanto hace parte inseparable de  la historia.

A pesar de cientos de escritos, lo cierto es que el origen de la masonería no está claro. Cada historiador posee su propia creencia por la falta de documentación clara sobre el origen exacto de la Orden. Sin embargo, coinciden la mayoría de ellos en fechas como la del paso de la masonería operativa a especulativa en 1717 y otros eventos claros.

Los autores sobre el origen de masonería han intentado establecer la herencia genealógica y todo nos indica que los orígenes de la orden se encuentran en infinidad de relatos que van desde las historias de Hiram Abiff enraizada en el Antiguo Testamento como también que desciende del Rey Athestan cuando su hijo se unió a una fraternidad de albañiles, entre otros.

Igualmente es conocido que una de las teorías que se mantienen es el origen Templario de la masonería. Los historiadores que afirman este origen, consideran que los primeros masones especulativos fueron los Templarios sobrevivientes a la persecución ordenada en 1307 por el Papa Clemente V a petición de Felipe IV  “el Hermoso” de Francia.

La leyenda comenzó a forjarse el mismo día de la muerte en la hoguera de su último Gran Maestre Jacques de Molay y la persecución tuvo su fin en el 1314 con su muerte en la hoguera. O eso se creyó, dado que muchos templarios consiguieron escapar de Francia hacia otros países donde el poder del Papa no era tanto como para poder ordenar la persecución. El hecho documentado es que la flota de barcos del temple amarrada en el puerto de La Rochelle (Francia) había desaparecido al día siguiente. Se dice no sin razón, que para explicar sus orígenes la masonería especulativa, expone con la tradición interna de la Orden y en defensa celosa de su tradición templaria, que Jacques de Molay hizo crear poco antes de ser quemado en la hoguera, cuatro grandes logias masónicas.

Esta preocupación se ha venido estudiando 300 años atrás y la pregunta durante mucho tiempo ha sido, ¿existe una conexión entre templarios y masones? ¿No será una de las tantas leyendas que envuelve a la masonería? Son innumerables los escritos dedicados al tema que han especulado en torno a la vinculación histórica y tradicional que existiría entre los caballeros templarios y los masones. Quienes niegan la existencia de tales conexiones, en muchos casos los hacen por condicionamiento y motivaciones que parten de prejuicios de todo tipo y otros en interpretaciones de fuentes históricas, La intención es buscar la verdad a través de las fuentes.

Pero otro grupo de historiadores, en esencia masones, han sostenido a lo largo del tiempo que fue en ese proceso donde se inicia el mito de la masonería especulativa. Según esta hipótesis, luego de la orden de exterminio del Soberano francés, muchos Templarios huyeron a las altas tierras de Escocia para recibir protección del rey Robert Bruce (Robert I) y se vincularon a la economía local, en especial al gremio de los constructores. En este sentido, se conoce la historia apoyada por la investigación de Baigent y Leigh en “Masones y Templarios” que reseña con detalle la construcción de la capilla de Rosslyn en Escocia a cinco kms. de Edimburgo y la leyenda de la columna del Aprendiz en un relato de 1774 y cuyo constructor, Sir William Sinclair de Rosslyn, en 1737, como masón, sometió su nombre para Gran Maestro, resultando electo y que diera vital apoyo a Roberto I (Robert Bruce), rey escocés que estuvo relacionado con la Orden de Kilwinning del Heredom.

Otros documentos que registran elementos de especial interés sobre la estrecha relación existente entre los templarios y la masonería operativa medieval, son los estudios del masón Paul Naudon, en su obra “Los Orígenes Religiosos y Corporativos de la Masonería” que relata entre otros hechos, como los templarios instalados en Metz a fines del siglo XIII, se reunía con una fraternidad de masones de Metz, confirmando, con una prueba historiográfica irrefutable, esta  vinculación.

Reconocidos estudiosos han querido demostrar con argumentos convincentes que la masonería tuvo sus orígenes en la herencia templaria. Tal es la hipótesis de los investigadores británicos Baigent y Leigh en “El Templo y la Logia”, y también la del historiador norteamericano John J. Robinson en “Nacidos en sangre”. En ambas obras se llega a la misma conclusión desde diferentes caminos. Para Baigent y Leigh, la continuidad de los templarios habría partido de Escocia, mientras que Robinson investigó los orígenes de los ritos masónicos actuales, viéndose también conducido por esa pista hasta los templarios.

Es así que debe señalarse que, en la masonería actual de origen inglés, se registran en varios de sus importantes grados formas y ritos que guardan relación directa con los templarios que se evidencian específicamente en el Escocismo, al incorporar exclusivos rasgos relacionados con los Caballeros Templarios y el  Templo de Salomón.

Si bien esto es así en la actualidad, hoy puede decirse que en nuestra masonería simbólica ya es poco por no decir desaparecido los rasgos de los elementos templarios que pudieran identificarla expresamente, salvo alusiones y detalles característicos en ciertos grados que ya se mencionaron. Es más, podemos decir sin temor a equívoco, que hoy, con las reflexiones hechas hasta aquí, se demuestra prima facie que existió una estrecha relación entre los Templarios y la Masonería.

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