MASONERIA

La Fraternidad y la Lealtad: Un Enfoque Filosófico

H:. Antonio Palomo-Lamarca, Royal Arch.
O:. de Minnesota-EEUUEn mi pueblo sin pretensión
Tengo mala reputación,
Haga lo que haga es igual
Todo lo consideran mal,
Yo no pienso pues hacer ningún daño
Queriendo vivir fuera del rebaño;
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos todos me miran mal
Salvo los ciegos es natural.

George Brassens, La Mala Reputación.Fraternitas es una palabra complicada—Latina en su origen y forma। Bruscamente puede ser traducida como “fraternidad,” o quizás “hermandad.” Como nombre, la palabra se forma con un quebrado-lingüístico: frater y nitas. Este dúo posee en sí mismo la esencia de un perfecto combinado existencial: la dependencia de unos seres para-con-otros. ¿Qué quiere decir esto desde un punto de vista lingüístico? Bien, en primer lugar, la palabra como nombre posee todos los rasgos adjetivales de caracterización propia, es decir, al estar quebrada, y formada por dos secciones distintas, ha, por ello, de poseer “dos” significaciones respectivamente. En segundo lugar, una vez que estas significaciones son propiamente diseccionadas y examinadas, la región existencial sale a flote como el corcho en el agua.La primera fase de nuestra búsqueda es meramente filológica, o sea, bandas de letras y significados paralelamente unidos. Frater, la primera parte del vocablo, significa “hermano,” “camarada,” “pariente-cercano-de-sangre.” Los Romanos, benditos sean entre los Antiguos, usaban la palabra no sólamente para referirse a sus hermanos de sangre, sino a aquellos amigos íntimos que pertenecían al mismo interés personal que uno mismo: estos intereses estan canulados mediante asociaciones llamadas collegia. Cuando se usaba en este último caso, entonces se abría todo un mundo distinto frente a nosotros. El término pasaba de su primera fase nominal a su segunda fase adjetival, es decir, pasaba de ser un nombre (frater-hermano) a ser un adjetivo (fraternitas-fraternidad.) Filológicamente esta segunda fase adjetival puede ser entendida como “nominal” también, empero, por razones filosófico-pedagógicas he escogido este primer enfoque. La fuerza interna de la palabra cambia mucho cuando pasa de ser un mero nombre a poseer la energía martilleante del adjetivo. Se produce, pues, un movimiento de acción desde el factor neutral de “hermano” al factor diferencial “hermandad,” es decir, se pasa de la inactividad a la actividad por mediación del movimiento. ¿De qué movimiento se trata? Justamente, se trata de un movimiento que va implícito en el concepto de irradiación del vocablo “hermandad.” Este movimiento que es pura fuerza, pura energía, complica un poco el asunto expositorio. Sin embargo, intentaré explicarlo lo mejor que pueda:

Como todo movimiento, los movimientos espirituales también requieren su energía, y también expelen su energía propia en derredor. El espíritu del Hombre está siempre en movimiento, girando constantemente alrededor de aquello que los Masones entendemos como el Gran Arquitecto del Universo. Este movimiento no es ni puro, ni simple, pues está determinado por las acciones individuales que cada individuo desarrolle a lo largo de su vida, tanto espiritual como material. La materia está siempre en movimiento—Aristóteles enseñó esto y Karl Marx explotó la idea hasta la saciedad. Para Aristóteles, la materia era parte del espíritu y viceversa, era como un conglomerado que se auto-combinaba. Marx eliminó el espíritu y la cosa se perdió en los brazos del Caos. El espíritu posee su propia energía renovadora, y esta energía va implícita en el mismo lenguaje humano y en el modo en que nos expresamos con él. Por ello, y con razón, los Antiguos pensaban que existían ciertas “palabras mágicas,” cuyos significados eran excepcionalmente poderosos. Nosotros, como Masones, poseemos nuestras palabras secretas que no son sino la sombra de aquellas que los antiguos Magos poseían..”

Lo que deseo decir con este largo soliloquio, es que ciertas palabras poseen una fuerza interna-espiritual que prácticamente se nos escapa de las manos por nuestra ceguera individual y societal. Del monolito “hermano,” (que es estatuario o quieto), (una signficación que proviniendo del Griego μονόλιϑος y que significa “piedra solitaria”), pasa a ser un pórtico de dos columnas, juntas, golpeadas por el viento pero no tumbadas, en este pórtico aguantado por esos dos espárragos columnales surge un arquitrabe que las estabiliza, que las hace no caer y preponderar con su equilibrio propio; con ello pues, hablo de la palabra adjetival y dicotómica “hermandad.”

Hemos pasado de la soledad del hermano, a la compañía del otro, o sea, del semejante, pues en esta compañía se teje el vestido de la existencia misma con los hilos del movimiento de la hermandad. La hermandad, la frater-nidad, es por lo tanto, un eje de acción que posee el pórtico de la Vida sostenido sobre las columnas de la sangre de hermano-a-hermano que nos une, que nos hace semejantes, que nos humaniza. Con ello, dejamos de estar solos y pasamos a estar acompañados, unidos con aquellos que son semejantes a nosotros en calidad de seres-humanos. Esta significación de “unión,” tal y como la Cadena Masónica de Unión, va incluída en la significación filológica de la palabra fraternitas (fraternidad), donde la actividad, el movimiento y la unión forman parte de su robustez y de su herencia.Una vez fundamentada la regla fraternal de unión y de reconocimiento de la proximidad del otro, es decir, de la otroidad; entonces, viene un segundo elemento de reconocimiento tan importante, que si se pierde, la cadena que nos une como humanos queda literal y diametralmente rota, este elemento es la tolerancia.

Tolerancia no es ceguera, ni tampoco auto-censura—en el sentido de jamás criticar o apuntalar un hecho o hechos determinados. El filósofo alemán (tan cercano a la Masonería de la época) Immanuel Kant nos enseña que el acto racional del aparato crítico es cordialmente esencial para el edificio o templo del Conocimiento. Una crítica no ha de ser intolerante, sino elaboradamente racional, o como mínimo provista con el techado de la opinión subjetiva—la cual está siempre bajo el pecado del error.

La vulgaridad entiende que la tolerancia es equilavente a la “no-crítica,” cuando en realidad eso es un concepto falso e hipócrita. Una crítica ha de ser sana, con humor, llena de vitalidad y primariamente racional. El hipócrita entiende que la tolerancia es egalitaria con la “lealtad,” eso no es así. Fidelitas es la palabra Latina que expresa la acción, el movimiento, de ser leal o fiel, es decir: la fidelidad. Como la primera palabra que analizamos, esta otra posee una naturaleza bipartita al igual: fides y la coletilla que la adjetiviza “litas.” Fides no significa “fe,” no al menos en el sentido vulgar y religioso que ha sido construído. “Confianza,” es el mejor significado que pueda adscribirse a fides, y la fidelitas o “fidelidad,” es un acto energético con movimiento propio. La confianza necesita de acción y de re-acción al respecto; se ha de dar una inter-acción entre dos componentes espirituales, entre dos individuaciones que se auto-comprenden y aceptan. Una vez que se asienta esta auto-comprensión y esa aceptación del otro, de su otroidad como individuo, entonces se preparan las primeras capas cementadas del edificio de la Confianza, cuyo altar está compuesto con las aras de la Lealtad.

Por consiguiente, la lealtad se produce sólamente cuando y donde existe confianza, y no coerción o censura. La censura no produce lealtad, sino servidumbre y fascismo y resentimiento—elementos horrorizantes a la Franc-Masonería. La lealtad es un ofrecimiento, jamás una recompensa—menos aún una demanda. La lealtad es un regalo que ni se puede comprar ni se puede vender tampoco. La lealtad es el producto de dos fuerzas vectoriales que inter-actúan. Sin tolerancia, sin respeto, no puede existir la confianza, la lealtad. Ser Masón es entender y llevar a la práctica eso.Jurisdicción de la Gran Logia Constitucional del Perú.
Nos Adscribimos a los principios Masónicos de Libertad de Pensamiento y de Consciencia.

FUENTE: https://masones.wordpress.com/2008/07/11/la-fraternidad-y-la-lealtad-un-enfoque-filosofico/

Categorías:MASONERIA

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