MASONERIA

L A C O N C I E N C I A M A S Ó N I C A

L A   C  O  N  C  I  E  N  C  I  AM  A  S  Ó  N  I  C  A
Compilación y EdiciónM\M\ René A. Thomas R.Resp. Logia « Sol de Curpa » N° 112Acarigua – Edo. Portuguesa


“La búsqueda de la verdad,tarea que debiera preocupar a todos los seres humanos,es el trabajo, y es el afán propio del masón.Su caminar por la Orden,le debe llevar a descubrir los valores,que dignifican la vida y, junto a ellos,su encuentro con la verdad significará,la cristalización de su esencia humana”.

Nuestros principios establecen que los masones se reconocen entre sí como hermanos dondequiera que se encuentren. Sin embargo, más importante aún  es que los demás puedan reconocernos como seres más evolucionados tanto intelectual como moralmente en la sociedad. Es decir, que se nos reconozca como seres que aman la verdad y la justicia y que se mantienen en una posición de avanzada en el proceso evolutivo e integrador de la persona en la vida diaria. Los masones hemos de ser una diversidad que, en general, resulta difícil por ser respetuosos de la opinión ajena, defensores de la libertad de expresión, ansiosos de unir a todos los hombres en la práctica de una moral universal que promueva la paz y el entendimiento, mientras se eliminan los prejuicios de toda índole, y para lograrlo, es necesario mucho esfuerzo personal de cada miembro de la Orden, porque el camino por seguir va a ser, sin duda, sólo aquél que nuestra comprensión y esfuerzo sea capaz de trazar.

Esto puede llamarse “ética” a grandes rasgos y se puede definir como aquella disciplina de la filosofía que se corresponde a la Ciencia de la Moral, es decir, la reflexión sobre las conductas humanas individuales y colectivas y las normas morales en que se basan los diversos comportamientos. Tiene como finalidad principal, lograr el desarrollo humano cautelando que este proceso, a menudo complejo, se cumpla y culmine, alcanzando la plenitud, de acuerdo con las diferencias individuales, las facultades, habilidades y destrezas de cada uno. 

Por esto, la masonería es, por esencia, una entidad moral.

La Orden Masónica, como institución iniciática, que exalta la práctica de las virtudes en cada uno de sus miembros y el deber de proyectarlas hacia el mundo profano, induce el proceder recto de cada hermano, orientándoles hacia la verdad, aunque ésta no tenga el carácter de absoluta. La ética masónica es el código de la moral humana más perfecto que existe, porque crea en el individuo, la CONCIENCIA del bien por el bien mismo, sabiendo que los conceptos de bien y mal no existen en forma absoluta ni por sí mismos como tales.

Ahora bien, si los deberes morales fueran meramente normas sociales, no serían transcendentales; si los deberes éticos fuesen dictados de la CONCIENCIA, tampoco serían transcendentales a las más diversas acciones y operaciones de la persona, porque la CONCIENCIA, si no va referida a una materia precisa, es una mera referencia confusa, asociada a una metafísica mentalista que podría elevar a la condición ética la conducta inspirada por la «íntima conciencia» de un demente y aquí es donde entra en juego la CONCIENCIA MASONICA.

Se puede calificar la Conciencia Masónica como una moral subjetiva, progresista, volitiva, autónoma, racionalista, humanista, analítica, selectiva y laicaRadica en el aquí y ahora en que se halla toda persona digna y libre que necesariamente debe actuar en el mundo y como ser racional.

La CONCIENCIA  orienta la vida del individuo y le ayuda a conseguir sus fines humanos mediante la práctica de las virtudes morales, es decir, lo guía en la realización de sí mismo y de sus potencialidades, modificando sus hábitos. La Conciencia masónica afirma la autonomía de los valores y principios morales que los masones deberán practicar libremente, buscando siempre su perfeccionamiento, la conquista de su felicidad y la de los demás seres humanos.

La Conciencia francmasónica permite concebir al ser humano como un «animal ético», porque tanto la moralidad como su comportamiento ético son expresiones de espiritualidad que procede de la conducta reflexiva, consciente, responsable y libre. Las únicas certezas posibles son: el saber que la existencia humana es limitada y la de necesitar un permanente perfeccionamiento. La senda para seguir en el perfeccionamiento del ser humano está poblada de dudas permanentes que definen, en todo momento, la necesidad de seguir buscando la verdad, a veces, tan esquiva.Uno de los objetivos de la Orden es demostrar a sus adeptos y a través de ellos mismos,  que la CONCIENCIA es la capacidad intuitiva de conocer el bien que debemos hacer y el mal que debemos evitar para la conservación del individuo y de la especie humana.

De igual manera, se pone en evidencia cómo la educación profana es capaz de llegar a falsear los instintos sociales que se llaman Honor, Virtud y Justicia.Enseña también que el mundo físico no da a conocer el mundo moral. El candidato embalsama el Corazón de Hiram Abif, descubre el misterio del Arca de la Alianza y encuentra los fundamentos de la Libertad y de la Fraternidad por medio de la Justicia, guiada por la Conciencia.

De allí que el argumento de la Iniciación se basa en la celebración de las exequias del Maestro del Templo y en la consagración del mausoleo que Salomón hizo erigir para depositar en él las cenizas del Maestro Hiram Abif. Los trabajos están suspensos y en duelo por la muerte del Maestro, las herramientas guardadas en las Columnas, y se espera nombrar a su sucesor.Los masones damos el nombre de CONCIENCIA a esa capacidad intuitiva, sujeta a desarrollo y perfección por medio del raciocinio y la experiencia, de conocer el bien que debemos hacer y el mal que debemos evitar, para la conservación del individuo y de la especie humana.

El ser que ocupaba el eslabón más evolucionado en la gran cadena zoológica, está dotado de facultades especialísimas que lo distinguen del resto.Posee inteligencia, puede reflexionar, analizar y distinguir el bien del mal y escoger el primero para su felicidad y progreso; racionalmente comprende su propia existencia y su libertad para determinar lo que es bueno y lo que es malo.          

Estas dos grandes facultades, la CONCIENCIA  y la INTELIGENCIA, deben funcionar en perfecta armonía. La conciencia indica lo que es bueno, lo que es conveniente; pero, en los actos del pensamiento, la inteligencia, esa palanca poderosa, fuerte, violenta y luminosa como el rayo, al ponerse en ejercicio ayuda a la conciencia, y analiza el sentimiento y facilita y ennoblece la obra.Estas dos grandes facultades colocan al hombre en aptitud de ser feliz y de ser útil. La Masonería es enemiga de cualquier egoísmo, quiere el bien de todos, la dicha y el progreso general de los hombres. Aquél que pusiere los elementos que la naturaleza le dio al servicio exclusivo de su «yo», es un ser egoísta e improductivo.

De hecho la diferencia que existe entre al MAL  y el PECADO es que el mal es la transgresión inconsciente de la Ley Divina y el pecado es la transgresión consciente de la Ley Divina.El progreso individual es preciso en cuanto es necesario para el adelanto de la humanidad. Los masones trabajamos por el bien general de la humanidad. La conciencia, fuente del conocimiento reflexivo, es el mejor y más elocuente auxiliar del hombre porque le traza el camino por el cual puede llegar a ser útil a sus semejantes, labrando su propia dicha.

Por lo tanto, debemos ubicarnos en el plano a desarrollar, con una  serie de definiciones de la palabra  CONCIENCIA para lo cual podemos empezar diciendo que  el vocablo proviene del latín conscientia que significa “conocimiento compartido”, pero diferente de “consciencia”, el cual significa “ser conscientes de ello”  y se define en general como “el conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno”, se refiere a la moral o bien a la recepción normal de los estímulos del interior y el exterior.Conscientĭa significa, literalmente, “con conocimiento” (del latín cum scientĭa).

En la especie Homo sapiens, la conciencia implica varios procesos cognitivos interrelacionados. Se traduce del griego sy‧néi‧dē‧sis, de syn –“con”– y éi‧dē‧sis –“conocimiento”-, de modo que significa co-conocimiento, o conocimiento con uno mismo.Consciencia se refiere al saber de sí mismo, al conocimiento que el espíritu humano tiene de su propia existencia, ya sean estados o actos. Conciencia se aplica a lo ético, a los juicios sobre el bien y el mal de nuestras acciones.

Una persona cloroformizada “recobra la conciencia” al cesar los efectos del anestésico. Una persona «de conciencia recta» no comete actos socialmente reprobables.La conciencia en psiquiatría y según el Diccionario de la RAE,  puede también definirse como “el estado cognitivo no abstracto que permite la interactuación, interpretación y asociación con los estímulos externos, denominados realidad”. La conciencia requiere del uso de los sentidos como medio de conectividad entre los estímulos externos y sus asociaciones.

Los humanos adultos sanos tienen conciencia sensitiva y conciencia abstracta, aunque también el pensamiento abstracto se presenta en otras especies animales, así mismo se ha comprobado que algunas especies animales tiene una conciencia rudimentaria de sí mismos.Existen dudas sobre la naturaleza de la conciencia, y no se sabe con seguridad si la conciencia como fenómeno cognitivo es sólo el resultado de la complejidad computacional o de otros factores. 

Sir Roger Penrose[1], se ha ocupado del problema de la realidad física de la inteligencia y ha analizado diversas pretensiones teóricas por parte de la inteligencia artificial de simular o construir artefactos que posean algún tipo de conciencia.Roger Penrose clasifica las posturas actuales ante la cuestión de si la conciencia es o no computable algorítmicamente y dentro de sus más recientes teorías dice: “que todo pensamiento es un proceso de computación, es decir, en particular la percepción de uno mismo y la autoconciencia son procesos emergentes que son resultado directo de la computación o algoritmo adecuados.”

Acota además “que la conciencia es una consecuencia del tipo de acción física que ocurre en el cerebro, y aunque cualquier acción física puede simularse apropiada a través de medios computacionales, el hecho de que se lleve a cabo un proceso de simulación computacional del cerebro no comportaría, por sí mismo, la aparición auténtica de la autoconciencia y ratifica que la conciencia de tipo humano no puede entenderse propiamente en términos físicos, computacionales o científicos de otro tipo”.John Rogers Searle[2], es muy conocido por el desarrollo de un experimento mental llamado el argumento de la «habitación china». Lo creó para demostrar que el pensamiento humano no se compone de simples procesos computacionales, y el propio Penrose ha argumentado fuertemente en su trabajo por la postura que la  relaciona con varios otros problemas abiertos de la física como la teoría cuántica de la gravedad.Por otro lado tenemos que en términos filosóficos, la conciencia  “es la facultad de decidir y hacerse sujeto, es decir, actor de sus actos y responsable de las consecuencias que de ellos se siguen, según la percepción del bien y del mal”.

Como fenómeno psíquico, la conciencia es objeto de estudio de la psicología y la psiquiatría y como concepto moral, de la ética, un campo de la filosofía.En la filosofía occidental el concepto de conciencia toma relieve a partir de los sistemas promulgados por René Descartes[3], John Locke[4], Gottfried Leibniz[5], Emmanuel Kant[6]. 

René Descartes se planteó la duda metódica como vía de conocimiento. Destacó la facultad del hombre de captar su propio pensamiento. Se interrogó, además, acerca de la existencia física de la conciencia.

Para John Locke, ésta es el conjunto de las informaciones recibidas a través de los sentidos. Para Gottfried Leibniz, persiguió un «alfabeto de los pensamientos humanos» semejante a un orden matemático y Emmanuel Kant quien coincidía con Locke en cuanto a que el conocimiento nos llega desde afuera, mediante los sentidos, pero el orden de esos conocimientos lo determinan mecanismos internos de la conciencia, y  la ética se sintetiza en la idea de que se debe obrar como si la regla que se utiliza para uno mismo se pudiera convertir en norma universal.

A partir de Franz Brentano[7],  y los pre-fenomenólogos (o proto-fenomenólogos) la conciencia adquiere un papel central para las filosofías derivadas del redescubrimiento del concepto de intencionalidad, como la Fenomenología de Edmund Husserl[8].

Según este punto de vista, la conciencia es el correlato del fenómeno, y es el punto de partida válido para la investigación filosófica.Por otra parte está el examen científico de la conciencia, que estaba ya contenido en las ideas de John Locke y Gottfried Leibniz, comenzó a desarrollarse en el siglo XIX. Wilhelm Wundt[9] creó un laboratorio de estudio de la conciencia. Su propósito era investigar cómo se forman las sensaciones, las imágenes en el cerebro, la memoria, las percepciones de tiempo y espacio, etc. y desarrolló su trabajo sobre la base del único medio de que disponía para la época, que era la introspección: es el propio individuo quien mejor puede examinar el comportamiento de su conciencia.

Quizás la frase “Dios creo al hombre para conocerse a sí mismo” tenga cierta analogía o relación con la capacidad o dificultad del hombre para conocerse a si mismo. Por ejemplo: ¿Quién podría decir, cuales son los límites de su propia conciencia?, el hombre es un ser no terminado, sino en proceso de realización.

En otro extremo, tenemos a  La Cábala, la cual en el Árbol de la Vida, tiene 10 Sephiroth unidos por 22 senderos que sumados junto con el árbol entero darán un total de 33, como grados tiene la masonería escocesa. Cada Sephira representa un grado de conciencia, partiendo desde Malkuth, la tierra, donde el hombre se manifiesta con la conciencia ordinaria de su diario vivir, y conforme el hombre evoluciona interiormente, se va moviendo a través de los 10 Sephiroth hasta el Keter o sea la corona.

La Cábala es el hombre y el universo, el ascenso es interior, donde se busca eliminar las dificultades del cuerpo y permitir al ser interior una visión de consciencia mas clara, esto desde los tiempos más antiguos se buscaba a través de drogas o como Platón lo hacía con su pitonisa u oráculo, la cual se sentaba en una gruta y en el piso existía un grieta de donde emanaba gas natural provocando una intoxicación y así accedía a los mundos internos, claro lo anterior hoy en día es reprobable, existen también los Sufíes que a través de la danza que imitan el movimiento de los planetas, entran en transe meditativo.

Hay varios grados y estados de conciencia, pero realmente discernir sobre ellos sería de nunca acabar. Me limito a lo anteriormente expuesto, considerando como lo fundamental para el presente trabajo, el cual por sí mismo ya introduce una nueva actualización en cuanto a los análisis de la conciencia se refiere, a través de los estudiosos del tema, y de sus protagonistas.

Para la Francmasonería, la esencia del perfeccionamiento radica en la libertad de la persona al disponer de la facultad de decidir la forma de ir al encuentro consigo mismo, sin otra condición que la de concretar en sus actos los más elevados valores.De acuerdo con esto, cabe destacar que no le impone a sus miembros meta alguna, pues ésta la debe ir fijando o descubriendo cada uno, pues no se le obliga a seguir un camino trazado previamente. El problema aquí está en descubrir qué ha de entenderse por perfeccionamiento, para lo cual el masón habrá de guiarse por dos tipos de valores que han de orientar su trabajo, aquél conocido como intelectual o lógico, que está ligado al conocimiento y que corresponde a la incesante Búsqueda de la Verdad, o sea, llegar al juicio verdadero y otro que incluye todos los valores éticos y que se expresa en la conducta humana en el sentido de que ésta puede ser moralmente “buena” o “mala”.

El inicio del caminar como masón será incierto, ya que éste no estará en condiciones de decidir cuál ruta seguir. Pero estará consciente de que deberá proceder a la elección dentro de los marcos de ética y moral que le dicte su conciencia que, en un principio, no le será fácil de visualizar. De este modo, sólo podrá saber si ha elegido bien, una vez que haya tomado su decisión y comience, en forma objetiva, a dar sus primeros pasos en su etapa de aprendizaje.El camino elegido habrá de variar tantas veces como sea necesario hasta encontrar aquél que le parezca el más adecuado a sus posibilidades y la respuesta que espera encontrar. Pero lo que sí deberá tener claro, es que jamás podrá ser simple espectador o podrá dejar que el azar resuelva sus dudas o temores. Sólo él podrá dilucidar si se encuentra en un camino correcto, porque sólo su conciencia será quien le indique si está o no satisfecho con la respuesta encontrada, que no es otra cosa que “su respuesta” y no necesariamente la de los otros.Es obvio que duda y certeza son dos conceptos complementarios.

Cuando uno de ellos aumenta, el otro necesariamente disminuye y, aunque triste después de mucho esforzarse, siempre va a prevalecer la duda sobre la certeza.Se puede calificar la Conciencia masónica como una moral subjetiva, progresista, volitiva, autónoma, racionalista, humanista, analítica, selectiva y laica.La Conciencia radica en el aquí y ahora en que se halla toda persona digna y libre que necesariamente debe actuar en el mundo y como ser racional.

La Conciencia orienta la vida del individuo y le ayuda a conseguir sus fines humanos mediante la práctica de las virtudes morales, es decir, lo guía en la realización de sí mismo y de sus potencialidades, modificando sus hábitos.

La Conciencia masónica afirma la autonomía de los valores y principios morales que masones deberán practicar libremente, buscando siempre su perfeccionamiento, la conquista de su felicidad y la de los demás seres humanos.La Conciencia francmasónica permite concebir al ser humano como un «animal ético», porque tanto la moralidad como su comportamiento ético son expresiones de espiritualidad que procede de la conducta reflexiva, consciente, responsable y libre.

Las únicas certezas posibles son: el saber que la existencia humana es limitada y la de necesitar un permanente perfeccionamiento.La senda para seguir en el perfeccionamiento del ser humano está poblada de dudas permanentes que definen, en todo momento, la necesidad de seguir buscando la verdad, a veces, tan esquiva.Swami\


[1]Roger Penrose, OM, FRS (Reino Unido: /ˈɹɒd͡ʒə ˈpenˌɹoz/; Colchester, 8 de agosto de 1931) es un físico matemático oriundo de Inglaterra y profesor emérito de Matemáticas de la Universidad de Oxford. Es reconocido por su trabajo en física matemática, en particular por sus contribuciones a la teoría de la relatividad general y a la cosmología. También ha orientado sus esfuerzos en el ámbito de las matemáticas recreativas y es un polémico filósofo. Fue elegido miembro de la Royal Society de Londres en 1972. Compartió el Premio Wolf en Física con Stephen Hawking en 1988 y ganó el Premio Aventis en 1990. Fue nombrado Knight Bachelor en 1994.


[2]John Rogers Searle , por su lado, otro erudito del tema y contemporáneo con Penrose, (nacido el 31 de julio de 1932, Denver, Colorado) es Slusser Profesor de Filosofía en la Universidad de California, Berkeley, y es célebre por sus contribuciones a la filosofía del lenguaje, a la filosofía de la mente y de la conciencia, a las características de las realidades sociales frente a las realidades físicas, y al razonamiento práctico.[3]

René Descartes, también llamado Renatus Cartesius (en escritura latina) (La Haye en Touraine, 31 de marzo de 1596 – Estocolmo, Suecia, 11 de febrero de 1650), fue un filósofo, matemático y físico francés, considerado como el padre de la geometría analítica y de la filosofía moderna, así como uno de los epígonos con luz propia en el umbral de la revolución científica. Es también conocido como Cartesius, que era la forma latinizada en la que escribía su nombre, onomástico del que se deriva el adjetivo cartesiano usado en el contexto de la matemática: plano cartesiano, por ejemplo. Hizo famoso el célebre principio cogito ergo sum (‘pienso, luego existo’), elemento esencial del racionalismo occidental, y formuló el conocido como «método cartesiano», pero del cogito ya existían formulaciones anteriores, alguna tan exacta a la suya como la de Gómez Pereira en 1554, y del Método consta la formulación previa que del mismo hizo Francisco Sánchez en 1576​ Todo ello con antecedentes en Agustín de Hipona y Avicena, por lo que ya en su siglo fue acusado de plagio, entre otros por Pierre Daniel Huet.[4]

John Locke FRS (Wrington, Somerset, 29 de agosto de 1632 – Essex, 28 de octubre de 1704) fue un filósofo y médico inglés, considerado como uno de los más influyentes pensadores del empirismo inglés, y conocido como el «Padre del Liberalismo Clásico».​ Fue uno de los primeros empiristas británicos. Influido por las ideas de Francis Bacon, realizó una importante contribución a la teoría del contrato social. Su trabajo afectó en gran medida el desarrollo de la epistemología y la filosofía política. Sus escritos influyeron en Voltaire y Rousseau, pensadores de la Ilustración escocesa, así como los revolucionarios estadounidenses. Sus contribuciones al republicanismo clásico y la teoría liberal se reflejan en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y la Declaración de Derechos de 1689. La teoría de la mente de Locke es frecuentemente citada como el origen de las concepciones modernas de la identidad y del yo, que figuran prominentemente en las obras de filósofos posteriores como Hume, Rousseau y Kant. Locke fue el primero en definir el yo como una continuidad de la conciencia. Postuló que, al nacer, la mente era una pizarra o tabula rasa en blanco. Al contrario de la cartesiana —basada en conceptos preexistentes—, sostuvo que nacemos sin ideas innatas, y que, en cambio, el conocimiento solamente se determina por la experiencia derivada de la percepción sensorial. ​[5]

Gottfried Wilhelm Leibniz, a veces Gottfried Wilhelm von Leibniz1​ (Leipzig, 1 de julio de 1646-Hannover, 14 de noviembre de 1716), fue un filósofo, matemático, lógico, teólogo, jurista, bibliotecario y político alemán. Fue uno de los grandes pensadores de los siglos XVII y XVIII, y se le reconoce como el «último genio universal». Realizó profundas e importantes contribuciones en las áreas de metafísica, epistemología, lógica, filosofía de la religión, así como en la matemática, física, geología, jurisprudencia e historia. Incluso Denis Diderot, el filósofo deísta francés del siglo XVIII, cuyas opiniones no podrían estar en mayor oposición a las de Leibniz, no podía evitar sentirse sobrecogido ante sus logros, y escribió en la Encyclopédie: «Quizás nunca haya un hombre que haya leído tanto, estudiado tanto, meditado más y escrito más que Leibniz… Lo que ha elaborado sobre el mundo, sobre Dios, la naturaleza y el alma es de la más sublime elocuencia. Si sus ideas hubiesen sido expresadas con el olfato de Platón, el filósofo de Leipzig no cedería en nada al filósofo de Atenas».[6]

Immanuel Kant (AFI: [ɪˈmaːnu̯eːl ˈkant]; Königsberg, Prusia; 22 de abril de 1724-ibídem, 12 de febrero de 1804) fue un filósofo prusiano de la Ilustración. Fue el primero y más importante representante del criticismo y precursor del idealismo alemán. Es considerado como uno de los pensadores más influyentes de la Europa moderna y de la filosofía universal. Además se trata del último pensador de la modernidad, anterior a la filosofía contemporánea que comienza con el pensador Hegel. Entre sus escritos más destacados se encuentra la Crítica de la razón pura (Kritik der reinen Vernunft) ​, calificada generalmente como un punto de inflexión en la historia de la filosofía. En ella se investiga la estructura misma de la razón. Así mismo se propone que la metafísica tradicional se puede reinterpretar a través de la epistemología, ya que podemos encarar problemas metafísicos cuando entendemos y relacionamos la fuente con los límites del conocimiento. Sus otras obras principales son la Crítica de la razón práctica, centrada en la ética; la Crítica del juicio, en la que investiga acerca de la estética y la teleología y La metafísica de las costumbres que tiene dos partes, una centrada en la ética, la doctrina de la virtud, y la otra centrada en el ius, la doctrina del derecho.[7]

Franz Clemens Honoratus Hermann Brentano (Boppard, 16 de enero de 1838 – Zúrich, 17 de marzo de 1917) fue un filósofo, psicólogo y sacerdote secularizado​ alemán y luego austriaco, hermano del economista y reformador social Lujo Brentano y sobrino del poeta y novelista alemán Clemens Brentano y de su hermana Bettina von Arnim. Discípulo de Bernard Bolzano, defendió la tesis de la intencionalidad de la conciencia y de la experiencia en general. Nació en Kloster Marienberg, cerca de Boppard, ciudad de Prusia —en la actualidad a Renania-Palatinado—. Realizó estudios filosóficos, teológicos y eclesiásticos en las universidades de Múnich, Wurzburgo, Berlín —con Friedrich Adolf Trendelenburg— y Münster y se doctoró en 1862. Desde entonces ya mostraba una peculiar e independiente interpretación de Aristóteles. En la tesis doctoral Sobre la múltiple significación del ente en Aristóteles [Von der mannigfachen Bedeutung des Seienden nach Aristoteles], (Friburgo, Herder, 1862), dedicada a su maestro Bolzano, reconstruyó la doctrina de las cuatro determinaciones básicas del ente. ​Enseñó en la Universidad de Viena, donde ejerció mucha y positiva infuencia sobre alumnos como Sigmund Freud, Carl Stumpf, Edmund Husserl, Kazimierz Twardowski, Alexius Meinong y Christian von Ehrenfels.[8]

Edmund Gustav Albrecht Husserl (Prossnitz, 8 de abril de 1859-Friburgo, 27 de abril de 1938), filósofo y matemático moravo, discípulo de Franz Brentano y Carl Stumpf, fundador de la fenomenología trascendental y, a través de ella, del movimiento fenomenológico, uno de los movimientos filosóficos más influyentes del siglo XX y aún lleno de vitalidad en el siglo XXI.

Entre sus primeros seguidores en Gotinga se encuentran Adolf Reinach, Johannes Daubert, Moritz Geiger, Dietrich von Hildebrand, Hedwig Conrad-Martius, Alexandre Koyré, Jean Hering, Roman Ingarden, y Edith Stein. Tuvo también influencia en Max Scheler, Martin Heidegger, Jean-Paul Sartre, Maurice Merleau-Ponty, Alfred Schütz, Paul Ricoeur, Emmanuel Levinas, Jan Patočka, José Ortega y Gasset, Michel Henry, Antonio Millán-Puelles, José Gaos, Eduardo Nicol y, con posterioridad, principalmente a través de Merleau-Ponty, el influjo husserliano llegaría hasta Jacques Lacan y Jacques Derrida. A través de Scheler e Ingarden influye también en la filosofía de Karol Wojtyła, futuro Juan Pablo II. El interés de Hermann Weyl en la lógica intuicionista y en la impredicabilidad, por ejemplo, parece provenir del contacto con Husserl.[9]

Wilhelm Maximilian Wundt nació el 16 de agosto de 1832  y murió el 31 de Nee – sin mes exacto- de 1920, fue un fisiólogo, psicólogo y filósofo estructuralista alemán, célebre por haber desarrollado el primer laboratorio de psicología (en Leipzig), disciplina que alcanzó, gracias a ello, la categoría de ciencia.

en septiembre 22, 2018Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir con TwitterCompartir con FacebookCompartir en Pinterest

TOMADO DE: http://33masones.blogspot.com/2018/09/la-conciencia-masonica.html

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