CUBA

Aniversario 168 del nacimiento de José Martí y Pérez el más grande de todos los cubanos

                                             Por Lic. Cayetano Toledo Cabrera, 33º

No busquemos las ideas políticas y sociales de nuestro genial Apóstol encuadrado en un solo texto u obra escrita donde aparezca la proyección política de este grande del pensamiento nacional que trazó magistralmente la senda por donde debía transitar ideológicamente el país, no solo para lograr la independencia del colonialismo, que fue su primer gran objetivo, sino para proyectarla de manera infinita a través de todo el recorrido de la nación cubana, convirtiéndose de hecho en el guía de la patria en su proyección futura. 

La obra ideológica de José Martí la vamos a encontrar en el desarrollo de toda su obra de pensamiento y de acción que hizo posible, no solo, la materialización de la independencia nacional sino que se proyecta, cada vez más actualizada, a través de todo su devenir como nación.

Si queremos ideología no tenemos que buscarla en ninguna parte que no sea la prédica o fundamentos doctrinales de nuestro inmenso José Martí.

Si queremos perfeccionar la patria, estudiemos a Martí, apliquemos sus ideas y proyecciones, llevemos en el corazón su ética de alto vuelo y el ejemplo siempre actual de su vida virtuosa.

Tratando de seguir este derrotero encausaré el análisis de un tema que considero es el punto culminante de la obra de pensamiento y de acción más trascendente del hombre que sacrificó su vida en la plenitud de su labor creadora:

   “Unir al pueblo cubano para proseguir la lucha emancipadora hasta obtener la independencia nacional y encauzar y desarrollar la república cordial para consagrarnos como nación.”

Esta sublime idea tiene su génesis descollante en la primera gran guerra por la independencia, conocida como La Guerra de los Diez Años. (1)

El genio creador de Martí muy unido a su ferviente devoción por la patria que lo llevaría al apostolado independentista, le permiten extraer las enseñanzas necesarias de aquella epopeya heroica que hincaba sus raíces en los primeros brotes conspirativos de la primera mitad del siglo XIX para lograr la unidad de los cubanos que sería el elemento clave para obtener el triunfo sobre el colonialismo.

Sus grandes creaciones: el “Partido Revolucionario Cubano”, “El Manifiesto de Montecristi, (2) y la fundación del periódico “Patria” materializan las enseñanzas del maestro que harían posible iniciar la guerra de 1895.

El legado de José Martí trasciende los tiempos y es cada vez más vigente, así lo percibimos en los acontecimientos en nuestro país de los cuales todos, sin excepción, somos actores directos, y a la vez, nos indica a los hombres de la escuadra y el compás hacia donde debemos encaminar nuestro quehacer institucional para lograr una masonería fuerte y unida, respetuosa de las leyes de la institución, que nos permita trabajar por el mejoramiento humano y, con ello, por el bienestar de la patria como lo exige la prédica martiana enfocado en las circunstancias actuales en los tiempos que vivimos.

Tengamos siempre presente, que el genial talento del venerable hermano José Martí nos dejó, en mi consideración, la definición más completa de cómo debe de proyectarse la institución masónica y por consiguiente el propio Masón, (3) cuando proclamó:

“Obrar irreprochablemente, contribuir al logro de toda noble idea, perfeccionar el ejercicio de la libertad y preparar al hombre para la vida pública”.

En esas condiciones y contexto histórico surge la inconmensurable personalidad de José Martí, el periodista, el escritor, el poeta, el diplomático, el orador y el hombre de leyes que todos reconocían y aplaudían, el hombre que enardecía con su palabra y que además venía con un envidiable aval de revolucionario íntegro; que guardó prisión a los dieciséis años y antes de los dieciocho fue deportado; que se hizo abogado en tiempo record y se codeaba con la flor y nata de la intelectualidad de la propia España y de las Américas.

Desde su llegada a los Estados Unidos Martí comprendió perfectamente que no se podía desconocer a la emigración cubana que residía fundamentalmente en Cayo Hueso, Tampa y New York. Su aporte y entusiasmo eran imprescindibles para sus planes pero hasta ese momento no tenía vínculos, sobre todo, con la emigración de la Florida.

Era impostergable la creación de un espacio político en el que se juntaran todos los que estuvieran dispuestos a trabajar por la independencia de la patria sin hacer distinción de ninguna tipo, era preciso unir a todos los que conformaban la nación cubana sin tener en cuenta el color de la piel, la nacionalidad, el sexo, la posición social o política; era imprescindible agrupar a todos: tanto a los cubanos de la Isla como de la emigración, a los patriotas de las pasadas contiendas y a las nuevas generaciones, a ricos y pobres, patrones y obreros. Todos eran imprescindibles.

Martí trabajaba no solo para el empeño inmediato de aquella última década del siglo XIX que era lograr la independencia de Cuba, sino que iba creando las bases de la futura república que tenía que fundarse y desarrollarse con estos mismos factores que sustentaran la República Cordial que perdurara en lo provenir de la patria.

 Martí, que tenía como virtud extraordinaria el saber esperar, al fin tuvo la oportunidad de trabar contacto con la emigración aguerrida de Tampa.

El 25 de noviembre de 1891 abraza a los compatriotas de Tampa que lo esperan jubilosos, lo cual demostraba que lo aceptaban como el legítimo líder.

Allí pronuncia el famoso discurso que electrizó a la emigración tampeña, conocido con el título de: “Con todos y para el bien de todos”.

Al comenzar su discurso lo hizo con su apasionada frase: “Para Cuba que sufre, la primera palabra”, y continuó:

 “De altar se ha de tomar a Cuba, para ofrendarle nuestra vida, y no de pedestal para levantarnos sobre ella…” 

“La Patria es Ara y no pedestal”

Martí se reúne con un comité de patriotas de la emigración y llegan a importantes acuerdos que serían el embrión de la gran idea que traía en mente: el Partido Revolucionario Cubano. En este encuentro toman acuerdos trascendentales que serían conocidos como:

                               Resolución de Tampa

1.- Era urgente la necesidad de reunir en una acción común republicana y libre todos los elementos revolucionarios honrados.

2.- La acción revolucionaria se acomodaría al alma democrática del país, y la guerra debía hacerse con la preparación franca y desinteresada de la República.

3.- La acción revolucionaria común no ha de tener propósitos embozados.

4.- No se podrán desconocer las necesidades prácticas derivadas de la constitución e historia del país, sin distinción de clases por la creación de una república justa y abierta, una en el territorio, en el derecho, en el trabajo y en la cordialidad, levantada con todos y para el bien de todos.

5.- La organización revolucionaria respetaría y fomentaría la constitución original y libre de las emigraciones locales.

El día 27 de noviembre, La Convención Cubana (4) invita a Martí para que hablara en la celebración del vigésimo aniversario del fusilamiento de los estudiantes de medicina. Allí pronunciaría otro de sus memorables discursos conocido como: “Los Pinos Nuevos”.

El 25 de diciembre del propio año 1891 ya Martí estaba en Cayo Hueso, llegó bastante enfermo. El recibimiento también fue masivo y apoteósico.

Esa misma noche se organiza un banquete de treinta y tres comensales, Martí se sienta al lado de Lamadriz  y a pesar de estar enfermo, habla en tres ocasiones durante los brindis.

El 3 de enero se organiza un homenaje a José Martí en el Club San Carlos, (5)  todo el pueblo del Cayo quería verlo y oírlo, lo presenta el benemérito Lamadriz que es el presidente de la Convención Cubana.

Ese mismo día, Martí somete a la consideración de un triunvirato cubano su proyecto de fundación del Partido Revolucionario Cubano que recibió la aprobación inmediata.

Veamos la caracterización que hace Martí de los tres excelsos patriotas con quienes discutió los documentos fundacionales del Partido Revolucionario Cubano:

-José Francisco Lamadriz, (6) “un patriarca ya al caer a quien no podía verse sin deseos de llorar.”

-Fernando Figueredo Socarrás,un guerrero que se distingue en la paz por su civismo como en la guerra brilló por su valor.”

-José Dolores Poyo y Estenoz. “un periodista que no sabe lo que es quebrar ni desviar,  la pluma que juró a la patria.”

El trabajo paciente y aglutinador de Martí fue creando las condiciones requeridas para lograr la unidad de acción de aquellos hombres alrededor de la causa común que era la Independencia de Cuba y así mismo trabajó arduamente para lograr la unidad de pensamiento que en ningún modo significaba la servidumbre de la opinión que era sin lugar a dudas la condición indispensable para el éxito del programa político en que estaban empeñados.

El día 5 de enero de 1892 fue aprobado definitivamente el proyecto en Cayo Hueso.

El 6 de enero el Comité Organizador de Cayo Hueso cita para un  acto de despedida a José Martí en el Club San Carlos y se procede a proclamar, en principio, la creación del Partido Revolucionario Cubano.

El 14 de marzo saldría el primer número del periódico “Patria” que sería el instrumento de propaganda del Partido Revolucionario Cubano.

Sobre este acontecimiento dice Martí: 

“Patria” ve la luz por la voluntad y con los recursos de los cubanos y Puertorriqueños independientes de New York, para contribuir sin premura y sin descanso a la organización de los hombres libres de Cuba y Puerto Rico, para juntar y amar, y para vivir en la pasión de la verdad, nace este periódico.”   

Faltaba solamente celebrar las elecciones para ocupar los cargos de dirección del Partido Revolucionario Cubano, estas se celebran el 8 de abril con la participación de todas las agrupaciones políticas afiliadas.

En las elecciones para elegir la dirección del Partido Revolucionario Cubano participan treinta y cuatro asociaciones patrióticas las cuales se distribuían de la forma siguiente: Cayo Hueso 13 asociaciones; New York 7; Jamaica 5; Tampa 4; resto de Estados Unidos 5.

Como puede apreciarse, de las 34 Asociaciones fundacionales, 29 radicaban en los Estados Unidos.

Como se esperaba: José Martí fue elegido Delegado (presidente) del Partido Revolucionario Cubano y Benjamín Guerra, Tesorero.

Finalmente,el 10 de abril de 1892, vigésimo tercer aniversario de la Constitución de Guáimaro, (7) fue proclamado el Partido Revolucionario Cubano, acción que realizaron simultáneamente todas las asociaciones cubanas y puertorriqueñas.

Los documentos más importantes del Partido Revolucionario Cubano que fueron aprobados en las jornadas gloriosas que hemos estudiado son: “Las Bases” y “Los Estatutos Secretos” de la organización. Los dos proyectos fueron redactados personalmente por José Martí.

Corresponde ahora hacer un análisis de los documentos constitutivos del Partido Revolucionario Cubano, valorar su alcance y contenido dentro del contexto de las difíciles condiciones en que fue creado:

En primer lugar hay que tener presente que el Partido Revolucionario Cubano se gesta y surge en la emigración cubana radicada fundamentalmente en los Estados Unidos. Ya vimos que de las 34 asociaciones que conforman su núcleo inicial, 29 radicaban en ese país.

En segundo lugar valoremos que el Partido Revolucionario Cubano era, en esos momentos, prácticamente desconocido en Cuba y que una de las actividades prioritarias sería su difusión entre los elementos independentistas y la población cubana en general. A todas luces, hasta ese momento, la fundación del Partido Revolucionario Cubano era solamente un acontecimiento de la Emigración Cubana.

En tercer lugar, el principal poder de convocatoria para iniciar la guerra por la independencia estaba en los grandes jefes militares que como Máximo Gómez, Antonio Maceo, Calixto García y muchos otros caudillos que sobrevivieron a la gran guerra de 1868 eran la clave para lograr exitosamente un alzamiento masivo y encauzar la guerra por una senda victoriosa.

Era evidente y Martí lo comprendió desde un inicio que el primer paso a ejecutar sería llevar a los jefes militares y sus seguidores más cercanos al teatro de operaciones en Cuba para que el arraigo logrado por estos jefes y el carisma de los héroes de las contiendas pasadas ejerciera su influjo inicial.

Las Bases del Partido Revolucionario Cubano están condensadas en nueve artículos que aun no siendo muy largos, sintetizan los principios medulares de la doctrina martiana que habría de guiar al pueblo cubano en la búsqueda del gran objetivo patriótico:la independencia de Cuba.

Las Bases del Partido Revolucionario Cubano,  surgen en el momento propicio y de mayor madurez política del pueblo hasta aquellos momentos.

En este documento se sintetizan los más altos principios de organización política de la nación cubana para todos los tiempos y puede considerarse, junto con los Estatutos Secretos y el Manifiesto de Montecristi como el testamento político más importante que nos legara el maestro de ayer, de hoy y de siempre: José Martí.

Por su parte Los Estatutos Secretos del Partido Revolucionario Cubano es el documento rector de la organización interna para regir su funcionamiento.

Desde que Martí llegó a Cuba se dio a la tarea de organizar una Asamblea Constituyente conformada con Representantes de todos los núcleos insurgentes. En esta asamblea se determinaría la forma de gobierno. Martí quería deponer el cargo de Delegado que le habían otorgado al frente del Partido Revolucionario Cubano. Era su propuesta que la propia Asamblea eligiera sus dirigentes. Es evidente que Martí sería el líder indiscutible de aquel gobierno pues ya desde que llegó a Cuba todos lo llamaban y lo consideraban “El Presidente”.

El general Máximo Gómez acompañaba a Martí cuando marchaban hacia Camagüey a materializar en los Potreros de Jimaguayú la nueva constitución que amparara la formación del Gobierno de la República de Cuba en Armas, cuando lo sorprende la muerte en combate en el lugar conocido como “Dos Ríos” el 19 de mayo de 1895.

Después de lanzado el programa de acción para iniciar la guerra, plasmado en el Partido Revolucionario Cubano el propio José Martí, tomando ideas medulares de Máximo Gómez, redactaría el Manifiesto de Montecristi  el cual  firmarían ambos, el 25 de marzo de 1895 en la hermana tierra dominicana.

En Martí era idea obsesionante y única, conquistar la independencia de Cuba, uniendo a todos los cubanos.

El Manifiesto de Montecristi  reafirma los principios básicos que habrían de regir la guerra de independencia que recién comenzaba, así también, expone ante el mundo los propósitos y las causas por la que los cubanos se lanzaban nuevamente a la guerra que Martí llamó:

                             “La guerra fatalmente necesaria”.

El Manifiesto de Montecristi es un documento extenso de más de seis páginas de apretada letra que recoge el fundamento ideológico de la doctrina martiana y reafirma lo estipulado en las Bases del Partido Revolucionario Cubano.

Según datos aportados por el Dr. Bernardo Gómez Toro, hijo del generalísimo Máximo Gómez, la primera edición del Manifiesto se realizó en Santiago de los Caballeros, República Dominicana y al parecer lo trajeron a Cuba Martí y Gómez el 11 de abril de 1895, fecha en que desembarcan en Cuba.

Queridos hermanos y compatriotas, transitamos un año de especiales características con la incidencia de la pandemia de Corona Virus que ha infestado a miles de cubanos y lo que es más triste, llevados a la muerte a unas cuantas decenas, siendo ahora mismo uno de los momentos más peligrosos en el enfrentamiento a la enfermedad. Todos los años los masones cubanos hemos desfilado por su estatua en el Parque Central de la Habana y así también se hace en las distintas localidades a todo lo largo y ancho del país. Aún cuando este año no podamos hacerlo masivamente, siempre una representación de hermanos estará allí rindiendo el imperecedero homenaje al Apóstol.

                                                   FIN

                                                                 La Habana, 24 de enero de 2021

NOTAS:

(1) La Revolución de Yara, tuvo su inicio el 10 de Octubre de 1868  se prolongó durante 9 años y seis meses por lo que también es conocida como la Guerra de los Diez Años. Fue encabezada por Carlos Manuel de Céspedes que llegó a ganarse el nombre de “Padre de la Patria”. En esa fecha Céspedes proclamó la Declaración de Independencia cubana y dio la libertad a sus esclavos. Fuente: “Hombres del 68” de Vidal Morales. pag. 51 y siguiente. “La Revolución de Yara” de Fernando Figueredo Socorras. Pp. 13 y siguientes.

(2) El Manifiesto de Montecristi llamado así por haber sido firmado en el pueblo de Montecristi en el suroeste de la República Dominicana. Este Manifiesto fue redactado por José Martí y firmado también por el general Máximo Gómez quien aportó ideas medulares, el 25 de marzo de 1895. El título de este documento imprescindible para estudiar los esfuerzos de Martí para organizar la formidable contienda que él llamó La guerra fatalmente necesaria, es: “El Partido Revolucionario Cubano, a Cuba”. El original del Manifiesto de Montecristi y que fue enviado por Martí a Gonzalo de Quesada a New York para su publicación se guarda en la actualidad en la Fragua Martiana que es el lugar donde estuvo confinado a trabajo forzado José Martí con solo 16 años. En la etapa colonial este lugar se llamaba Las Canteras de San Lázaro. En la actualidad La fragua Martiana es un museo que guarda muchos de los documentos y objetos martianos y preserva una parte del sitio original de las canteras. 

Este documento firmado por Martí y Gómez se encuentra autenticado mediante el acta notarial número 100 de fecha 2 de mayo de 1939 en escritura hecha por el Notario Público el Dr. Emeterio S. Santovenia y Echaide quien fuera Presidente de la Academia de Historia de Cuba.

(3) Concepto de Masón que expuso brillantemente José Martí en el periódico “El Federalista” de Ciudad de México en 1876. (4) La Convención Cubana, sociedad secreta, muy a fin con la masonería fue fundada en 1891 en Cayo Hueso para agrupar a todos los clubes revolucionarios y los veteranos independentistas. Su función consistía en preparar las condiciones para iniciar de nuevo la guerra por la independencia de Cuba. Sus miembros fundadores y juramentados fueron Máximo Gómez, Antonio Maceo, Limbano Sánchez, Ramón Leocadio Bonachea, Francisco Lamadriz, Gerardo Castellanos, Fernando Figueredo, José Dolores Poyo, Gerardo Castellanos Lleonart y muchos otros. El Presidente de esta sociedad lo fue Francisco Lamadriz hasta su muerte el 2 de febrero de 1892; Vicepresidente José Dolores Poyo y Secretario Fernando Figueredo.

Cuando Martí le presentó a los directivos de la Convención Cubana sus planes de unificar la emigración y fundar un partido con más amplitud que la Convención, a pesar de que los tres no veían, en un principio, con buenos ojos, las actividades de Martí, se expresaron de este modo: J.D. Poyo; “vamos a ayudar a este hombre, ofrezcámosle nuestra ayuda patriótica y nuestro concurso”. F. Figueredo añadió; “y que no se diga, si fracasa, que ha sido por culpa de la Convención”. 

Martí conoce y valora altamente el gran prestigio que goza esa importante organización patriótica, por lo que se esforzó hábilmente de ganar su apoyo. El sabía de la intensa y extensa campaña patriótica desplegada por La Convención Cubana y trató de ganarse su apoyo, lo cual logró.

Se ha dicho con entera razón que esa conquista fue la más importante labor de Martí en Cayo Hueso.

Fuente: discurso del coronel Fernando Figueredo en las honras fúnebres de José Dolores Poyo. Logia “Cuba” 1912.

 (5) Club San Carlos.- Fundado por José Dolores Poyo y un grupo de emigrados el 11 de noviembre de 1871, institución paradigmática de la emigración cubana. El Club San Carlos se crea en honor de Carlos Manuel de Céspedes, de ahí su nombre. Era una institución eminentemente de los independentistas cubanos y en sus actividades recaudaba fondos para la guerra. Como órgano de prensa del Club se funda el periódico “La Igualdad” donde divulga la Constitución de Guáimaro y los partes de guerra.

En el Club San Carlos se proclama el Partido Revolucionario Cubano el 6 de enero de 1892, por el propio José Martí.

Fuente: Conferencia ofrecida por el coronel Fernando Figueredo Socorras en la velada fúnebre en memoria de José Dolores Poyo en la Logia “Cuba” en 1912.

 (6) José Francisco Lamadríz moría poco tiempo después en Cayo Hueso. Fernando Figueredo Socarrás y José Dolores Poyo y Estenoz serían los Delegados del Partido Revolucionario en Tampa y Cayo Hueso respectivamente. Después de terminada la Guerra regresan a Cuba y trabajan arduamente en la reconstrucción del País y ambos, junto a otro grupo de emigrados, fundan en 1900 la Logia Cuba que se mantiene en funcionamiento. Fernando Figueredo llegaría a ser Gran Maestro de la Gran Logia de Cuba en 1907.

(7) La Constitución de Guáimaro, creada por la Asamblea Constituyente reunida en el pueblo de Guaímaro en la provincia de Camagüey que sesionó los días 10 y 11 de abril de 1869 a los seis meses de haberse dado el grito de independencia. La Constitución de Guáimaro representó el fruto más preciado de los esfuerzos unitarios de los independentistas cubanos y fue la primera constitución de la guerra de independencia. Estas constituciones fueron conocidas como las Constituciones Mambisas.

En 1893 el generalísimo Máximo Gómez Báez al referirse a la Constitución de Guáimaro apuntó: “Estas instituciones fueron el resultado y la obra del patriotismo más puro y del republicanismo democrático más acabado”. Fuente: “Hombres del 68” de Vidal Morales. Pp. 175. “Historia de Cuba” de Fernando Portuondo. Pp. 496-497.

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