ECONOMIA Y CORRUPCION

COLOMBIA: La mala hora de Santos

Por estos días, las investigaciones de la Fiscalía de Colombia sobre las andanzas irregulares del ex presidente, han dado un importante giro.

PorEugenio Trujillo Villegas

Juan Manuel Santos, Raúl Castro y “Timochenko”.

Juan Manuel Santos ha sido una especie de vedette de los medios de comunicación. Durante sus dos mandatos presidenciales (2010-2018) tuvo el viento a su favor, pues creó su propio sistema de propaganda a cambio de una abultada pauta publicitaria, para que los medios aplaudieran la falsa paz que adelantó con la guerrilla de las FARC. Esa negociación culminó en 2016 con tres grandes acontecimientos: un pomposo Acuerdo con las FARC que tuvo repercusión mundial, un Plebiscito en el cual el pueblo colombiano rechazó el Acuerdo pero Santos se robó el resultado, y el Premio Nobel de paz que le fue concedido a Santos. Sin embargo, con el paso de los años, se han venido despejando las volátiles nubes de prestigio creadas a base de mentiras y dineros fraudulentos. Con ello, la realidad se ha venido asomando ante los ojos del mundo.

          Por estos días, las investigaciones de la Fiscalía de Colombia sobre las andanzas irregulares del ex presidente, han dado un importante giro. El expediente criminal contra Santos dormía el sueño de los justos, protegido por unas investigaciones amañadas que no conducían a nada. Pero todo cambió gracias a las recientes declaraciones de los principales implicados en los numerosos casos de corrupción de su gobierno.  

Los dineros fraudulentos de Odebrecht

          El hilo que fue desenredando la madeja fue la investigación de los sobornos de la Constructora Odebrecht. Esta multinacional brasilera de la corrupción, cuyos tentáculos se expandieron por medio mundo, consiguió varios contratos en Colombia durante el gobierno de Santos. Para poder darle continuidad a esos negocios, fue necesario comprar la reelección del presidente Santos en el año 2014, pues él había perdido en la primera vuelta por casi un millón de votos.

          Era necesario entonces inyectar ilegalmente en la campaña varios millones de dólares en apenas un mes, para poder “lubricar” la maquinaria electoral, comprando el voto de los grandes electores que habían sido derrotados en la primera vuelta. De esta forma, ese resultado adverso se convirtió en un triunfo y Santos fue reelegido presidente de Colombia. ¡Lo que se consiguió gracias al dinero fraudulento de Odebrecht!

          En el juicio que se le sigue al entonces director de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), Luis Fernando Andrade, por causa de los sobornos de Odebrecht, el ex senador Bernardo Elías, condenado por esos hechos, decidió “prender el ventilador”, lo que en Colombia quiere decir que contó a las autoridades todo lo que sabe, y que no había dicho antes para proteger a su cómplice, el ex presidente Santos.

          Elías denunció que el dinero de Odebrecht entró a raudales en la campaña presidencial, camuflado en falsos contratos de obras en la Ruta del Sol, una autopista de más de mil kilómetros construida principalmente por Odebrecht. Después, el gerente de la campaña, Roberto Prieto, también condenado por estos sobornos y actualmente en prisión, se encargaría de repartir esos dineros ilegales entre los políticos que apoyaban la reelección de Santos, por varios millones de dólares.

Santos sí sabía de los sobornos

          Según el ex senador Elías, el presidente de Odebrecht en Colombia, Eleuberto Martorelli, se había reunido previamente con el presidente Santos y le había prometido esos recursos a cambio de más contratos. Además, Roberto Prieto, el gerente de la campaña, reconoció el ingreso de otros dineros de Odebrecht a la campaña provenientes de Panamá, bajo la figura de pagos ficticios de encuestas y propaganda electoral impresa.  

          Hasta ahora el presidente Santos no fue vinculado a ninguna investigación, pues según él, no sabía absolutamente nada de lo que estaba aconteciendo. Sin embargo, en todos los escenarios de corrupción de esta multinacional del soborno, Odebrecht financió varias campañas presidenciales en los países latinoamericanos con la condición de que los candidatos ganadores se obligaban a garantizar nuevos contratos para la constructora. Eso fue lo que pasó en Brasil, Perú, Argentina, Panamá, Ecuador y Venezuela, donde varios presidentes han ido a la cárcel o están a punto de hacerlo por estos hechos.

          Es de esperar que se sepa más sobre este gran entramado de corrupción. Es evidente que Santos se robó las elecciones presidenciales del 2014, gracias a los sobornos de Odebrecht. Y una vez ganada la presidencia con estos métodos ilegales y corruptos, apuntaló el proceso de paz, que fue principalmente una maniobra para llenar de beneficios a otra transnacional del crimen, como lo son las FARC. Así, a través de un tribunal diseñado por terroristas, llamado JEP, les concedió la más absoluta impunidad por todos sus crímenes; fue legalizada su enorme fortuna, producto del narcotráfico y del crimen; prohibió al Estado colombiano erradicar las 200.000 hectáreas sembradas en coca, que en su mayoría son de las FARC; les concedió diez curules gratis en el Congreso de la República; y aceptó que esta organización narco-terrorista se fragmentara en un abanico de grupos aparentemente disidentes.    

          Pasados cuatro años de ese espurio Acuerdo, al preguntarnos si Colombia ha conseguido la paz prometida, la respuesta obvia es que no. Además, la violencia y la acción de los grupos subversivos se ha multiplicado, al igual que las masacres. Todas las bandas criminales del continente se pelean por la producción de las 200.000 hectáreas sembradas en coca, protegidas por el Acuerdo. Y ésta es la fuente de los conflictos, la causa de casi todos los crímenes y el alimento permanente de la guerra.  

          Hay algo más que hace de este conflicto una pesadilla irracional, que se parece a una novela de realismo mágico. Y es que quien prohíbe la fumigación y la destrucción de los cultivos de coca es la Corte Constitucional; quien ha desarticulado toda la acción de las Fuerzas Armadas para enfrentar la subversión es el Gobierno; quien se lucra con esta situación es la guerrilla de las FARC; y finalmente, quien sufre las consecuencias de este desastre es el pueblo colombiano. Y eso que fue consultado en un Plebiscito realizado en el año 2016, y dijo que NO aceptaba el Acuerdo con las FARC, pero el Gobierno de Santos se robó el resultado.   

          Sin embargo, a pesar del fracaso, el Gobierno sigue implementando el Acuerdo, las FARC se pavonean ante el mundo como una organización política, y el Nobel de Paz recibe honores donde quiera que va, como el gran artífice de una pacificación falsa, que es una burla a la razón, al sentido común y a la justicia.

La oscura designación del Premio Nobel de paz    

          Finalmente, así como se han conocido estos hechos hasta ahora, también algún día se conocerán las trapisondas de Santos para obtener el Nobel de Paz. Tal como lo he denunciado desde el año 2018, éste se consiguió gracias a los enormes contratos concedidos por Ecopetrol a Equinor, las petroleras estatales de Colombia y de Noruega. Quien presidía el Comité Noruego del Nobel de paz era la política y ex ministra a cargo del petróleo en Noruega, Kaci Kullman Five, quien así retribuyó a Santos por los contratos otorgados para la exploración de petróleo y gas en Colombia. 

          ¡Que se sepa la verdad y que se investiguen los hechos! Es lo que exige la comunidad internacional, que no puede ignorar aberraciones de tal magnitud. De ello depende la vida de miles de personas que están siendo asesinadas, secuestradas y humilladas, por causa de una falsa paz conseguida con mentiras, apuntalada con sobornos, e impuesta a una nación que dijo en las urnas que no aceptaba el Acuerdo.

          Y, como acontece siempre con los corruptos, al final se termina sabiendo que los dineros del soborno no llegaron en su totalidad a su destino, sino que parte de ellos se quedaron entre los bolsillos de los protagonistas de la corruptela. ¡Pronto lo sabremos!

Por: Eugenio Trujillo Villegas, Director: Sociedad colombiana Tradición y Acción

FUENTE: https://www.tradicionviva.es/2021/03/03/colombia-la-mala-hora-de-santos/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+TradicionViva+%28Tradicion+Viva%29

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