RECREACION

La cultura de la cancelación ahora va por Pepe Le Pew y Speedy Gonzales

La cultura de la cancelación, Pepe Le Pew y Speedy Gonzales
La cultura de la cancelación se ha convertido en algo frecuente gracias a la izquierda progresista, obsesionada con cambiar la cultura

AUTOR: Esteban Zapata9 marzo, 2021

La cultura de la cancelación quiere eliminar a Pepe Le Pew y a Speedy Gonzales por no cumplir con las estándares culturales que quiere imponer la izquierda. (Twitter)

Nuevamente la cultura de la cancelación es noticia a nivel mundial. Y esto lamentablemente se ha convertido en algo recurrente con el paso del tiempo, debido al auge de la izquierda progresista y wokista, obsesionada con la corrección política y cambiar la cultura a su antojo.

Si en febrero se reportaba que a la serie Los Muppets se le agregaban advertencias a ciertos episodios debido a “estereotipos equivocados”, que Hasbro convertía a Mr. Potato en un juguete sin género y se informaba en marzo que 6 libros de Dr. Seuss dejarían de ser publicados por un supuesto “racismo”, ahora se agrega el llamado a cancelar los personajes animados Pepe Le Pew y Speedy Gonzales.
9 marzo, 2021

La cancelación de Pepe Le Pew y Speedy Gonzales

Charles M. Blow del New York Times, escribió una columna el 2 de marzo aplaudiendo la cancelación de los libros “racistas” de Dr. Seuss, porque, según sus palabras, “el racismo debe ser exorcizado de la cultura”. En esa columna también habla de 2 personajes, que según el columnista, deberían ser cancelados: Pepe Le Pew, “que normalizó la cultura de la violación” y Speedy Gonzales “que ayudó a popularizar el corrosivo estereotipo de los mexicanos borrachos y aletargados”.

Las críticas a esta nota no se dejaron esperar. Desde decir que todo lo escrito era una exageración producto de ver racismo y acoso en todo, hasta hablar que esto implicaba censurar y hacer desaparecer los personajes. La debacle ha sido tal, que por ejemplo, la comunidad hispánica que vive en Estados Unidos defendió el personaje Speedy Gonzales, al igual que lo hizo el actor Gabriel Iglesias, la voz de Speedy Gonzales en la película Space Jam 2, en un tweet.

El periodista en su cuenta de Twitter, defendió su columna y llegó a decir las razones que según él Pepe Le Pew normaliza la “cultura de la violación”: “Agarra y besa a una chica extraña, repetidamente, sin consentimiento y en contra de su voluntad; ella lucha poderosamente para alejarse de él, pero él no la libera y cierra una puerta para evitar que ella pueda escapar”, lo que le valió críticas y también aplausos por sus dichos.

Lo cierto, es que esta noticia refleja la nueva tendencia que se ha dado en los últimos años que se ha denominado como cultura de la cancelación y cómo esta se ha impuesto como forma nueva de censura porque no proviene del Estado, sino que proviene de las personas. La mayoría de los casos de cancelación provienen de jóvenes más “despiertos” que ven supuestas dinámicas de poder y de privilegio y deciden denunciar por redes sociales.

Qué es la cultura de la cancelación

La cultura de la cancelación se ha definido como una práctica popular de retirar el apoyo a figuras públicas después de que hayan hecho o dicho algo considerado ofensivo en redes sociales. La cancelación ocurre cuando se exige el boicot del trabajo del individuo, su despido del trabajo, no invitarlo más a eventos o llamar a cancelar sus eventos. Es decir, no se critica a una persona por lo que dice, sino que se lo denuncia para callarlo.

El psicólogo Lee Jussim caracterizó la cultura de la cancelación de la siguiente manera: Kafkaesca (la censura a la que se le somete la persona tiene un aspecto bizarro), Orwelliana (desprecio por la verdad, la lógica y la evidencia y utilizar de manera engañosa palabras normales) y Maoísta (aplicación autoritaria de nuevas normas culturales). Los ataques a las personas se basan en la humillación pública y tratar de aislarla por sus dichos.

Así que decir que Speedy Gonzales es un “estereotipo racista” o Pepe Le Pew genera “cultura de la violación” es un ejemplo concreto de cómo funciona la cultura de la cancelación. Estos personajes animados serían en realidad racistas y acosadores y deben ser eliminados porque generan “daño” e “inseguridad” a los grupos que la izquierda considera como oprimidos.

Básicamente la izquierda intenta imponer por la fuerza una ‘revolución cultural’ de corte progresista y censura (cancela) a todo aquel que se oponga a los cambios culturales que ellos quieren imponer. El nivel de imposición de estas ideas ha sido tal que incluso la ciencia y la academia se han plegado a esta forma autoritaria de cambiar la cultura.

La cultura de la cancelación sí existe

Lo irónico es que la izquierda ha tratado de decir que la cultura de la cancelación no existe y es un invento de la derecha arcaica que se “opone a los cambios”. Lo cierto es que en los últimos años, hay una gran cantidad de ejemplos que prueban, que no solo existe esta cultura, sino que también es más peligrosa de lo que se cree, porque acaba con una libertad individual: la libertad de expresión.

Algunos ejemplos de cancelación:

  • Amanda PL, pintora canadiense, fue acusada de “apropiación cultural” por realizar pinturas de contenido indígena. La galería de arte, debido a la debacle, decidió cancelar la exhibición.
  • K. Rowling, la autora de los libros de Harry Potter, fue acusada de ser “transfóbica” por un tweet. No solo ella fue “cancelada” por sus dichos, sino que también personas que la defendieron de los ataques.
  • Gina Carano, actriz de la serie The Mandalorian, comparó la persecución ideológica que reciben los conservadores a diario con la persecución de los judíos. Disney la despidió de la serie por esta frase.
  • Edinson Cavani, futbolista uruguayo del club Manchester United, le agradeció a su amigo con las siguientes palabras: “gracias negrito”, algo normal que se dice en Latinoamérica. Eso no lo pensó así la English Premier League, que decidió que sus palabras eran “ofensivas” y lo multó por 100.000 libras esterlinas y lo suspendió por 3 partidos.

La cultura de la cancelación no solo implica censurar personas, sino que también implica borrar de la historia la cultura que no cuadre con lo que quiere la izquierda, obsesionada con la opresión, el poder y el privilegio. Libros, juguetes y dibujos animados, son para la izquierda wokista, un peligro público que deben ser suprimidos de por vida.

La batalla cultural es real

Esto también demuestra que el concepto batalla cultural existe y que la izquierda lo impuso como su modus operandi. El problema es que nadie quiere ponerle freno a esto, debido a que no le dan importancia a la cultura o creen que batalla cultural es un invento “autoritario” creada por los conservadores (lo irónico es que esa misma gente habla de capitalismo vs. socialismo, que es una forma de batalla cultural).

La corrección política, la cultura de la cancelación y la imposición cultural de ver todo bajo el prisma de opresores y oprimidos es lo que se ha impuesto en estos años. La sociedad distópica imaginada por Ray Bradbury, de censurar lo que no nos gusta, está más cerca de lo que muchos creen.

Cortesia de Angelica Mora

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