FEMINISMO

LA BELLEZA DE LA INTELIGENCIA FEMENINA.

Una mujer inteligente vale por dos. Todo es pasajero, pero la inteligencia permanece. Entre todas las cualidades que se pueden buscar en una mujer, su inteligencia es, sin duda, la más importante, por ser la base de la comunicación. No hay que temer a una mujer inteligente, por el contrario hay que asumir el reto de saber estar a su altura, no decepcionarla, y sobre todo, no limitarla en modo alguno.

ELLAS YA NACEN CON VENTAJA: HAN NACIDO PARA COMUNICARSE.

No se trata sólo que las niñas sean más despiertas que los niños, sino de que el cerebro femenino es superior al masculino en el dominio del lenguaje porque las áreas que controlan el lenguaje se concentran en el hemisferio izquierdo del cerebro masculino, mientras que en el caso de la mujer se distribuyen ampliamente en ambos hemisferios.

Las mujeres ya nacen preparadas para comunicarse y conversar, que es la base de toda relación afectiva.

Aunque las pruebas de inteligencia dan resultados similares para ambos sexos, no obstante, la ventaja de las mujeres radica en las actividades que requieren habilidades de comunicación, tales como relaciones públicas, psicología, educación, divulgación y otras; mientras que el cerebro de los hombres, al ser más capaz de manejar información visual y espacial, le da a éste ventajas en exploración, navegación, creatividad, arquitectura y aquellas actividades más analíticas.

EL PLACER DE LA COMPAÑÍA.

Todas las virtudes atribuibles a un hombre o una mujer son importantes y pueden justificar por si solas la difícil decisión de convivir con una persona, pero en algunos casos se trata de valores pasajero. La belleza es la primera atracción, muy importante, pero no es valor eterno.  Lo mismo sucede con otras cuestiones propias de las relaciones de pareja, como la sexualidad, que son esenciales en la relación de pareja.

Por el contrario, la inteligencia es la base de la comunicación entre hombre y mujer. 

La base de la convivencia, entre otras muchas e importantes razones, es la comunicación. Sin una buena comunicación no hay relación. Los divorcios empiezan el mismo día en que una pareja no tiene nada que decirse.

Históricamente ha habido hombres que por un supuesto complejo de inferioridad han temido relacionarse con mujeres más inteligentes que ellos. De ser cierta esta afirmación, podría tratarse de la razón por la que muchas relaciones no sobrepasan los dos primeros años de convivencia.

No hay que temer a una mujer inteligente, por el contrario hay que asumir el reto de saber estar a su altura, no decepcionarla, y sobretodo, no limitarla en modo alguno. Puede que ella alcance puestos laborales muy superiores a los de su pareja, pero esto debe ser motivo de satisfacción, no de humillación. En todo caso, esto es algo muy superado en la sociedad actual, muchas mujeres son las jefas de sus parejas y la relación es perfecta fuera del trabajo.

El placer de disfrutar una vida al lado de una mujer inteligente justifica que frente a este valor, el resto carezcan de importancia.

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Categorías:FEMINISMO, SOCIEDAD

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