METODO DE VIDA

HUMILDAD Y AUTOESTIMA

Miguel Ángel Paredes 

Algunas personas confunden la autoestima con un sentimiento de superioridad y suficiencia que les hace sentir por encima de los demás. Es frecuente identificar el orgullo, la soberbia, la arrogancia, el narcisismo o la vulgar chulería con la auténtica autoestima. Nada más lejos de la realidad, porque esas actitudes son una compensación más o menos elaborada para ocultar una fuerte inseguridad personal. Son el disfraz del miedo al fracaso y la dependencia de reconocimiento y atención de otras personas. Y muchas veces da igual que la atención venga en forma de valoración positiva o de crítica negativa, lo que cuenta es estar en el punto de mira de los otros y que nos alimenten el ego con su atención.

Detrás de esas conductas de falsa superioridad suele enmascararse la vergüenza, la culpa, el temor o el sentimiento de infravaloración personal. La soberbia es en realidad, la otra cara de la vergüenza y siempre lleva componentes de desprecio y exclusión. Desprecio a la opinión de los otros, a su consejo, a su éxito, a su felicidad o a su interés por ayudarnos. Sin embargo, nada hace más evidente la soberbia que la negativa a aceptar la ayuda de otras personas. Porque es ahí justamente donde se agazapa la vergüenza a la propia vulnerabilidad, el temor a ser descubiertos y la angustia frente al rechazo. El desprecio es en el fondo una proyección del propio autodesprecio y lo depositamos en otras personas para así encubrir el malestar y la vergüenza que sentimos por aspectos nuestros que no aceptamos y tratamos de ocultar.

La soberbia y la vergüenza son la puerta que abre la exclusión, el aislamiento y la soledad interior. Con la exclusión se rompe el sentimiento de interconexión que hay en el universo y que nos mantiene unidos a todo lo que existe impidiéndonos disfrutar a partir de ese momento de nosotros, de los otros y de la vida en general.

La humildad es el camino de vuelta hacia quien realmente somos, nos reconcilia con la vida y nos devuelve la autoestima. La humildad nos permite volver a aceptarnos, aprender con nuestros errores y ser nosotros mismos. Paradójicamente, la humidad nos hace fuertes y nos devuelve nuestro propio poder porque desde ella no tenemos que ocultar nada, ni parecer alguien diferente a quien somos y de una manera sencilla hace posible la reconexión con el fluir de la vida.

La humildad no entiende de desprecios porque supone el respeto a uno mismo, a los otros y a la vida. También conjura el miedo a la propia fragilidad y a las diferencias entre las personas. Nos devuelve la inocencia de ser sencillamente quienes somos al margen de lo que deberíamos ser o parecer, alimenta la comunicación sincera y abre la puerta a la serenidad.

Las personas con una elevada autoestima se muestran humildes y sencillas. Están seguras y confían en sí mismas. No tienen que demostrar nada a nadie, ni parecer algo que saben que no son para resultar aceptables. Ya se saben aceptables siendo como son, se valoran y se quieren y por eso no necesitan hacer ostentación ni sentirse superiores comparándose con otros.

FUENTE: https://www.parentepsis.com/humildad-y-autoestima/

Categorías:METODO DE VIDA, SOCIEDAD

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .