MASONERIA

LA REAL ORDEN DE ESCOCIA, O LA MASONERÍA ANTES DE HIRAM ABIFF.

Cuando indagamos en la historia de la Masonería, particularmente en sus primeros estadios, nos encontramos con una serie de documentos que nos permiten ver cómo eran los primeros rituales, o más que rituales, Lecturas en el sentido del Siglo XVII: series de preguntas y respuestas que se realizaban en la mesa mientras se interrumpía el Ágape para las preguntas y respuestas. Algunos otros documentos, como el Manuscrito de la Casa Registro de Edimburgo o el Manuscrito del Trinity College, relatan las leyendas que se empleaban para describir la Muerte Simbólica y el Levantamiento del Maestro.

Estos documentos antiguos con las citadas series de preguntas y respuestas son considerados como una especie de arcaísmo de indudable interés histórico, pero que por su sencillez no son susceptibles de ser empleados hoy en día en el complejo universo masónico actual. Ahora bien, ¿qué sucedería si uno de esos rituales hubiese pervivido hasta la época actual, aunque fuese con las adaptaciones necesarias, y se siguiese trabajando con el simbolismo y el procedimiento de 1680? Tal es el caso del ritual de la Real Orden de Escocia, una especie de celacanto masónico donde el trabajo ritual se mantiene según la forma de los primeros protorrituales. De hecho no solo mantiene esas formas arcaicas, sino que por los constantes añadidos que se han producido sobre el texto original, nos encontramos con elementos de distintos periodos que nos permiten desentrañar con facilidad los diferentes estratos históricos que aparecen en el texto.

LA INFLUENCIA IRLANDESA EN ESCOCIA

Antes de comenzar, conviene tener mínimamente claro cómo es la geografía de Escocia. Si os fijáis en el mapa adjunto, veréis que Escocia está dividida en tres partes. En la parte norte están las Tierras Altas o Highlands, con escasa población y muy montañosas. La parte suroeste  tiene numerosos firths, palabra cuya raíz es la misma que en fiordo, y son esos numerosos entrantes que hay por toda la costa. Estos estuarios ofrecen una gran comodidad para las embarcaciones, de modo que todo el que ha deseado entrar en suelo escocés, ya sea con buena o mala intención, lo ha hecho por esa zona. La parte oriental de la isla es la más segura, dado que el Mar del Norte ofrecía una protección natural, pues incluso los propios vikingos eran muy reacios a exponerse a aguas tan embravecidas. 

Cuando en Escocia la población era picta, los escotos, de origen irlandés, entraron masivamente en Escocia a través de estos entrantes, tan seguros para la navegación. Posteriormente todas las incursiones vikingas que azotaron Escocia penetraban igualmente por estos firths, así como las colonizaciones noruegas. Ello provocó que la población escocesa, de por sí siempre escasa, se retirase a la costa este de la isla, donde el Mar del Norte dificultaba la llegada de visitantes inesperados. Por ello, con la excepción de Glasgow, todas las principales ciudades escocesas y del norte de Inglaterra están en la costa este.

En otras entradas del blog hemos comentado la importancia que tuvo la emigración irlandesa a las cuencas carboníferas del área de Liverpool y Manchester, la cual convirtió al norte de Inglaterra en un territorio naturalmente irlandés a efectos masónicos. Algo semejante sucedió con el suroeste de Irlanda. Aparte de compartir una misma identidad étnica (son celtas de dialecto Q-céltico), la emigración irlandesa a Escocia se vio potenciada por el descubrimiento de carbón y hierro en el subsuelo del condado de Lanarkshire, cuyo puerto natural es Glasgow, con lo que esta ciudad se convirtió en la ciudad más grande de Escocia, con abundante inmigración irlandesa.

La importancia de lo anterior radica en que, en las zonas donde había irlandeses, la Masonería trabajaba con el mito de Noé. Sin embargo, en la costa este, donde los irlandeses no están presentes, será donde se desarrollen leyendas alternativas para la Muerte Simbólica y el Levantamiento del Maestro que no tendrán que ver con la leyenda noaquita empleada por los irlandeses.

Aunque no existe una certeza absoluta, hay cierto consenso en ubicar el origen de la leyenda de Hiram Abiff (nos referimos a la descrita en el Manuscrito de la Casa Registro de Edimburgo, no a la creada por los Modernos tras 1717, que es un trasunto del mito de Isis y Osiris) en el área de Norteumbría. Sí se tiene mayor certeza de que el área de Edimburgo – Fife – Saint Andrews – Perth es donde los Masones forjaron la leyenda de Besalel, y por eso comparte protagonismo con Noé en el primero de los dos Grados de que consta la Real Orden de Escocia.

HISTORIA
La Real Orden de Escocia es una Orden de cierto carácter elitista cuyo cuartel general se encuentra en Edimburgo. Aunque la Orden ha sido reestructurada en varias ocasiones (y lo mismo puede decirse de sus rituales), su primera aparición se da en 1696, cuando se celebra una reunión de la Gran Asamblea Provincial de la Orden en Londres. En 1730 se produce, también en Londres, en la taberna El Cardo y la Corona -obviamente el tabernero debía ser escocés- otra Asamblea Provincial, ya con su correspondiente aparato administrativo. Sus constituciones describen a la Orden como de tiempo inmemorial.

En 1747 Bonnie Prince Charles (el último de los aspirantes jacobitas al trono), por medio de la Patente de Arras, reivindicó ser el Soberano Gran Maestro de la Real Orden de Escocia. En realidad aquello no fue más que el canto del cisne jacobita, que un año antes había sufrido la irreparable derrota de Culloden. 

El cardo, símbolo nacional de Escocia.

A la Orden se accede por invitación. Los requisitos que se deben cumplir son:

– Ser Grado 18 del Rito Antiguo y Aceptado de Inglaterra y de al menos otra Orden cristiana.

– Ser miembro del Santo Arco Real de Jerusalén y de al menos una Orden cristiana.

– En USA, ser Caballero Templario del Rito de York o ser Grado 32 del R.E.A.A.

Se procurará que todos los Candidatos sean invitados debido a servicios especiales prestados a la Masonería, a la Iglesia o a la Sociedad. En Estados Unidos, se valora también el pertenecer a la Orden DeMolay o ser Boy Scout.

El puesto de Gran Maestro es hereditario, pues la Gran Maestría corresponde al Rey de Escocia. Para representar esto, las Asambleas de la Orden son siempre presididas siempre por un trono vacío, sobre el que se deposita una corona o algún otro atributo real. El gobernante efectivo de la Orden es el Diputado Gran Maestro.

FUENTE: https://masoneriaantigua.blogspot.com/2015/03/la-real-orden-de-escocia-o-la-masoneria.html

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