CUBA

DESINTEGRACION FAMILIAR

Gustavo Pardo Valdés – Primavera Digital
Gustavo E. Pardo Valdés

Ponencia presentada en el VII Congreso de Bioética celebrado en la ciudad de La Habana los días 12 y 13 de junio del 2004

Por: Gustavo E. Pardo Valdés

I- INTRODUCCION.- La familia es uno de los elementos básicos que dieron origen a la sociedad humana y de hecho se le reconoce como la institución más estable de las que la forman. La familia garantiza a sus miembros protección, compañía y seguridad. Su organización y funciones varían según el carácter de la sociedad en la cual ella se desenvuelve.

A través del tiempo se han expuesto diferente teoría sobre la evolución de la familia, su organización y funciones. Así se conoce que en las sociedades primitivas dos o tres núcleos familiares, generalmente vinculados por lazos de parentesco, se desplazaban juntos parte del año, dedicándose los hombres a la caza y a la pesca, mientras que las mujeres, además de  cuidar de los niños, recolectaban y preparaban los alimentos necesarios para el sustento del grupo. Estos grupos sociales incipientes se separaban durante las estaciones de invierno en los que escaseaban los alimentos y la vida en comunidad se hacía muy difícil.

El cristianismo representó una profunda transformación en el pensamiento ético-moral de la sociedad de su época que estaba caracterizada por el predominio del hombre, al establecer una estricta monogamia y la indisolubilidad del matrimonio, lo que incidió en establecer entre los esposos una condición de igual dignidad, asumiendo de esta forma la defensa de la unidad y la estabilidad de la institución familiar. Ambos conceptos innovadores pueden considerarse como el primero de los derechos que la mujer habría de conquistar en el largo camino que ellas se han visto obligadas a transitar en su lucha por la obtención de sus derechos civiles, laborales, sociales y políticos.

La Reforma protestante en el siglo XVI originó que el espíritu religioso de los lazos familiares fuese parcialmente sustituido por el carácter civil de los mismos, lo cual alteró profundamente el concepto sacro-religioso que hasta ese momento había prevalecido de la familia. Actualmente en la mayor parte de los países occidentales se reconoce la relación de familia fundamentalmente en el ámbito del derecho civil.

II- LA FAMILIA MODERNA.- Como anteriormente hemos expresado el núcleo familiar era la unidad más común en la época preindustrial y, a pesar de todo, aún sigue siendo la unidad básica de organización social en la mayor parte de los países civilizados. Sin embargo, la familia ha variado en aspectos tan importantes como son: el rol tradicional que los padres desarrollan en ella, su composición, ciclo de vida y sus funciones, tanto dentro del núcleo familiar como en el entorno social donde la misma se desenvuelve. No obstante, y pese a todos estos cambios, la familia continúa siendo la principal fuente de afecto y apoyo emocional para todos sus miembros, especialmente para los hijos.

A partir de  la Revolución Industrial ocurrida en Inglaterra en el ultimo cuarto del siglo XVII, la familia se ha visto enfrentada a transformaciones radicales a partir de los cambios económicos que determinaron la industrialización de la sociedad, originando, entre otros aspectos, la emigración de un considerable numero de campesinos a las grandes urbes industriales. Esta nueva situación económico-social impuesta por el desarrollo, ha determinado la necesidad de que todos los miembros de la familia se incorporen a la vida laboral. Habitualmente, el trabajo se realiza fuera del grupo familiar en ocupaciones diferentes y, usualmente, en centros de trabajo situados en lugares muy distantes del lugar de la residencia familiar.

Por otra parte la superación técnico-profesional e incorporación de la mujer al trabajo, aspiración justa de todo ser humano, ha dejado un vacío muy difícil de reemplazar en el hogar, incidiendo esto en que una parte muy importante de la función tradicional educativa y formadora de valores, particularmente religiosos, familiares y sociales, que en la familia asumía la madre, ha sido transferida a instituciones, grupos privados, o al Estado.

Pero, además, la familia se encuentra sometida a fuertes presiones, tales como:

  1. Un número cada vez mayor de parejas viven juntas antes de contraer  matrimonio, tales como es el caso de parejas formadas por personas mayores (a menudo viudos o viudas), a los cuales les es más conveniente (desde el punto de vista económico) cohabitar sin contraer matrimonio para no perder los beneficios del seguro social o la jubilación, y de parejas jóvenes que prefieren establecer una ¨unión formal¨ pero sin lazos que, llegado el momento, les  dificulte la disolución de la relación establecida.
  2. Una mayor cantidad de parejas tienen hijos a temprana edad, lo que repercute en que éstos ven a sus padres más como a amigos o compañeros, que como padres.
  3. El divorcio, que coloca a los niños, los eslabones más débiles de la cadena familiar, ante una situación de inseguridad, zozobra y tensiones. Actualmente la mayor parte de las familias monoparentales son consecuencia del divorcio o de familias constituidas por mujeres solteras con hijos.
  4. El aborto, verdadero asesinato legalizado, que se pretende justificar mediante el empleo de innumerables argumentos, entre ellos el de la planificación económica familiar, el aumento de la población mundial, el combate a la pobreza extrema, etc.
  5. La unión matrimonial entre miembros de un mismo sexo, que también viven juntos como una familia, en ocasiones compartiendo sus hogares con los hijos de una de las partes o con niños adoptados.

Pero además en nuestro caso como país, existen otras causas que tienden a la disgregación (concientes o no) familiar. Pudiendo citarse:

  1. La ubicación de los escolares en centros distantes de su lugar de residencia (Escuelas en el Campo-o), sin que se les ofrezca otra posibilidad de elección que la de no continuar sus estudios en el perfil elegido por ellos,
  2. El estimular a estudiantes y trabajadores a participar en frecuentes actividades fuera del ámbito familiar en días festivos y en horas no laborable.
  3. El Servicio Militar Obligatorio a una edad temprana.
  4. La participación de estudiantes de nivel medio y superior en actividades laborales fuera del lugar de residencia, (escuelas al campo),
  5. Incentivar la participación de estudiantes y trabajadores en actividades laborales o de otra índole en días feriados y festivos.
  6. Participación en misiones internacionalistas (militares o de colaboración) en países extranjeros.
  7. Las dificultades de transporte que, particularmente, en el interior de país llega a resultar prácticamente inexistente, y que impide la comunicación personal entre familiares que residen, estudian o trabajan en lugares distantes los unos de los otros.
  8. La transmisión de programas radiales y televisivos destinados a provocar el sensualismo, la inmediatez. la intransigencia y la obcecación política, y una muy sutil alusión a lo improcedente de los valores religiosos.
  9. Las condicione económica y político-social en que el denominado “Periodo Especial en Tiempos de Paz” ha colocado a una parte considerable de la población cubana, provocando en ella intensos estado de stress, inseguridad y desesperanza que pueden estimular el incremento del alcoholismo, la drogadicción, la prostitucion y el suicidio en individuos de ambos sexos, particularmente entre los de la tercera edad.
  10. La aspiración de una parte importante de nuestra población (en particular de los más jóvenes) por emigrar al extranjero con el fin de buscar una mejor forma de vida, motivada por la falta de alicientes y motivaciones existente actualmente en el país.

Todo ello provoca que la familia universal, y cubana en particular, se encuentre ante una verdadera crisis de valores, crisis que incide en la estabilidad y armonía de la sociedad en su conjunto, reflejado en el aumento de la violencia domestica y social, la corrupción, la drogadicción, el alcoholismo, la prostitucion, etc.

Aunque debe reconocerse que la Iglesia Católica y de otras denominaciones cristianas, así como algunas instituciones de carácter no gubernamental e inclusive ciertos gobiernos, han expresado su preocupación al respecto, y trazado amplios programas para tratar de revertir esta situación, estos esfuerzos, al menos hasta el momento, no han sido capaces de revertir esta situación y la crisis de la familia continúa causando estragos en el mundo de hoy.

En nuestro país es de señalar la meritoria gestión que llevan a cabo instituciones como Caritas-Cuba, las Caritas Diosesanas, el Movimiento Familiar Cristiano y el Departamento de Pastoral Cristiano, que han abordado esta problemática con una valentía y pragmatismo dignos de encomio, efectuando numerosos Congresos, Encuentros y Seminarios en cuyas conclusiones se ha recomendado a las autoridades competentes iniciar cambios profundos y objetivos, que tomando en cuenta las aspiraciones (no siempre públicamente expresadas) de la población, y en particular de los mas jóvenes, inserten a nuestro país dentro de la dinámica política-socio-económica que vive el mundo de hoy.

III- CONCLUSIONES. La Sociedad mundial se encuentra enferma precisamente porque la familia ha perdido su primacía como protagonista fundamental en la formación de los valores morales, espirituales y sociales que, a pesar del paso de los tiempos, no han perdido su vigencia.

En nuestro país, la pretendida implantación de un nuevo sistema de valores que deba mas importancia a lo social que a lo individual, que negaba todo incentivo a los justos afanes de superación personal de los individuos, y que desconocía los valores cristianos tradicionales (que habían subsistido al paso del régimen colonial a la republica), haciendo énfasis en inculcar a nuestra sociedad una concepción filosófica materialista de la vida, ha dejado un vacío conceptual particularmente en aquellos cubanos nacidos después de 1959.

La década de los noventa trajo consigo un reencuentro de nuestro pueblo con la religión, no obstante este nuevo despertar a la vida espiritual del cubano medio, vino envuelto en un muy impreciso sincretismo en el que se confundían diversas manifestaciones religiosas con rasgos de una imprecisa concepción materialista de la vida, dificulta en extremo la acción pastoral encaminada a fomentar en nuestro pueblo cristiano los conceptos básicos que han de adornar a la familia cristiana

Por otra parte en el torbellino que orina la escasez y las dificultades de toda índole que por décadas ha atravesado nuestra población, conceptos tales como veracidad, honradez, libertad, igualdad, fraternidad, han perdido todo significado real, lo cual resulta preocupante en extremo si percibimos que nuestra sociedad se encuentra ante un evidente e irreversible  proceso de transformarse en algo que en este momento aun no se aprecia claramente, debido a esta gran confusión conceptual antes reseñada, y que puede desencadenar una espiral de acontecimientos nada deseables para el futuro de la familia cubana y del país en general.

Ante la inmediatez de esta realidad, las autoridades competentes, la Iglesia Católica Cubana, los restos de la precaria sociedad civil que aun subsisten en nuestro país, así como la aun muy frágil sociedad civil emergente, deben:

  1. establecer un amplio programa encaminado, en su fase inicial, a que la familia se reencuentre con los valores morales, espirituales y sociales que caracterizan nuestra identidad nacional porque de ello depende el fortalecimiento de la unidad familiar que es el medios más eficaces con que contamos para garantizar una sociedad estable.
  2. facilitar a familia cubana los mecanismos legales que le permitan mejorar sus condiciones de vida, mostrándoles como ¨aprender a emprender¨ proyectos de autogestión económica familiar, que brinde a sus miembros la posibilidad de trabajar unidos para enfrentar la realidad económica actual, restituyendo así la autoestima que actualmente el cubano ha perdido. La empresa familiar proporcionará a la familia la posibilidad de hallar en Cuba el bienestar que actualmente aspira a encontrar fuera del país, permitiéndole, además, contribuir al bienestar de los menos favorecidos mediante del pago de impuestos justos.
  3. se debe brindar todo el apoyo posible a la reconciliación que se está produciendo entre los miembros de la familia cubana, inicialmente con los que marcharon al extranjero, así como al lento y difícil reencuentro de las familias que permanecen en la Isla que han estado distanciadas por más de cuatro décadas, a causa de las pasiones políticas que a partir del año 1959 se desencadenaron en nuestro país y que hirieron muy gravemente la unidad familiar, No obstante, este primer paso positivo, emprendido a partir de la familia, será, indudablemente el inicio de los acontecimientos que habrán de generar un proyecto mucho mayor: la reconciliación de todos los cubanos.

La familia cubana merece ser tomada en cuenta, por nuestras instituciones y concederle la oportunidad de ser ella el puente de amor a través del cual muestro pueblo halle la paz, la armonía y el progreso.

Categorías:CUBA, SOCIEDAD, VALORES

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