EDUCACION E HISTORIA

La radiestesia

¿En qué consiste la Radiestesia y para qué se utiliza?

La radiestesia, también conocida como rabdomancia o zahorí, es una actividad considerada Pseudocientífica que se basa en la percepción de los estímulos eléctricos, electromagnéticos y radiaciones que  un cuerpo emisor desprende. Hace más de 4000 años la radiestesia se utilizaba para buscar aguas subterráneas y aunque fue sustituido por  el instrumental científico, a día de hoy sigue siendo utilizado en zonas rurales. Actualmente la radiestesia ha dado un gran salto y en terapias, así como en  Flores de Bach, se utiliza la radiestesia mediante un péndulo u horquilla que ayuda a tener más capacidad magnetorrecepción.

El péndulo en la radiestesia

Para manejar el péndulo, es importante que la persona cree una especie de vínculo de “sensibilidad” con este. Se dice que el péndulo es capaz de moverse de 12 formas diferentes y que puede llegar a dar gran variedad de respuestas. La radiestesia la puede aprender cualquier persona, no es preciso tener ningún tipo de sensibilidad especial, basta con ser coherente y racional. Para saber cómo funciona un péndulo, no te pierdas este vídeo:  

FUENTE: https://www.deustosalud.com/blog/terapias-naturales/que-consiste-radiestesia-para-que-se-utiliza

Los beneficios de la radiestesia

Es un método que te permite mejorar tu calidad de vida con tan sólo identificar dónde hay una radiación negativa en tu rutina; enterate cómo funciona, sus efectos y cómo se aplica

3 de agosto de 201115:480

Ilustración de Robertita

Se llama “radiestesia” o “el arte de sentir las radiaciones”. El término no nos suena familiar, pero hubo un tiempo en que esta facultad que rige nuestro bienestar y calidad de vida era innata en todos los seres humanos. Con el tiempo, hemos ido perdiendo la capacidad, y esta habilidad quedó reducida a los profesionales que la practican a fin de detectar alteraciones nocivas y ubicar a las personas en los lugares más saludables.

Si bien es una disciplina diferente del feng shui, tienen un lejano parentesco y ambas se complementan. El feng shui energiza los espacios y la radiestesia protege el cuerpo ; combinarlos es garantía de estar doblemente sanas y armonizadas.

¿Cómo funciona?

La Tierra es un planeta magnético donde se genera constantemente fricción, electricidad y descargas electromagnéticas que buscan una salida. Basta con prestar atención al movimiento sin tregua de las placas tectónicas para darse una ligera idea. En los años 50, en Alemania, el doctor Ernst Hartmann descubrió lo que hoy, en su honor, se llama red de Hartmann: un entramado formado por líneas de energía que emanan como columnas de 20 a 30 centímetros de ancho, a un metro y medio de distancia, aproximadamente, una de otra y que recorren el globo de Norte a Sur y de Este a Oeste.

Todos los seres vivos, estemos donde estemos, nos encontramos expuestos a ese paso de energía. Aunque no las veamos, como no vemos las señales de los satélites, del móvil o de la radio, como no vemos la fuerza de gravedad o la radiactividad, allí están, siempre. Y, lejos de ser nocivas, por su carga de iones negativos -también llamados “vitamina del aire”-, son las encargadas de alimentar nuestras células y nos dan vitalidad.

Sus efectos

Pero no todo es tan sencillo: cuando una línea horizontal choca con una línea vertical, lo que se genera son iones positivos perjudiciales. En estos puntos de cruce, llamados “geopatógenos”, encontramos una intensidad de radiación tal que logra debilitar las células e influir en nuestro estado de salud físico o mental.

Si analizamos un mapa del mundo y hacemos trazos, vemos que todo el tiempo estamos en la ruta de estos cruces de iones y energías telúricas. Lo malo es la exposición prolongada que podría darse, por ejemplo, en tu dormitorio o en tu puesto de oficina. Dolores de cabeza recurrentes, fastidio, cansancio, nervios… Y ni idea de las causas… Quizá, el cruce pase justo por tu silla o tu escritorio. ¿Cuántas veces te encontraste instalada en un lugar en el que sentiste que había mala vibra? Es lo que podría estar ocurriéndote en la cama, en la que pasás nada menos que un tercio de tu tiempo.

Si estas líneas coinciden a la altura del estómago cada noche, durante ocho horas, esto podría derivar en problemas de digestión o en una gastritis que no se sabría a qué atribuir. El cuerpo se siente en cortocircuito, afectado por una situación eléctrica que ignoramos, pero seguramente no es beneficiosa. Cuando el cruce coincide con una vena de agua -ríos subterráneos o pequeños cauces que pasan por debajo de casa y que desconocemos- o con una falla geológica -grietas en la corteza terrestre-, los efectos negativos se potencian.

¿Cansada todo el día? ¿Dormís pero no descansás? ¿Sentís desgano?… En esta mitad del mundo -Occidente-, siempre nos costó creer en las cosas que no vemos, pero así como una señal de internet Wi-Fi puede darnos conexión en un lugar y cortarse si movemos la compu apenas 30 centímetros, con los puntos geopatógenos sucede lo mismo. A veces, la diferencia entre tener la cama en un sitio o correrla medio metro nos podría ahorrar más de un dolor o una noche de insomnio.

Éxito mundial

En Europa, desde hace muchos años, la gente que trabaja en feng shui mide los cursos de agua en las casas de construcción nueva o en las que la gente no se siente a gusto, para corregirlos en caso de que sea necesario. En Alemania, país que llega a niveles de fanatismo por esta ciencia, existen reglamentaciones precisas en cuanto a la intervención de un radiestesista para investigar la calidad energética del lugar donde se levantará una edificación. Incluso, es habitual que los Home Inspectors -inspectores de hogares-, cuando hacen los certificados ambientales, incluyan una mención de “casa saludable” en aquellas que han hecho radiestesia, lo que aumenta considerablemente su costo en el momento de venderla. Y en Suecia, se está realizando una investigación con un grupo testigo de escuelas para determinar la disposición de los niños en zonas neutras, ya que se detectó que un alto porcentaje de los problemas de hiperactividad y déficit de atención podría estar relacionado con la ubicación de los chicos en puestos energéticamente alterados. Al ser más sensibles, los peques son un buen ejemplo. Observémoslos cuando duermen. ¿Alguna vez te preguntaste por qué algunos se acuestan en una posición y amanecen dados vuelta, con los pies en la cabecera de la cama?

¿Cómo se aplica?

El método que usan para encontrar por dónde pasan las corrientes nocivas no varió mucho del que se usaba hace añares para encontrar agua. Alguna gente de campo recordará cómo los viejos inmigrantes polacos que llegaron a nuestro país las buscaban con ramas de durazneros en forma de horqueta o gomera gigante. Debido al progresivo divorcio que tuvimos con la naturaleza, nuestro organismo empezó a perder su capacidad de “sentir las radiaciones”, y esa función fue suplantada por los instrumentos radiestésicos, que son, básicamente, diversos tipos de péndulos y varillas.

Cada profesional usa el sistema con el que más cómodo se siente, pero los resultados son los mismos: cuando las varas se cruzan, es porque indican que ahí coincide el paso de dos líneas de Hartmann. Lo ideal es correr los muebles y rediagramar la ubicación de las personas para evitar la exposición nociva, ya sea en casa, en la escuela o en la empresa. De no ser posible, es el radiestesista quien contrarresta o disipa los efectos con distintas técnicas, que incluyen dispersores de ondas, mantas de cuarzo, hilos de cobre o acupuntura a la tierra. Los efectos son positivos, y los resultados, casi inmediatos. Sentir para creer.

En la Argentina
Si bien falta para que la radiestesia esté integrada en la vida diaria como práctica cotidiana, los expertos en bienestar y armonía de espacios cada vez le prestan más atención. Comprar una vivienda por la que pasan dos venas de agua y una falla geológica es algo más común de lo que se cree. Por eso, los profesionales dicen que es súper importante acompañar un estudio de feng shui con uno de radiestesia, para evitar colocar una cama o escritorio en una posición correcta según una técnica pero perjudicial según otra.

Remedio casero

Si sentís dolor de cabeza, de pies, de estómago, tensión, irritación… y siempre en el mismo lugar, tal vez se deba a que justo por tu cama o tu escritorio pase un cruce de líneas. Podés probar con una cura casera: colocá debajo de la cama piedras de cuarzo esparcidas. Cada 15 días, debés descargarlas exponiéndolas a 24 horas de sol y luna. Sencillo, y energía pura.

Más info

Quién lo hace
Lorena Eiras. Tel.: 15-4183-8352. www.lorenaeiras.com.ar
Profesor Luis Gerula. Tel.: 4387-8239. www.ricardogerula.org

¿Qué opinás de la radiestesia? ¿Te animarías a ponerla en práctica? Dejá tu comentario.Por Silvina Dell’Isola

TOMADO DE: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/radiestesia-nid1384163/

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