EDUCACION E HISTORIA

DIEZ CLAVES PARA TOMAR LA DECISIÓN CORRECTA

Quiero llevarme mejor con mi pareja, quiero trabajar en algo que me guste, quiero dejar de preocuparme por lo que opinen los demás, quiero atreverme a decir que no… ¿Te suena? Casi todos queremos cambiar algo en nuestras vidas. Lo curioso es que, aunque queremos que las cosas cambien, nos resistimos a tomar decisiones.

Le damos vueltas y más vueltas, barajamos opciones, pensamos en todo lo malo que podría pasar, nos morimos de miedo a cometer un error y… ¡Y nada! No hacemos nada. Como si esa fuera una opción posible cuando quieres cambiar algo. Y no, no lo es. Porque no hacer nada no cambia nada.

Hay pocas cosas tan estériles en la vida como quedarse quieto, dudando, inmóvil, preguntándote infinitamente si esto o lo otro. Si doy un paso o no lo doy. Si me arriesgo o no lo hago. ¿Y si pasa esto? ¿Y si pasa lo otro? ¿Y si…? Vivir así lo único que aporta es infelicidad, frustración, desesperación y ver cómo pasa el tiempo y tú sigues igual.

Total que terminas con la sensación de vivir en automático, como el que se deja llevar por la corriente, sin saber a dónde va ni para qué. Y todo porque no te estás atreviendo a tomar decisiones.

Pero espera. Puede que creas que tú has decidido libremente no hacer nada. Sí, querías cambiar, pero lo has estado pensando y has tomado la decisión de no hacerlo. ¿Es ese tu caso? Este es un autoengaño bastante habitual. ¿Cómo estás tan seguro de que lo has decidido libremente? ¿Cómo sabes que no te ha podido el miedo a equivocarte, a pasarlo mal, a fracasar, a perder lo que tienes o a arrepentirte?

Porque a algunas personas lo que las mueve a la hora de tomar decisiones es el miedo. Y no, las decisiones que vale la pena tomar no tienen al miedo como palanca. Las decisiones que merecen la pena se apoyan en tus metas, en lo que deseas en tu vida, en lo que te motiva, en lo que te importa. Te tienen como palanca a ti. Se apoyan en tu confianza, en tus sueños, en tu visión, en tu felicidad. Eso, y no el miedo, es lo que te conectará irremediablemente con la acción. Con la vida.

Así que, si quieres empezar a tomar decisiones para que algo cambie, aquí tienes algunas claves que pueden ayudarte a tomar la decisión correcta:

1. No te cierres a blanco o negro. Date cuenta de que la mayoría de las veces puede haber muchas opciones intermedias. Y que elegir blanco hoy no significa que no puedas elegir negro mañana. O al revés. La vida nos ofrece un abanico de posibilidades mucho más amplio del que somos capaces de ver.

2. Deja de buscar la decisión perfecta. La decisión perfecta no existe. Los que quieren elegir siempre lo perfecto se pasan la vida no eligiendo (y, por lo tanto, no avanzando) o pensando en lo que no han elegido. Ya sea un postre o una pareja, le dan mil vueltas a si fue la opción correcta y hasta pueden pasarse la vida dudando de la persona que tienen a su lado. Así que, si te pasa esto, necesitas darte cuenta de que nadie, con nada, puede saber a ciencia cierta si su elección es o fue la mejor. Lo único que puede saber es que fue la mejor en ese momento y con la información que tenía entonces. Mirar atrás, sabiendo lo que no sabías en aquel momento, y pensar que no debiste haber elegido eso es una de las cosas más absurdas que puedes hacer.

3. En vez de eso… Convierte tu decisión en la decisión correcta. Es decir, en vez de buscar la decisión perfecta se trata de que te decidas por algo y hagas perfecta tu decisión.  Elegir algo, olvidarte de lo que no has elegido e implicarte en ello con compromiso, energía e ilusión hasta convertirlo en la opción perfecta.

4. Y, por cierto, los demás tampoco saben cuál es la opción perfecta. No. Los demás opinan, a veces de más y sin que tú se lo hayas pedido. Pero, ¿quieres saber un secreto? Ellos tampoco tienen ni idea. Y en todo caso, como es tu vida, nadie puede saber más de eso que tú. Así que pide consejo si quieres, pero no te cierres a lo que te digan. Cada persona es un mundo y tiene unas expectativas, unos valores, unas prioridades…. Lo que para otra persona sería lo más idóneo no tiene por qué serlo para ti.

5. Convéncete de que no pasa nada por equivocarte. Que si un día te das cuenta de que has metido la pata seguro que también podrás hacer algo. Aprender de ello. Elegir otra cosa. Cambiar el rumbo. Lo importante es que cuando eliges te mueves. Y si por miedo a equivocarte no eliges te quedas quieto. Inmóvil. Como muerto en vida. En cambio, cuando le pierdes el miedo al error, te deshaces de todas las cadenas que antes te ataban y te sientes verdaderamente libre para decidir.

6. Entiende que nada es permanente. En serio, ver algo como que “ya no hay marcha atrás” nos genera mucho estrés y ansiedad. Aprende a mirar tus decisiones como algo que estás eligiendo en ese momento y que no significa que mañana puedas elegir todo lo contrario. Y, por cierto, a los demás les va a dar igual. El miedo que tenemos a lo que digan y opinen florece en nuestra mente cuando lo regamos con nuestros pensamientos. Si dejas de hacerlo ese miedo se seca. Lo sé lo porque lo he vivido :-).

7. Por lo tanto, olvídate del resultado. Eso no lo puedes saber de antemano. Nadie te puede asegurar ni garantizar nada. Lo único que puedes hacer es preguntarte con qué decisión te vas a sentir mejor en un futuro. ¿Te alegrarás de haber dado un paso o de no haberlo dado? Por ejemplo, algo que a mí me funciona muy bien es pensar de cuál de las dos opciones es más fácil que me arrepienta. Y, como casi siempre me doy cuenta de que es más fácil que me arrepienta si no hago eso que si lo hago, eso me impulsa a hacerlo, incluso sin saber cómo va a salir. Porque si hay algo que a mí me hace sentir triste es arrepentirme de no haberlo intentado.

8. Elige el camino del corazón. El que elige el camino del corazón no se equivoca nunca, que viene a decir que hagas lo que sientes. ¿Ves cuando lanzas una moneda, sale cara y algo en ti dice “mierda, quería que saliera cruz”. Pues esa era la decisión de tu corazón.

Así que tira una moneda al aire y observa qué sale y cómo te sientes con eso que ha salido. ¿Te has sentido aliviada? Entonces igual es que lo otro te da miedo. ¿Te has alegrado? Entonces igual esa es tu opción. La gracia es que a veces una moneda nos ayuda a darnos cuenta de lo que sentimos mucho más que darle vueltas y vueltas en la cabeza.

Y, si sigues con dudas, te cuento un truco: elige siempre lo que sea un sí. ¿Qué es un sí para ti entre esas dos opciones? El 99% de las veces elegir sí es decirle que no al miedo ;-).

9. ¡Ah! Muy importante: cuando elijas una opción olvídate de todas las demás. Seguir dándole vueltas a lo que no has elegido te resta la energía que necesitas invertir en convertir tu elección en la decisión correcta. Así que ya valió de seguir pensando si habría sido mejor lo otro.

Te pongo un ejemplo: en un curso que hice el año pasado, el último fin de semana se hicieron varios grupos de trabajo para resolver dudas sobre temas diferentes y tú podías elegir a qué grupo querías ir, según cuál fuera el tema sobre el que tuvieras más dudas. Pues bien, por la noche cuando nos juntaron a todos la pregunta más repetida era: “¿Y en tu grupo qué tal?, ¿qué hicisteis?”. Era como si cada uno de nosotros necesitáramos que los demás nos confirmaran si habíamos tomado o no la decisión correcta.

10. Y por último, confía en ti. Para poder decidir necesitas confiar en ti y saber que eres perfectamente capaz de elegir lo mejor para ti.

Piensa que dentro de veinte años, cuando eches la vista atrás, te arrepentirás de lo que no hiciste, no de lo que hiciste. Y si no te lo crees, pregúntale a cualquier viejecito que conozcas. El tiempo que hemos perdido dándole vueltas a las cosas es una de las mayores fuentes de arrepentimiento a cualquier edad.

Y recuerda que sólo obtienes resultados cuando actúas. Que si no actúas no obtienes nada. Así que, aunque no tengas claro lo que quieres, empieza a decidir, empieza a moverte, empieza a actuar. Confiando, disfrutando, celebrando y felicitándote por haber decidido. Después ya irás viendo resultados y corrigiendo si hace falta.

Para ello cada mañana al levantarte pregúntate: ¿qué quiero hoy? ¿Y qué decisión voy a tomar al respecto? Así de fácil. Así de sencillo. Impresionantemente útil.

Y si quieres recibir información y recursos gratuitos que te ayuden a confiar en ti y a coger las riendas de tu vida puedes unirte a la comunidad Coaching to Be pinchando aquí.

FUENTE: https://coachingtobe.es/diez-claves-para-tomar-la-decision-correcta/

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