ECONOMIA Y CORRUPCION

CHILE, UNA LECCIÓN DESAPROVECHADA

NUEVOS APUNTES DE UNA PERIODISTA
ANGELICA MORA
NUEVA YORK

“La derecha nunca más gobernará”, así lo asegura la flamante nueva alcaldesa  comunista de Santiago de Chile, Irací Hassle, recien electa en el cargo, quien escondió un patrimonio de más de cuatro millones de dólares en su declaración estatal y lloró pobreza extrema durante las pasadas elecciones en el país andino.
La nueva alcaldesa viene con la misma agenda que el tirano Hugo Chávez de Venezuela del cual es ferviente admiradora.

Hay que lamentar que las nuevas generaciones de chilenos no poseen cultura cívica que le permitan valorar lo que tienen y pueden perder con el comunismo.

La derecha, actualmente en el poder, sufrió un duro revés recientemente al no asegurar, en las pasadas elecciones, un tercio de los asientos en el Congreso, que redactará la nueva constitución de la nación y que reemplazará la del general Augusto Pinochet y el trabajo de “los Chicagos Boys”, piedra fundamental en la próspera economía chilena.

Por años, la izquierda ha sabido trabajar muy bien el panorama político de la nación sureña. Desde el golpe militar de 1973, los izquierdistas juraron recuperar el terreno perdido, e iniciaron el adoctrinamiento de la base gremial y la juventud, sembrando el odio de clases y ordenando -entre otras exigencias- educación,cuidados médicos, y guarderías de niños y párvulos.

La piedra fundamental de la caída de Salvador Allende fue su profunda admiración por Fidel Castro, a quien invitó a visitar Chile en noviembre de 1971.
Durante la visita, que se extendió por tres semanas, se establecieron las bases de cooperación mutua entre los procesos políticos liderados por ambos políticos, la que a mediano plazo sería decisiva para el progreso del socialismo en Chile y el surgimiento del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, donde la figura de Castro tuvo un peso gravitante en los sucesos por venir.
En el mundo de la diplomacia, donde las visitas de Estado suelen durar un par de días, o incluso horas, resulta inimaginable que un dignatario extranjero permaneciera de visita en un país por 22 días para recorrerlo de norte a sur.

Como escribió el diario La Tercera, “el gobernante cubano llegó el 1O de noviembre y se fue recién el 4 de diciembre de 1971, cuando hacía rato que Allende estaba molesto con Castro por su permanencia, por sus intromisiones en asuntos internos y por su discurso incendiario”.
“(El Gobernante cubano) Recorrió de Iquique a Tierra del Fuego “como un testigo de Jehová anunciando el Apocalipsis”, escribió Norberto Fuentes sobre lo que le contó su amigo Antonio de la Guardia, entonces en el grupo de seguridad de Castro, y quien sería fusilado en 1989 en un supuesto caso de narcotráfico”.”La irritación de Allende era tal que en las fotos de esos días no oculta su rostro de desagrado. Incluso le pidió al entonces secretario general del Partido Socialista, Carlos Altamirano, que le dijera a Castro que ya era suficiente, que se fuera, pero el dirigente se negó a hacerlo.”Salvador me pidió (que hablara con Fidel), pero yo no lo hice”, ha relatado Altamirano. “No era fácil decirle a una personalidad y a un jefe de estado de la talla de Fidel ‘mire, ya está bueno que se vaya’.  Tampoco yo era el más apropiado para decírselo”.

El paso de Fidel Castro por Chile enrareció el ambiente político. Y el clima de enfrentamiento creció -y no se detuvo- hasta el golpe militar de 1973.
Muchos culpan la prolongada visita de Castro con el inicio del socavamiento del gobierno de Allende.
El desabastecimiento de productos básicos y los cacerolazos en las protestas es algo que no vivieron las actuales generaciones, adoctrinadas hoy y preparadas para “la lucha de clases”.

El error de la derecha es no haber enfatizado en las elecciones la lección del pasado y haber permitido las violentas protestas durante los estallidos sociales, que se iniciaron en octubre de 2O19 a las instituciones básicas del país, con saqueos, e incendio y vandalización de 118 de las 136 estaciones del Metro de Santiago.

Hoy la preocupación que Chile se pueda convertir en una nueva Venezuela crece… y millones -que no se unieron para formar un frente como en el pasado-lamentan la inanición y la falta de iniciativa del gobierno de Sebastian Piñera, añorando a Pinochet como Detente. 

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