SOCIEDAD CIVIL

La Teoría Crítica Racial y el Marxismo


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Compare la lógica de la Teoría Crítica Racial con la infame carta circular del Presidente Mao del 16 de mayo de 1966, un documento fundacional de la Revolución Cultural China:

Justo cuando comenzamos la contraofensiva contra los salvajes ataques de la burguesía, los autores del esquema plantearon la consigna: “todos son iguales ante la verdad”. Este es un eslogan burgués. Negando completamente la naturaleza de clase de la verdad, utilizan esta consigna para proteger a la burguesía y oponerse al proletariado, oponerse al marxismo-leninismo y al pensamiento de Mao Tse-tung.

Sustituyan “blanco” por “burgués” y “raza” por “clase”: Precisamente esta lógica permite a la Teoría Crítica Racial asumir la ilegitimidad de absolutamente cualquier cosa que cuestione su relato o visión de la realidad.

La Teoría Crítica Racial y Black Lives Matter (Las Vidas de Color importan)

       La Teoría Crítica Racial es norteamericana en su origen y contenido, pero Black Lives Matter (Las Vidas de Color importan) le ha dado vigencia en todo el mundo. La gente en países donde el racismo no está en función del color de la piel o de la historia de la esclavitud ha adoptado sus lemas y acciones. En esto vemos el último acto del imperialismo pop-cultural estadounidense, que emana de las salas de seminarios de las universidades de élite en lugar de Disney World.

       La atracción es obvia: La Teoría Crítica Racial se basa en premisas simples y terapéuticas. No deja espacio para la discusión o la duda. A pesar de su sofisticado lenguaje, la Teoría Crítica Racial retrata la vida como un juego de suma cero. Algunas personas no tienen poder. Luchan y no prosperan. Esto sucede porque alguien más les ha arrebatado el poder y los oprime de manera continua e implacable. La opresión se ha solidificado en un sistema de auto-justificación. Hay una explicación exhaustiva para todos los males que sufrimos.

       Esas premisas hablan poderosamente a la imaginación moral de nuestra época. Tenemos la creencia de que, con suficiente buena voluntad, inteligencia y recursos, nuestros problemas sociales pueden ser resueltos y los males erradicados. Esta fue la idea detrás de la Guerra contra la Pobreza en la década de 1960, así como otros ambiciosos esfuerzos para transformar la sociedad. Si creemos que existen soluciones, entonces se deduce que alguien tiene la culpa de los problemas persistentes como la pobreza o los desequilibrios raciales en los logros. Los que están en el poder deben carecer de la voluntad de encontrar soluciones, o son demasiado egoístas para asignar recursos. El utilitarismo como filosofía moral se suma a esta suposición de que alguien tiene la culpa de los males sociales. Jeremy Bentham sostuvo que la mayoría de los males sociales podrían ser aliviados si la gente racional aplicara el principio del mayor bien para el mayor número. Que no lo hagan puede explicarse sólo por su pérfido carácter y su esclavitud a las viejas formas de pensamiento.

“Quien no esta con nosotros esta contra nosotros”

       Dados estos modernos enfoques del problema del mal, la Teoría Crítica Racial crítica es extremadamente seductora. ¿Quién quiere ser culpable de estar del lado de los opresores en vez de ser solidario con las víctimas de la injusticia? La teoría es igualmente difícil de oponer, ya que niega la legitimidad de los argumentos que la cuestionan. La retórica del “quien no está con nosotros está contra nosotros” asegura que incluso las dudas más tímidas parezcan, bueno, racistas.  ¿Cuántos de nosotros queremos identificarnos como aquellos que en contra de los “anti-racistas”? ¿Quién quiere parecer estar diciendo que las vidas de las personas de color no importan?

       Los puntos de vista omnicomprensivos y transformadores a menudo tienen una cualidad religiosa. La Teoría Crítica Racial no es una excepción. Tiene un lenguaje y una liturgia de credo, con palabras ortodoxas (“privilegio de los blancos”, “racismo sistémico”) y acciones prescritas (levantar el puño, tomar la rodilla). Desviarse de las formas es desviarse de la fe. Ciertas palabras son heréticas (“no racistas”, “todas las vidas importan”). El eslogan “el silencio es violencia” es un arma retórica potente. No participar en la liturgia es rechazar el antirracismo que la liturgia pretende representar, algo que sólo un racista haría.

TOMADO DE: LOS EVANGÉLICOS Y LA TEORÍA CRÍTICA DE LA RAZA , por Carl Trueman – BLOG TEOLOGIA PARA VIVIR (semperreformandaperu.org)

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