ESOTERISMO Y RELIGION

Los astros del tarot de Ercole de Este

En el tarot de Ercole de Este también se encuentran los tres triunfos cosmológicos. La Estrella está representada por dos astrónomos observando un astro de ocho puntas. Los dos tienen un brazo levantado señalando el firmamento, pero cada uno en una dirección, lo que quizás pretenda denotar confusión. También en el triunfo de la Luna se hace referencia al estudio de los astros, pero en este caso sólo hay un personaje y está midiendo o dibujando algo con un compás, quizás las esferas cósmicas. Detrás de él hay una esfera armilar, un instrumento muy en boga durante el Renacimiento que servía para calcular el movimiento aparente de los astros en torno a la Tierra. Resulta curiosa esta redundancia de alegorías relacionadas con la observación de los astros. ¿Por qué pintaron dos veces un concepto similar?

Triunfos de la Estrella, la Luna y el Sol del tarot de Ercole d’Este.
Triunfos de la Estrella, la Luna y el Sol del tarot de Ercole d’Este.

Responder esta cuestión parece tarea quimérica, pero podemos aventurar la siguiente hipótesis de trabajo. Claudio Ptolomeo (c. 100-170) fue uno de los astrónomos más célebres de la Antigüedad y sus ensayos, sobre todo el Almagesto, eran referencia obligada entre los astrónomos más rigurosos del siglo XV. Por ejemplo, el astrónomo y matemático vienés Georg Peurbach comenzó una nueva traducción del Almagesto, terminada en 1463 por el también astrónomo y matemático Johann Müller Regiomontano bajo el auspicio del cardenal Basilio Bessarion. En la universidad de Boloña y más tarde en la de Ferrara, los cuatro años que duraban los estudios de astronomía culminaban con el estudio del Almagesto y el Tetrabiblos de Ptlolomeo. Como sigue sucediendo en la actualidad, por entonces apenas se tenían datos sobre la vida de Ptolomeo, pero se daba por cierto que había nacido en Alejandría, una ciudad egipcia que durante el Renacimiento se asociaba con las exóticas tierras del Islam. De ahí que fuera frecuente representarle con un compás y un astrolabio —símbolos de su saber astronómico— vistiendo con ropa oriental, tal y como aparece en el triunfo de la Luna del tarot de Ercole de Este.

Ptolomeo observando el firmamento. Grabado anónimo de la portada del libro La Geografia di Clavdio Tolomeo Alessandrino... Editado por Vincenzo Valgrisi en Venecia en 1565.
Ptolomeo observando el firmamento. Grabado anónimo de la portada del libro La Geografia di Clavdio Tolomeo Alessandrino… Editado por Vincenzo Valgrisi en Venecia en 1565.

Si en el triunfo de la Luna se está mostrando a Ptolomeo, entonces quizás podamos aventurar una hipótesis algo enrevesada. En el triunfo de la Luna hay dos astrónomos estudiando el curso de los astros. Uno de ellos viste de negro y está observando el firmamento. Con una mano alza un compás, mientras que con la otra ayuda a sujetar un libro. El otro astrónomo también tiene un compás y está anotando las mediciones en el libro. Viste una túnica roja a juego con el turbante con que se cubre la cabeza.

Según Lothar Teikemeier, este turbante permite identificarlo con Johann Müller Regiomontano, un astrónomo y matemático alemán que se caracterizaba por llevar siempre este peculiar tocado. Su relación con Florencia se produce por otro astrónomo, Paolo dal Pozzo Toscanelli, florentino de nacimiento, de quien Regiomontano se consideraba discípulo y amigo. Por lo tanto, según Teikemeier, podríamos suponer que los dos astrónomos del triunfo son Regiomontano y Toscanelli, cuyo trabajo científico estaba muy bien considerado en la Academia Neoplatónica de los Medici.

Volvamos al tarot estense. La figura que se encuentra a la izquierda de la Estrella del tarot de Ercole de Este lleva un tocado extraño que bien podría interpretarse como un turbante. De hecho, esta carta es muy parecida a la Luna de los Medici, sólo que en este caso los astrónomos no llevan instrumentos y están en posiciones opuestas. Si las dataciones de ambas barajas son correctas, y no olvidemos que se basan en hipótesis que aún necesitan mayor fundamentación, el tarot de los Medici fue realizado antes de 1465 y el estense en torno a 1473, tiempo suficiente para que los Este conocieran el diseño del triunfo de la Luna de sus rivales culturales de Florencia. Por lo tanto, tal vez en el tarot estense se esté haciendo alguna especie de broma privada sobre la baraja medicea. Los astrónomos de la Estrella, ¿los astrónomos florentinos?, miran confundidos el Cielo, sin instrumentos, pero Ptolomeo, con el que Ferrara podía identificarse, investiga de forma correcta la naturaleza de los astros. Soy consciente de la fragilidad de esta hipótesis, pero nada crece en el silencio.

El triunfo de la Luna del tarot de los Medici.
El triunfo de la Luna del tarot de los Medici.

El triunfo del Sol no parece guardar relación conceptual con los dos anteriores. En la escena hay dos personajes. Uno está sentado dentro de una gran tinaja y viste una túnica larga; el otro está enfrente y lleva una corona en la cabeza. La escena recoge una célebre anécdota de la vida de Diógenes el Cínico. Este filósofo griego vivió en Atenas en el siglo IV a.C. Entre otras ideas, sostenía que los seres humanos debían de ser libres, para lo cual convenía renunciar al interés por los bienes materiales, ya que terminan convirtiéndose en ataduras. Esto se tradujo en un comportamiento despreocupado que debió de resultar muy excéntrico para la época. Con el tiempo, le atribuyeron un sinfín de anécdotas que recopiló el historiador Diógenes Laercio en el siglo IV d.C. La imagen transmitida por Laercio fue la de un hombre que vivía en una gran tinaja y que decía a unos y otros todo lo que consideraba pertinente, incluso a los más poderosos. Como muestra, Laercio contaba que un día Diógenes estaba tomando el Sol en su tinaja cuando se acercó el rey Alejandro Magno y dijo que le pidiera lo que quisiera, a lo que Diógenes respondió que se apartara para no hacerle sombra.

Según Andrea Vitali, en este contexto, la escena se puede interpretar como la futilidad del conocimiento humano frente a la grandeza de Dios: «La imagen hace referencia a una enseñanza bíblica del Eclesiastés (1,12-17) y es que todo lo que sucede bajo el sol es vanidad, incluido el pensamiento de los sabios (2,12 -7)». Lothar Teikemeier, sin embargo, se decanta por relacionar la composición con un pasaje del Momo de Alberti, una obra que veremos en detalle más adelante, en el que se narra un viaje de Júpiter a la Tierra. El padre de los dioses ha decidido crear un nuevo mundo, pero antes quiere escuchar a los filósofos terrestres. Al descender termina en la Academia, donde moran todos los filósofos. Es de noche y todos van con un farol menos él. Júpiter tropieza con Diógenes, que está en su tinaja, y se produce un altercado. Este pasaje está relacionado con el enfrentamiento que mantienen dioses y seres humanos a lo largo de la obra, la cual interpreto como una defensa de la dignidad humana al margen del temor de Dios, y formalmente parece ajustarse a la iconografía de este triunfo. Sin embargo, ni con la interpretación de Vitali ni con la de Teikemeier termina de desvelarse el misterio de estas tres cartas, el cual se vuelve aún más tupido si tenemos en cuenta, no tanto lo que se muestra, sino lo que no se muestra.

Hacia 1417, durante el Concilio de Constanza, Poggio Bracciolini redescubrió un tratado de astrología escrito por el poeta latino Marcus Manilius en el siglo I. Este tratado, que suele conocerse como el Astronómicon, fue un auténtico best seller de la época, sobre todo a partir de 1473, cuando Regiomontano publicó la primera edición impresa en Núremberg, y contribuyó en gran medida a cimentar el gusto por la astrología. En Ferrara, la influencia de Manilius se advierte en el complejo programa iconográfico del salón de los meses del Palazzo Schifanoia. Los frescos fueron un encargo de Borso de Este y comenzaron a pintarse hacia 1469 por artistas de la escuela de Ferrara (Cosmè Tura, Francesco del Cossa y Ercole de Roberti). Aunque algunos se han perdido, en su origen constaban de doce paneles, cada uno de los cuales se dividía en tres franjas horizontales. En la superior se mostraba el triunfo de un dios grecolatino, como Minerva o Venus, en el centro un signo zodiacal con sus dos decanos y en la inferior alguna escena de la corte estense. De esta manera se reflejaba la influencia de las constelaciones zodiacales en tanto que intermediarias entre el macrocosmos al microcosmos. En síntesis, fue una gran inversión de ingenio y talento artístico para desarrollar un discurso donde se entretejían astros, triunfos y asuntos humanos.

Por lo tanto, si aceptamos que el tarot estense fue realizado en torno a 1473, cabe preguntarse ¿cómo es posible que en los triunfos cosmogónicos no atisbemos rastro alguno de Manilius ni del programa iconográfico del salón de los meses? Todo lo contrario, el triunfo del Sol parece indicar que el estudio de los astros es algo trivial, una vanidad, según Vitali, o una defensa de la supremacía del ser humano en el esquema cósmico si aceptamos su relación con el Momo de Alberti. En suma, es un pastiche de alegorías del todo desconcertante: otro enigma por resolver.

Fresco del Salone dei Mesi del salón de los meses del Palazzo Schifanoia.
Fresco del Salone dei Mesi del salón de los meses del Palazzo Schifanoia.

FUENTE: https://www.mmfilesi.com/tcabaret/el-tarot-13-los-astros/

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