MASONERIA

El GADU de ateos y agnósticos

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Podría suponerse que no tienen una opción fácil los masones agnósticos y ateos para reconciliar sus convicciones con el símbolo “Gran Arquitecto del Universo”. Aunque la aproximación al tema no es igual en uno y otro caso, por cierto, a los efectos prácticos, tanto la ignorancia proclamada en la visión agnóstica como la incredulidad de la visión atea enfrentan un desafío similar para religarse con ese Gran Arquitecto. En general, ambas procuran salvar ese desafío atribuyendo al símbolo de referencia una naturaleza estrictamente basada en la naturaleza simbólica de la Masonería, evitando trasladar a ésta conceptos y significados propios del universo religioso.

El agnosticismo no niega ni afirma: desconoce por carecer de pruebas. El ateísmo iguala la incapacidad de conocer a la negación de la existencia de divinidad(es). En términos generales, presenta dos matices: ateísmo fuerte o positivo, que consiste en la categórica negación de la existencia de divinidades; ateísmo débil o negativo, que es una forma de ateísmo muy similar a la del agnosticismo y que postula simplemente la no creencia en divinidades, es decir, la ausencia de fe. Pero además de los múltiples matices que ambas posiciones (agnosticismo y ateísmo) admiten, hay otro elemento clave: ¿qué es el Gran Arquitecto del Universo? Agnósticos y ateos ven en el G.·. A.·. D.·. U.·. un axioma, no un dogma.Para la Masonería del Uruguay el Gran Arquitecto del Universo es un principio creador, sí, superior, sí, único, sí; pero ideal, es decir, una convención necesaria para establecer el fundamento de que los seres humanos, por compartir un origen común, somos iguales.

Para la Masonería del Uruguay, al menos para su Constitución, el Gran Arquitecto del Universo es un principio creador, sí, superior, sí, único, sí; pero ideal, es decir, una convención necesaria para establecer el fundamento de que los seres humanos, por compartir un origen común, somos iguales en dignidad y acreedores de idéntico respeto. Es por ese motivo que el símbolo del Gran Arquitecto del Universo es único: sustenta la igualdad ontológica de los hombres. Y constituye una condición sine qua non para integrar la Masonería. Sin la creencia en ese principio, no puede interpretarse a cabalidad la arquitectura simbólica de la Masonería; que nos habla de Obra Mayor y de Obra Menor. La Obra Mayor es la construcción del Templo de la Fraternidad Masónica Universal, que albergue a todos los hombres del mundo de buena voluntad; sin distinción de razas ni religiones, sean o no masones. La Obra Menor, que es imprescindible realizarla simultáneamente a la Obra Mayor, es el labrado de la piedra bruta, la autorrealización personal. Mal podríamos realizar ambas obras si, por razones de cultos y de creencias religiosas, comenzamos a excluirnos entre nosotros los masones.

FUENTE: Principio del Gran Arquitecto del Universo | GADU.ORG

Categorías:MASONERIA

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