LIDERAZGO

Diez tipos de ego y cuál es el más peligroso

Cuando el ego se manifiesta de forma constante y persistente, se considera que está exacerbado y traspasa la frontera de lo lógico y aceptable para vivir en convivencia con los demás
Adobe Stock

Melissa González. Redactora

Nos aburren los que solo hablan de sí mismos, ¿verdad? Quizá esa sea la forma más fácil y rápida de identificar el ego en una persona, pero existen otras señales que nos hacen ver que alguien se quiere mucho a sí mismo y demuestran poco respeto hacia los demás…

Para la psicología, explica Irene López Assor, autora de ‘ 10 obstáculos que te impiden ser feliz‘, el ego es una «instancia psíquica mediante la cual una persona se reconoce ‘como yo’ y empieza a ser consciente de su propia identidad». Esto significa que el ego es, en sí mismo, la «parte central de la consciencia humana» encargada de dar el sentido de sí mismo. «Cuando el ego se manifiesta de forma constante y persistente, se considera que está exacerbado y traspasa la frontera de lo lógico y aceptable para vivir en convivencia con los demás. El ego y la soberbia antes eran considerados ‘pecados capitales’. Sin embargo hoy en día está bien visto y permitido ser un egoico, una narcisista», dice la experta.

La premisa de la que parte el ego no es mala, propia de la naturaleza y su utilidad, es para protegernos del mundo, es decir, intentar también poner nuestros límites a medida que la sociedad, el entorno educativo y el cultural van poniendo unas normas. «Es importante señalar que las buenas acciones que una persona realiza, en numerosas ocasiones son disfraces del ego. Se puede ser altruista y bondadoso, pero si realizamos una acción caritativa y la contamos enseguida, lo que en realidad se está buscando es un reconocimiento, es decir, alimentar al ego», asegura la psicóloga.

Dónde nace el ego

Cuenta la psicóloga Irene López Assor que el desarrollo del ego empieza desde las primeras etapas de la infancia. Al parecer, cuando nacemos las estructuras cerebrales se van desarrollando y el niño empieza a tomar conciencia de él mismo, de su propio cuerpo, sus propias sensaciones y esto continúa a lo largo de todo el desarrollo. «El niño, al crecer, y empezar a tener contacto con los otros, va a ir poniendo sus limites», indica. Por ejemplo, si el niño tiene tres años y el otro, que puede ser su padre o madre, le dice ‘esto no se hace’, ‘no digas esto’, etc., estos ‘no’ son necesarios para el que niño salga de su propia esfera y comience a integrar todas las normas que vienen del mundo exterior y tienen un significado real y útil.

«El niño comenzará a revelarse, aparecerán las rabietas y sus desafíos con los progenitores. Ese llanto es la expresión de ‘no me dejan ser lo que yo quiero ser o lo que yo quiero hacer. Tengo que ser lo que los otros quieran’. La norma es necesaria y, le guste o no, el niño deberá de aprenderla. Sin embargo, si la norma es demasiado estricta, el yo se va debilitando, dando paso al deseo del otro antes que el propio deseo», comenta.

Tipos de ego

La realidad es que todos caemos en la trampa de nuestro ego pero si aprendemos a identificar qué tipo de ego nos está atrapando en cada momento, podremos frenarle. Los diferentes tipos de ego que vamos a definir están basados en las investigaciones de Iván Durán Garlick, que identifica 10:

1. Sabelotodo

Según explica Irene López Assor, «este ego reside en las personas que creen que siempre tienen la razón, dan consejos todo el día y, lo peor de todo, contestan a todo aunque sean ignorantes».

«Recomiendo siempre observarnos, ver si tenemos una necesidad imperiosa para contestar siempre a cualquier pregunta u opinar en una conversación de manera que quedes siempre por encima de los demás», dice Irene López Assor. Si es así, deberemos aprender a escuchar. Ser consciente que es imposible que sepamos todas las respuestas.

2. Insaciable

El ego insaciable que quiere ser el centro de atención, siempre quiere ser el que está dominando la mesa en una reunión y no deja a los demás participar. «Cuando se saca un tema saltan con frases del tipo: ‘Es que yo…’, ‘es que a mí…’», explica.

En ese caso, aprenderemos a estar más callados, dejar de mandar y dejar a los demás que expongan su vida o su realidad. «Ellos son también importantes, por lo que hay que escuchar y observar todo lo que hay a nuestro alrededor; nos proporciona todo aquello que realmente nos hace falta», aconseja.

«El ego y la soberbia antes eran considerados ‘pecados capitales’. Sin embargo hoy en día está bien visto y permitido ser un egoico, una narcisista»Irene López Assor , Psicóloga

3. Interruptor

Tal como dice la psicóloga, es el que necesita auto referenciarse e interrumpir permanentemente y, por lo tanto, los demás no terminan de hablar: «El ego interruptor más molesto suele ser el que se da cuando se habla de enfermedades. Cuando alguien está relatando una enfermedad o una prueba médica y alguien salta: ‘yo también pase por eso’, ‘A mi tío le pasó lo mismo’ o ‘tengo a una amiga de un amigo que le paso’».

Este ego es muy dañino para la otra persona que está hablando de su enfermedad y si interrumpimos su relato se está haciendo mucho daño emocional porque nos posicionamos en el no respeto. Debemos dejar al otro que hable, el silencio amoroso y la empatía son los mejores aliados, no tu propia experiencia.

4. Envidioso

Es el que no soporta los triunfos, ni el éxito y, por lo tanto, intenta cortar las alas. «Cuando veamos que hemos conseguido algo y una persona nos dice: ‘pues yo también he hecho eso’, deberemos alejarnos ya que son personas que siempre van a contar las alas, boicotear los sueños y los esfuerzos que tanto nos han costado», apunta Irene López Assor. Deberemos de ser discretos y saber a quién podemos o no contar nuestros logros o proyectos. Cuanta menos gente, mucho mejor.

5. Prestigioso

Son las personas que necesitan ser aplaudidas y reconocidas por todo lo que hacen, incluso por cosas sencillas y del día a día. Necesitan la admiración como fuente de motivación. En palabras de Irene López Assor, «siempre quieren ser los mejores, son egos que tienen entre sus frases favoritas: ‘No, si ya lo sabía’, ‘ya te lo dije pero tú no escuchas’…». Cuando expresan ‘el ya te dije’ dejan implícito su poder frente al otro, su dominio y su manipulación.

El chantaje es parte de su juego del ego y debemos de recordar que todos tenemos nuestra propia identidad, si nos confundimos, no pasa nada, aprendemos y seguimos adelante.

6. Jinete

Este ego jinete que va ahí cabalgando, saca los datos e información de los demás para su propio beneficio. «Es muy sibilino y si decimos algo importante o interesante, nos lo va a copiar. Es un usurpador por naturaleza», cuenta la psicóloga. El ego jinete es el que predomina en todas las redes sociales: todos van copiando lo que está de moda para tener la mirada de los demás.

7. Sordo

El ego sordo se da en las personas que nunca escuchan. Lo que más les gusta es hablar, hablar y hablar y, lo peor de todo, es que fingen estar escuchando… «Si nos fijamos, por ejemplo, en una reunión, estas personas asienten con la cabeza cuando hablan, pero enseguida, retoman para hablar sin dar feedback. Su objetivo es solo hablar y no escuchar. Este tipo de ego va hacer que nos enfademos mucho, por lo que deberemos aprender a reconocerlo cuanto antes ya que lleva consigo un elevado nivel de ansiedad para aquellos que rodean a este tipo de personas, ya que no pueden expresar sus ideas y tampoco son escuchadas», alerta.

8. Manipulador

Es el que engaña, miente y justifica todo el tiempo para que las cosas resulten siempre a su favor. Se mueven a través de la mentira y justifican sin sentido. Una persona que está todo el día justificando es una persona que trata de ocultar su verdadera razón de ser todo el tiempo.

«La manipulación esta a la orden del día, podemos caer en la trampa de un manipulador mucho más fácil de lo que nos imaginamos, por eso deberemos de sentir quienes somos realmente, saber poner nuestros límites por mucho que nos cueste decirlos y expresarlos y, sobre todo, porque la tentación de un manipulador suele ser, como dice la palabra, ‘muy tentadora’», cuenta Irene López Assor,

9. Orgulloso

Este ego se manifiesta en personas competitivas que no les gusta perder. Dice Irene López Assor que «son soberbias». Del ego orgullosos sale la soberbia que es lo más alejado de la humildad, y por lo tanto, este tipo de ego es el que nos hace caer siempre en la misma piedra, repitiendo nuestros errores porque nuestra soberbia no nos deja aprender y asumir la equivocación porque daña a nuestro yo más interno, a nuestro ego orgulloso.

10. Silencioso

Para Irene López Assor, es «casi el más peligroso de todos». Las personas que sufren este ego parece que nos hacen caso y nos escuchan, pero suelen ser «hipócritas y enjuiciadores».

«Nos va criticando todo el día y juega sucio a nuestras espaldas. Van de mejores amigos y en realidad son nuestro peor enemigo. Difíciles de identificar. Pero si observamos que nuestro amigo siempre habla mal de sus amigos, será una realidad que también hablará mal de nosotros. «’Mi amigo pone verde a los demás pero a mí no’. Ese ‘mi’ es nuestro ego. Y por supuesto que sí nos va a criticar a nosotros mismos», concluye.

FUENTE: https://www.abc.es/bienestar/psicologia-sexo/psicologia/abci-diez-tipos-y-cual-mas-peligroso-202109090106_noticia.html?fbclid=IwAR1sMEFbBVMnXqo4jKXVbgIVO4NHHMH776JopRlxmq7ms2zg0t8KwzQFnNQ

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .