MASONERIA

Contenido Filosófico del Ritual de Primer Grado

Convergencias entre la masonería y la Filosofía desde la mirada del Ritual de Primer Grado.

Desde la voz latina cognocere (conocer), desde la etimología de filosofía“ o amor a la Sabiduría y desde el aforismo griego “conócete a ti mismo”, podemos iniciar la primera confluencia en esta búsqueda del conocimiento, de conocer la verdad, pues tarea imposible es hablar de filosofía sin que aparezca el concepto de verdad.

La pregunta acerca de la verdad y de cómo se corresponde el hombre con ella, es un contenido ineludible, porque, sin una meditación manifiesta sobre la verdad no habría filosofía.

Pero nuestra filosofía no se aprende en los libros, sino en el conocimiento de nuestros símbolos, se hace tangible en los ritos y celebraciones, como el ritual de primer grado. Es por ello que debemos considerar la importancia de los rituales, al ser éstos la forma primordial de conocimiento adquirido a través de la experiencia.

Allí se funden las ideas de conocer la verdad y conocerse a sí mismo, desde el paso voluntario de la iniciación, hasta dar cuenta mediante el rito del trabajo, consistente en vencer las pasiones, someter la voluntad y progresar humildemente en el conocimiento simbólico, el lenguaje esotérico y los actos intra y extramuros que se sintetizan en las tres frases del Evangelio: pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirán.

El filósofo y científico Thomas Kuhn, en la foto, nos remite a la idea de que las creencias existen o validan según nuestra era, al afirmar que cada época consigna sus

propios paradigmas, y que éstos a su vez, provienen de la evolución de los dispuestos en la fase anterior. Es decir, que ni en la masonería ni en la filosofía universal existe la verdad estática, ésta como un testimonio se entrega de generación en generación con el consabido enriquecimiento de una era a otra, incorporando nuevos hombres libres de pensamiento en cada era, con el consecuente intercambio y adecuación semántica de los conceptos matriciales que emanan del diálogo propio de la filosofía del lenguaje, para decirlo desde la mirada de Wittgestein que afirma que “los límites de mi mundo son los límites de mi lenguaje”.

La masonería vista con los ojos de la filosofía como el “amor a la Sabiduría”, debe ser entendida como ese esfuerzo personal, el estudio, la reflexión y la aplicación individual, en la que puede uno llegar a la verdad mediante el esoterismo, la filosofía que se oculta en el simbolismo y en las formas externas, pues cuando comprendemos que somos receptores activos de este conocimiento, no sólo estamos en poder del conocimiento arcano de la masonería sino que además, somos los herederos del conocimiento filosófico de la Humanidad.

Por esto es que a continuación estudiamos el Ritual del Primer Grado desde un prisma filosófico, analizando su contenido ontológico, gnoseológico, axiológico y simbólico.

CONTENIDO ONTOLÓGICO

La ontología, una rama de la filosofía, parte de la metafísica que se dedica “al estudio de lo que hay, de lo que es”. Puede decirse que es la investigación del ser en tanto que el ser, más allá de cualquier otra cosa en particular, es o existe. Así mismo, también se puede decir que es el estudio de los seres en la medida en que existen, y no en la medida en que hechos particulares obtienen de ellos una serie de propiedades particulares.

La Ontología estudia la existencia o no existencia de ciertas entidades y la manera en que se relacionan entre sí, en caso de existir. El argumento ontológico de San Anselmo de Canterbury proclama a priori la existencia de Dios. Dice: “Si somos capaces de concebir la idea de la existencia de Dios, es porque, en efecto, existe”.

En el ritual del Primer Grado escuchamos: “¿Eres Masón? Mis hermanos me reconocen como tal”. Comprobando que, si somos reconocidos, somos.

El camino del aprendiz simboliza la muerte y el renacimiento. La muerte del profano y su renacer como masón, de la piedra bruta a la piedra pulida con la que se pretende erigir las más bellas y fuertes construcciones. Esta transcendental mutación constituye el sentido ontológico que observa el ritual del aprendiz.

Ahora bien, ¿qué es lo que hace el ritual en el desarrollo del ser?, ¿de qué manera influye en la educación, valores, virtudes, etc. de los aprendices?

Al reflexionar sobre nuestro Ritual analizamos su ontología y la aplicabilidad y proyección de su esencia en la sociedad contemporánea, pues en él se armonizan en el espiritualismo, el humanismo y la libertad como cimientos y que, a su vez, se asienta en la fraternidad. El ritual inspira el trabajo colectivo de unos hombres libres para alcanzar el progreso espiritual, moral e intelectual de la humanidad, lo que conlleva a un humanismo filantrópico.

Pero estos pilares; espiritualismo, humanismo, libertad y fraternidad no surgen espontáneamente, no son gratuitos. A estos objetivos masónicos se llega a través del esfuerzo individual y colectivo, utilizando una tradición iniciática y progresiva que posibilita una espiritualidad abierta a la Libertad, al Humanismo, a la Igualdad y a una auténtica Fraternidad Universal entre los hombres.

El contenido del Ritual de Primer Grado se materializa en las siguientes formulaciones y consecuencias de carácter práctico:

a) Formulaciones que tienen consecuencias en el ámbito interno o psicológico. Nuestro ritual destaca la importancia de la conciencia, la introspección y el silencio para una perfecta búsqueda individual y comprensión interior, defendiendo el triunfo de la razón sobre la ignorancia.

Consecuencias en el ámbito externo o social, que se producen porque nuestro ritual acerca al masón a las causas de las desdichas sociales y a los modos de remediarlas.

b) Consideración de la Libertad como fundamento del derecho y principio inspirador del mismo a través de la positivización de los Derechos Fundamentales del Hombre y la importancia de la educación de las masas y de la libertad de enseñanza.

c) En la esfera intelectual, se rinde culto a la inteligencia y a la ciencia, utilizando la razón como vía de acceso a la verdad e introduciendo al hombre en una visión relativista frente a todo fanatismo dogmático.

En cuanto a las creencias, nuestro ritual, que es respetuoso con todos los credos, defiende la libertad religiosa y de culto y la independencia del poder político respecto al religioso.

El Ritual no sólo es forma, sino también fondo; ambos deben ser justamente equilibrados. Creer que la forma es todo, es decir, vaciar el ritual de contenido, reduciéndolo a una ceremonia formal, supondría una alteración ontológica del mismo. La forma no debe nunca sustituir, y menos excluir, al fondo, al pensamiento, al contenido profundo y esencial del ritual.

CONTENIDO GNOSEOLÓGICO

Cuando se desea interpretar la Ceremonia de Apertura de los Trabajos bajo la perspectiva de adquisición de conocimientos, la “métrica” y la “definición del espacio en que aplica esta métrica” ha de ser la adecuada. Esto es, la interpretación se ubica en un espacio y tiempo puros, fuera del mundo Profano. La métrica está determinada por el simbolismo de la liturgia.

Sin embargo, esta métrica difiere de la usada en gnoseología en forma habitual. Al ser simbólica, la relación entre sujeto cognoscente y objeto a conocer difiere de sujeto en sujeto, ya que el objeto en estudio es parte del Ritual, pero la interpretación está matizada por el individuo que la estudia, la hace parte de sí (total o parcialmente, esto es, la aprehende).

Aun cuando la postura de los psicólogos del aprendizaje establecen que la información que recibe un individuo depende de los canales preferidos que ocupe para recibirla y de la preferencia en la manera de procesarla y estas categorías , corresponden a otro nivel en el espacio del discurso, ya que se está en un espacio en el que el individuo “interpreta los símbolos”, una interpretación propia del que establece conexiones entre datos e información propia, personal y genera nueva información, mediante la cual interactúa con otros individuos y consigo mismo.

Pero ese es el método y no el propósito del Ritual. Analizaremos tres aspectos del mismo.

Si nos introducimos en la Ceremonia de Apertura, uno de los primeros llamados es a “olvidar momentáneamente” el mundo Profano, e introducirnos en otro diferente, en el cual estamos interactuando con nuestros hermanos.

Al ser este un espacio simbólico, permite que me conecte con la información que traigo dentro de mí, y al comentarlo con mis hermanos, encontrar y construir nueva información, para interactuar en Logia o en el mundo profano. Genera un espacio del discurso dinámico, el cual me permite interactuar con el ritual y generar nuevas interpretaciones de la realidad.

En un sentido clásico de la gnoseología, el sujeto (yo) interactúa con el símbolo (objeto). Pero este objeto es un súper sujeto: un sujeto que acumula el conocimiento de varias generaciones de masones. Al “interpretarlo”, se genera más conocimiento, nuevo o redundante. Pero esta realidad no queda únicamente dentro de los muros: se va conmigo a la casa, sigue en el trabajo y el estudio profanos, me acompaña en mi interacción con otros individuos: construye realidad en la interacción.

La realidad generada, permite construir conocimiento, ya que mediante la interacción de yo conmigo y de yo con otros (relación sujeto objeto, o sujeto sujeto), la comunicación verbal y gestual ocasionan que en un ámbito determinado los datos dejen de ser tales y se conviertan en información.

Es un llamado a olvidar las premuras e inmediateces, con el fin de que entre en mí y busque perfeccionar aquello que considere negativo, o no adecuado en mi Ser.

En segundo lugar, en este especial espacio antes mencionado, debido al requisito del llamado al Orden y la representación de la cuadratura que cruza nuestro cuerpo, se establece otra condición intra y extramuros: moderar y filtrar mi participación; o sea, hablar (o intentar hacerlo) de manera adecuada y en el momento adecuado, o bien callar. Ortega y Gasset llamaba “inteligencia” o “elegancia” a este actuar, hacer lo adecuado en el momento adecuado. Pero al interactuar con otras personas, al conservar esta actitud, se genera en el entorno una interacción más tolerante. Nuevamente hay generación de conocimiento: esta vez no es un conocimiento letrado o docto; es la generación de estructuras tolerantes en la interacción entre personas, creando el marco dentro del cual se permite una comunicación más fluida. El conocimiento generado de esta manera no es sujeto ni objeto: es estructura para que sujeto y objeto interaccionen.

Como tercer aspecto, está la igualdad de los participantes: en la ceremonia todos somos aprendices. Aun cuando en la forma se conserva una cierta distinción entre grados, para llevar a cabo la Ceremonia, el Ritual llama a ser discente 1 de manera permanente.

El contenido de conocimiento refiere a una actitud, a una metainformación; toda aquella información que poseo, o que los demás poseen, puede ser modificada y reinterpretada.

Esta reinterpretación depende de mí, de mi entorno y de mis interrelaciones. Nuevamente es una construcción dinámica, relacionada con el espacio y el tiempo en el cual vivo. Acepta la variación del conocimiento en el tiempo y permite la aparición de nuevo conocimiento a partir de algunos pocos, debido justamente a estas interacciones.

A partir del R:.E:.A:.A:. y usando como interpretación (o métrica) el simbolismo, es posible construir conocimiento,

1 Discente: Dicho de una persona: Que recibe enseñanza. (https://dle.rae.es/discente?m=form) específicamente en: Generar un espacio propio de autorreflexión, con el objeto de limar asperezas con conflictos que considero como tales, en mi mismo o en relación con otros. Olvidar la cotidianeidad y centrarme en mejorar, por mí y para mi entorno. Es un marco referencial para el análisis. En tal espacio, buscar la disciplina en el hablar y el pensar. Corresponde a un actuar. Y la posibilidad de aprendizaje permanente, dado por mi actuar como sujeto, o como objeto (al interactuar con otros). Tal posibilidad es dinámica y con propiedades emergentes.

CONTENIDO AXIOLÓGICO

Etimológicamente, axiología significa “teoría del valor”, que se forma a partir de los términos griegos “axios” (valor) y “logos” (teoría). Además se define como aquella rama de la filosofía que estudia la naturaleza de los valores y juicios valorativos. Es la teoría filosófica encargada de investigar estos valores, con especial atención a los valores morales. El aspecto o la dimensión axiológicos, implica la noción de elección del ser humano por los valores morales, éticos, estéticos y espirituales.

El ritual de Primer Grado es rico en principios y valores, éticos y morales que nos enseñan a edificar un verdadero templo espiritual dentro de nuestra conciencia y que en esta oportunidad, tan sólo abarcaremos una parte o etapa del mismo, a saber “la cobertura de la logia”, situación que comienza comprobándose ritualmente “la seguridad o protección” de la misma. El primer deber al iniciar el Ritual es asegurar “estar a cubierto” de las influencias del mundo exterior o profano. Esta acción ritualística actualiza el significado de la “separación” necesaria entre el mundo profano y la realidad de lo sagrado que se vivencia en logia. Esta separación se simboliza a través del pórtico de la entrada, lugar o espacio “intermedio”, de “pasaje” o de “tránsito” entre el exterior e interior del templo, entre lo profano y lo sagrado, situación que se clarifica al realizar “las marchas” o “pasos” rituales entre la entrada y las columnas que sostienen el pórtico.

En otro sentido, lo profano de lo que los masones debemos cubrirnos, radica en lo generado por los vicios y las pasiones. Dejándolos en el espacio exterior, el espacio creado en el interior de nuestro ser, puede y debe ser llenado con las virtudes. El material con el que el masón trabaja en logia, es un material especialmente susceptible de ser transformado con facilidad, tal como lo era la piedra franca, pero por ese mismo hecho, es susceptible de verse afectado por pasiones y vicios que puedan filtrarse; de allí la importancia de la cobertura del templo.

La cobertura debe ser vigilada permanentemente, así que el trabajo no es tan simple como cerrar las puertas, si no el determinar cómo trabajar en la práctica de virtudes, para que llenen el espacio libre de vicios y pasiones.

IMPORTANCIA DEL SÍMBOLO

En nuestros días, el símbolo ha dejado de pertenecer al mundo de lo concreto y marca su presencia en el mundo de lo abstracto, sirviéndonos para representar de alguna manera una idea que puede percibirse por los sentidos y que se enmarca en una convención social.

En masonería encontramos una primera aproximación cuando se nos pregunta en qué consisten los Secretos de la Orden y se responde que es el conocimiento de verdades abstractas cuya traducción es posible mediante el simbolismo masónico.

El uso de simbolismo permite la explicación de temas inefables. En nuestra Orden, el conocimiento es entregado gracias a los símbolos que nos son presentados y que guardan una profunda relación con el Universo que nos cubre, entendiendo que nuestro trabajo es por proyección realizado en el Microcosmo particular de cada uno de los hermanos que conforman el Taller.

La compresión de los símbolos al interior de nuestro templo y específicamente la comprensión de los símbolos pertenecientes a nuestro grado, son deberes fundamentales para los aprendices, quienes comienzan a cimentar las bases de su templo inmaterial de la verdad. Esta compresión se da en el trabajo y estudio arduo guiado por nuestro Vigilante y acompañado por nuestros maestros, sumado al empeño que pongamos en nuestra vida diaria de asimilar y reflexionar sobre estas enseñanzas, labor donde los símbolos juegan un rol fundamental, ya que como dice Guénon, son soportes que estructuran nuestro proceso de entendimiento.

Tenemos símbolos geométricos, astronómicos, esotéricos, arquitectónicos y símbolos que pueden ser sólo entendidos al observar o al escucharlos. Éstos que provienen de tiempos antiguos, son reconocidos en el mundo tanto por iniciados como por profanos, lo cual es una marca distintiva ante la sociedad.

Sólo el estudio de la simbología de nuestra Orden, nos permitirá captar el total de la Luz que proviene de Oriente y enceguecernos por su luminosidad.

SAPERE AUDE

SAPERE AUDE, querido hermano, “Atrévete a Pensar”. Esta cita, que Kant pidió prestada a Horacio, se ha convertido en el corazón del pensamiento ilustrado que coloca al hombre en el centro de la creación y le otorga a la razón una importancia mayor y prevalente como característica esencialmente humana.

Hemos iniciado una comprensión de la importancia del símbolo en nuestra educación masónica como elemento aglutinante de nuestras enseñanzas comunes y como herramienta pedagógica que permite la explicación de temas inefables que guardan relación con el Universo que nos circunda y que a su vez nos permite hacer una introspección hacia nuestro microcosmo.

Sin el símbolo, la transmisión de conocimiento en un plano vivencial sería imposible, puesto que todo modelo de comunicación se basa en un emisor idóneo (la masonería), un receptor idóneo (el Masón) y un medio idóneo (el Ritual).

Sin el simbolismo, aproximarnos a la filosofía detrás del ritual sería una tarea de mayor dureza y no permitiría entender “el amor a la Sabiduría” y por aproximación “el amor por la verdad”.

Pero este conocimiento, esta verdad, avanza junto a la historia y se mantiene en constante construcción por lo que es importante resaltar la característica de dinamismo y pluralidad que tienen nuestros estudios. Hemos indicado claramente que, ni en la masonería ni en la filosofía existe la verdad estática. Gran labor tenemos entonces los masones, donde con nuestro esfuerzo personal, validados en el estudio y la reflexión, junto con la transmisión de conocimientos de aquellos hermanos que ya decoran el Oriente Eterno, nos transformamos en creadores de nuevo conocimiento y además, herederos del conocimiento filosófico de la Humanidad.

Este trabajo colectivo de hombres libres que vienen a pulir sus piedras tras un progreso espiritual, moral e intelectual de la humanidad es lo que conlleva a un perfeccionamiento ideal, a un humanismo filantrópico.

La invitación cardinal es entonces al estudio y para eso se nos pide atrevernos a pensar, pero un pensamiento guiado por un ritual de varias décadas de elaboración, un ritual que han seguido miles de masones que se han atrevido y han logrado sólo cosas buenas en sus sociedades y han perfeccionado la labor de la Orden.

FUENTE: Revista Masónica – Año 98 | Junio 2020by Gran Logia de Chile. https://issuu.com/granlogiadechile/docs/revista_maso_nica_3-4_invierno_2020/s/10744035

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