SOCIEDAD CIVIL

¿Cómo afrontar la nueva realidad? Llega la hora de recuperar la vida pasada

Catalunya eliminará casi todas las restricciones por la covid este viernes
Catalunya eliminará casi todas las restricciones por la covid este viernes. Y eso afecta también a los teatros

Javier Ricou

Lleida14/10/2021 06:00Actualizado a 14/10/2021 11:14

El día tan esperado ya llegó. La mayoría de restricciones por la pandemia, prohibiciones que han marcado la vida de millones de personas desde marzo del 2020, ahora sí parecen  condenadas a pasar a la historia. 

La nueva normalidad o realidad se abre paso  y cada día son más las comunidades donde apenas quedan ya restricciones. La vida, con las secuelas de la experiencia vivida, vuelve poco a parecerse a la de antes de la covid.

Catalunya se suma mañana, viernes, a ese club.  La mayoría de restricciones se levantan. Solo perdura la mascarilla en espacios cerrados y puntuales limitaciones de aforo. Así que toca  recuperar hábitos y conductas anteriores a la pandemia.

Pero no deja de ser, como mínimo, chocante que una noticia tan anhelada –esa recuperación de la vida pasada– pase casi sin pena ni gloria (después de todo lo sufrido) y no vaya acompañada, al menos eso cuesta palparlo en muchos ambientes, de una euforia desenfrenada.

 ¿Una explicación? “Esta nueva realidad no ha llegado de golpe, nos han ido avisando de que ese día llegaría y nos hemos ido preparando para ello. El mensaje se ha interiorizado. Todo habría sido muy diferente si el levantamiento de todas las restricciones hubiese llegado de un día para otro, sin esperarlo”, responde el psicólogo clínico Enrique García Huete.

Un mosaico variado

El viaje al pasado no se vive igual en un botellón que en los atascos para ir al trabajo

El mosaico que se abre con esta nueva realidad es muy variado. Ahí están los jóvenes cuya vida empezó a parecerse ya mucho a la del pasado cuando se levantó el último toque de queda y se abrió la barra libre en los botellones.

O los ciudadanos que han seguido trabajando durante esta crisis sanitaria y que ha descubierto con esta pandemia el mejor de sus planes de ahorro. Ahora, que ya pueden moverse con libertad,  toca gastar ese dinero.

O los trabajadores que no llevan nada bien la vuelta a las oficinas y empiezan a sufrir ya las consecuencias del estrés, agravado con los atascos diarios en sus desplazamientos.

Sin olvidar, en ese variopinto mosaico, a esos ciudadanos muy temerosos aún con este virus y que viven con mucha ansiedad cada paso dado hacia esta nueva normalidad.

Todos estos colectivos vivirán a su manera, con más o menos euforia, este retorno a rutinas y hábitos que parecían ya olvidados y que se espera vuelvan para quedarse. 

La mejor receta

Afrontar el futuro que ahora se abre obliga a readaptarse a la vida anterior a la pandemia

Para Antonio Cano Vindel, catedrático de psicología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), no hace falta, sin embargo, que haya celebraciones con fuegos artificiales para confirmar que sí hay alegría tras esos anuncios del levantamiento de las restricciones.

Si se lee el comportamiento humano a partir del estado de ánimo y las emociones “queda claro, y este último puente del Pilar es un ejemplo, que la conducta de los ciudadanos es hoy más positiva que meses atrás”. ¿La prueba? “Si no hubiese euforia no se habrían producido los atascos en las carreteras en la vuelta a casa de este puente”, responde.

Así que el desespero, por poner solo un ejemplo,  por ese retorno de los atascos de tráfico (colapsos que vuelven a repetirse a diario en las grandes ciudades) tendría dos lecturas.

 Pasar horas atrapados en el asfalto en jornada laboral es la nueva realidad más cruda y eso provoca más enfado que alegría; pero si esa situación se padece en fin de semana, el atasco hay que leerlo como una constatación (hay muchas ganas de salir de casa) de que el estado de ánimo es ahora mucho más positivo que meses atrás, al atisbarse el fin de la pandemia.

Un termómetro del cambio

A falta de grandes dosis de optimismo, sí se detecta emoción muy positiva, por ejemplo, con las ganas de viajar

Lo que no cambia es la reacción de aquellos que, pase lo que pase, siempre se quejan. Y son esas personas las que pueden pagar más cara la factura de la nueva realidad al no valorar el paso de gigante que acaba de darse.

“Esos ciudadanos que meses atrás llevaban muy mal la prohibición de salir de casa, ahora protestan porque las carreteras vuelven a colapsarse los puentes y fines de semana”, añade Cano Vindel. 

 La receta, para no enfadarse, es asumir lo que toca en cada momento. La nueva vida que ahora se abre –si este virus no esconde algún otro as en la manga– “no tendría que ser otra cosa que una readaptación a los hábitos ya anteriores a la pandemia, nada que no conozcamos ya”, apunta Enrique García Huete, que ha sido asesor de la OMS como especialista en psicología de la salud. 

Visión optimista

Los que mejor se van a adaptar al futuro son los que anhelan recuperar la vida social sin limitaciones

Pero esa vuelta atrás en el tiempo no va a ser igual para todos. “Algunos se readaptarán sin problemas, mientras que otros padecerán cuadros de ansiedad con la vuelta a esta nueva realidad”, alerta este psicólogo clínico.

Volver a viajar, cenar en un restaurante sin limitación de aforo, visitar a la familia o abrazarse en un funeral son algunos de esos hábitos del pasado que ahora se recuperan “y van a agradecer, y mucho, las personas sin problemas para readaptarse a la vida anterior a la covid”, recalca García Huete. Es la parte más positiva, a nivel emocional, del futuro que ahora se dibuja.

 Pero en la consulta de este psicólogo han aumentado los últimos meses, revela, “los pacientes que siguen teniendo mucho miedo al virus y que se horrorizan con cada paso que se da hacia la nueva normalidad”. Esas personas quedan muy expuestos “a sufrir cuadros de ansiedad y depresión en el futuro”, augura este experto.

Un paso atrás

Un enfado evidente, pero pasajero, es el del trabajador que estaba en casa y ahora tiene que volver a la oficina

En otro estadio, menos preocupante, de esos cambios que van de la mano de la nueva realidad se sitúan aquellas personas que con la pandemia han cambiado sus hábitos sociales, “ahora creen que están mejor en casa que en encuentros con amigos”, o esos ciudadanos que han descubierto (no sin problemas al principio) el teletrabajo y que ahora tienen que volver a ocupar sus sillas en las oficinas.

  Enrique García Huete alerta, sobre la afloración de esos “nuevos misántropos” nacidos con la pandemia, que el tiempo dirá si esa nueva forma de vida es más o menos positiva para ellos.

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El repunte del turismo es un claro indicador de que el estado de ánimo de los ciudadanos es ahora más alto que meses atras. Pablo Martín / EFE

 En referencia al teletrabajo, este psicólogo comparte con Antonio Cano Vindel que “es lógico que ahora esas personas estén enfadadas si han descubierto que su vida había mejorado trabajando desde casa”. 

Pero como dice Cano Vindel, “no todo puede ser euforia” con el nuevo mundo que se abre. “El estado de ánimo seguirá siendo bajo los lunes con pandemia o sin ella”, pronostica. 

Para García Huete el tema de volver a la oficina –“aunque ahora muchos consideren que ese paso supone una pérdida de gratificación”– va a quedar superado muy rápido. E insiste: “La nueva realidad no es otra cosa que readaptarnos a lo que hacíamos antes”.

Ferran Giménez, sociólogo de la UOC, puntualiza que la nueva normalidad “abre un gran mosaico con diferentes realidades”. Y readaptarse a la misma variará “en función de la factura cobrada por ese virus”. 

Unos han salido mejor parados que otros, aunque, a nivel global, el nuevo futuro que ahora empieza a dibujarse llega con “una mayor percepción social del riesgo”. Ya se verá si esa lección, clave para no repetir errores, está aprendida.

FUENTE_ https://www.lavanguardia.com/vida/20211014/7787905/euforia-contenida-nueva-normalidad-hay-afrontar-recuperando-antigua-vida.amp.html?fbclid=IwAR2gKBPDRoNZFBeUJfKpcBGC8YQudj2K3RkSvi1z5cLz0UrDtfpqe_44wMw

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