MASONERIA

Otra visión del trabajo del Aprendiz Masón

La recompensa que recibe el aprendiz masón por su trabajo, se traduce en el intangible progreso de su perfeccionamiento.

El aprendiz masón se ubica en la base de la carrera masónica, sin importar de que antes de pasar por el proceso esotérico de la iniciación, fuera reconocido como luveton, que es el título que se da a los hijos o nietos de un hermano masón, que hayan sido presentados en una logia masónica y que participaran en un la tenida blanca correspondiente, entendiéndose que ese título no lo hace masón, sino que lo reconoce como hijo de un iniciado, quien sí en el futuro y por su propia voluntad solicitara su iniciación, tendría un trato especial.

El aprendiz masón como tal, es quien después de haber sido aceptado, ha ingresado en la orden masónica, pero solo el participar de iniciación masónica y del habérsele declarado, constituido y consagrado con el título de masón, no implica que domine el arte real, sino que ha dado el primer paso en su vida iniciática, y requiere de un gran esfuerzo y estudio para permanecer y avanzar en ella.

Asi como los cimientos deben de ser lo suficientemente fuertes y adecuados para soportar la futura construcción, al igual también debe de ser la fundamentación del aprendiz, en especial en los primeros momentos de su trasegar en la orden, siendo de vital importancia que la instrucción a recibir sea clara y sencilla, con las explicaciones fundamentales de los símbolos masónicos y del cómo actuar en la logia, siendo para ello indispensable la habilidad de los maestros del taller para irradiar las enseñanza y en especial para mantener la motivación del nuevo hermano masón, a participar en los trabajos logiales.

La recompensa que recibe el aprendiz masón por su trabajo, se traduce en el intangible progreso de su perfeccionamiento.
Photo by Vance Osterhout on Unsplash

El trabajo del aprendiz masón debe de ser constante y sin premuras, ya que su proceso de instrucción es de gran valía para su motivación y trabajo en la orden, así como también de la tranquilidad y sapiencia como utilice las herramientas de su grado, que son invariablemente el mazo y el cincel, con las cuales y en forma personal las debe de utilizar para el desbastado de su piedra bruta, eliminando las asperezas de sus falencias humanas.

Este trabajo de desbastar las falencias humanas será siempre interminable, ya que por nuestra condición humana, siempre seremos débiles para dominar plenamente nuestras debilidades, pero con esmero y dedicación podremos avanzar en este camino, siendo conocedores de que nunca llegaremos a la perfección, ya que esta, solo está en el nivel del Gran Geómetra.

El trabajo de cincelar las asperezas y falencias en nuestra piedra bruta, requerirá siempre del manejo inteligente de dos de las herramientas del aprendiz, ya que estas deben de utilizarse y trabajarse como si fuera partes indispensables de un conjunto móvil y armónico, utilizándose con fuerza pero sin violencia, ya que aplicando la fuerza moderada con el mazo y con la correcta y asertiva ubicación del cincel, si conseguiremos el desbastar las imperfecciones, pero si solo hacemos un uso violento de las herramientas, lo más posible es que destruyamos la piedra bruta por tratar sin cordura de desbastar las asperezas, por lo cual la construcción ideal y simbólica de nuestro templo interior no podría ser posible de realizarse, por sustracción simbólica de la materia en la cual trabajar.

Otra de las herramientas simbólicas que se le entregan al aprendiz masón es la regla de 24 pulgadas, instrumento que le sirve esencialmente para entender el concepto simbólico de la rectitud en cómo debe de realizar su trabajo, y del cómo puede trazar la línea recta utilizando este elemento; así mismo la regla de 24 pulgadas también le trasmite simbólicamente al aprendiz, cómo debe de distribuir el tiempo, en el sentido de que las 24 horas del día, deben de ser utilizadas con equivalencia, ocho horas para el trabajo, ocho para el estudio y ocho para el descanso, para que asi tanto el cuerpo como la mente del aprendiz puedan cumplir con sus actividades y obligaciones, sin realizar un esfuerzo descomunal.

Finalmente considero en forma personal, que el trabajo del aprendiz masón, debe de ser constante y siempre en avance, acorde a como interiorice y vaya comprendiendo las enseñanzas masónicas y de cómo direccione su aplicación tanto en logia como en la vida profana, debiendo ser esta constante, similar al fuego de los alquimistas, que para la óptima cocción simbólica intelectual, el fuego debe de ser el necesario, no muy fuerte o alto para no quemar la cocción, ni muy bajo para que este proceso alquímico no se realice por falta de temperatura.

Como conclusión a lo tratado, se podría determinar que necesariamente la recompensa a recibir por parte del aprendiz por su trabajo se traduciría indiscutiblemente, en el intangible progreso del perfeccionamiento gradual del nuevo iniciado.


HM.·. JUAN MANUEL LESMES DUQUE 
P.·. V.·. M.·. LOGIA LUMEN No 14
Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia sede Cartagena
Especial para Escuela Masónica Carlos Aranza Castro

FUENTE: https://www.escuelamasonicacarlosaranzacastro.net/2021/07/otra-vision-del-trabajo-del-aprendiz.html

Categorías:MASONERIA

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