CUBA

 El misterio de Yunior García: ¿trama del régimen o falso profeta?



Artículo: El misterio de Yunior García: ¿trama del régimen o falso profeta?

Yunior García, El American

El hecho de que el pseudo líder de la disidencia/oposición califique de esta manera al régimen castrista, es trivial y una distracción.

Julio M. ShilingAUTOR: JULIO M. SHILING 18 DE NOVIEMBRE, 2021 (6 MINUTOS DE LECTURA)

Yunior García, el líder de Archipiélago, los principales organizadores de la Marcha Cívica por el Cambio (15N) prevista para el lunes 15 de noviembre y que fue frustrada por las impresionantes maniobras de terrorismo de Estado ejecutadas por el régimen castrocomunista, se saltó de las tentativas manifestaciones para huir del país hacia España.
 

El dramaturgo, cuyo paradero se desconocía desde hacía cuarenta y ocho horas, llegó a Madrid el miércoles 17 de noviembre con su esposa, Dayana Prieto. Ambos contaban con un auspicio de asilo ¿Qué pasó?  
 

Hay dos explicaciones viables para esta extraña serie de acontecimientos. Una, es que esto fue un montaje del régimen desde el principio. La otra racionalización plausible es que la figura principal de este grupo de disidentes/opositores se doblegó ante la presión de la dictadura comunista y logró cruzar el Océano Atlántico, con el permiso del castrismo y la colaboración de España. Si bien la premisa subyacente a las manifestaciones del 15N, nacida de los legítimos clamores del Levantamiento del Pueblo Cubano del 11 de Julio (11J), la liberación de Cuba y el fin de la tiranía marxista-leninista, sigue siendo de gran relevancia, es necesario examinar los extraños acontecimientos del caso de García.
 

Posibilidad 1: trama del régimen

La longevidad de los sesenta y dos años de duración del comunismo cubano puede atribuirse, en gran medida, a una sofisticada red de infraestructura de inteligencia y contrainteligencia. La obstrucción inmediata de cualquier fuerza desafiante a su poder político es un objetivo obvio. El otro objetivo de los esquemas de espionaje y policía política del régimen castrista busca infligir daños psicológicos a la fuerza opositora, frustrando así, supuestamente, futuros intentos de liberación. Desde 1959, la dictadura comunista de la isla ha utilizado una amplia gama de estrategias de inteligencia y contrainteligencia para promover la ineficacia de todas las operaciones de la oposición.
 

Estas estrategias incluyen, entre otras, la infiltración en grupos y organizaciones, el montaje de eventos para atrapar a los opositores, la obtención de información estratégica mediante acuerdos coreografiados, el enmascaramiento de la realidad para ocultar los hechos, la creación de figuras dentro de la comunidad disidente/opositora para luego revelar que siempre fueron personal de la seguridad del Estado.
   

Las protestas del 15N, sin duda, supusieron una amenaza para las tan buscadas prioridades de estabilidad y supervivencia del régimen castrista. Más aún si se tiene en cuenta que cuatro meses antes se produjeron las manifestaciones masivas del 11J, la mayor movilización de masas de la oposición en el reinado de la dictadura. Sin embargo, la mecánica para impedir que las protestas se llevaran a cabo ya estaba en marcha. El asedio militar a todo el país y el enclaustramiento forzoso de cualquier posible ciudadano descontento, cuyas residencias fueron rodeadas por turbas paraestatales y agentes de la policía política disfrazados, dieron garantías de que el 15N no sería una repetición del 11J ¿Por qué hacer el teatro con García y toda la fabricación del evento del 15N?
 

La razón por la que Cuba fue durante muchos años el líder en la población del presidio político sobre una base per cápita, fue la obsesión del castrocomunismo de tener a todos y cada uno de los oponentes muertos, en prisión o en el exilio. La revuelta pacífica del 11J no tuvo líder ni organizador. No hubo ningún movimiento, organización o grupo que la planificara. Fue estrictamente popular, masiva y espontánea. Esto, desde el punto de vista del régimen represivo, complica las cosas. Si el 15N fuera un montaje del régimen castrista, cumpliría principalmente dos funciones. Podría facilitar información sobre los líderes emergentes dentro de una nueva clase de figuras de la oposición, así como proporcionar datos para mejorar su inventario de inteligencia. El segundo dividendo sería intentar dar un duro golpe al impulso de la liberación inventando un “líder”, solo para que traicionara la misma causa que inició. Esto, podría creer el régimen castrista, desincentivaría a los cubanos a persistir en su búsqueda de la libertad. 
 

Posibilidad 2: falso profeta

La otra posibilidad es que Yunior García haya sucumbido al miedo y en la última hora (literalmente) haya abandonado el esfuerzo de liberación que ayudó a engendrar y haya decidido exiliarse en España. Al fin y al cabo, todo el mundo tiene derecho a vivir libre. Sin embargo, la logística del régimen totalitario en Cuba complica esa premisa. El aparato sistémico de control social en la isla no deja lugar, ni siquiera una mínima posibilidad, de que García haya podido salir del país legalmente, con los visados cubanos y españoles pertinentes, en medio de un encierro represivo, sin la validación y coordinación de la dictadura marxista.
 

García había anunciado que el domingo 14 de noviembre recorrería en solitario el itinerario previsto para la protesta del 15N fijada para el día siguiente. Esta acción levantó las cejas entre muchos. Parecía lógicamente contraproducente hacer esto por sí mismo el día antes del gran evento. Resultó que García no salió de su apartamento ese domingo al observar que los matones de la dictadura y el personal de seguridad del Estado le impedían salir de su residencia. Luego desapareció durante cuarenta y ocho horas, reapareciendo en Madrid el miércoles.
 

Los que defienden el derecho del líder de Archipiélago a exiliarse, pierden de vista un hecho fundamental que diferencia su situación. García fue la figura predominante de las protestas del 15N. Convocó a una nación a arriesgarse a la cárcel, la tortura, el acoso e incluso la muerte para asistir a una marcha por la libertad. Además, engañó premeditadamente a sus compañeros y al pueblo cubano, cuando el día anterior a las propias manifestaciones del 15N, reiteró su intención de marchar, primero solo y luego con el pueblo el lunes. Sin embargo, en ese mismo momento, el dramaturgo sabía a dónde se dirigían él y su esposa, y no era ni remotamente a marchar por la libertad. García podría haber partido al exilio semanas antes y no poner en peligro la vida de la gente.
 

Tanto si es un oficial de inteligencia activo del régimen castrista como si solo está siendo instrumentalizado como un falso profeta impulsado, está sirviendo a los intereses del castrocomunismo y son ellos los que han urdido todo este drama. Yunior García es un traidor a Cuba y a la causa de la libertad. La vida de muchas personas pagará un precio muy alto por lo que tramó y luego traicionó. A juzgar por sus declaraciones en una rueda de prensa en Madrid el jueves 18 de noviembre, el dramaturgo está ensayando su guion más importante en una obra que ha sido producida por la tiranía marxista-leninista. 
  

Con previsibilidad, se puede pronosticar que el nuevo emisario del comunismo cubano defenderá con ahínco la eliminación del embargo de Estados Unidos, su calificación de terrorista y otras sanciones contra la dictadura socialista. Además, García ya ha inyectado en la discusión la palabra “diálogo” entre la oposición y el régimen castrista. Esto es un preludio de la pretendida conversión del modelo dictatorial cubano en el prototipo socialista del Foro de São Paulo, que incorpora a su estructura despótica una “oposición” leal. Unas elecciones falsas, como las de Venezuela y Nicaragua, por ejemplo, es lo que el régimen comunista de la isla espera para engañar a Estados Unidos y que acepte el statu quo tiránico de Cuba. 
 

Los cubanos que viven a ambos lados del Estrecho de la Florida, así como los políticos y medios de comunicación del Mundo Libre, no deberían ofrecer a García una plataforma para difundir su desinformación. Al castrocomunismo no le ofende que le llamen “dictadura”. El hecho de que el pseudo líder de la disidencia/oposición califique de esta manera al régimen castrista, es trivial y una distracción. La revolución del 11J debe superar este intento de detener la inevitable liberación de Cuba.  

Leer en El American

El American © 2021

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