CUBA

LO QUE QUIZÁ FUNCIONE EN CUBA, Y LO QUE NO


* Por Jaime Suchlicki 
Por primera vez en 60 años hay evidencia de una creciente oposición en Cuba contra el régimen heredado de la era de Castro.

Lo que está claro es que los cubanos han abandonado la política de esperar que el régimen cubano ofrezca un cambio “desde arriba”.  Los cubanos buscan ahora un cambio “desde abajo”.  El levantamiento popular a nivel nacional del 11 de julio de 2021 y las recientes manifestaciones abortadas en noviembre, son claros indicios de una población movilizada que está perdiendo el miedo y de un régimen incapaz o poco dispuesto a ofrecer una respuesta que no sea la represión violenta.

Estados Unidos y otras naciones occidentales deberían tomar nota de estos acontecimientos.  La situación cubana no mejorará en 2022 ni después.  La violencia, la migración y el involucramiento de Rusia y China en la isla aumentarán.  La política-parálisis de la administración estadounidense debe cambiar a una política activa para acelerar el fin de la dictadura cubana.
 
LO QUE QUIZÁ NO FUNCIONE:
1. El aumento de las presiones económicas no provocará el colapso del régimen cubano.  La administración económica del general Luis Alberto Rodríguez López-Callejas es suficiente para sostener a los militares y al aparato represivo.  Las exportaciones médicas, la ayuda de Venezuela y otros aliados, las remesas y el turismo, las exportaciones de productos cubanos, principalmente níquel, son suficientes para mantener a flote el complejo militar.  Pero no lo suficiente para satisfacer la necesidades y expectativas de la población cubana.
2. Un cambio en la política de Estados Unidos tampoco funcionará.  La ayuda económica y el comercio no han producido concesión alguna del gobierno cubano en el pasado.  No es probable que funcionen en el futuro.
3. Al gobierno de Estados Unidos le queda ignorar a Cuba como un “hueso duro de roer” o comenzar una serie de opciones políticas para socavar el régimen y acelerar su desaparición. 

LO QUE QUIZÁ FUNCIONE:
1. Aumentar el acceso de Cuba a internet y a la información del exterior.  Disponemos de la tecnología para lograr estos objetivos.  Lo que se necesita es la voluntad y el compromiso a largo plazo para implementar esta política.
2. Mantener la movilización de amigos y aliados para apoyar a la creciente oposición dentro de la isla. Reconocer y nutrir a esta oposición, proporcionándoles información y literatura, animándolos a trabajar juntos y denunciando las continuas violaciones de los derechos humanos.
3. Proporcionar entrenamiento militar y armas a la oposición.  El fin del régimen cubano llegará muy probablemente como resultado de una oposición violenta alentada por la ayuda militar de Estados Unidos y otros aliados.  Las protestas pacíficas solo funcionaran temporalmente, y Cuba no es India; el régimen cubano no es Gran Bretaña; los cubanos no son una población hindú dispuesta a sacrificarse durante largos años para conseguir un resultado incierto. }

El “genio” de la oposición y la rebelión salió de la botella en Cuba.  Los cubanos están presionando por el cambio, y no están dispuestos a esperar indefinidamente.
 
Nota: Este artículo fue publicado en El Nuevo Herald, el viernes, 26 de noviembre 2021.
 
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*  Jaime Suchlicki es profesor emérito distinguido de la Universidad de Miami y director del Instituto de Estudios Cubanos, un grupo de análisis y consultoría sin fines de lucro en Coral Gables, Florida.

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