MASONERIA

METODO MASONICO: «Crecimiento personal».-4ª


Entre otras muchas «virtudes masónicas», la masonería te propone un «camino nuevo» y un futuro cuasi idílico, eso sí, cuando llegues a «conocerte a ti mismo».

Evidentemente juegan con ventaja, les consta que son muchos los seres humanos, que se encuentran rodeados de soledad física y/o espiritual y, por ello, se convierten en incansables buscadores. Algunos de esos seres humanos, arriban al lema masónico (un sincretismo más, de los muchos que utilizan) de Libertad, Igualdad y Fraternidad, con ingenuidad e idealismo, creyendo que efectivamente, pertenecerás a una organización en la que se respetan los valores que integran esa trilogía.

De tu creencia, toman buena nota y, para mantener tu tensión, usan métodos y etapas que se corresponden con los «grados» que tienen establecidos: aprendiz, compañero y maestro; todo ello estructurado con grandes dosis de dramatismo en sus rituales o psicodramas.
 En su libro ¿Qué es filosofía?, D. José Ortega y Gasset nos dice:

El dramatismo es la tensión sobre normal de nuestra alma, producida por algo que se anuncia para el futuro, al que en cada instante nos aproximamos más, de suerte que la curiosidad, el temor o el apetito suscitado por ése algo futuro se multiplica por sí mismo, acumulándose sobre cada nuevo instante. Si la distancia que nos separa de ése futuro tan atractivo o tan temible es dividida en etapas, la arribada a cada una de ellas renueva y aumenta nuestra tensión. El más allá de la primera etapa interesa, pero interesa mayormente el más allá de ése primer más allá, y así sucesivamente. Todo buen dramaturgo conoce el efecto de mecánica tensión, que produce esta segmentación del camino hacia un futuro anunciado.


Para explicitar la falacia que comento, es necesario decir, que según la moderna psicología, cada uno de nosotros se convierte en el principal artífice del sentido que tenga su vida y, también, aún cuando sea difícil de admitir, de su carencia. Es decir, los seres humanos debemos encauzar nuestra vida sin ninguna suerte de dependencia. Esa es la primera de las libertades individuales.
 Cuando dejamos que la posibilidad de elegir ese sentido dependa de otros, estamos renunciando a  nuestra libertad individual.

En la masonería, te ofrecen esta falacia de «crecimiento personal», para que aquella posibilidad la deposites en sus manos; es decir, para que sean ellos -con su método- quienes den sentido a tu vida.

De ahí sus tretas metafísicas para convencer a los «neófitos», con los que utilizan la retórica de la «iniciación masónica», mediante la cual -según ellos- tu vida adquirirá sentido. Olvidan que «la simple lectura del fenómeno humano implica, por sí misma, búsqueda de sentido»; dice Teilhard de Chardin.
Su doctrina da por sentado que tu vida no tiene, ni ha tenido sentido antes del momento en que te has interesado por el masonismo; por ese motivo, -o quizás por prepotencia, como no ha mucho me decía un anónimo comunicante- la denominación que aplican a los no masones (profanos), denota el desprecio que sienten hacia los Otros, innegable si nos atenemos al significado de profano en el diccionario de la RAE, término con cuyo antónimo la masonería, se define a sí misma como sagrada, y que explícitamente se desprende de la siguiente «perla masónica»:

La masonería ha insistido siempre en que su metodología iniciática, tiene una formulación ritualística y una liturgia que, aún no siendo religión en el sentido usual del término, responde a inquietudes humanas semejantes, dando lugar a análogas controversias.  Se puede decir más alto, pero no más claro.

Pues bien, una vez que has ingresado en el masonismo, ese «crecimiento personal» que prometen, lo circunscriben a expresiones utópicas, como la típica y tópica de «labrar cada uno su piedra bruta, para construir el gran templo de la humanidad» y, también la de que «solo se conseguirá con la muerte espiritual del hombre»; recurrente expresión, que usan para jugar descaradamente con las ideas innatas de la perfección, según la teoría de Descartes.

Algunos quisieran que Dios creara otro mundo y otras perfecciones para satisfacer su extravagante fantasía. Este es uno de los aforismos de Baltasar Gracián , en su «Arte de la Prudencia» (1647).

He ahí la endeblez del conjunto de la doctrina masónica y, en mi opinión, el más dañino de sus postulados, al que continuamente mantienen presente en todas sus tenidas (reuniones, en argot masónico), mediante los trasnochados rituales que utilizan; me estoy refiriendo a LA UTOPÍA. Con esa metodología, evidencian sin lugar a dudas, que ese es su único apoyo intelectual, al que -faltaría más- juegan con las reglas que en cada ocasión les conviene.

Como tiene escrito Fernando Savater: la utopía es la primera recomendación de los que no saben que decir, pero quieren quedar bien.La utopía es un rompecabezas formado con piezas incompatibles.
La utopía propone delirantemente lograr un hombre nuevo en un orden en el que predominaría alguno de nuestros ideales (justicia, igualdad, libertad, armonía con la naturaleza) pero sin ninguna desventaja ni contrapartida dañina.

Las utopías llevan a la inacción o a la desesperación destructiva, porque nada es tan bueno como debería ser.
 La doctrina masónica mas que elucubrar machaconamente con una supuesta «muerte espiritual del hombre», haría mejor en asumir que el ser humano, como se ha evidenciado a lo largo de la historia, sólo ha progresado mediante reformas experimentales, basadas en prueba/error/prueba, como tiene escrito Popper.
 Pero no, la masonería/francmasonería/masonismo te dice que con sólo desearlo y practicar su «método», te convertirás en un «hombre nuevo».

La esquizofrenia de las metas últimas hace imposible todo tipo de racionalidad practica. Jesús Mosterin en su ensayo RACIONALIDAD Y ACCION HUMANA.

Esta es mi respuesta a aquellos que se preguntan: ¿qué es la masonería?. Esa es la masonería y, ése es el daño que puede causar a quienes crean «a pie juntillas» sus postulados metafísicos y, ahí radica, en mi opinión, otra de las grandes falacias de quienes, retóricamente se denominan a sí mismos como constructores de hombres y, realmente sólo se dedican a delirantes y soporíferas disertaciones sobre el mazo y el cincel, olvidándose -quizás conscientemente- de algo tan elemental como que son las obras las que definen y determinan al ser humano.

Cómo escribió Voltaire: La masonería no ha hecho nunca nada, ni lo hará.
 Aún cuando en masonería todo es retórica y utopía, la única praxis que conozco para «alcanzar el crecimiento personal» que proclaman, es la siguiente, que comienza -según ellos- con la virtud de la humildad y, que en mi opinión, es un auténtico intento de lavado de cerebro en los aprendices, para someterlos a su anticuada doctrina.

Cuando han transcurrido 5 ó 6 semanas desde tu ingreso en la masonería, el presidente de la logia te llamará para decirte, que te presentes en el local de la logia, en una tarde determinada.
 Una vez allí, te encuentras a otro/s aprendices que también está/n esperando a que llegue el «venerable maestro».

Cuando éste hace su aparición, nos dice que solicita nuestra colaboración para la limpieza del local. Petición a la que naturalmente asientes, convencido de que es una labor que todos los miembros de la logia realizan; sin embargo, en la tercera ocasión en que estás limpiando el local, preguntas que cuándo le corresponde el turno de limpieza a los «maestros masones» y, te enteras -en mi caso con estupor- que los maestros no limpian, «ésa es una ocupación para los aprendices».

Obviamente, en mi caso no volví a limpiar y, cuando me inquirieron sobre el motivo, contesté que solo volvería a hacerlo, cuando los maestros también se ocuparan de esa labor. En ése momento -en mi opinión- me convertí en «enemigo a batir» para esa logia, acostumbrada como estaba al unánime y acrítico «si bwana» de los aprendices.

He ahí otro arcaísmo -éste interesado- como todos los que mantiene la masonería. Es decir, seguir considerando que los actuales aprendices son iguales a aquellos niños de corta edad, que los maestros albañiles constructores del gótico, admitían en el seno de sus corporaciones para educarlos en el oficio y para la vida. Patético. Y aún dice otra «perla masónica» que: La masonería es heredera de la Gran Tradición y, por tanto, transmisora de una iniciación virtual que cada masón ha de proponerse hacer efectiva en sí mismo.

El problema con la tradición es que, por muy antigua que sea una historia, es igual de cierta o de falsa, que cuando se inventó la idea original.
Una curiosidad. Algunos de esos «maestros masones» cifran su «crecimiento personal» en desarrollar virulentamente una enfermedad muy común en el masonismo, denominada «mandilitis»; cuya evolución a lo largo del desarrollo de la misma, es conseguir cuantos más grados mejor y con ellos, los consiguientes mandiles que cada uno de esos grados conlleva.

Y para finalizar, transcribo algunas «perlas» de la metafísica y retórica masónicas, extraídas de escritos y libros de masones.

—————————-En el pensamiento masónico, el progreso es una continua asunción del conocimiento depositado en la Gran Tradición, pero ni siquiera por afán de erudición o sabiduría, sino como vía de acceso a la más extrema y perfecta sencillez. Incluso podría decirse que, para los masones, el iniciado de último grado es un hombre que ha alcanzado ese estado que los orientales llaman, por carecer de nombre, el Tao.————————–La iniciación masónica es un acceso reglado a un grupo humano que detenta un conocimiento específico, para ayudar al ser humano a un encuentro consigo mismo, que le permita replantear su proyecto vital, desde instancias más originales y congruentes.————————–El conocimiento dado por la iniciación masónica, que debe, en nuestro criterio, reemplazar a la moral, tiende hacia el Absoluto. La masonería es otra cosa que una escuela moral. Los iniciados verdaderos se manifiestan en el terreno profano no por su cualidad de masones, sino por un comportamiento que es, de alguna manera, una «reverberación» (un reflejo) de ese hecho.-————————


Según Thomas Paine: «argumentar con una persona que ha renunciado a la lógica, es como dar medicinas a un hombre muerto».

FUENTE: https://masoneria-mi-experiencia.blogspot.com/2007/11/crecimiento-perconal-4-falacia-de-la.html

Categorías:MASONERIA

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.