CIENCIA Y PARASICOLOGIA

De las calles a la NASA: la historia de película de un joven cubano


Antonio Macías Cañizares y su madre, Milda Cañizares, cuentan en DIARIO DE CUBA su dura travesía por varios países hasta llegar a EEUU.

FacebookTwitterLinkedInWhatsAppWENDY LAZCANOMadrid 09 Dic 2021 – 16:02 CET

Antonio Macías Cañizares y su madre, Milda Cañizares. DDC TV

Emigrar hacia EEUU pasando por VenezuelaEcuador y México, vivir en las calles hasta tocar fondo y terminar trabajando para la NASA parece la trama de una película motivacional, pero es la historia del joven cubano Antonio Macías Cañizares y de su madre, Milda Cañizares.

«Mi mamá es cardióloga, ella trabajaba en La Habana hasta que decidió irse de misión internacionalista a Venezuela. Vivíamos en la azotea de la casa de mis abuelos paternos. Nunca he sabido nada de mi padre», dice Macías en entrevista con DIARIO DE CUBA.

Milda Cañizares decidió dejar a su hijo con su madre en Camagüey para «conseguir un techo. La vida me puso entre la espada y la pared por la situación de abandono de mi esposo. Yo había escrito al Ministerio de Salud Pública para que me ayudaran, pero no había solución. Con el dolor de mi alma, tuve que partir hacia Venezuela».

«Las misiones no son lo que uno piensa. La gente sale con la esperanza de tener su casa y un poco de dinero. Yo, desafortunadamente, no tuve nada de eso. En mis tiempos quitaron las casas y después mandé algunas cosas, en un contenedor de deportistas, que fueron decomisadas, me quedé sin nada. Me dejaron con la ropa que tenía puesta. Regresé a la misión y entonces decidí sacar a mi hijo de forma legal«.

La situación político y social en Venezuela empujó a Milda Cañizares a irse hacia Ecuador con su hijo, país en el que vivía su hermana. Allí, aunque en lo profesional pudo prosperar, no sintió que su hijo podía explotar todo su potencial. Por eso decidió emigrar hacia EEUU.

Según Cañizares, a pesar de que la travesía fue dura, nunca pensó en regresar a Cuba. «Para atrás jamás (…) Entramos por Texas y estuvimos en la calle varios días sin dinero, sin comida, con 150 dólares en el bolsillo y compartiendo hamburguesas«.

Si algo pudiera cambiar Milda del pasado, es el momento en el que decidió salir de Cuba. «Yo debería haberme ido antes, cuando tenía 29 años y entendí que la Revolución cubana estaba cometiendo errores. Traté de convencerme a mí misma de que quizá yo estaba equivoca. Cuestioné a quien tenía que cuestionar en todos los niveles, pero la cosa fue en declive». 

Después de vivir un tiempo en albergues comunitarios en EEUU, Antonio Macías y su madre lograron mudarse a un apartamento con la ayuda de la Iglesia y de los ahorros que pudieron acumular por «un trabajito de pintar casas por la izquierda» que tenía el joven, en ese momento adolescente y sin permiso de trabajo.

La suerte empezó a tocar a la puerta de ese nuevo hogar. Antonio Macías empezó a estudiar y su madre pudo empezar a trabajar. «Empecé como estudiante en la Universidad de Texas. Me acerqué a uno de mis profesores y le comenté que quería relacionarme con la ciencia y la ingeniería y empecé a trabajar con él por seis meses. Luego la NASA me contacta para trabajar en una rama relacionada con le proyecto de mi profesor». 

Para Macías trabajar en la NASA es un sueño hecho realidad. «Ahora estamos intentando descubrir la evolución de superficies en algunos planetas y lunas del universo, que están cubiertos con una capa de hielo de varios kilómetros, como es el caso de una de las lunas de Júpiter, que se llama Europa. Bajo esa capa de hielo hay un océano de agua líquida y queremos descubrir si es posible mandar una nave espacial hacia allá. Es posible que unas estructuras de hielo puntiagudas se formen en la superficie, lo cual es bastante peligroso si mandamos una nave espacial». 

Macías cuenta que no ha conocido otro cubano en la NASA y que «el ambiente de trabajo es formidable. Sin duda es el mejor trabajo que he tenido. Todos tienen ganas de apoyarte, se comportan como si fueran mentores. El director del laboratorio siempre está dispuesto a ayudar, guiar y siempre tiene tiempo para preguntarte qué es lo que quieres y ayudarte a crear un plan para el futuro». 

El joven cubano dice que trabajará para crear su propio laboratorio y el mensaje que envía a otros jóvenes de la isla es que nunca pierdan su visión. «El sueño de muchos cubanos es salir de la Isla porque se dan cuenta de que el país no tiene futuro para convertirse en alguien que ayude al mundo».

Por su parte, Milda Macías, quien está escribiendo un libro sobre Cuba, recomienda a las madres cubanas que estudien otro idioma «para que no pasen lo que pasamos nosotros».

«Hay que escuchar a las generaciones jóvenes. El Gobierno tiene que hacer cambios definitivos para que no se pierdan más talentos por falta de oportunidades. Es muy doloroso que la gente se tire al mar. La desesperación lleva a eso, como me pasó a mí. Desgraciadamente, yo ya no tenía dónde vivir en Cuba, y como yo hay muchas personas», dice Cañizares.  

Otro de los consejos que ofrece esta madre cubana es que «nunca se dejen de estudiar, a cualquier edad se puede echar para delante». 

FUENTE: https://diariodecuba.com/cuba/1639062142_36047.html

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.