MASONERIA

Hiram Abif

Según una versión de esta leyenda, Hiram Abif fue un hábil artesano enviado desde la región de Tiro para trabajar en el Templo del Rey Salomón .

Con el tiempo se convirtió en el único conocedor de los secretos de los maestros masones, entre los cuales se hallaba la palabra secreta masónica, es decir, el nombre oculto de Dios.

La tradición ocultista afirma que saber el nombre de una deidad equivale a poseer su poder.

De ahí que se supusiera que Abif manejaba el poder de Yahvé y, por ello poseyera muchos otros secretos que, una vez finalizada la construcción del templo, pasarían a los otros artesanos, que se convertirían a su vez en maestros masones.

Cuentan que, llegado el mediodía, el insigne arquitecto tenía la costumbre de ir al Sancta Sanctorum para orar a Yahvé y planificar las obras del día siguiente.

Uno de esos días, al terminar sus oraciones, Hiram Abif, se topó con el desagradable final de su historia de modo inesperado.

Saliendo por la puerta sur del templo, Jubela, uno de sus aprendices, le flanqueó el paso estando armado con una especie de regla vertical. Le conminó a que le revelara sus secretos.

Abif no perdió el aplomo ante la clara amenaza de muerte a la que se enfrentaba y contestó que sólo tres personas en el mundo los conocían y sin su consentimiento no podía divulgar ningún secreto.

Furioso, Jubela enarboló la regla y asestó un golpe en la sien derecha a su maestro, que dobló la rodilla por el impacto, aunque pudo alcanzar la puerta occidental donde, desafortunadamente, no fue ayuda lo que encontró.

Allí, en esa escena, estaba Jubelo, otro de sus aprendices, quien también le propinó un golpe, en este caso en la sien izquierda, haciéndolo doblar la rodilla del mismo lado.

Arrastrándose y perdiendo grandes cantidades de sangre, Abif llegó a duras penas a la puerta oriental donde fue rematado por Jubelum, que usó una gran maza de piedra para aplastarle la frente.

No les quedó otra salida a los tres asesinos que ocultar el cuerpo del arquitecto para evitar la ira del rey Salomón y escapar del país para no ser descubiertos.

Escondieron provisoriamente el cuerpo de Hiram Abif bajo unos cascotes y al llegar la medianoche lo trasladaron a la cima de una colina para enterrarlo.

La sepultura fue señalizada con una rama de acacia y hecho esto, los criminales intentaron darse a la fuga. Sin embargo, no tuvieron éxito porque no consiguieron que ningún barco los sacara del país y tuvieron que guarecerse en los montes.

Mientras tanto, la ausencia de Abif llegó a oídos del rey Salomón que envió a varias personas a buscarle.

Orden de los Rosacruces y la Masonería Origen y Fundador

La gravedad de la situación hizo que la verdad tardara poco en aflorar gracias al testimonio de doce trabajadores del templo que confesaron al rey que ellos y otros tres más (Jubela, Jubelo y Jubelum) habían conspirado para arrancar los secretos masónicos a su maestro.

En el último momento habían dado marcha atrás, pero supusieron que los otros no.

Agradecido por su honestidad, el rey los envió en grupos de tres para buscar el cuerpo de Hiram Abif.

Tras varias semanas de búsqueda dieron con los restos del arquitecto e informaron a Salomón de su hallazgo.

Éste les ordenó levantar el cadáver de la sepultura mediante el «apretón de manos de un aprendiz», correspondiente al Primer Grado de la Masonería.

Al fracasar en su intento, el rey les dijo que probaran el «apretón de manos de un artesano compañero» del Segundo Grado, pero tampoco lo consiguieron.

Finalmente, el mismo Salomón se presentó en el lugar donde yacía Abif para levantarlo con el «apretón de manos de un maestro masón» del Tercer Grado.

Gracias a ello, no sólo pudo levantarse el cuerpo, sino que sorpresivamente la vida regresó a él de nuevo.

La primera palabra que pronunció en su nuevo estado, fue recogida por los masones y utilizada en sustitución de la perdida con su muerte.

Desde entonces ha sido trasmitida de generación en generación hasta la actualidad. Muchos historiadores y escritores masones enmarcan la historia de Hiram Abif dentro del mito, mientras que otros están convencidos de su autenticidad.

Acerca de los tres primeros grados de la masonería, los investigadores británicos Christopher Knight y Robert Lomas dicen en su libro La clave masónica:

«El personaje central de la masonería libre es el constructor del templo de Salomón, Hiram Abif, que fue asesinado por tres de sus propios hombres.

La muerte estilizada y resurrección del candidato es el hecho que convierte a uno en “Maestro Masón” y cuando está levantado de su tumba, el lucero de la mañana está en el horizonte».

El Templo del Rey Salomón fue la obra arquitectónica más importante de esa época.

Los secretos (utensilios, herramientas, vocablos) propios de la construcción, son hoy parte de la Masonería Moderna, la cual ha cambiado.Desde el siglo XVI, dejó de ser “operativa” para convertirse en “especulativa”, siendo su objetivo la perfección moral individual de cada persona para mejorar la sociedad que lo rodea.

FUENTE: https://historiaybiografias.com/masoneria1/amp/

Categorías:MASONERIA

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