MASONERIA

«Para ser admitido en la masonería es necesario ser hombre, libre, creyente y de buenas costumbres»


ANTONIO CASTILLEJO

Entrevista con Pavel Gómez del Castillo, masón y Gran Inspector de la Gran Logia de España

"Para ser admitido en la masonería es necesario ser hombre, libre, creyente y de buenas costumbres"

Pavel Gómez del Castillo nació en Madrid el año 1971 y acabó siendo periodista porque quería ser escritor. Aprendió el oficio en el diario ABC y al terminar la universidad entró en Diario16 donde escribió de política exterior y defensa. Tras pasar por la prensa escrita en el siglo XX, ha dedicado el XXI a la comunicación institucional y pertenece a la Gran Logia Española desde hace 20 años.

PREGUNTA: ¿Qué es la masonería?

RESPUESTA: Es un camino de virtud, un camino para ser cada vez más virtuoso en tu pensamiento, en tu comportamiento y en tus relaciones con los demás. En el fondo es un lugar en el que todos los que estamos hemos ido a transformarnos. Muchas veces tenemos entre nosotros conversaciones en las que al final vemos que son los demás los que tienen que reconocer ese cambio, es decir, si tu familia, tus amigos y tus compañeros de trabajo no han detectado ningún cambio en ti es que no está cambiando nada. La masonería es solo eso, que no es poco. Luego cada hermano, fuera, en el mundo, hará lo que tenga que hacer. Hay hermanos de todos los partidos e ideologías, de todas las profesiones, cada uno andando en su camino individual que recorremos juntos. Yo lo comparo, porque lo he hecho, con el camino de Santiago, es algo que puedes hacer acompañado pero al final es algo que tienes que hacer tú, nadie va a caminar por ti. La gente con la que haces el camino es la logia, ellos andan y tu andas con ellos, pero nadie puede recorrer por ti ese camino de transformación.

P.: ¿Cuáles son los principios fundamentales de la masonería?

R.: La masonería, en el fondo, es una escuela. La definición de masonería que da mi rito es que es una escuela de virtud y sabiduría que conduce al templo de la verdad bajo el velo de los símbolos a quienes la aman y la desean.

P.: Habla de «su» rito, ¿que son los ritos y cuantos hay?

R.: Cada miembro de la Gran Logia de España pertenece a una logia que trabaja en un rito. Hay distintos ritos dentro de las masonería pero también países en los que solo se trabaja un rito. En España, que es un cruce de caminos, se trabajan siete ritos distintos, es un país con mucha riqueza ritual. El más famoso de todos en el imaginario colectivo de los no masones de nuestro país es el del Rito Escocés Antiguo y Aceptado de los 33 Grados. Cuando se dice que un hermano es grado 33 se habla de alguien que practica este rito. Sin embargo, la realidad actual en España es que hay tantas logias de este rito como del Rito de Emulación. Hay además otros ritos minoritarios, como el Rito Escocés Rectificado, que es al que yo pertenezco, el Rito Francés, el Rito de York, el Rito Sueco… Cada Logia elige su rito de trabajo, deciden en qué rito quieren trabajar. Los ritos son una manera formal de abrir los trabajos, de cerrarlos… todos se parecen, pero hay ligeras diferencias entre ellos y la mayoría provienen del siglo XVIII. En cualquier caso, tu puedes visitar logias de ritos diferentes al tuyo, eso no nos separa.

P.: ¿Qué busca la masonería?

R.: Básicamente, la masonería, en cualquiera de sus ritos, hace que te cuestiones quién eres y cual es el ideal que tienes de ti mismo, hace que te cuestiones sobre lo cerca o lo lejos que estás de alcanzarlo, qué es lo que te falta o qué te sobre para ser la persona que quieres ser. La masonería no te dice cómo deberías ser, te hace las preguntas correctas acerca de lo lejos o lo cerca que estás de ser lo que quieres ser. 

P.: ¿Cuántas Logias existen en España?

R.: Hace pocos días levantamos en Sevilla las columnas de la que es la número 189. Hay tantas Logias como los maestros de la Gran Logia de España quieren que haya puesto que siete maestros pueden pedir el levantamiento de una Logia y el Gran Maestro la concede, o no, pero si la concede, a partir de ese mismo momento te pones a trabajar. 

P.: ¿Cuántos masones hay en España?

R.: En la Gran Logia de España somos cerca de 4.000. Todas las logias regulares que hay en el país pertenecen a la Gran Logia de España que se organiza por provincias. Entre la Gran Logia las logias hay un nivel intermedio que son las provincias masónicas y de esas provincias dependen las logias. Cada hermano pertenece a una logia y solo a una. Como le digo, actualmente somos unos 4.000 agrupados esas 189 logias de las que hemos hablado.

P.: ¿Existe un solo tipo de masonería?

R.: Además de esas 189 logias hay otras instituciones masónicas que pertenecen a la masonería irregular que en España tiene cerca de 18 instituciones que  entre todas reúnen en torno a 500 o 600 personas. Son minoritarios. Solo hay dos países en los que la masonería irregular es mayoritaria, Francia y Bélgica, en el resto del planeta la masonería regular es la que tiene más miembros.

P.: ¿Por qué?

R.: Porque si tu eliminas la parte espiritual de este viaje solo te queda hablar de la parte material, de cómo organizas la materia e inevitablemente terminas hablando de cosas que están muy cerca de la política. Esto, en la masonería regular no ocurre, en esta masonería a la que yo pertenezco nunca se habla de política, tampoco de religión, entendiendo religión como confesiones concretas, se habla de cosas que están por encima de todo eso, porque la masonería lo que dice, y esto enlaza con su nacimiento hace 300 años, es que la política nos separa y la religión nos separa. Cada uno tenemos derecho a nuestra ideología y nuestra creencia, pero no debemos hablar de ello dentro de la logia porque dentro de ella de lo que debemos hablar es de lo que nos une y lo que nos une es el viaje espiritual, de autoconocimiento, de crecer como ser humano, de ser un poco más virtuoso cada día. Ese es el tipo de cosas que compartimos en la logia.

P.: ¿Que requisitos son necesarios para ingresar en la masonería?

R.: Para ser admitido en la masonería es necesario ser hombre, libre, creyente y de buenas costumbres. Cualquier persona que cumpla estas condiciones y llame a la puerta de la masonería puede ingresar en ella. Pero lo que significa ser libre y ser de buenas costumbres lo juzga cada logia. Cada logia es soberana para admitir o no a sus miembros a través de un proceso de admisión. Pero tanto las provincias como la Gran Logia de España son solo estructuras para asegurar que haya templos, etcétera, la vida iniciática está en las logias.

P.: Ha dicho que es necesario ser hombre, ¿esta cerrada la masonería para las mujeres?

R.: Dentro de la masonería regular solo trabajamos hombres, las Logias son solo masculinas. En la masonería irregular o liberal, como se denominan a sí mismos, hay logias de todos los tipos, exclusivamente masculinas, femeninas, mixtas… Pero estos no son compartimentos estancos, hay hermanos que cambian de corriente, puedes haberte iniciado en una y cambiarte a la otra. En la corriente regular el problema se ha resuelto en el sentido de que existen grandes logias femeninas en las que solo trabajan mujeres. De hecho, cuando hay mujeres que llaman a la puerta de la Gran Logia de España las remitimos a la Gran Logia Femenina de España y es esta la que de alguna manera acoge a esa candidata y pone en marcha todo el proceso.

P.: También ha dicho que uno de los requisitos para ser masón es ser creyente…

R.: Hay que entender cómo estamos organizados. En el mundo hay dos grandes corrientes masónicas, la corriente regular, como la denominamos los que pertenecemos a ella, y la irregular. A su vez, esa corriente irregular habla de masonería dogmática para referirse a la nuestra, porque exigimos una creencia espiritual al candidato, y de masonería liberal que sería la suya. Actualmente, en el mundo nueve de cada diez masones pertenecemos a la corriente regular. La masonería surge como un lugar en el que personas que piensan de distinta manera, que tienen distintas creencias y religiones e ideologías pueden convivir y dialogar sin ningún problema, pero la diferencia fundamental entre nosotros viene de que hubo un momento en el siglo XIX que la masonería se fracturó en dos en el que determinadas instituciones masónicas, el Gran Oriente Francia y el Gran Oriente Bélgica, decidieron admitir entre ellos también a los ateos y eso es lo que nos mantiene fracturados. En la de España, como en la de cualquier otra Gran Logia regular, se necesita creer en algo. Nadie te va a preguntar en qué. Pero si no tienes una vida espiritual, si no crees que hay algo más allá de lo que podemos ver, tocar, pesar y medir, podemos decir que perteneces a la otra corriente.

P: ¿Todos los masones tiene la misma categoría dentro de la institución?

R.: Se ingresa como aprendiz, pasado el tiempo, un año o dos, pasas a ser compañero, cuando tu trabajo como compañero ya está hecho te conviertes en maestro y son los maestros de cada logia los que eligen entre ellos cada año a un venerable maestro que dirige los trabajos de la logia cada curso masónico. Y son todos los maestros que alguna vez hemos sido venerables maestros, en torno a un tercio de los miembros de la institución, los que formamos la gran asamblea de la Gran Logia de España y elegimos al gran maestro. Pero en principio la masonería tiene tres grados: aprendiz, compañero y maestro. Lo que sucede es que a partir de ahí hay otros grados y ya depende de cada uno si quiere trabajarlos o no. 

P.: ¿Quién es actualmente el gran maestro de la Gran Logia?

R.: El actual gran maestro es Oscar de Alfonso, un abogado valenciano que lleva casi 12 años en el cargo pero que ya ha anunciado que no se va a volver a presentar. Cada cuatro años elegimos Gran Maestro y hay varios hermanos que ya han anunciado su intención de presentarse al próximo proceso. En marzo habrá un nuevo hermano en el puesto de Gran Maestro que habrá sido elegido por todos aquellos hermanos que hemos sido alguna vez venerables maestros. 

P.: Hay algún límite de edad para ingresar en la masonería?

R.: No hay una edad para llamar a la puerta de la masonería, pero es cierto que la edad es relevante. La masonería no hace proselitismo, atiende a quien llama a su puerta y  esa llamada tiene que ver con la propia identidad. La gente que llama a su puerta es alguien que en ese proceso de construcción de su propia identidad siente que le falta algo. Hasta los 20 años todos estamos en el mismo viaje, en el momento de elegir una profesión, fundar una familia o no, determinar nuestras ideas…, por eso hay muchos candidatos que llaman a partir de los 30 años. Pero hay otra franja de edad, a partir de los 50 o 60 años, de gente que está al final de su carrera profesional que siente que después de toda esa vida que ha vivido aún le falta algo. Como digo, no hay una edad para llamar, pero se hace sobre todo en esos dos momentos, cuando estás empezando la vida adulta después de haber tomado toda una serie de elecciones sobre cuál va a ser tu vida, ese fue mi caso. Pero también hay otro momento especialmente crucial en el que mucha gente llama a la puerta de la masonería, al final de toda una vida profesional, con los hijos ya criados, cuando descubres que te acercas a esos 65 años y te queda vida por vivir, mundo por construir y mucho por saber acerca de ti mismo.

P.: ¿Por qué existe esa impresión de oscurantismo que existe en torno a la masonería?

R.: Esa es una sensación local. La historia de la masonería en España es compleja porque es el país del mundo donde más se ha perseguido a la masonería. No hay ningún otro país que haya creado un tribunal específico para la persecución de la masonería. Hay un historiador, José Antonio Ferrer Benimeli, un jesuita, que posiblemente es la persona que más ha estudiado la historia de la masonería española. Es una de las primeras personas que a finales de los sesenta pudo entrar en el archivo de Salamanca para ver toda la documentación que allí había, una documentación que se utilizó para la persecución de los masones pero que ahora es una fuente para todos los masonólogos, como se llaman a sí mismos los historiadores de la masonería. Es uno de los mayores depósitos que hay en el mundo porque no existe un archivo así en ningún otro país ya que en ningún otro se nos ha perseguido sistemáticamente como ha sucedido aquí. Y esa percepción de la que me hablaba si te vas por ejemplo a Estados Unidos no existe. Allí los hermanos ponen en su curriculum vitae que son masones porque la persona que lo recibe va a entender que una institución como la masonería les ha aceptado, hay una percepción positiva de la masonería.

P.: ¿Sucede eso en Estados Unidos tal vez porque George Whasintong era masón y su cara está en los billetes de un dólar, mientras que aquí, durante 40 años se dijo que este país no levantaba cabeza por culpa de un contubernio judeomasónico?

R.: Efectivamente, eso sucede en los países en los que se ha perseguido a la masonería, que son los que durante el siglo XX han tenido largas dictaduras de derechas o de izquierdas, da igual el signo, todas las dictaduras nos han perseguido. Acompañando a una persecución siempre hay un relato oficial que ha calado. Pero en los países del mundo que llevan 200 años de democracia la cosa cambia mucho. No es que la masonería tenga un determinado proyecto, pero muchas de las personas que han fundado esos países eran masones que querían hacer política y que fundaron Estados Unidos o Suiza. Pero en los países que hemos vivido dictaduras largas hemos sido perseguidos porque al final, si entendemos la esencia de la masonería como un espacio de tolerancia mutua, de no rechazar al que no piensa como tú y de librepensamiento, en una dictadura, da igual del signo que sea, no se permite. Se quiere imponer todo lo contrario el monopensamiento, mis ideas son las correctas y las otras tengo que combatirlas, se dice. De hecho, en el caso del comunismo nos proscribió la segunda Internacional en 1921 porque nos veía como un espacio de transversalidad que pretendía negar la lucha de clases.

P.: Pero usted no ha venido explicando que la masonería es igualitaria…

R.: Por supuesto, la masonería es un espacio en el que yo he visto cosas increíbles. He visto al directores generales de una importantes empresas servir la mesa porque eran aprendices y sentado en la mesa un taxista que es maestro, algo impensable en cualquier otro espacio es decir, la transversalidad es absoluta. De hecho, los masones nos vestimos todos igual cuando vamos a la logia, con un traje oscuro, una camisa blanca y una corbata negra, para que no haya diferencias visibles entre nosotros. No hay diferencias entre nosotros, da igual lo que seas fuera, lo que importa es el camino en el que estás y el grado que tienes.

P.: Antes hemos hablado de que George Whasintong era masón y tengo entendido que entre los masones se cuenta una curiosa anécdota sobre él…

R.: Así es, se trata de una anécdota que conocemos todos los masones aunque no sabemos si es verídica o no, pero lo cierto es perfectamente creíble y tiene mucho que ver con lo que hemos hablado sobre la igualdad entre nosotros y los grados de la institución. Cuentan que Washington paseaba un día por los jardines de la Casa Blanca y se cruzó con el jardinero que le dijo «buenos días señor presidente» a lo que él contestó: «Buenos días venerable maestro». Y es que el jardinero era el venerable maestro que se elige anualmente en cada logia para que dirija los trabajos y cuando estaban en la logia el que mandaba era el jardinero y el presidente se sentaba como un maestro más para lo que correspondiese. La masonería al final es como un mundo paralelo donde lo que seas fuera de él no tiene ningún valor, lo que importa es tu camino masónico.

Sobre el autor:

Antonio Castillejo

Antonio Castillejo

Antonio Castillejo es abogado y periodista. Comenzó su carrera profesional en la Agencia Fax Press dirigida entonces por su fundador, Manu Leguineche, en la que se mantuvo hasta su desaparición en 2009. Especializado en información cultural y de viajes, desde entonces ha trabajado en numerosos medios de prensa, radio y televisión. Actualmente volcado con los mayores en 65Ymás desde su nacimiento.… saber más sobre el autor

FUENTE: https://www.65ymas.com/sociedad/mason-hombre-libre-creyente-buenas-costumbres_34480_102.html

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