CUBA

Ahora el castrismo se ‘preocupa’ por quienes desean irse de Cuba


El régimen cubano impulsa como nunca antes en su historia la emigración de los cubanos.

ROBERTO ÁLVAREZ QUIÑONES

Emigrantes cubanos en la frontera de Costa Rica con Panamá, 2015.
Emigrantes cubanos en la frontera de Costa Rica con Panamá, 2015. REUTERS

José Martí dijo «Cuando un pueblo emigra sus gobernantes sobran» y no pudo imaginarse que esa frase se aplicaría a un Gobierno de la república que él más que nadie contribuyó a fundar.

Pero así es. Los vividores que usurpan el poder en la Isla no solo son responsables de que los cubanos emigren, sino que ahora están promoviendo la emigración y hasta obligando a abandonar el país a miles de personas. Un ejemplo al azar. El 29 de marzo último fue expulsado de la isla el opositor Ovidio Martín, quien al llegar a Fort Lauderdale, Florida, denunció que a los opositores y críticos del régimen los esbirros del MININT y del PCC les dicen: «Se callan, o los metemos presos, o se tienen que ir».

O sea, la dictadura obliga o impulsa a emigrar. Lo hace fundamentalmente para para beneficiarse de esa estampida de cubanos hacia cualquier parte del mundo, sobre todo para EEUU, que hace tiempo es la primera fuente de ingresos netos de divisas que tiene Cuba, por encima del robo de salarios a los médicos que explota en el extranjero.

Los beneficios que obtiene el castrismo de la emigración cubana son básicamente cuatro: 1) dólares de los emigrados, vía remesas, viajes de cubanos a la Isla, recarga de teléfonos móviles y muchos otros servicios; 2) los emigrados que van a la Isla, además de dólares, llevan medicinas y mercancías que alivian la aguda escasez de todo; 3) le extraen vapor a la caldera socio-política interna al reducir la cantidad de ciudadanos hastiados del comunismo que podrían realizar protestas, y de opositores y periodistas independientes; 4) hay menos bocas que alimentar, vestir, transportar, etc.

En cuanto a los paquetes y enormes bultos que envían o llevan personalmente los emigrados a la Isla repletos de mercancías basta mencionar un dato. La Aduana General de la República informó que en 2021 llegaron a las aduanas cubanas 6,5 millones de grandes bultos. Eso alivió la escasez de todo en la Isla, y además le extrajo presión a la caldera social-política.

Actualmente está en pleno auge una de las mayores oleadas de emigración masiva de cubanos. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EEUU informó que solo en tres meses, entre noviembre de 2021 y febrero de 2022, llegaron desde México a EEUU unos 40.000 cubanos. Y desde octubre a febrero fueron interceptados 842 balseros y otros 113 cubanos entraron por Canadá.

De marzo aún no hay cifras, pero sí se sabe que se dispararon. Baste decir que el lunes 28 de marzo fueron detenidos 1.500 cubanos que entraron ilegalmente en EEUU desde México, según informó la Patrulla Fronteriza estadounidense. Esa cifra duplicó el promedio diario de febrero de cubanos que ingresan ilegalmente por la frontera sur.

La inmensa mayoría utilizó la vía pactada entre Raúl Castro y Daniel Ortega de utilizar a Nicaragua como trampolín para luego ir por tierra hasta EEUU, es una especie de Mariel silencioso.

A Nicaragua ahora se ha sumado Perú. El embajador cubano en Lima, el coronel de la inteligencia Carlos «El Gallo» Zamora, con 50 años de experiencia en infiltración y desestabilización de gobiernos democráticos, «convenció» al izquierdista presidente Pedro Castillo que permita que los cubanos también usen a Perú como escala hacia terceros países sin necesidad de visa.

El Banco Central de Cuba aumentó de 2.000 a 5.000 pesos (208 dólares) el límite para la exportación e importación libre de pesos cubanos. Igual cantidad se puede sacar del país en divisas. Y se ha autorizado la importación individual de motores para embarcaciones.

Los cubanos se van por causas políticas, aunque parezcan económicas

O sea, el régimen mueve fichas para que más cubanos se vayan del país. Siempre lo ha hecho cuando se agravan el hambre y la escasez causadas por el absurdo modelo económico estalinista. Y ahora se suma el susto que pasó la mafia gobernante el 11 de julio pasado, y el temor a que haya otro estallido político social que esta vez podría acabar con la dictadura.

Claro, la propaganda castrista ha logrado que la mayoría de quienes han emigrado en los últimos 42 años afirmen, y lo crean, que se han ido o se van ahora por razones económicas.

Falso. Serían motivos económicos si Cuba fuese un país con economía de mercado en el que personas emigran por falta de oportunidades. En la Isla hay falta de oportunidades, pero a causa del sistema comunista, o sea, el el régimen suprimió las libertades económicas, que no es lo mismo. Si nadie progresa es por culpa del Gobierno. Es causa política, y punto.

Por ejemplo, según la Ley Helms-Burton (del embargo) los negocios privados en Cuba podrían comerciar hoy mismo con EEUU y obtener financiamiento estadounidense para producir de todo en la Isla y dar empleo a millones de cubanos. Pero Castro II lo prohíbe a rajatabla.

La prueba de que es el comunismo lo que impulsa a emigrar es que Cuba antes de 1959 era un país de inmigrantes, no de emigrantes. Según datos oficiales, solo entre 1902 y 1930 llegaron a la Isla 1,3 millones de inmigrantes: 774.123 españoles, 190.046 haitianos, 120.046 jamaicanos, 34.462 estadounidenses, 19.769 ingleses, 13.930 puertorriqueños, 12.926 chinos, 10.428 italianos, 10.305 sirios, 8.895 polacos, 6.632 turcos, 6.222 franceses, 4.850 rusos, 3.726 alemanes y 3.569 griegos. Luego llegaron también inmigrantes libaneses, judíos, palestinos, rumanos, húngaros, filipinos y mexicanos (sobre todo de Yucatán). Y en 1958 había en la embajada de Cuba en Italia 12.000 solicitudes de italianos para emigrar a la Isla.

Pero desde que los Castro asaltaron el poder, es al revés. Cuba pasó a ser emisora de emigrantes. Hoy vive en el extranjero el 18% del pueblo cubano.

Históricamente ha sido la dictadura la que ha causado e incluso organizado las oleadas masivas de emigración, luego de la primera estampida entre 1959 y 1962, cuando según un estudio de la Universidad Internacional de Florida (FIU) abandonaron el país 248.000 cubanos incluyendo la mayor parte de quienes llevaban el know-how del país: propietarios y ejecutivos de empresas industriales, agrícolas y mineras, centrales azucareros, bancos, comerciantes, ganaderos, intelectuales y profesionales de todo tipo.

En 1965 el Gobierno promovió el éxodo por el puerto matancero de Camarioca. Luego los llamados Vuelos de la Libertad se extendieron hasta 1974. En 1980 personalmente Castro I fomentó la emigración de 125.000 cubanos por el puerto del Mariel. Hasta las cárceles abrió y se fueron ladrones y criminales en botes hacia la Florida. En 1994, en la fase más aguda del hambreador «Periodo Especial», facilitó el éxodo de 34.000 balseros.

Y desde que en 2016 se acabaron los subsidios del «paganini» venezolano y se redujo la entrega de petróleo gratis, se disparó la sexta oleada migratoria iniciada desde los años 90. Hasta en la invadida Ucrania hay miles de cubanos, como los hay en Australia, Islas Seycheles, en la Patagonia argentina, en Chipre, o en Corea del Sur, y otras naciones al otro lado del globo terráqueo.

Ahora la dictadura facilita que emigren hacia EEUU

Una expresión de la política de promover deliberadamente la emigración es la repentina «preocupación» e «interés humano» que de pronto tiene el Gobierno por quienes desean irse. Hace una semana el MINREX acusó a Washington de presionar a países de la región para que no ofrezcan visas de tránsito a los cubanos que quieren llegar a EEUU. Calificó de «cínica», «abusiva» y «desestabilizadora» la política de EEUU con los migrantes cubanos.

Hasta ahora La Habana siempre acusó a Washington de cometer un crimen con la Ley de Ajuste Cubano, pues alentaba la emigración de cubanos hacia EEUU y  eso era «robo de cerebros» a Cuba, etc.

De pronto no solo ya no hay robo de cerebros, sino que es el Gobierno cubano el que facilita e impulsa el éxodo de la fuerza económicamente activa de la Isla para que vaya a trabajar a otros países, gane dinero, y beneficiarse de ello.

Cuba pierde así su capital humano, el más valioso de un país. Es un crimen de lesa humanidad que la cúpula dictatorial lance a los cubanos a abrirse paso allende los mares, en vez de facilitar que con su esfuerzo, talento y creatividad generen alimentos y riquezas sin fin en su suelo natal.

FUENTE: https://diariodecuba.com/cuba/1648898309_38511.html

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