MASONERIA

Las Tablas Esmeralda de Enoc

En la entrada anterior estuvimos hablando de la verdadera historia de Lucifer y sus ángeles caídos, y en ese relato aparece la figura de Enoc. Este hombre fue padre de Matusalén, abuelo de Lamec y bisabuelo de Noé, como vimos. Bien, también vimos que Enoc fue arrebatado a los cielos por Dios e ilustrado en el conocimiento de Cielo, Tierra e Inframundo por los diversos ángeles. También a él le fue revelado el auténtico destino de Lucifer (cuyo nombre original era Samyaza) y sus ángeles. Lo que no dijimos en la entrada anterior es qué ocurrió cuando Enoc terminó su viaje por el Reino Celestial. Pues resulta que Uriel presentó a Enoc ante Dios, el cual le dijo que le devolvería a la Tierra para que transmitiese lo que había aprendido a su familia y allegados. Enoc, preocupado por la magnitud de la tarea, dijo que no podría transmitirlo todo. Y Dios le ofreció algo que le serviría de gran ayuda: las tablas esmeralda.

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Uriel se encargó de facilitarle a Enoc una serie de tablas de color esmeralda en la que estaban escritos, en lenguaje extraño, los secretos que le habían sido revelados a Enoc. Todos. Dios concedió a Enoc tres años para volver a la Tierra y divulgar estos conocimientos. Pasado ese plazo, un ángel descendería a nuestro mundo para llevarse de nuevo a Enoc, quien no regresaría jamás. Enoc se fue, pero al parecer sus tablas… se quedaron. Y como los lectores podrán imaginar, todos los estudiosos de la Historia Oculta se han lanzado en su búsqueda. De hecho, no son pocos los que defienden que el conjunto de estas tablas forman el huidizo Santo Grial. Pero, ¿podemos dar por cierto algo de todo esto? Bueno, por lo menos sabemos que UNA tabla sí que existe. La original no se sabe dónde se encuentra, pero su texto fue traducido al fenicio y al egipcio y después al griego. Ese documento se tituló precisamente La Tabla Esmeralda, y su autor era el mismo Enoc… solamente que con los nombres por los que le conocían en Grecia y Egipto: el profeta y mago Hermes Trismegisto y el dios Toth, respectivamente.

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Información contradictoria, especulación confusa y la opinión climatizada rodean las Tablas Esmeralda. De hecho, dependiendo de a quién se lee y en quién se confía, estos objetos pueden ser de tan solo 1200 años de antigüedad… o de una escandalosa edad de 38000 años. Las Tablas han sido descritas como losas o placas rectangulares verdes, con exquisitas letras con similitud a la antigua escritura fenicia. Las muchas traducciones a lo largo de los siglos, todas, dan su origen a estas piedras de esmeralda. Pero los objetos «originales» no se han encontrado por ningún lado…

Si este conjunto de piedras esmeralda talladas con los secretos del universo existe, ¿dónde podría estar? Algunos dicen que se encuentran enterradas dentro de una bóveda en algún lugar de la meseta de Giza. Otros dicen que se encuentran dentro de la igualmente misteriosa (y oculta) Arca de la Alianza. Para explicarlo en los términos más básicos, el texto de la única Tabla Esmeralda que se puede encontrar en librerías tiene que ver con la alquimia, concretamente un resumen de sus principios. Es donde «Los Secretos de la Piedra Filosofal» son descritos. Y esos secretos son todos acerca de la transmutación. La transmutación, desde el punto de vista de un alquimista, se trata de convertir «el metal base» en «oro». En como estas dos «Materias Primas» están definidas, sin embargo, están en manos del lector…

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Mientras algunos argumentan que el poder del alquimista proviene de una fórmula que literalmente convierte una sustancia física en otra (metales comunes en oro), los místicos de hoy en día a veces argumentan que este es un lenguaje simbólico. «Metal Base», en el lenguaje de los místicos, se refiere a la base de la conciencia humana, mientras que el «Oro» se refiere a la transmutación del ser humano ordinario en un creador consciente o ser iluminado.

Los aficionados a la Historia Oculta y los estudiosos tienden a coincidir en que esta tableta fue descubierta originalmente alrededor del año 1350 a.C., en una cámara oculta bajo la pirámide egipcia de Keops. Pero ésta no es la única historia de su descubrimiento. Otra leyenda cuenta la historia de Hermes (no el dios griego, sino el filósofo del siglo V a.C.) quien se encontraba viajando en Ceilán (actual Sri Lanka). Él descubrió la Tabla Esmeralda escondida en una cueva, según cuenta la historia. Después de estudiarla, Hermes aprendió el secreto de viajar «entre el cielo y la tierra». La leyenda continúa diciendo que él pasó el resto de su vida viajando por Asia y el Medio Oriente sirviendo como sanador y maestro. Pero claro, la otra versión dice que Hermes Trismegisto (Enoc) ya llevaba consigo esa Tabla Esmeralda, y esa historia del descubrimiento sólo habría sido una historia alternativa a la oficial. (Curiosamente, el texto sagrado hindú llamado Mahanirvanatantra afirma que Buda y Hermes, y por lo tanto Enoc, eran la misma persona. Ambos son referidos como el «Hijo del Cielo» en varios otros textos hindúes).

El autor autodenominado dentro de los textos traducidos aparece como Hermes Trismegisto. Sin embargo, la primera aparición del texto que conocemos fue escrito en árabe por Balinas, en algún momento entre el 500 y el 799 d.C. Balinas afirma haber descubierto el texto dentro de una bóveda encontrada debajo de una estatua de Hermes en el centro de Turquía. También afirma que dentro de la bóveda se encontró con un anciano sentado encima de un trono de oro. Este anciano tenía las tablas en sus brazos.

Algunos místicos judíos dicen que en realidad fue Seth (hijo de Adán y antepasado de Enoc) el auténtico autor de la Tabla. Más tarde pasaron a manos de Noé, quien las llevó en el interior del Arca. Después de esos 40 días y noches, Noé supuestamente escondió las Tablas en la profundidad de una cueva, en algún lugar cerca de Hebrón. Más tarde la historia dice que fueron descubiertas por Sara, la esposa de Abraham. Finalmente acabarían en manos de Miriam, la hermana de Moisés. Supuestamente entonces Miriam las puso en el interior del Arca de la Alianza, donde continuarían hoy en día. De hecho, hay quien dice que las tablas de los Diez Mandamientos eran en realidad dos de las Tablas Esmeralda; y que Moisés aprendió su magia primero en los Misterios de Egipto y después gracias a estas tablas.

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A pesar del misterio de las Tablas de Esmeralda y del texto llamado La Tabla de Esmeralda, entre los esoteristas de hoy y los del pasado hay un acuerdo casi completo: los orígenes de las Ciencias Ocultas yacen en la tierra en los tiempos pre-faraónicos de Egipto. Fue un regalo de los dioses durante el Zep Tepi, o «Primer Tiempo». Según esta leyenda, un grupo de dioses o seres de origen divino llegaron a Egipto. Estos seres compartieron con el pueblo una avanzada tecnología que les permitió transformar literalmente la materia. Fue durante ese tiempo que se dice que Toth creó o trajo las Tablas Esmeralda a la humanidad (en tal caso Toth podría ser Enoc o incluso alguno de los ángeles caídos. Quizá el mismo Samyaza). Una de las «verdades» fundamentales reveladas en la Tabla es la noción «Como es arriba, es abajo». Si, efectivamente, los orígenes de este mensaje provienen de algunas tabletas perdidas hace mucho tiempo, eso significa que toda la sabiduría de los antiguos egipcios es en sí una copia de algo mucho más antiguo.

¿Podrían las Tablas Esmeralda ser el libro de referencia tanto para las Escuelas de Misterios de Egipto como para todas las tradiciones religiosas occidentales? Sabemos que el judaísmo, el islam y el cristianismo, todos comparten ciertos principios que se vinculan a las antiguas tradiciones abrahámicas. Pero los estudiosos de las Tablas Esmeraldas sostienen que esos preceptos con base abrahámica pueden ser todos de origen dentro de los mucho más antiguos principios herméticos revelados en las Tablas Esmeraldas.

¿Sería posible que traductores como Balinas, Isaac Newton, Aleister Crowley o Albertus Magnus hubiesen visto estas Tablas? Quién sabe… No me gusta terminar con la frase «Tal vez nunca sabremos». Prefiero la forma positiva: Tal vez algún día sabremos las verdaderas respuestas al misterio detrás de los orígenes de las Tablas Esmeraldas, su verdadera naturaleza, e incluso encontrar (o re-encontrar) las mismas Tablas. Algo que sí sabemos es que la información, la poca que ha llegado hasta nosotros, revela secretos que los alquimistas de todas las épocas siempre habían tratado ocultar al mundo. La información puede transformar la materia… o, tal vez, incluso a nosotros mismos.

FUENTE: http://arsoculta.blogspot.com/2016/10/

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