REDES SOCIALES, PRENSA Y CULTURA

Elon Musk es el nuevo dueño de Twitter: ¿deben preocuparse las ciberclarias?


Anuncia que mejorará la funcionalidad de la red social ‘derrotando a los bots de spam y autenticando a todos los humanos’.

JOSÉ LUIS REYES

Elon Musk.
Elon Musk. AP

Elon Musk es el nuevo dueño de Twitter. Después de jornadas de especulaciones, el hombre más rico del planeta y presidente ejecutivo de Tesla compró una de las redes sociales más influyentes del mundo por 44.000 millones de dólares.

Musk anunció el acuerdo a través de un comunicado, en el que también dijo que «la libertad de expresión es la base para que una democracia funcione, y Twitter es la plaza pública digital donde se debaten asuntos vitales para el futuro de la humanidad».

«También quiero que Twitter sea mejor que nunca mejorando el producto con nuevas funciones, haciendo que los algoritmos sean de código abierto para aumentar la confianza, derrotando a los bots de spam y autenticando a todos los humanos. Twitter tiene un enorme potencial. Espero trabajar con la empresa y la comunidad de usuarios para desbloquearlo», añadió, anticipando lo que podría ser la nueva política de la red social.

¿Tiene algo que temer en lo adelante el ejército de perfiles falsos que utiliza el régimen de Cuba para impulsar y difundir su propaganda, popularmente conocidos como ciberclarias? ¿Podrían verse afectados también los perfiles de los funcionarios del Gobierno, que desembarcaron en Twitter tras la orden de Miguel Díaz-Canel en 2018? 

Desde entonces las críticas llueven sobre los perfiles oficiales, a un ritmo que hizo que el régimen culpara a la red social de alentar las manifestaciones pacíficas del 11J y a que bloqueara el uso de Twitter y otras plataformas en medio de fuertes protestas en la Isla.

Además, tras la aprobación de los decretos-ley 35 y 370, las autoridades han endurecido el hostigamiento y las sanciones contra los cubanos que difunden críticas y denuncias en los escenarios digitales.

En 2019 Cuba apareció, junto a Venezuela y Guatemala, en un informe del británico Oxford Internet Institute como los tres países occidentales que dedican «tropas cibernéticas» permanentes para «manipular y desinformar» a través de las redes sociales.

El estudio, publicado por el instituto adscrito a la Universidad de Oxford, en Inglaterra, señaló que en Cuba la desinformación se concreta mediante el monopolio estatal de las Telecomunicaciones (ETECSA), controlado desde el Ministerio del Interior.

Ese mismo año, Twitter suspendió decenas de cuentas asociadas al Gobierno cubano, entre ellas la del general Raúl Castro, de su hija Mariela, así como de medios de prensa oficiales como Cubadebate, todos controlados por el Partido Comunista de Cuba (PCC).

La red social explicó que las cuentas amplificaban exageradamente la información al ser manejadas por un mismo usuario, de ahí la medida tomada.

Según el estudio de Oxford, Cuba es ejemplo de «gobiernos y partidos que utilizan este tipo de herramientas» para «difundir propaganda favorable a su ideología, atacar a la oposición u organizar campañas de desprestigio; distraer o desviar conversaciones o críticas lejos de asuntos importantes; polarizar la sociedad y suprimir la participación a través de ataques personales o acoso».

Musk, que se describe a sí mismo como un «absolutista de la libertad de expresión», tiene más de 82 millones de seguidores en Twitter, red social que utiliza casi a diario para difundir noticias sobre sus empresas, bromear e incluso lanzar provocaciones.

Sin embargo, tras conocerse la inminencia del acuerdo de compra, el grupo estadounidense Media Matters for America advirtió: «Cualquier negociación para vender Twitter a Musk debería incluir mecanismos claros y vinculantes para defender y mantener los actuales estándares de la comunidad» de esa red social.

Ello, «incluyendo la expulsión de aquellos que violan esos estándares», había dicho antes el presidente de ese grupo, Angelo Carusone, en una declaración.

Musk, por su parte, se limitó a tuitear el lunes, tras darse a conocer el acuerdo. «Espero que hasta mis peores críticos permanezcan en Twitter, porque eso es lo que significa la libertad de expresión».

FUENTE: https://diariodecuba.com/cuba/1650923923_39057.html

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