MASONERIA

Aproximación a la masonería española en Estados Unidos PARTE III)

El siglo XX

Durante el siglo XX el GOE se consolida llegando a tener más de cuarenta logias bajo su jurisdicción. Extendió su radio de acción a otros estados: Massachusetts, Rhode Island, California y New York sin abandonar Pennsylvania, lo que supuso que las críticas, ataques y acusaciones de la masonería norteamericana por la intromisión en su espacio, se recrudecieran.

De todas las logias existentes en el siglo XIX, tan sólo cuatro superaron la crisis finisecular: Christopher Columbus, Abraham Lincoln, Pilgrim y Jerusalem pero las noticias que tenemos sobre ellas no van más allá de saber los representantes elegidos para la Asamblea General. Lo que sí sabemos es que en 1913 las cuatro estaban en sueños.

  1. Las logias de nueva creación en este siglo XX fueron:
  2. Jupiter nº 249 Philadelphia (PA)
  3. Hiram nº250 Frankford (PA)
  4. Mount Lebanon nº 251 Philadelphia (PA)
  5. Acacia nº 252 Philadelphia (PA)
  6. Nazareth nº 255 Nazareth
  7. Mount Carmel nº 256 Philadelphia (PA)
  8. William McKinley nº 264 Philadelphia (PA)
  9. Fraternity nº 265* Philadelphia (PA)
  10. Washington nº 268* Philadelphia (PA)
  11. Liberty nº286* Philadelphia (PA)
  12. Lafayette nº279* Germantown (PA)
  13. Eureka nº293* Sharon (PA)
  14. Delta nº 294 Chester (PA)
  15. Normal nº 295* California (PA)
  16. Fort Burd nº 296* Brownsville (PA)
  17. Keystone nº297 Pottsville (PA)
  18. Cedar nº298* Pittsburg (PA)
  19. Mount Ophir nº299* Roscoe (PA)
  20. Valley nº 300* Monongahela (PA)
  21. Equality nº 301* New Castle (PA)
  22. Harry Goode nº 307* Du Bois (PA)
  23. Goirdano Bruno nº 308 Philadelphia (PA)
  24. Star of the Future nº 317 Providence (RI)
  25. Benjamin Franklin nº 318 Everett (MA)
  26. Honor y Justicia nº 319 Boston (MA)
  27. Oakmont nº 325* Verona (PA)
  28. Capital City nº 330* Harrisburg (PA)
  29. L’Humanita nº 335 San Francisco (CA)
  30. Samaritan nº 339 San Francisco (CA)
  31. Orient nº 373 Jonstown (PA
  32. Star of the East nº 374* Homer City (PA)
  33. Susqueana nº 391* Sellins Grove (PA)
  34. Temple of Thruth nº 392 Lehighton (PA)
  35. Nino Bixio nº 397 New York
  36. Mount Olive nº402* Shamokin (PA)
  37. Universal nº 406 Oakland (CA)
  38. Mount Tabor nº 411* Sanbury (PA)
  39. Benjamin Franklin nº 414* Brooklyn (NY)
  40. Galileo Galiei nº 418* New York
  41. Haladas nº 420 New York
  42. Progressive nº 425* Shenandoha (PA)
  43. Ernet Natahn nº 426 Brooklyn (NY)

De todas las logias marcadas con * tan sólo se conservan listados de miembros, en ocasiones, sin ningún tipo de sello o rúbrica que valide su contenido, y sin ninguna otra fuente como cuadros lógicos o matrices de diplomas con los que poder contrastar la información por lo que su contenido debe ser tomado con cierta cautela.

Además de todas las logias citadas, hubo tres capítulos: Washington n°48, constituido en 1896 en Allentown superó la crisis finisecular y pervivió durante el sigloXX; Evergreen n° 50, creado en 1909 en Philadelphia y Acacia n° 52 con patente desde 1903 y situado en Philadelphia. En 1909 se aprobó la apertura de otro más titulado Jorge Girod en honor al desaparecido Comendador y localizado en Pittsburg, pero no sabemos si llegó a abrirse.

Es de destacar que la masonería californiana fue más parecida a la española. El componente latino, mayoritariamente italiano, llegó a Estados Unidos en la segunda de las grandes oleadas migratorias, la de 1905-1910. Aunque en pequeña proporción se dejaron sentir de manera beneficiosa en las logias. Muchos masones, por ejemplo, adoptaron nombre simbólico, como en España.

El contexto en el que vivió la masonería española durante esta nueva etapa no fue muy diferente al del siglo XIX. Proliferaron las logias, como en España, pero su fin fue otro. En Estados Unidos la masonería y sociedades similares se convirtieron en centros de evasión: se vestían como potentados, se identificaban mediante signos y pronunciaban discursos.

El asesinato de Mckinley dio comienzo a una nueva era política encabezada por Roosevelt, más enérgico y agresivo Los primeros años del siglo XX no fueron socialmente tranquilos pero las logias seguían sin mostrar su opinión sobre cuestiones profanas. El estallido de la Primera Guerra Mundial sí que provocó inmediatas reacciones en pro de la paz por parte del GOE pero, en Estados Unidos no hubo mención a ello. A partir de 1914 los talleres americanos se vieron inmersos en una crisis que condujo al cierre de muchos de ellos. La Memoria de la Gran Secretaría General de 1916 así lo expresa:

Si nos remontamos más al Norte, a los Estados Unidos nos encontramos ante una incógnita tan llena de escollos que esta Gr. •. Secretaría declara encontrarse incapacitada, por ahora, para emitir juicios definitivos y reclama de la Asamblea resoluciones imperiosas para resolver el conjunto de los problemas de esta importantísima y vital ramificación del Gr.\ Or.\ Español, ya sea nombrado un Comité especial de gestión norteamericana, entre los elementos de los dos grandes consejos o dando instrucciones precisas a los mismos para que de una manera efectiva los talleres norteamericanos se incorporen a la vida activa del Gr. •. Or. •. pudiendo así servirnos en nuestras fuerzas para la resolución de todos nuestros ideales 23 .

Las comunicaciones quedaron profundamente deterioradas debido a la guerra y durante cuatro años apenas hubo contactos. Los sentimientos de Fraternidad Universal no fueron elemento de cohesión suficiente y ocurrió que al primer resquicio de fragilidad la unidad se rompió. La masonería española de Estados Unidos no escapó al problema; pareció recuperarse hacia 1918-1920 pero los masones yorkinos habían aprovechado la situación para reclamar la absoluta soberanía sobre su territorio en detrimento del GOE. Y así comenzó su declive.

La pérdida de los Estados Unidos

La desaparición del GOE del territorio americano comenzó a gestarse casi en el mismo momento que llegó a Philadelphia aunque consiguió aguantar durante veintinueve años la batalla. Todo el problema se reducía a la jurisdicción masónica sobre el territorio americano, esto es: estados Unidos se regía por el sistema de Grandes Logias Regionales nacido de la Independencia y configurado como típicamente americano. Sobre ellos dos Supremos Consejos: unos con jurisdicción sobre el Norte con sede en Boston y otro para el Sur, con sede en Charlestown. Frente a esta masonería fuerte y organizada sólo hubo una mínima presencia peninsular que, además, prefirió aislarse tras los hechos ocurridos en el Congreso Masónico Internacional de Lausanne de 1875. En él, además de que España no estuvo presente, se acordó que tanto Cuba como Puerto Rico pasasen a ser administradas por Estados Unidos.

Aun así, el GOE accedió a auspiciar logias en territorio americano. Los americanos iniciaron una dura y persistente campaña contra el oriente español con el fin de echarlos y para ello se valieron de todo tipo de argucias, desde infiltraciones de masones americanos en las logias españolas hasta campañas de desprestigio en la prensa e incluso un juicio civil. Fue tan evidente esta soterrada declaración de guerra de la masonería del Rito de York que las logias españolas tuvieron que añadir en el juramento del grado de aprendiz un párrafo suficientemente revelador: «además prometo y juro no entrar en ninguna camarilla ni conspiración que pueda retardar el progreso del Gr.:. Or.:. Español en el continente de América» y para que no quedara duda aclaraban que habían hecho para proteger los talleres españoles de la influencia yorkina 24 .

En 1907, en la reunión internacional celebrada en Bruselas se estableció que: «Todo estado sobre el que no existiera Poder Supremo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, es un territorio en el cual cada Supremo Consejo puede establecer talleres de su obediencia, y donde ésos Supremos Consejos existan, en lo futuro, ningún cuerpo masónico del Rito será constituido por otra potencia que la local» 25 . Tras este decreto, la masonería española en suelo americano violaba el principio de territorialidad.

Las quejas norteamericanas se sucedieron y volvieron a la palestra en 1912, en el encuentro celebrado en Washington. Se acordó taxativamente que si España seguía auspiciando esas logias quedaría fuera del concierto de los Supremos Consejos, lo que la sumía en la irregularidad. España no estuvo presente en ninguna de las reuniones y no se le iba a dejar asistir a Lausanne mientras no acatara la condición impuesta.

Finalmente, y después de ser tema casi exclusivo en Lausanne, el GOE accedió a dejar sus logias norteamericanas conservando, eso sí, las que tenía en Puerto Rico y Filipinas pues el hecho de que ambas fueran ahora de Estados Unidos se debía a una guerra, acto que estaba bastante lejos de las ideas pacifistas de la masonería.

La pérdida de la columna federal americana fue importante pues en ese momento contaba con treinta y siete logias. Sin embargo en España eran conscientes de que aquello talleres tenían una vida un tanto particular, estando unidos por flojos lazos que desviaban la atención de la propia España y eso no era beneficioso. En cuanto a las logias americanas, la mayoría pasaron a engrosar el registro de las Grandes Logias americanas.

CONCLUSIONES

Es la escasez de información la que nos da la clave de lo que fueron las relaciones masónicas entre los dos países. La lejanía y el tiempo dificultaban los contactos y el acercamiento. Ello unido a la violación masónica territorial, le acarrearon una enemiga mucho más fuerte y poderosa, la masonería norteamericana.

El caso norteamericano cuenta con un número importante de masones en relación con España, ya que hemos censado más de tres mil, pero resulta insignificante si lo situamos en el contexto estadounidense. La masonería española que se afincó en aquel país fue una masonería de segundo orden, con una escasa implantación social; una masonería desideologizada, controlada por un grupo de clase media urbana que no se distinguió por su participación en el campo de la movilización social, la participación política o la afiliación sindical.

La vida de las logias, que a título particular hemos dejado fuera de este trabajo, se movió por los mismos derroteros. Sólo cuatro superaron la crisis del siglo XIX y si a alguien se debe ello fue al incansable trabajo de Harry Goode. Desaparecido él, la unión entre los talleres se resintió y nos encontramos ante unas logias con serios problemas de gobierno y organización interno, en las que los personalismos y los intereses particulares primaban por encima del pretendido bien común.

La Gran Logia acabó siendo un instrumento para conseguir prestigio ante la sociedad americana lo que propició el que, durante la segunda década del siglo XX, muchas de ellas prefirieran depender del Gran Consejo de la Orden.

En fin, lo que aparentemente parecía un asentamiento próspero y beneficioso, se tornó igual de desorganizado que lo que ya existía.

Fuentes

  1. Archivo Histórico Nacional de Salamanca (AHNS), Leg. 265-A; Leg. 315-A.
  2. Boletín Oficial del Gran Oriente Español (BOGOE).
  3. Boletín de Procedimientos de la Gran Logia Simbólica Española (BP).
  4. Brown, W. M. Freemasonry in Virginia (1733-1936) . Richmond: Masonic Honne Press, 1936.
  5. Claudy, Carl H. These were Brethren. Washington D. C.: Kingsport, 1947.
  6. Creigh, Alfred. Masonry and antimasonry. A histoty of Masonry, as it has existed in Pennsylvania since 1792. Philadelphia: Lippincott, Grambo& Co., 1854.
  7. Findel, J. G. The History of Freemasonry from its Origin Down to The Present Day. London: Asher& C., 1927.
  8. Hughan, W. J. «The two Carmik Ms» and the introduction of Freemasonry into Philadelphia, USA». Transactions of the Quatuor Coronati Lodge XXII (1909): 95-115.

REFERENCIAS

Allendesalazar, J. M.El 98 de los americanos, Cuadernos para el diálogo Madrid: Edicusa,1974. [ Links ]

Cerza, Alphonse. «La Masonería en Estados Unidos». Historia 16 (1977): 87-94. [ Links ]

Degler,Carl N.Historiade Estados Unidos. El desarrollo de una nación (1860-1985) Barcelona: Ariel,1986. [ Links ]

Ferrer Benimeli, José Antonio. Masonería, Iglesia e Ilustración Madrid: Fundación Universitaria Española,1977. [ Links ]

Ferrer Benimeli, José Antonio. La masonería española en el siglo XVIII Madrid: Siglo XXI, 1986. [ Links ]

Ferrer Benimeli, José Antonio. Masonería española contemporánea Madrid: Siglo XXI, 1980. [ Links ]

Frau,Lorenzo. Diccionario Enciclopédico de la Masonería México D. F.: Ed.Valle de México,1979. [ Links ]

Paz, Manuel de. Historiade la Francmasonería en Canarias (1739-1936) Santa Cruz de Tenerife: , Ediciones del Excmo. Cabildo Insular de Gran Canaria, 1984. [ Links ]

Seal-Coon, Frederic W.An Historical Account of Jamaican Freemasonry Kingston: Golding Printing Service,1976. [ Links ]

Tocqueville, Alexis de. La Democracia en América Madrid: Alianza Ed., Madrid, 1961. [ Links ]

1Alexis de Tocqueville, La Democracia en América (Madrid: Alianza Ed., Madrid, 1980).

2Aplicaremos este término a las Trece Colonias que en 1776 se independizaron de la soberanía inglesa pero debemos matizar que las colonias suelen dividirse en tres zonas territoriales correspondiendo el término Nueva Inglaterra tan sólo a cuatro de ellas. En las Colonias del Norte (Nueva Inglaterra) situamos New Hampshire, Massachusetts, Connecticut y Rhode Island; en las Colonias Centrales: New York, New Jersey, Pennsylvania y Delaware y en las Colonias del Sur: Maryland, Virginia, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia.

3Lorenzo Frau,Diccionario Enciclopédico de la Masonería (México D.F.: Ed. Valle de México, 1979), vol. IV, 147.

4Alphonse Cerza, «La Masonería en Estados Unidos», Historia 16 (1977): 87-94.

5Frederic W. Seal-Coon, An Historical Account of Jamaican Freemasonry (Kingston: Golding Printing Service, 1976).

6J. G. Findel,The History of Freemasonry from its Origin Down to The Present Day (London: Asher&C., London, 1927).

7Este hecho tuvo lugar el 30 de julio de 1733, procediendo a fundar la Gran Logia Provincial de Boston bajo el nombre de Gran Logia de San Juan.

8Cerza, «La Masonería en Estados Unidos», 90.

9Tocqueville, La democracia en América, 35

10l cuaquerismo fue fundado en Inglaterra por George Fox (1624-1691). Se trataba de una secta religiosa entre cuyos fines figuraban la repulsa a la violencia y a la guerra y el decidido apoyo a las causas humanitarias y benéficas. Debido a las persecuciones que sufrieron en Inglaterra muchos emigraron a América, instalándose en unas extensas tierras que la Corona había donado al Almirante Penn en pago de una deuda. Esa colonia creció y en 1682 fundó Philadelphia.

11En 1777 se creó la de Massachusetts; en 1778 la de Virginia; en 1783 Maryland, en 1786, Pennsylvania, Georgia y New Jersey; en 1787, New York y las dos Carolinas; en 1789, New Hampshire y Connecticut; en 1791 Rhode Island y en 1794 Vermont. Findel,The History of Freemasonry, 59.

12osé Antonio Ferrer Benimeli, La masonería española en el siglo XVIII (Madrid: Siglo XXI, 1996), 353.

13Manuel de Paz, Historia de la Francmasonería en Canarias (1739-1936) (Santa Cruz de Tenerife: Ediciones del Excmo. Cabildo Insular de Gran Canaria, 1984), 59.

14AHNS, Leg. 315-A.

15Como curiosidad cabe reseñar que hemos de esperar hasta 1898 para encontrar correspondencia escrita

16on el distintivo de la Gran Logia Regional; hasta entonces se utilizaba el papel timbrado de la logia Christopher Columbus.

17AHNS, Leg. 265-A.17Mellor, La Masonería, 108.

18No sabemos con certeza cuándo se constituyó. Fue en 1893 pero no se especifica el día. Lo que sí es seguro es que el 15 de noviembre de 1893 contaba con dieciséis integrantes.

19Seal-Coon, An Historical Account of Jamaican Freemasonry.

20La obediencia resultó de la unión de los ritos de Memphis y Mizraim operada por Garibaldi en 1881 aunque la sección española no se fundó hasta el 15 de febrero de 1887 y no fue reconocida por Italia hasta 1889. BP, Año I, n° Programa, 5-X-1889.

21La asociación creada por los trabajadores textiles de Philadelphia en 1869, no fue legal hasta 1881. Comenzó siendo una asociación clandestina lo que le valió la condena de la Iglesia católica pero, en 1881, Powderly consiguió su aprobación por el Vaticano.

22Tocqueville,La Democracia en América, 216.

23BOGOE n° 291, 31 julio 1916

24AHNS, Leg. 265-A.

25BOGOE, n° 336, 25 octubre 1922.

Recibido: 15 de Marzo de 2015; Aprobado: 13 de Abril de 2015

TOMADO DE: https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1659-42232015000200178

Categorías:MASONERIA

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