MASONERIA

DE LA ORDEN DEL TEMPLE A LA FRANCMASONERÍA

Algunos estudiosos han presentado argumentos convincentes que la Francmasonería tuvo sus orígenes en la herencia templaria. Los investigadores británicos Michael Baigent y Richard Leigh en “El Templo y la Logia”, y también la del historiador norteamericano John J. Robinson en “Nacidos en sangre”. Sin embargo, en ambas obras se llega a la misma conclusión desde diferentes caminos.

Para Baigent y Leigh, la continuidad de los Templarios habría partido de Escocia, mientras que Robinson investigó los orígenes de los ritos masónicos actuales, viéndose también conducido por esa pista hasta los Templarios. Ambos libros se complementan y proporcionan una visión amplia de los vínculos que habría entre esas dos grandes organizaciones.

Los actuales Caballeros Templarios de Escocia, que se dicen descendientes de aquellos fugitivos, celebran a las afueras de Edimburgo, en la capilla de Rosslyn -foco de los francmasones modernos-, los aniversarios de la batalla de Bannockburn, acaecida el 24 de Junio de 1314. En esta batalla, en la que Roberto I (Robert Bruce) derrotó definitivamente a las tropas de Eduardo II de Inglaterra (yerno de Felipe IV «el Hermoso» de Francia, para más señas), el rey escocés contó con el apoyo de un contingente de 432 Templarios, entre ellos sir Henry St. Clair, barón de Rosslyn y sus dos hijos Henry y William. Este último murió más tarde en España junto a otros caballeros escoceses, atacando a los musulmanes, cuando llevaba el corazón del rey Bruce (que había muerto en Cardross víctima de la lepra) para enterrarlo en Jerusalén.

Fue con la anulación en 1329 de la excomunión a Robert Bruce, tras los intentos que el monarca escocés había hecho por recibir el perdón de la Iglesia, evitando con ello que pudiera haberse organizado una cruzada contra su país como la que se lanzó contra los herejes cátaros del Languedoc -, que el rey solicitó a los Templarios que se convirtiesen en una organización secreta, la cual daría origen a las posteriores fraternidades masónicas.

Para recompensar el valor de los Templarios en la batalla de Bannockburn, Bruce fundó la Real Orden de Escocia, de la que el rey sería Gran Maestre soberano y los Saint Clair Grandes Maestres hereditarios. Esta Real Orden de Escocia todavía hoy existe en secreto, pues el cargo de Gran Maestre sigue teniendo carácter real. Muchos destacados templarios escoceses entraron a formar parte de Real Orden, entre ellos el que por entonces era Maestre del Temple en Escocia.

Al mismo tiempo, Robert Bruce habría elevado de categoría a la Orden de Kilwinning del Heredom (es decir, del «asilo» o «refugio»), que según la tradición era la primera logia escocesa de los canteros que habían construido la abadía de Kilwinning en tiempos del rey escocés David I, generoso benefactor de los Templarios, y que se transformó en la Gran Logia Real del Heredom, la principal Logia de Escocia, situada junto a la antigua abadía de Ayrshire. La familia Saint Clair de Rosslyn presidía sus asambleas anuales, en su papel hereditario de protectores del rey y del príncipe heredero, y también como vecinos poderosos y amigos de los Templarios, que tenían su cuartel general en Ballantrodoch. Estas órdenes absorbieron a la proscrita Orden del Temple, y sus doctrinas secretas se convertirían en las prácticas de los Masones posteriores. Andrew Sinclair, que es descendiente del príncipe Henry St. Clair, nos dice que una autora muy versada en esta materia y miembro de la Masonería escribió, hacia 1912, que «la tradición que relaciona a Kilwinning con los grados templarios es insistente y sale a relucir constantemente (…) Es verosímil, pues explica la unión de la llana y la espada, tan notable en los Grados Superiores».

En cualquier caso, parece ser que en 1361 la sede de la Orden habría sido establecida en Aberdeen, para luego expandirse nuevamente por toda Europa bajo el velo de la Masonería. Si bien la Masonería Escocesa no fue establecida hasta 1736 como Gran Logia, existen abundantes pruebas que demuestran que la masonería había existido en Escocia desde hacía mucho tiempo atrás. Incluso si dejamos a un lado las nuevas evidencias de Rosslyn, existen actas de las reuniones de las Logias que se remontan a 1598, y actas sobre Jacobo VI de Escocia en las que es inciado en la Logia de Perth y Scoon en 1601, dos años antes de que se trasladara a vivir a Londres, pues como se sabe también reinó en Inglaterra con el nombre de Jacobo I.

Cuando en 1717 se estableció la Gran Logia de Londres, los miembros renegaron de sus orígenes escoceses debido a que tales orígenes eran demasiado jacobitas para la política censuradora de la casa de Hannover del momento. Casi un siglo después, se fundó la Gran Logia Unida de Inglaterra y su nuevo Gran Maestre, el Duque de Sussex y otros hombres que no sabían nada del significado verdadero de la Masonería, hicieron todo lo que pudieron para transformar y suprimir los rituales de los 33 grados del antiguo Rito Escocés, a los que consideraba ultrajantes, suprimiendo con ello los mensajes secretos que tan cuidadosamente introdujeron en el primer rito escocés William St. Clair y otros descendientes de los caballeros del Temple. Sin embargo, no puede dudarse que tales grados y ritos (vinculados a los caballeros templarios y a la tradición Rex Deus) siguen usándose en Escocia, Francia y Norteamérica. Ahora bien, lo que también es cierto es que el acceso a dichos grados, así como lo que significan realmente, se halla restringido a una minoría privilegiada, que para Hopkins, Simmans y Wallace-Murphy son «los que ya saben, por su nacimiento, y los que han merecido los niveles de confianza más altos en virtud de sus acciones».

A pesar de la negación por parte de la Gran Logia Unida de Inglaterra, el seno de la Masonería contemporánea se desarrolló en Escocia, tras la desaparición de los Caballeros del Temple, que habían basado sus propias creencias en las enseñanzas de la primera Iglesia de Jerusalén. Todas las pruebas señalan a un Templario que extrajo los manuscritos secretos que enterraron los judíos meses antes de que los romanos, en el año 70 d.C., destruyeran el templo y los eliminaran. Si nos basamos en esto, en la capilla de Rosslyn, construida por el conde William St. Clair en 1440, se hallarían las claves del origen templario de la masonería escocesa, pues no sólo posee elementos simbólicos entre su abigarrada ornamentación – donde el desorden es sólo aparente -, que aluden claramente a la masonería, sino también a las familias Rex Deus, al linaje sacro, a la historia oculta de los caballeros templarios, y a la Jerusalén del siglo I.

Siguiendo con el pacto entre Payens y el rey David I, diremos que este entregó a los Templarios los territorios de Ballantrodoch, adyacentes al estuario de Forth (un lugar conocido a partir de entonces como el poblado del Temple), estableciéndose al principio al sur de Esk. Sucesivos monarcas escotos apoyaron y promovieron la Orden, especialmente Guillermo «el León». Los Templarios recibieron gracias a ello grandes extensiones de tierras, en su mayoría cerca de Aberdeen (otro dato importante que explicaría el por qué se establecieron allí tras pasar a la clandestinidad) y Lothians, así como Ayr, la zona oeste de Escocia. Tras la batalla de Bannockburn, en la que ya hemos comentado que participaron los St. Clair, además de otros miembros de las familias Rex Deus (entre ellos un Montgomery), los Templarios aumentaron su presencia en las zonas de Lorne y Argyll. A partir de Robert Bruce, que como ya dijimos se convirtió en Soberano y Gran Maestre de los Templarios Escoceses, todo sucesor Bruce y Stewart (Estuardo) era Templario desde el momento de su nacimiento. En nuestros días, el príncipe Miguel de Albany, jefe de la Casa Real de los Estuardo y descendiente directo de Robert Bruce, ostentaría tal condición.

Dice Gardner: «Los libros de historia actuales y las enciclopedias afirman casi unánimemente que los Templarios desaparecieron en el siglo XIV. Pero se equivocan. La Orden de Caballería del Templo de Jerusalén (distinta de la de los Masones Templarios, creada con posterioridad) continúa floreciendo en la Europa continental y en Escocia»… Y nosotros sospechamos, por la mención que en el apartado de agradecimientos Gardner hace de la Ordo Supremus Militaris Templi Hyerosolymitani (OSMTH), quienes se hallan detrás de esa «Orden de Caballería del Templo de Jerusalén» a la que se refiere…

Los emblemas de color blanco y negro de su orden, una cruz octogonal roja sobre un hábito blanco, manifestaban su gnosticismo y su maniqueísmo, la creencia en la lucha continua en el mundo del demonio contra la Inteligencia de Dios. Legaron a los Masones los ángeles blancos y negros y los mosaicos dentados de sus logias. Y antes de morir el último de los Grandes Maestres, Jacques de Molay, «organizó» e instituyó la que después se llamaría Masonería Oculta, Hermética, o del Rito Escocés».

El rito masónico templario (Parte 1)., imagen Nº4

Sobre el Rito Escocés Rectificado, quizá una de las últimas manifestaciones del templarismo masónico, cabe decir que tiene su origen en la Estricta Observancia Templaria del barón Karl Von Hund, gran señor de Lipse, tras la que al parecer se encontraría la tradición del Caballero d´Aumont que huyera a Escocia en los tiempos de la persecución. Esta tradición, de hecho, tuvo especial acogida en la Masonería Alemana.

Lo cierto es que este régimen masónico y templario de la Estricta Observancia tiene su origen en la iniciación que Von Hund recibió en Francfort en 1742, y en la concesión de los Altos Grados Templarios, en 1743, en el Capítulo de Clermont en París, por parte del príncipe Carlos Eduardo Stewart (Estuardo), que se encontraría exiliado en Francia. Como quiera que se ha demostrado que no había ningún Estuardo en París por esa fecha, muchos autores, entre ellos el propio René Guénon, deslegitimaron toda esta historia. Sin embargo, nuevas evidencias encontradas en los archivos de la Stella Templum (grupo escocés que se reclama también heredero de la Orden del Temple), y que recogen Baigent y Leigh en El Templo y la Logia, y Hopkins, Simmans y Wallace-Murphy en Los Hijos Secretos del Grial, apuntan a que no fue Carlos Estuardo el que inició a Von Hund en los Altos Grados Templarios, sino que se trataría de otro templario escocés ligado a Rex Deus; nos estamos refiriendo al conde de Eglinton, Alexander Montgomery, lo cual es significativamente plausible, pues recordemos la relación de los Montgomery con los Estuardo desde la época de Robert Bruce… Este Templario no sería otro que el famoso Eques a Penna Rubra (Caballero de la Pluma Roja), que Von Hund había confundido con un Estuardo al comprobar que alguno de los presentes, posiblemente Lord Kilmarnock, se dirigía a él como «Stewart» o «Steward» (Senescal). Y es que ese era precisamente su rango en la Orden del Temple.

Von Hund introduce en sus rituales una doble leyenda: 1ª) su obediencia, la masonería rectificada, procede de la Orden del Temple; 2ª) la masonería escocesa es la obra de los Estuardo destronados (leyenda llamada jacobita).

Von Hund fallece en 1776. En 1782, la Estricta Observancia celebra un Convento en el que, entre otras conclusiones, se llega a la de que la filiación templaria solamente tiene un significado moral, místico cristiano. Es entonces cuando el duque Fernando de Brunswick se convierte en el jefe del nuevo sistema con el título de Gran Maestro General de la Orden de los Caballeros Bienhechores y de la Masonería Rectificada. Sin embargo, hacia 1786 el duque Fernando se desentiende totalmente de la Orden, y hacia el año 1806 ya no existe prácticamente la Estricta Observancia Templaria. Sin embargo, antes de esa fecha, entre 1774 y 1782, se había gestado en Francia el Régimen Escocés Rectificado por parte de dos grupos de masones de Lyon y Estrasburgo, entre los que cabe citar a Jean y Bernard Turkheim y Rodolphe Saltzmann, de Estrasburgo, y sobre todo a Jean-Baptiste Willermoz, de Lyon, quien fue el artífice del Régimen y dio forma a la doctrina del Rito.

Entre los orígenes y fuentes del Régimen Escocés Rectificado tenemos a la Estricta Observancia Templaria, también denominada «Masonería Rectificada» o «Reformada de Dresde», que era el sistema alemán que implantó Von Hund, y en el que el aspecto caballeresco primaba absolutamente sobre el aspecto masónico. Como ya dijimos, la Estricta Observancia no sólo pretendió ser la heredera, sino también la restauradora de la antigua Orden del Temple abolida en 1312. Sin embargo, el Rito Escocés Rectificado no aspira a ser tanto, y únicamente se conforma con erigirse en detentador de una tradición espiritual templaria, mas en ningún caso de una filiación histórica. Hoy día este rito de masonería cristiana se sigue practicando en varias obediencias, entre ellas en la masonería regular española.

Podemos decir que, en lo que al aspecto «visible» se refiere, el Rito Escocés Rectificado representaría el último eslabón de una cadena de transmisión entre los templarios medievales y la masonería. Sin embargo, ¿existirán en nuestros días otros eslabones no tan «visibles»?…

TOMADO DE: https://vk.com/@masoneriasionista-el-rito-masnico-templario-parte-1

Categorías:MASONERIA

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.