MASONERIA

Hombres libres y de buenas costumbres

Dos requisitos para ser aceptado

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«Ser hombre libre y de buenas costumbres», mayor de 21 años o de 18, si es hijo de masón; poseer «inteligencia y cultura necesaria para comprender y practicar las virtudes masónicas» y «contar con medios de subsistencia para sufragar sus necesidades» son requisitos indispensables para ser masón, según indican en el sitio web ( www.masoneria-argentina.org.ar ).

Una vez que el aspirante se acerca a una logia, generalmente mediante invitación de un miembro, empieza un proceso de entrevistas que puede durar entre uno y dos meses. Cuando se toma la decisión de aceptarlo, lo llaman para que acuda a la ceremonia de iniciación.

«La masonería es una institución filosófica, educativa, filantrópica e iniciática. Los primeros tres conceptos coinciden con el objetivo y la actividad de muchas organizaciones. Lo que la diferencia es su carácter de iniciática», explicó el historiador y miembro de la Academia Masónica, Eduardo Callaey.

El rito de iniciación

En la Argentina, el rito más extendido es el denominado Escocés Antiguo y Aceptado. «La ceremonia es una dramatización que se hace igual que la del siglo XVIII, donde simbólicamente al ingresante se lo lleva desde un estado profano a un ámbito diferente, sagrado», sostuvo Callaey.

En la iniciación, el aspirante entra en el templo con los ojos vendados y atraviesa diferentes etapas donde los «hermanos» le hacen preguntas y le revelan los símbolos masónicos. Luego se le quita la venda y, cuando finalmente ve la luz, se ve rodeado por el resto de los miembros, que lo apuntan con sables, según describieron las distintas fuentes consultadas por LA NACION.

La actividad de las logias varía de acuerdo con la orientación. Algunas son más «especulativas», se dedican al debate filosófico e histórico, y otras son más «operativas», realizan acciones solidarias, elaboran proyectos, entre otras tareas. Pero nunca actúan como cuerpo colegiado. «Cada uno exterioriza individualmente lo que aprende», relató un masón.

«En los templos no se discute sobre política partidaria ni religiones», afirmó el gran maestre, Sergio Nunes, que también aclaró que en el seno de las logias conviven hombres de distintos credos y adhesiones políticas.

La masonería se sostiene por los aportes que hacen sus miembros, que pagan una cuota mensual de entre 40 y 50 pesos. Las reuniones pueden ser semanales o mensuales, y la mayoría de las logias porteñas se encuentran en la sede de la orden, en Perón al 1200. Ese edificio consta de 13 templos y un «gran templo».

Si bien no es un requisito, la mayoría tiene formación terciaria, y abundan los abogados, médicos y docentes.

Sobre la identidad de los integrantes, Nunes indicó que es una opción personal reconocerse o no como masón y que los otros «hermanos» no pueden revelar los nombres.

Los masones pueden dejar su condición de tales si renuncian a ser miembros o si son expulsados, si lo indica el Comité de Disciplina.

Históricamente la masonería, que predicaba el anticlericalismo, tuvo roces con la Iglesia. Hoy, dicen que la relación es de convivencia y que aceptan todas las religiones, con excepción de los fundamentalismos.lanacionar

FUENTE: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/hombres-libres-y-de-buenas-costumbres-nid736168/

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