MASONERIA

Francmasonería y Utopía

Escuela de formación del Ciudadano

Intrínseco a la Francmasonería, en toda su extensión, es el carácter eminentemente utópico de la misma. Tanto es así que decir masonería es decir utopía, pues el progreso del género humano es la razón primordial de la existencia de la Orden Masónica. Los grandes y universales valores que la inspiran, y la esperanza en el porvenir, son las palancas necesarias para la transformación de la sociedad. La aspiración suprema de la masonería, sintetizada en los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad, no es una ensoñación, sino que constituye un compromiso cívico y moral con todos los movimientos y aspiraciones humanas en lucha por la democracia y la justicia, la libertad y el propio progreso material y espiritual de la Humanidad.

La masonería, como verdadera escuela de formación del ciudadano, como precioso instrumento de formación moral e intelectual del hombre, tiene las idóneas herramientas, símbolos y alegorías para ello. Unos medios a través de los cuales se inculca una pléyade de valores humanistas que ayudan a evitar las trampas del pensamiento dogmático y subrayan el carácter nefasto de los dogmas, negando la superstición y el fanatismo y valorando por encima de todo la tolerancia y la solidaridad, el amor a la ciencia y al trabajo, la defensa a ultranza de la razón, el sentido de la justicia, de la virtud y de la humildad, la fraternidad y la suma importancia de la laicidad. Su campo de acción: el hombre y su entorno vital El ideal del pensamiento masónico hunde sus más profundas raíces en los anhelos más nobles y solidarios del ser humano y, por ello, todos los fenómenos que afectan a la sociedad constituyen sus elementos de reflexión.

Su campo de acción es el hombre y su entorno vital

Nada de lo humano le es ajeno y por ello esta es la primera y última razón de ser de la francmasonería, horizonte que aboca indefectiblemente a la gran tarea solidaria y colectiva de transformación de la realidad social. Esta preocupación es la ocupación de la masonería.

Aunque toda discusión política está prohibida en los talleres, el francmasón, como ente social, como ser con convicciones democráticas y sensibilidad social, deja de habitar el subsuelo del edificio social y su trabajo se convierte en parte del trabajo de la sociedad en la que está inmerso. Los ideales propugnados por la francmasonería (justicia, tolerancia, libertad, solidaridad, fraternidad, laicidad, igualdad) son socialmente trascendentes, y por tanto inequívocamente políticos. La defensa de esos ideales y su aplicación práctica conlleva el deber de actuar en cada tiempo y lugar en el contexto político-social en el que se desarrolla. Sus trabajos tienen el deber de ser socialmente influyentes para ir transformando y mejorando la sociedad, convirtiendo en realidades del mañana las utopías de hoy.

Un camino a recorrer

No podemos olvidar que toda la historia de la sociedad ha sido fruto de una progresiva toma de conciencia. Echando la vista atrás se puede comprobar que todo esfuerzo y sacrificio ha merecido la pena. Pero se impone la ineludible obligación de seguir luchando por lo justo, por lo necesario, por lo que se debe y se puede hacer y conseguir en cada momento histórico, en la certidumbre de que el mundo puede ser cada vez mejor. El camino a recorrer es largo, muy largo y extremadamente difícil, pero la búsqueda de la utopía, y la batalla para hacerla realidad ha de proseguir porque su horizonte siempre es el futuro.

El poder transformador de las ideas

Sabedores de las poderosas fuerzas que siempre se oponen a una evolución solidaria de la humanidad, somos conscientes de la dificultad que entraña transformar la cruda realidad. Por ello, porque es un mandato ético y moral, la Francmasonería se erige en un instrumento de agitación de la conciencia colectiva con una de sus herramientas más eficaces: el poder transformador de las ideas.

Larguísimo es el listado de personajes ilustres que, en tres siglos de Masonería, han enriquecido con sus reflexiones los múltiples talleres extendidos por la faz de la tierra. Basta decir que la práctica totalidad de las ramas del saber y actividades humanas se han visto en ellas representadas por hombres y mujeres insignes, comprometidos con su tiempo.

La masonería ha ido creciendo con estas aportaciones, al igual que la sociedad se ha beneficiado con esos trabajos muchas veces adelantados a su tiempo. Y es que Utopía es Francmasonería.

FUENTE: https://elfarodeceuta.es/francmasoneria-libertad-igualdad/

Categorías:MASONERIA

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