1, 2, ¡Hacer!

Por Hábitos Vitales | Publicado en Interés General | 18 de julio, 2018

hacerEjecutar y hacer son sin duda los factores decisivos a la hora de tener éxito. Podemos planificar pero solamente estamos pensando, no estamos de hecho haciendo nada.

Yo solía pensar más que hacer, y reconozco que alguna vez pensé “Yo tenía esa idea hace dos años!” Fui una persona de ideas, de pensamientos pero un día me di cuenta que mis ideas no valen para nada si no las muevo adelante y empiezo HACER algo.

La cruda verdad es que ejecutas o hablas sobre ejecutar:

Cuando tienes una idea y empiezas a moverte hacia la ejecución, casi siempre empiezas con experimentos. Primero en tu cabeza y luego poco a poco comentas tus ideas y suposiciones con tus seres más cercanos. Sondeamos el terreno donde queremos plantar nuestra idea hablando con personas en nuestro alrededor.

Una vez dada por hecho la fase de experimentación, tendremos que ir más allá, pisando terrenos desconocidos. Ejecutar una idea es cuando sabemos si nuestra idea tiene pies y cabeza. Si tiene potencial.

Recomiendo que YA elijas una de tus ideas y empieces a experimentar con ello para pronto empezar ejecutarla. Y ¿sabes qué? Una vez haciendo algo veras que te sentirás mejor, da igual si fracasas o no porque por lo menos estás en marcha, poniendo la viabilidad de tu idea en práctica.

Estoy seguro que tienes un montón de ideas para mejorar tu vida. Quizás porque no tienes empleo, o quizás porque tienes un empleo aburrido o que sientes que todo va mal en tu vida diaria. No hay remedio mejor para la sensación de estar estancado que HACER, si tan solo se trata de empezar hacer.

As que arranca !Empieza hacer y ejecutar, empieza a ser esa persona que realiza cosas!

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3 IDEAS PRÁCTICAS PARA TUS OBJETIVOS A LARGO PLAZO

3 Ideas prácticas para tus objetivos a largo plazo
Partamos de un escenario que conocemos todos: Un objetivo a largo plazo. ¿Cuál es el tuyo?

Muchos hacemos planes para el futuro (perder peso, comprar una casa, ahorrar para el retiro, etc.). Pero, a día de hoy, nos cuesta trabajo realizar las acciones involucradas con esos objetivos.

¿Crees que eres tú el único que ha hecho planes para “un mañana mejor” y se ha echado atrás al día siguiente?

Pues no, amigo. En ese barco estamos la mayoría.

Hay personas que son una fuente de inspiración para nosotros. Te dicen: “Voy a abrir un negocio”, “Voy a escribir un libro”, “Voy a comer sano” y, al día siguiente, se ponen manos a la obra.

Tú los ves cumplir con lo que han dicho, firme y consistentemente desde el minuto uno. ¿Es que ellos tienen fuerza de voluntad y tú no?

Puede ser.

O, si no tienen tanta fuerza, tienen maña, que vale tanto o más que la fuerza. Desarrollaron esas cualidades y bien que les sacan partido.

¿Por qué no probamos a hacerlo tú y yo?

Según han demostrado los teóricos de la economía conductual, el cerebro valora más las recompensas a corto plazo que las ganancias a futuro. Hace bueno el refrán: “Más vale pájaro en mano que ciento volando”.

Esta tarde, por ejemplo, tú puedes hacer planes para ponerte en forma y decidir que, a partir de mañana, te vas a levantar a las 7 para salir a correr. Tu cerebro lo ve estupendo… en ese momento.

Pero, cuando llegan las siete de la mañana y te toca levantarte, ya no le parece tan buena idea. Tu cerebro prefiere lo de siempre: la recompensa de quedarse en la cama un ratito más.

No es que tú seas particularmente flojo. Esa tendencia la tenemos todos: nos cuesta renunciar al pájaro en mano.

Es hora de dejar de sentirnos culpables por no tener la fuerza de un coloso o la exactitud de un robot al que programas para que haga determinadas acciones con puntualidad.

Somos humanos y nuestro cerebro se resiste a esos cambios, por positivos que sean.

  • Se resiste menos si el objetivo te apasiona, porque la razón que te impulsa a conquistarlo sea muy poderosa y estás determinado al 100 % a hacer lo que sea por conquistarlo.
  • Y, menos todavía, si además construyes hábitos. Gracias a ellos, no dependes continuamente de la fuerza de voluntad, que es un recurso limitado.

Pero, sí, seguirá resistiéndose, especialmente en los momentos donde no brille la pasión y los hábitos nuevos no estén atornillados a tu rutina.

¿Qué “mañas” puedes aplicar para ejecutar las nuevas acciones que deseas, contando con la resistencia de tu cerebro?

3 Ideas aplicables a tus objetivos a largo plazo

1. Anticípate a la decisión

Ponte creativo y dificulta la posibilidad de tener el pájaro en mano. Intenta que la opción gratificante sea más difícil que la deseable.

Veamos ejemplos.

  • Cuando suene el despertador a las 7, no le des a tu cerebro la ocasión de decidir. Coloca la alarma lejos de la cama, para que te tengas que levantar a quitarla sí o sí.
  • Si te has comprometido contigo a estudiar por las tardes en lugar de jugar con la consola, agarra la consola y métela en un armario hasta el fin de semana. Así, por la tarde no tienes que decidir si verla o estudiar.
  • Si no quieres comer dulces empachosos, quítalos de la lista de la compra o invéntate la manera de no encontrártelos.
  • Si quieres ahorrar, programa una transferencia automática, para que no tengas que tomar esa decisión cuando recibas el dinero.

Esa es la idea. Para evitar que el cerebro, automáticamente, elija lo que más le gusta, trata de que lo tenga menos accesible.

Ponte el comienzo más fácil.

Te dejo un vídeo que le dediqué a la cuestión y sirve también para el punto que sigue. (Duración: 4’10”)

2. Empieza por poquito

Muchas veces el problema no está en la acción, sino en empezarla. Una vez que estás haciendo ejercicio o estudiando, por ejemplo, te cuesta menos seguir adelante.

Al contrario del punto anterior, aquí se trata de ponerte la acción deseable lo más fácil que puedas.

Imaginemos que yo quiero estudiar un nuevo idioma por las tardes. Lo ideal sería dedicarle un par de horitas y hacer cierto número de ejercicios todos los días.

Vale. Eso es lo ideal.

Pero, como me cuesta, he de bajar el listón a un nivel más asequible, a fin de reducir la resistencia. No me voy a exigir estar las dos horas ni completar todos los ejercicios desde el primer día.

Ya llegaré a las dos horas. En principio, lo más importante es que esa acción forme parte de la rutina diaria. Empezaré por pocos minutos y pocos ejercicios. Y, cuando ya esté acostumbrada, iré subiendo el listón.

3. Fija día y hora

Así el listón esté bajísimo, es importante que decidas de antemano cuándodónde y durante cuánto tiempo vas a estar realizando la acción que te concierna.

Esa cita contigo mismo también va a facilitarte que cumplas con lo que has planeado, ya sea un hábito o una acción aislada.

Para que veas (o veamos, ya que yo también sigo aprendiendo), la fuerza de voluntad no es lo único que nos puede servir para conquistar nuestros objetivos a largo plazo.

También manda la creatividad, que va a reflejarse en cómo sorteamos los obstáculos para arrancar de una vez con las acciones “deseables”.

Fuente: https://tusbuenosmomentos.com/ideas-practicas-objetivos-largo-plazo/

https://www.grandespymes.com.ar/2018/07/17/3-ideas-practicas-para-tus-objetivos-a-largo-plazo-2/

Exterminadores de productividad: Cómo identificar interrupciones para optimizar tu jornada de trabajo

Exterminadores de productividad: Cómo identificar interrupciones para optimizar tu jornada de trabajo

Camina hasta cualquier negocio y pregúntale a su dueño, “¿Cómo has estado?” o “¿Cómo te trata la vida?” tienes muchas probabilidades de que en alguna parte de la respuesta esté la palabra “ocupado”.

Vivimos en una cultura en la que tener horarios copados y cargas de trabajo es visto como cierto tipo de estatus. Cuanto más ocupado estés, serás mejor visto por los círculos sociales.

Independientemente de si esto es algo bueno o malo, esa es la realidad a la que se enfrenta hoy en día el comerciante minorista. A eso agrégale que un día sólo tiene 24 horas – y de alguna manera – necesitas encajar en ese horario más que nunca; por lo que necesitarás ser lo más productivo posible si quieres mantener el ritmo.

El problema es que puede que estés tratando de manejar tus listas de tareas pendientes – que se te han salido de control – por medio de acciones que matan la productividad.

Lo que necesitas saber acerca de la productividad es qué tipo de acciones producen un efecto indeseado, cuáles son los asesinos de productividad más comunes y qué puedes hacer – como emprendedor minorista – para aprovechar y hacer un poquito más cada día. Así que, empecemos con la identificación de las fugas en tu jornada.

Ocupado versus Productivo: Veamos la diferencia

Lo primero que debes entender son los tipos de acciones que realizas tratando de ser productivo, pero que en realidad son contraproducentes.

Entre dichas acciones, hacer mil cosas al mismo tiempo o el famoso “multitasking” podría ser aquella a la que los emprendedores más se aferran. Los propietarios de negocios tienden a sufrir del “síndrome de superhéroe”, o la idea de que pueden hacer todo lo que se necesite implementar en su negocio – y que además pueden hacerlo mejor que nadie.

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Como resultado, acabas con un cerro de cosas por hacer. Puedes tratar de hacer mil malabares de un tiro, para lograr hacer el máximo posible en un período de tiempo determinado.

Aunque seas un minorista increíble, tienes que despojarte de la idea de que puedes hacerlo todo por tu cuenta, todo el tiempo. ¿Y la idea de que puedes hacer más aún alternando de adelante hacia atrás entre tus tareas? ¡Es menos cierta aún!

Los estudios han demostrado que aquellos que hacen simultáneamente varias cosas que están relacionadas, obtienen un beneficio marginal. Sin embargo, esta relación es directamente proporcional: cuanto más aumentan las multitareas, más abruptamente disminuyen los beneficios. No sólo eso, sino que en realidad te vuelves más lento en la realización de las tareas, de lo que en realidad tomaría si las hicieras una a una.

También podrías estar tentado a hacer más trabajo si te saltases las comidas o descansos. Esto también es contraproducente, porque la capacidad que tiene tu cerebro para enfocarse y pensar creativamente no es infinita.

Tomar descansos permite que tu cerebro pueda volver a comenzar y recargar las pilas. Si te los saltas, aumentas el estrés y agotas tu energía física y mental.

Y si estás omitiendo el sueño para trabajar más, te estás echando una bala en el pie. No dormir lo suficiente conlleva a toda una serie de problemas de disfunción de rendimiento.

Necesitas descansar y dormir lo suficiente para poder funcionar a tu nivel más alto y producir un trabajo óptimo. Saltarse ambos te hará más ineficaz, lo que aniquila tus esfuerzos por avanzar cuando estás cansado o encontrarte con más trabajo en primer lugar.

Aprende a detectar y eliminar otros exterminadores de  productividad

Detectar exterminadores de productividad

Elimina o reduce al máximo las interrupciones

Hay una serie de acciones que, seguro las haces sin darte cuenta, pero que desgastan tu capacidad productiva. Las interrupciones y distracciones que te alejan de la tarea que estás realizando, destruyen tu capacidad de terminar el trabajo.

¿Por qué? Toma 25 minutos “recuperarse” de una interrupción, lo que significa que necesitas casi una media hora completa para volverte a concentrar y retomar lo que estabas haciendo.

Y sí, las reuniones cuentan como interrupciones. Fija las reuniones al principio o al final del día para que no se extiendan a lo largo de tu horario y no se conviertan en una fuente constante de distracciones, o elimínalas tanto como te sea posible.

Programa un tiempo específico para las tareas

También puedes hacer que las reuniones – o cualquier tarea – no se extiendan demasiado. En lugar de programar reuniones o llamadas telefónicas de una hora, limítalas a 15 o 30 minutos.

Con las tareas, haz lo mismo: en lugar de asignar medio día para completar un proyecto, toma sólo 2 horas.

Si estableces un límite de tiempo estricto y defines claramente el tiempo que destinas a cada tarea, probablemente te darás cuenta de que puedes respetar ese marco de tiempo. Eso es gracias a la Ley de Parkinson, o la idea de que el trabajo se expande para llenar el tiempo que se le da.

Asignar todo un día para completar algo, significa que te tomará todo un día hacer dicha actividad. Limitarte a un par de horas puede aumentar tu productividad, porque te obliga a hacerlo más rápido.

Sé claro con tu lista de cosas por hacer

La ambigüedad también es algo contraproducente. Esto significa que una lista de tareas pendientes que no esté claramente definida no es efectiva.

Piénsalo: ¿Sabrías qué hacer de inmediato si marcaste como tarea algo como: “Llamar a Miguel”?

¿Por qué lo estás llamando? ¿Cuándo? ¿A qué número de teléfono llamarás? ¿Miguel te tiene que llamar o eres tú el que lo tiene que llamar? ¿Qué necesitas alistar al momento de realizar la llamada, en caso de que sea necesario?

Necesitas encontrar todas las respuestas a estas preguntas antes de realizar la llamada, lo que toma tiempo y energía. Sería mucho más fácil si incluyes esta información al momento de planificar la tarea.

Piensa en un gran proyecto que tengas, como “lanzar una nueva línea de productos.” Eso es extremadamente ambiguo y no te proporciona ninguna dirección en absoluto – además de hacer que la tarea se vuelva completamente abrumadora, ya que los detalles y tareas secundarias no están desglosadas.

La ambigüedad invita a la dilación y sencillamente te impide sentarte y ponerte a trabajar cuando estés listo para terminar una tarea. ¡Evítalo!

Usa algunas estrategias para aumentar la productividad

estrategias para aumentar la productividadLos emprendedores minoristas no tienen el mismo ambiente de trabajo que los empleados que trabajan de 9 a 5, por lo que muchos “métodos” comunes de productividad no aplican. Sin embargo, eso no significa que no puedas utilizar algunos trucos y consejos para “sacarle el jugo” a cada día de trabajo.

Busca mejorar la productividad de la oficina

Mientras trabajas en tareas administrativas y de soporte operativo, puedes mejorar tus resultados al:

  • manejar tu tiempo sabiamente: Hay decenas de estrategias y métodos diferentes para lograrlo. Prueba algunas y elije la que te funcione. Luego síguela al pie de la letra. Las opciones incluyen la técnica de Pomodoro, la estrategia de Seinfeld, o el enfoque de “Cumplir los objetivos”.
  • Automatizar procesos: Utiliza procesos y sistemas que puedan enviar automáticamente campañas o descuentos por correo electrónico a tu lista, o que puedan hacer un seguimiento de los envíos y entregas de pedidos.
  • Subcontratar lo que puedas. Si estás constantemente tras las cosas, sintiéndose agotado, o simplemente saturado de trabajo, puede que sea el momento de ampliar tu equipo. Eso podría significar la contratación de más personas para vender en el departamento, trabajadores para cumplir con las órdenes y manejar el inventario, o incluso un asistente personal para ayudarte con tus tareas. Si no puedes contratar a un empleado que trabaje a tiempo completo, recuerda que tienes la posibilidad de contratar a autónomos o contratistas que te ayudarán a sacar más trabajo.

Ajusta tu jornada

Los momentos en los que realmente te sientas en un escritorio y trabajas pueden ser mínimos. Donde quiera que estés, no olvides:

  • Programar todo. No dejes las cosas al azar si quieres que estén hechas. Reserva tiempo en tu calendario y realiza lo que planificaste en el momento previsto.
  • Agrupa tus tareas (o citas). Puedes conseguir hacer más, si programas mensajes o reuniones similares juntas. Mantén un control estricto de tu calendario y trata de establecer reuniones en la misma zona y en el mismo día, ya sea todas en la mañana o en la tarde. Si necesitas visitar varios lugares, planea el trayecto con antelación para que puedas elegir el más eficiente.
  • Elimina todas las reuniones que puedas. Es más lo que las reuniones matan la productividad que lo que aportan. Comunicarse vía correo electrónico te permite responder al momento más conveniente para ti (que de preferencia, no es en medio de un día de trabajo productivo). Si no puedes salir de una reunión, primero intenta establecer una llamada telefónica o incluso una videollamada. Esto reduce la necesidad de desplazarte a cualquier lugar, lo que te hace ahorrar tiempo, que puedes utilizar para ocuparte de tu lista de tareas pendientes.

Anima a tus empleados a trabajar de manera productiva

Como emprendedor minorista, no puedes centrarte en sólo en ti: tienes todo un equipo que podría necesitar un poco de motivación para aumentar la productividad. ¿Cómo animar a tus empleados?:

  • Pagándolos bien. El dinero no es siempre la mejor motivación, pero sí desempeña un papel. Los empleados que reciben una retribución razonable acorde con sus posiciones, considerando tanto sus responsabilidades como experiencia, tienden a producir más y con mejor calidad que aquellos que sienten que son mal pagados y subvalorados.
  • Dales las herramientas que necesitan para tener un buen rendimiento. Si los empleados se enfrentan a sistemas obsoletos, tecnología que presenta fallos, o una falta de recursos, no podrán ser productivos. Trabaja con el último de los sistemas de punto de venta, actualiza de forma regular herramientas y software, y otorga a tu equipo acceso a la capacitación e información que les permitirá tener éxito.
  • Identifica cuáles son tus empleados productivos. Felicita y premia a los empleados que no temen hacer un poco más de trabajo, merecen que sus esfuerzos sean reconocidos. Esto ayuda a que mantengas a ese miembro del equipo motivado – y también podría inspirar a otros a aumentar su productividad.

¿Cómo incrementarás tu productividad?

Quizás lo más importante sobre la productividad, que cualquier emprendedor minorista debe saber, es que las pequeñas ganancias realmente se adicionan hasta producir resultados grandes.

No tienes que comprimir tu día de trabajo actual haciendo que pase de 10 horas a cuatro para el final de la próxima semana. Cada día prueba una idea a la vez y aspira a un aumento del 1% en tu efectividad y la de tu equipo. Con el tiempo, una ligera ventaja puede convertirse en una gran ventaja.

Acerca del autor

Kali HawlkKali Hawlk es una escritora apasionada que utiliza sus destrezas y conocimientos para ayudar a otros a concebir, realizar y crear más. Se ha destacado por ser una experta financiera para Millennials en distintas publicaciones online como Forbes, Fast Companies, Us News y Mashable.

Traducción: Elizabeth Pestana

https://es.shopify.com/blog/como-ser-mas-productivo?utm_source=exacttarget&utm_medium=email&utm_campaign=blog&utm_content=spanish_blog

“¿Quo vadis, Donald Trump?” 

CARLOS ALBERTO MONTANER*
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Donald Trump tiene la patológica necesidad de que lo obedezcan. Les suele ocurrir a los machos alfa. En Alemania criticó a Ángela Merkel porque pactó con Rusia la creación de un gasoducto directo mientras Estados Unidos protege al país de una guerra con Moscú. No entendió las razones de Merkel. El suministro de energía ruso también era un escudo contra la guerra. ¿Qué sentido tenía para Moscú liquidar su primera fuente de ingresos en divisas o pelearse con ella?

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En el Reino Unido, Trump regañó a Theresa May, la Primer Ministro conservadora. Le reprochó que hubiera ignorado su consejo de cómo manejar el Brexit, y la amenazó con enterrar el prometido trato comercial preferencial con Estados Unidos. De paso, recomendó al exministro Boris Johnson, un tipo duro, como Primer Ministro. Ya se sabe que Trump carece de simpatías por la Unión Europea. Si por él fuera, disolvería ese organismo de inmediato. Cuando, sorpresivamente, el Reino Unido votó por separarse del organismo, lo celebró invitando a Nigel Farage a la Casa Blanca, el mayor defensor del Brexit en su país.

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Trump tampoco está a gusto con la OTAN. Les pidió a los países miembros de la institución que aporten un 4% del PIB a la defensa. El doble de lo previamente pactado. Ese porcentaje es mayor que el que Estados Unidos le dedica a ese rubro (3.5%). Con esa exacción destruirá la OTAN. Es lo que quiere. Utilizará el incumplimiento como coartada para salirse. Trump, evidentemente, está preparando las condiciones para hacer las maletas. Abandonará la OTAN como hizo con el Tratado de Asociación Transpacífico y acaso lo haga con el Tratado de Libre Comercio con México y Canadá.

En su viaje a Europa utilizó un argumento nazi para descalificar a la inmigración. No se oponía a ella porque fuera ilegal, sino porque desvirtuaba la identidad europea. Ese fue el pretexto de Hitler para asesinar a millones de judíos y a decenas de miles de gitanos. Desvirtuaban la esencia cristiana y blanca de Alemania. Mientras Trump disparaba sus misiles racistas, el Parlamento francés aprobaba una medida contraria: eliminaba la raza de la descripción de sus nativos. Y eso está muy bien: sólo hay que contemplar el equipo francés en el campeonato mundial de fútbol. Está lleno de afro-franceses.

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Ana Navarro. Imagen de https://www.google.com/

Pero hay más: muchos expertos piensan que ese comportamiento inusual y grosero en un presidente tiene un origen electoral. Ese es el caso de Ana Navarro, analista y estratega republicana, lo que no le impide oponerse a Trump, y de Eduardo Gamarra, politólogo, profesor de Florida International University: Trump le está hablando a sus simpatizantes norteamericanos. Está en campaña. En un reciente sondeo floridano el 38% de los encuestados opinó que los inmigrantes hispanos no habían sido positivos para el Estado, sólo un 28% dijo lo opuesto. El resto, hasta llegar al 100%, no podía emitir una opinión.

Por otra parte, Trump es absolutamente coherente con sus promesas de campaña y con sus creencias. Para un nacionalista contrario a la globalización, la OTAN, la UE, los TLC y el comercio libre carecen de sentido. Siente que los aliados explotan a Estados Unidos. Le parece que su nación no tiene por qué estar defendiendo a países ricos como Alemania o Inglaterra. Abomina de la ayuda exterior que el país otorga. Y no está sólo en esa postura. Un porcentaje grande de la sociedad americana cree lo mismo. Hasta la víspera del ataque a Pearl Harbor la mayoría de la población prefería ser neutral y no participar en el horrendo matadero de la Segunda Guerra mundial. Incluso, millones de norteamericanos simpatizaban con Alemania.

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Franklin D. Roosevelt consiguió imponer un punto de vista diferente. Estados Unidos no podía continuar protegiéndose de los conflictos mediante el aislamiento. Fue lo que George Washington les había recomendado a sus compatriotas en su discurso de despedida. Honest George estaba equivocado. Hablaba a fines del siglo XVIII para una comunidad de cuatro millones de estadounidenses que no soñaban con la existencia de la aviación. Esa actitud no le había servido a Woodrow Wilson durante la Primera Guerra. A sangre y fuego los submarinos alemanes arrastraron a USA a la guerra del 14. Tampoco le había servido a él, a Roosevelt, como descubrió el 7 de diciembre de 1941, cuando los japoneses pulverizaron una base naval en Hawaii.

Fue en ese punto en el que Estados Unidos, ante la imposibilidad de ignorar al resto de los actores internacionales, decidió encabezar a los aliados naturales del país. Fue entonces cuando surgió la noción del Mundo Libre (a veces inexacta). La idea era crear pactos defensivos que sirvieran para contener a los enemigos. El punto de partida era evitar el descalabro financiero de las naciones, porque ése era uno de los gérmenes de las guerras. Antes de que se desatara la Guerra Fría, la Conferencia de Breton Woods fue el primer paso. Ahí se echaron las bases del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional y del dólar como moneda planetaria.

A partir de 1945 comenzó la Guerra Fría. Ya estaba Harry Truman en la presidencia y continuó la estrategia de Roosevelt. USA coordinó la defensa militar y diplomática con la OTAN, el Plan Marshall, la OEA, la ONU, el TIAR y el resto de los instrumentos de combate. Le costaba mucho dinero al país, pero le hubiera costado considerablemente más otra guerra mundial. Hoy ese aparato le cuesta el 3,5% del PIB. Durante la Segunda Guerra llegó a costarle el 50%. No era una cuestión de bondad, y ni siquiera de un compromiso idealista con la libertad. El propósito último era evitar otra devastación planetaria que inevitablemente afectaría a Estados Unidos.

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Truman y otros once presidentes, republicanos y demócratas, han mantenido el razonamiento de Roosevelt. Donald Trump es el que ha roto esa estrategia. Probablemente dentro de unos años veremos las terribles consecuencias de su política.

*Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad absoluta de su autor*
Publicado por El Blog de Montaner el sábado 14 de julio, 2018. 

ADAPTANDO TU TALENTO AL CAMBIO

Adaptando tu talento al cambio
Por Arnu Rodriguez Ayala

Es un hecho comprobado: autónomos, pequeñas y medianas empresas constituyen la base de la economía en cualquier país. Su esfuerzo, su capacidad de sacrificio, su potencial, sus ilusiones plasmadas en proyectos empresariales que, no lo olvidemos, son también proyectos de vida, no pueden pasar desapercibidos a los gobiernos de turno. Y, junto con ellos, los trabajadores que prestan sus servicios en dichas empresas.

Resulta conveniente no perder la perspectiva, no perdernos en conceptos que de tanto ser utilizados han perdido su más puro significado originario.

Llamemos a las cosas por su nombre: la economía la hacen las personas, la sociedad la forman las personas, así de sencillo.

Este es un artículo sobre el mundo de la empresa y por tanto sobre las personas que forman y trabajan en la empresa.

Asistimos a un cambio de paradigma, a una ruptura de conceptos en la forma y en el fondo de lo que llamamos economía y los elementos que influyen o forman parte de dicho concepto.

Pero también nuestra sociedad, nuestra forma de vida está cambiando

De nuevo la palabra mágica: “Cambio”.

Con independencia de las actuaciones que tomen los gobiernos y líderes políticos en cada país, existe una pregunta clave:

“¿Qué podemos hacer nosotros ante esta nueva situación?”,

“¿Qué grado de responsabilidad nos corresponde para enfrentarnos a los problemas y obstáculos que nos impiden alcanzar nuestra visión personal, profesional o empresarial?”.

Todos tenemos un potencial, en mayor o menor medida pero pocos llegan a bordear el límite de ese potencial.

Indudablemente todos somos responsables de dirigir y gobernar nuestra vida, pero en muchas ocasiones, especialmente en nuestra vida laboral, la falta de información y orientación nos conducen a desarrollar una carrera profesional muy por debajo de nuestro Talento.

Hablando de Talento

Un factor implicado en el hecho anterior y desconocido por la mayoría es el desconocimiento de nuestro potencial y de nuestra responsabilidad en el éxito y en el fracaso de nuestra carrera.

Esta situación es aún más grave cuando somos empresarios, directivos y además desarrollamos un proyecto hasta que sobrepasa nuestras capacidades, por mantenernos en “una forma de hacer” obsoleta y “no saber” o “no querer” elegir el camino del cambio y acabamos siendo un lastre para nuestro propio progreso y el de nuestra empresa.

Las causas principales de que no desarrollemos adecuadamente todo nuestro potencial son, entre otras:

  • Desconocimiento de nosotros mismos, talento y habilidades.
  • Mandos que no brindan oportunidades de desarrollo, ni orientación.
  • Ocupar posiciones o puestos para los que aún no estamos preparados.
  • Falta de reflexión, de planificación de nuestra carrera profesional y de una estrategia encaminada a la consecución de cada uno de los objetivos que nos acerquen a nuestra Visión, “lo que nosotros queremos ser”.

Podríamos enumerar algunas más, pero cuán importante es esa figura que nos ayude a conocernos, nos facilite herramientas de autoaprendizaje y nos haga reflexionar sobre quienes somos, dónde queremos ir, cómo debemos hacerlo y qué necesitamos para llegar.

Existen herramientas

Cierto es que hoy en día existen muchas herramientas que nos pueden ayudar para llegar a donde debemos de llegar. Unas más técnicas que otras, otras más o menos directivas, e incluso programas informáticos. Todo esto tiene su valor pero son muy pocas las herramientas que nos ayuden a potenciar y adaptar nuestro talento y nuestros propios recursos, transformar nuestras creencias limitantes para dar el gran salto y movernos como peces en el agua en épocas de cambios y crisis.

La metodología del coaching es una de las herramientas y recursos que afloran lo mejor de ti. A través de lo que uno ya tiene de forma práctica y metódica el coaching te ayuda a transformar tu realidad al momento que vas avanzando hacia tus objetivos.

El coaching es el acompañamiento más cercano y efectivo para trazar un plan bien definido que te permite tomar las acciones más productivas en el momento que es el más adecuado para ti.

La respuesta es sencilla pero efectiva

La magia de contar con un acompañamiento no directivo es que tú eres el artífice de toda transformación. El coaching es tu aliado que te ayuda a tener una perspectiva más clara para ubicar y maximizar todo lo que tienes a tu alcance para lograr tus metas en todo momento pero en particular en épocas de crisis y cambios.

Fuente: https://www.articulo.org/articulo/58361/adaptando_tu_talento_al_cambio.html

https://www.grandespymes.com.ar/2018/07/15/adaptando-tu-talento-al-cambio/

Cómo hacer un plan de vida

3 partes:Determinando tus prioridadesCreando tus metasEscribiendo tu plan

Una de las características de la vida es que cambia constantemente. Cuando te sientes sin rumbo o simplemente quieres descubrir cuáles son tus prioridades, es posible que quieras considerar escribir un plan de vida. Lo bello de un plan de vida es que puede darle una estructura a tu vida mientras cambias y creces. Empieza a leer desde el primer paso de este artículo para crear tu propio plan de vida.

Parte 1
Determinando tus prioridades
  1. Imagen titulada Make a Life Plan Step 1
    Considera qué papeles representas en el presente. Cada día representamos papeles diferentes o nos etiquetamos de diversas formas a través de nuestras acciones. Estos papeles pueden incluir cosas como “padre”, “pintor”, “estudiante”, “novia”, “amante del queso”, etc. Crea una lista en una hoja de papel. ¿Cuáles crees que son los papeles más constantes?[1]

    • Algunos ejemplos de papeles incluyen (pero sin duda no tienen límites): chef, amante de perros, hermano, fotógrafo, jefe, mentor, viajero, nieto, filósofo, etc.
  2. Imagen titulada Make a Life Plan Step 2
    Piensa acerca de los papeles que deseas representar en tu futuro. Algunos (si no todos) de tus papeles en el presente tal vez sean los mismos papeles que quieras representar en tu futuro, tales como “madre” o “pintor”. Sin embargo, estos papeles son sustantivos que te gustaría que alguien utilice para describirte al final de tu vida. Piensa en cualquiera de los papeles que estás representando en el presente que te estresan o causan un impacto negativo en tu vida; tal vez esos son los roles que te gustaría tachar de tu lista del futuro.

    • Para ayudarte a crear tu lista, piensa en las cosas que esperas hacer. ¿Quieres viajar a otro país porque nunca dejaste tu lugar de origen? Si es así, “viajero” sería algo que puedas añadir a tu lista del futuro.
  3. Imagen titulada Make a Life Plan Step 3
    Considera las razones por las cuales representas o quieres representar estos papeles. Para crear un plan de vida, necesitas decidir cuáles son tus prioridades en este momento en el tiempo. Para hacer esto, considera los papeles que quieres seguir representado o los que quieres añadir a tu vida en el futuro. ¿Cuál es la razón por la que deseas representar un cierto papel? Tal vez hayas escrito “padre” en tus metas futuras porque quieres tener hijos con tu pareja y darles una vida increíble.

    • Una manera útil de descubrir las razones detrás de tus deseos es imaginar tu propio funeral (si bien esto es una cosa macabra, ¡realmente ayuda!) ¿Quién estaría presente? ¿Qué te gustaría que las personas digan de ti o cómo te gustaría que te describan? Tal vez las cosas más importantes que te gustaría que alguien diga es que fuiste una madre increíble y cambiaste la vida de miles de animales a través de la organización a la cual te ofreciste como voluntario.
  4. Imagen titulada Make a Life Plan Step 4
    Anota tus prioridades. Una vez que realmente hayas considerado el porqué detrás de las cosas que quieres ser y hacer en tu vida, haz una lista de ellas. Hacer una lista te ayudará a mantenerte organizado cuando lleves a cabo tu plan.

    • Por ejemplo, tu lista puede incluir: “hermana” (porque siempre quieres estar ahí para apoyar a tu hermano) o “escritor” (para que puedas escribir la historia de tus abuelos).
  5. Imagen titulada Make a Life Plan Step 5
    Piensa acerca de tus necesidades físicas y emocionales. ¿Qué necesitarías para ser la persona que quieres ser? Si uno de los papeles que quieres representar es “alpinista del monte Everest”, es posible que tus necesidades físicas incluyan mantenerte en forma y comer bien. Si uno de tus papeles es “amigo”, es posible que tus necesidades emocionales se cumplan al rodearte de gente amorosa.[2]

 

Parte2

Creando tus metas
  1. Imagen titulada Make a Life Plan Step 6
    Considera qué metas deseas cumplir durante tu vida. Usa tus papeles, prioridades y necesidades para ayudar a consolidar algunas cosas que quieras cumplir. Piensa en esta lista como tu “lista de deseos”. ¿Qué quieres hacer antes de morir? Recuerda, estas son las metas que realmente quieres cumplir, no las metas que piensas que otros quieren que cumplas. Si necesitas un poco de ayuda extra para reducir tus ideas, considera poner tus metas en categorías. Algunos ejemplos de categorías incluyen:[3]

    • Carrera o vocación, social (familia y amigos), finanzas, salud, viajes, conocimiento o intelecto y espiritualidad.
    • Ejemplos de metas (según el orden de las categorías): ser un arquitecto de renombre, casarte y tener dos hijos, ganar el dinero suficiente para enviar cómodamente a tus hijos a la universidad, mantener un peso de 55 kilos, visitar todos los continentes, hacer tu maestría en arquitectura, visitar el templo budista de Borobudur.
  2. Imagen titulada Make a Life Plan Step 7
    2Anota algunas metas específicas con fechas específicas para cumplirlas. Una vez que hayas hecho un borrador con las metas vagas que quieres cumplir en tu vida (como tener tu maestría), establece algunas metas definidas y las fechas en las que deseas cumplirlas. Estas son algunas metas definidas que son menos vagas que las escritas en el paso anterior:[4]

    • Perder 5 kilos al término del mes de junio de 2014.
    • Ser aceptado en los programas de maestría de arquitectura para el término de abril de 2015.
    • Viajar a Indonesia para visitar el templo de Borobudur en 2016.
  3. Averigua cómo cumplirás tus metas. Esto significa evaluar en dónde te encuentras ahora y qué pasos necesitarás hacer para realmente cumplir tu meta a partir de donde estás parado en este momento. Por ejemplo, para continuar con la meta de tener una maestría en arquitectura:

    • A partir de ahora hasta abril de 2015 tendrás que:
      • Investigar sobre programas de posgrado de arquitectura.
      • Escribir los documentos necesarios para postular al programa.
      • Llenar el resto de la solicitud y presentarla a las autoridades correspondientes.
      • Esperar una respuesta de las escuelas.
      • Escoger el programa la cual deseas asistir de los programas que te aceptaron.
      • ¡Inscribirte!
        Imagen titulada Make a Life Plan Step 8
    Parte 3
Escribiendo tu plan
  1. Imagen titulada Make a Life Plan Step 9
    Anota los pasos que necesitarás hacer para cumplir cada una de tus metas.Puedes hacer esto en el formato que te guste: escribirlo a mano, escribirlo en un documento de Word, pintarlo en una hoja grande, etc. Cualquiera que sea el formato que elijas, escribe los pasos que necesitas hacer para cumplir cada una de tus metas en orden cronológico. ¡Felicitaciones, acabas de escribir tu plan de vida![5]

    • Este es un buen momento para revisar los detalles de cada paso, como los nombres de los programas de posgrado específicos a los cuales postularás. Si tal vez una de tus metas es simplemente ser feliz, escribe los detalles de lo que te hará realmente feliz a lo largo del camino.
  2. Imagen titulada Make a Life Plan Step 10
    Revisa tu plan de vida. Un hecho de la vida es que siempre cambia y nosotros también. Las metas y prioridades que tenías cuando tenías 15 años, probablemente no sean las mismas cuando tengas 25 o 45 años. Es importante revisar tu plan de vida de vez en cuando para asegurarte de que estés siguiendo un plan que realmente te dará una vida feliz y satisfactoria.

    • Cuando revises tu plan de vida, también evalúa los éxitos que hayas logrado hasta ese momento. Siempre es bueno hacer un seguimiento de tus logros.
  3. Modifica tu plan de vida. Cuando te des cuenta de que tus prioridades y las metas relacionadas con estas prioridades hayan cambiado, es hora de volver a escribir por lo menos una parte de tu plan de vida. Considera qué es diferente, qué es más importante para ti ahora y cómo cumplirás es nueva meta. Escribe de nuevo tu plan de vida las veces que necesites hacerlo.

    • No te limites a un determinado número de metas, tu plan de vida es algo cambiante. Añade metas a medida que se vuelvan prioridades en tu vida y elimina las que ya no son importantes.
      Imagen titulada Make a Life Plan Step 11
ConsejosRevisa y modifica tu plan constantemente. Tu vida cambiará constantemente; tu plan también debe hacerlo.
No seas demasiado duro contigo mismo si no cumples con una meta para la fecha en la cual la tenías planeada cumplir.
Haz algunos cambios en tu plan y sigue adelante.

Cómo ser proactivo

3 métodos:Anticipar y actuarAceptar tu responsabilidad e influenciaControlar tus reacciones de forma proactiva

Ser proactivo significa pensar y actuar anticipándose a los eventos futuros. No solo es un excelente método para evitar una acumulación de trabajo más adelante, también puede ser esencial para prevenir problemas. Para ser una persona proactiva, empieza a actuar, aceptar tu responsabilidad y a controlar tus reacciones. Si te anticipas a tu futuro y te centras en las soluciones en vez de los problemas, mantendrás una perspectiva más feliz y proactiva.

Método 1
Anticipar y actuar
  1. Imagen titulada Be Proactive Step 1
    Piensa en lo que puede ocurrir en el futuro. Si reflexionas sobre los potenciales problemas y cambios que podrías encontrar en el futuro, podrás planificar y actuar como corresponda.[1]
    Por ejemplo, si sabes que pronto te irás de vacaciones, ahorra dinero desde ahora para la comida y las actividades divertidas que quieras hacer en tus vacaciones.

  2. Imagen titulada Be Proactive Step 2
    Anticípate a las tareas menos urgentes. Si te encargas de las tareas cotidianas en vez de postergarlas, te estresarás menos a la vez que te asegurarás de que esas tareas pequeñas no se conviertan en grandes problemas. Un poco de esfuerzo anticipado puede salvarte de una crisis mayor en el futuro.
    • Presta atención sobre todo al mantenimiento preventivo, ya sea que esto implique revisar los fluidos de tu auto, reabastecer tu despensa o destinar un poco de dinero para tus ahorros cada semana.
  3. Imagen titulada Be Proactive Step 3
    Prioriza las cosas de mayor importancia. Tener una lista interminable de tareas por hacer puede agobiar a cualquiera y hacerte pasar de una tarea a otra sin siquiera terminar una. En vez de intentar hacerlo todo a la vez, céntrate en las actividades más importantes y trata de cumplirlas.[2]
    • Si tu lista de tareas incluye cosas como limpiar el armario, llevar el auto para una inspección y reorganizar tu habitación, debes centrarte en la tarea más importante: llevar el auto para una inspección.
  4. Imagen titulada Be Proactive Step 4Evalúa tus acciones para ver si son productivas. Cada cierto tiempo, ponte a reflexionar por un minuto sobre lo que has hecho hasta el momento. Si no estás logrando tus objetivos, piensa en formas de realizar las tareas con mayor eficacia y elabora un plan nuevo.[3]
    • Desarrolla un plan, una lista de verificación o una rutina para cumplir tus tareas.
    • Busca pasos en el proceso que puedas descartar, consolidar o acortar.

Método 2

Aceptar tu responsabilidad e influencia
  1. Imagen titulada Be Proactive Step 5
    Encárgate de tus problemas. Solo tú puedes alcanzar tus objetivos y resolver tus problemas. Aunque hay personas de tu entorno que te apoyarán, debes depender de ti mismo para ser exitoso. Toma la iniciativa y asume el reto cuando tengas problemas.[4]
    • En vez de culpar a alguien o algo cuando te topas con un problema, encárgate de él y trabaja para resolverlo por tu cuenta.
  2. Imagen titulada Be Proactive Step 6
    Céntrate en aquello que puedes controlar. No sirve de nada desperdiciar el tiempo preocupándote por cosas que no puedes cambiar. Concentra tu energía y motivación en esforzarte por resolver las tareas que sabes que puedes cumplir. De este modo, completarás muchas más cosas a la vez que te sentirás más positivo.[5]
    • Por ejemplo, si estás estresado por las malas notas de tu hijo en la escuela, no puedes hacer que saque buenas notas. Pero sí puedes ayudarlo a estudiar para los exámenes, verificar que duerma lo suficiente y animarlo a tomar sus estudios con más seriedad.
  3. Imagen titulada Be Proactive Step 7
    Ponte metas realistas. Esta es una excelente forma de mantener la motivación para seguir adelante. Si te fijas objetivos inalcanzables, te estás destinando a sufrir una decepción y lo más probable es que pierdas la motivación para seguir trabajando hacia el logro de tus objetivos.[6]
    • En vez de decirte que debes perder todo ese exceso de peso en un mes, ponte el objetivo de nadar o correr un kilómetro al día.
  4. Imagen titulada Be Proactive Step 8
    Participa de forma activa en vez de ser solo un observador. Las personas proactivas no se quedan a un lado como simples espectadores o solo escuchan las sugerencias de los demás. Actúa y participa de forma activa, ya sea aportando ideas durante las reuniones laborales o creando tus propios planes para las actividades en familia.[7]
  5. Imagen titulada Be Proactive Step 9Sé constante. La constancia es muy importante tanto en tu forma de interactuar con los demás como en las acciones que realizas para ti mismo. Conoce cuáles son tus límites y da pasos pequeños y constantes hacia el logro de tus objetivos.[8]
    • Si prometes cosas que no puedes cumplir o tus expectativas son irreales, solo terminarás decepcionándote a ti mismo y a los demás.
  6. Imagen titulada Be Proactive Step 10
    Mantente responsable. Cuando se trata de completar una tarea, debes concentrarte en ella y asegurarte de cumplirla en un periodo de tiempo adecuado. Esto implica asumir la responsabilidad y tratar cada tarea con la urgencia correspondiente.[9]
    • Considera contarle a alguien sobre todo lo que esperas lograr. Esta persona te ayudará a cumplir tus objetivos y te dirá de qué forma puedes mejorar.
    • Si has estado pasando tiempo con una persona negativa, perezosa o desmotivada, es hora de distanciarte de ella.
      Imagen titulada Be Proactive Step 11
      Rodéate de personas motivadas. Para llegar a ser proactivo, debes frecuentar personas que te impulsen a actuar y sobresalir. Si te rodeas de personas motivadas, serás más propenso a mantenerte motivado.[10]

Método 3

Controlar tus reacciones de forma proactiva
    • Si piensas que los problemas pueden superarse, te será mucho más fácil encontrar una solución.
      Imagen titulada Be Proactive Step 12
      Céntrate en las soluciones en vez de los problemas. Aunque es fácil considerar los problemas como obstáculos abrumadores y negativos, intenta cambiar de mentalidad. Céntrate en buscar soluciones a los problemas que encuentres en tu camino.[11]
    • Puedes dar respiros profundos para tranquilizarte durante las situaciones en las que estés enojado, ya sea que te estés comunicándote con alguien o no.
      Imagen titulada Be Proactive Step 13
      Comunícate con calma en momentos de enojo y angustia. Si te enojas cuando hablas con alguien, da algunos respiros profundos para calmarte y volver a concentrarte. Aunque es fácil reaccionar con cólera, es mucho mejor comunicarte de forma calmada y eficaz.[12]
  1. Imagen titulada Be Proactive Step 14
    Evita apresurarte a sacar conclusiones negativas. Aunque puede ser fácil emitir un juicio apresurado, es necesario tener toda la información antes de sacar una conclusión. Mantener una perspectiva abierta te permitirá pensar de manera más racional y encontrar mejores soluciones.[13]
    • Si alguien no ha respondido tu mensaje de texto, en vez de asumir que no quiere hablar contigo, considera que tal vez está muy ocupado o que no trae su celular consigo.
  2. Imagen titulada Be Proactive Step 15
    Ponte en el pellejo de los demás para tener un punto de vista distinto. Si tienes dificultad para comprender la conducta de una persona o solo quieres obtener un panorama más preciso de la situación, considera su punto de vista. La empatía evitará que veas un solo lado de las cosas.[14]
    • Por ejemplo, si un empleado o colega siempre llega tarde al trabajo, trata de entender la razón de esa conducta. ¿Tiene hijos que necesita llevar a la escuela? ¿Tiene un transporte confiable? Intenta ver el problema desde su punto de vista.
  3. Imagen titulada Be Proactive Step 16

    Realiza actividades constructivas cuando te sientas agobiado o ansioso. En vez de sumirte en la ansiedad o dejarte llevar por los pensamientos obsesivos, trata de distraerte realizando actividades. Canalizar tu energía hacia el cumplimiento de tareas pequeñas te ayudará a sentirte positivo y productivo.[15]

    • Por ejemplo, si no puedes dejar de estresarte y preocuparte por si vas a recibir o no ese aumento de sueldo que tanto quieres, céntrate en tareas más sencillas, como arreglar el jardín o lavar los platos.
    • Habla con personas de confianza sobre tus preocupaciones, ya que esta es una excelente manera de recibir consejos y aliviar parte de tu estrés.
  4. Imagen titulada Be Proactive Step 17
    Pregúntate qué puedes aprender de tus errores. Cuando experimentes un fracaso, trata de aprender de él. Piensa en cómo podrías abordar las cosas de otra manera. Si conviertes tus dificultades en conocimiento, siempre avanzarás.[16]
  5. Mantén una perspectiva positiva. Esto no solo es importante para mantenerte feliz y saludable, sino también es un aspecto esencial para ser proactivo. En vez de ponerte negativo ante los problemas, intenta mantenerte positivo y verlos bajo una luz distinta.[17]

    • Cuando te invadan los pensamientos negativos, intenta detenerlos apenas los notes. Sustitúyelos con pensamientos positivos y motivadores.
      Imagen titulada Be Proactive Step 18
    Referencias

EL TUYO ES UN OBJETIVO IMPOSIBLE. ¿SEGURO?

El tuyo es un objetivo IMPOSIBLE. ¿Seguro?
Sientes que estás a punto de agotar las maneras de abordarlo… Y no hay manera. Se resiste. El tuyo parece ser un objetivo imposible.

Hay noches en las que no duermes. Sabes que cuando amanezca, en lugar de estar más cerca de lo que quieres, estarás más alejado. El tiempo pasa sin apiadarse de tu desesperación.

Sientes que es un objetivo imposible. Pero, ¿lo es realmente?

Esa es la pregunta más importante. Porque, una vez que consideres que luchas por un imposible, no tendrá sentido que sigas esforzándote.

Si aún te preocupas, te desvelas y te rebelas contra el que parece ser tu triste destino, es porque te niegas a cerrar la puerta definitivamente.

Bien. No tienes porqué cerrarla aún, a no ser que estés 100 % seguro de que estás haciendo castillos en el aire.

Recuerda que hay “imposibles” que se hacen realidad

¿Te has fijado? Es raro que no te haya tocado un caso cerca. Haz memoria.

Yo he tenido la suerte de ver bastantes “imposibles” que dejaron de serlo. En el mundo de la discapacidad conoces a personas que fulminan barreras y son un gran ejemplo.

Personas que superan hándicaps que hacen “imposible” desenvolverse en un trabajo normal, tener pareja o vivir de manera independiente, por ejemplo.

Tiene gracia, ¿verdad? Hay objetivos comunes y corrientes para una mayoría, que son difíciles de alcanzar para ciertas personas.

Objetivos difíciles, pero alcanzables

Hay que tener cuidado con las palabras. La palabra “imposible” es angustiosa cuando te resuena en la cabeza y un veneno letal cuando te la terminas de creer

Solo habría que emplearla a partir del instante en el que muriera toda esperanza. Solo entonces.

Mientras tanto, hay otras palabras con las que podrías describir el objetivo: lejano, esquivo, poco probable, muy difícil…

Palabras así, aun cuando te las dicte el pesimismo, dejan una pequeña rendija para seguir respirando… e intentándolo.

Intentándolo, hasta que tengas la confirmación de que la palabra “imposible” está bien puesta. No vas a poder lograrlo y te toca encajar el golpe como buenamente puedas.

Los objetivos imposibles existen

Existen. Y, cuanto antes sepas que son imposibles (para ti), mejor.

Pierdes mucho tiempo y energía empeñándote en cambiar lo que no puede cambiarse. Necesitas buscar otras opciones, maneras diferentes de hacer lo que quieres.

Porque las cosas no tienen porqué conseguirse siempre de una única manera. ¿O crees que sí?

Imagínate que quieres ser padre/madre y tienes la confirmación de que, para ti, es imposible serlo… biológicamente. ¿A que se te ocurren maneras de reformular el objetivo para convertirlo en un objetivo posible?

Hazlo. Si no hay de otra, deja que el listón quede alto, difícil, exigente… Pero, mientras no haya pruebas que te obliguen a considerarlo imposible, elige no perder la esperanza HOY.

Remonta y sigue haciendo tu parte

  • Si tienes que replantearte el plan que hiciste en un principio para conquistar el “objetivo imposible”, adelante.
  • ¿Crees que puedes fortalecer tu compromiso con las pequeñas acciones cotidianas que necesitas hacer para progresar? Bienvenido al club.
  • ¿Cómo? ¿Necesitas adquirir conocimientos y habilidades nuevas? No estás solo en esto.
  • ¿Modificar tu círculo social para alejarte de quien te recuerda lo que no puedes hacer de continuo?

Es bastante probable que te toque replantearte el objetivo, resituarte y hacer cambios como esos antes de continuar.

Tómate tu tiempo… Y nos vemos en el campo de batalla.

No eres el único “loco” o “loca” que elige seguir adelante sin tener las mejores armas y dudando constantemente de sus posibilidades.

Mientras la palabra “imposible” no sea un hecho consumado, deja de pensar en ella.

Sigue luchando aunque duela. Ganes o pierdas. Llegues entero o a trocitos.

Porque la opción alternativa de dejar morir la esperanza es peor.

Hoy me toca a mí recordártelo. Sé que algún día quizás hagas lo mismo por mí.

Fuente: https://tusbuenosmomentos.com/objetivo-imposible

http://www.grandespymes.com.ar/2018/07/11/el-tuyo-es-un-objetivo-imposible-seguro/

SILENCIO EN LA REUNIÓN… ¿ME TENGO QUE PREOCUPAR O PASO AL SIGUIENTE PUNTO?

Silencio en la reunión… ¿me tengo que preocupar o paso al siguiente punto?
Por Pilar Torrijos Gijón

Dice Mark Sanborn que «en el trabajo en equipo, el silencio no es oro, es mortal».

Todos hemos estado en reuniones en las que el líder hace una pregunta y recibe el silencio por respuesta.

Es una situación incómoda, y casi siempre es el propio líder el que a los pocos segundos rompe el silencio ofreciendo su punto de vista, deseando que esta vez su intervención provoque una animada conversación.

¿Te has parado a pensar por qué la gente calla?

Imagina el siguiente escenario:

Reunión del equipo. Acabas de explicar cómo se va a reorganizar el departamento a partir de ahora. Finalizas tu intervención y abres el turno de preguntas. Parece que todo quedó bien explicado puesto que nadie pide aclaraciones.

Dices: —¿Estáis todos de acuerdo?

El colaborador que siempre participa dice que sí, el resto calla. O bien, algunos cabecean asintiendo a medias. No hay objeciones, nadie discrepa ni alza la voz. Eso te basta para dar el dar el asunto por zanjado.

Satisfecho, pasas al siguiente punto de la reunión.

Unos días después…

 Te sorprende que nadie siga el nuevo procedimiento y te preguntas cómo es posible que nadie cumpla, ¿acaso no estaba todo el mundo de acuerdo?

 Uno de los asistentes a la reunión pide hablar contigo y te pregunta: —¿Recuerdas que hablamos de cómo reorganizarnos? pues es que no estoy seguro de que la cosa funcione porque bla, bla, bla.

Si había opiniones en contra ¿por qué nadie las compartió en la reunión? O quizá sí se plantearon algunas preguntas, pero nada que hiciera pensar que no apoyaran el plan.

 descubres que “radio pasillo” está funcionando a pleno rendimiento a cuenta del tema tratado en la reunión y del nadie quiso opinar en su momento.

Lo que demuestra que la gente en realidad sí tenía opinión, pero que por algún motivo –ahora veremos cuáles– consideró que era mejor no expresar.

Si no dices nada, me estás dando un ‘SI’

En un foro de debate sobre liderazgo y trabajo en equipo que seguí durante un tiempo en internet, uno de los participantes comentó el método que utilizaba para evitar el silencio de sus colaboradores. Decía que una vez que les presentaba una nueva propuesta o les informaba de una decisión que la empresa había tomado, a continuación les anunciaba: —Si os quedáis callados, voy a entender que estáis de acuerdo con lo que estoy planteando.

De esta forma, conseguía que cualquier desacuerdo se presentara en el momento. Y si a posteriori algún miembro del equipo le planteaba sus reservas decía: —Tenías que haber hablado cuando debiste hacerlo, ahora ya está todo en marcha; la próxima vez, dilo.

El silencio tiene muchos significados

La pregunta de por qué los colaboradores no participan más en las reuniones tiene múltiples respuestas: porque quizá tienen miedo a hacerlo, les da vergüenza, se sienten inhibidos, creen que su opinión no va a servir para nada, por timidez, para no crear un conflicto, para evitar una conversación incómoda, etc.

Me atrevería a decir que el 90% de las veces el bajo nivel de participación no es por culpa del colaborador, sino del que dirige la reunión.

De hecho, me gustaría desterrar la creencia de que quien no habla es porque no está comprometido. Tal vez el problema no sea la apatía o la falta de motivación, sino otras cosas.

Por ejemplo, podría ser que una persona no pueda (o no quiera) participar porque:

  • necesite tiempo
  • se esté protegiendo
  • quiere hablar, pero no tiene la oportunidad de hacerlo
  • no pregunta para no parecer ignorante
  • ha perdido la confianza
Veamos cada punto de forma más detenida.

  Las personas callan porque necesitan Tiempo.

Tiempo para reflexionar, procesar la información (entenderla, si es preciso) y posicionarse.

  Las personas también callan para protegerse.

Hay colaboradores –en especial los más junior– que eligen callar cuando su opinión es contraria a la del jefe o a la de la mayoría de sus compañeros. Se sienten inseguros por cómo se vaya a recibir su voz discrepante y optan por morderse la lengua para no crear conflicto. De la misma manera, prefieren no dar su opinión por miedo a que el hecho de hablar les pueda meter en problemas. Cuando hay temor a las consecuencias, el silencio se ve como la alternativa más segura.

  Las personas quieren hablar, pero no siempre tienen oportunidad de hacerlo.

No hay que imaginar mucho para hacerse una idea de lo difícil que puede ser contribuir en una reunión cuando quien las dirige permite que se pueda interrumpir al hablar, no se respetan los turnos, se habla a la vez, y se tolera que uno o varios miembros monopolicen la reunión. No nos olvidemos de las personas que son más tímidas e introvertidas, ellas también tienen mucho que aportar, sólo necesitan un entorno seguro para poder compartir sus ideas.

  A veces, las personas no preguntan para no parecer ignorantes.

Es una paradoja. Se da por hecho que el resto de compañeros permanece en silencio porque han comprendido, cuando la realidad es que la pregunta que uno hace es la misma duda que otros muchos tienen y no se atreven a reconocer. ¡Cuántas veces una pregunta ha sido el desencadenante de una productiva conversación!

  La falta confianza también engendra silencio.

A veces es una cuestión de pura supervivencia para los colaboradores. Solo hay que remontarse a cómo se acogió la participación de sus miembros en anteriores reuniones… si su propio jefe les puso en evidencia, les avergonzó o ignoró sus planteamientos, es lógico que las reuniones posteriores se vuelvan silenciosas y nadie esté dispuesto a compartir sus puntos de vista.

Las reuniones siempre son una oportunidad para que todos aprendan y debatan. Si lideras, pide con regularidad a tus colaboradores que den su opinión, que hagan preguntas, que cuenten si tienen alguna preocupación… En definitiva, que sientan que su voz se escucha.

De lo contrario, te estarás perdiendo ideas –seguramente muchas de ellas brillantes– y sugerencias sobre temas de los que son expertos. Pero sobre todo, estarás dejando pasar la oportunidad de ganarte su confianza.

Proponiendo soluciones…

  • Si necesitas que tus reuniones sean más participativas experimenta con la táctica que vimos al principio de ‘el silencio implica acuerdo. Tal vez consigas que algunos colaboradores se lancen a decir en el momento lo que piensan en lugar de venir con el problema después.
  • Si es un grupo grande, prueba a dividirlo. Está demostrado que las personas son más propensas a participar cuando el grupo es más pequeño.
  • Si el tema de discusión es complejo, adelanta la idea principal antes de la reunión para que lo piensen, se formen una opinión y preparen sus argumentos antes de compartirlos con el grupo.
  • Si la participación ha decaído porque algunas personas tienden a monopolizar las reuniones, es tarea del líder cambiar las cosas y crear un entorno seguro donde puedan escucharse todas las opiniones y donde todos tengan la oportunidad de aportar.

En tu próxima reunión, prueba a observar quién no ha participado, observa el lenguaje no verbal, presta atención a si alguien del equipo hace intención de hacer un comentario o una pregunta, comprueba que se ha comprendido el tema que se ha discutido, pide la opinión de los que suelen contribuir menos, y por último, escucha y valora a todos por igual. Supone un pequeño esfuerzo por tu parte, y a cambio tienes mucho que ganar.

Fuente: http://elblogdelmandointermedio.com/2018/05/09/reuniones-poco-participativas-colaboradores-silenciosos/

3 hábitos difíciles que debes eliminar para tener éxito

Por Stacey Alcorn/ | Publicado en Interés General | 10 de julio, 2018

contratarEl éxito o fracaso que tengas al crear un negocio que crezca se reducirá a los tipos de hábitos que incorpores en tu vida diaria.

Si sigues las costumbres de los emprendedores más exitosos, podrás aumentar tus posibilidades de convertirte en uno tú mismo. Las buenas prácticas personales que pueden impactar a tu empresa incluyen el comer bien, ahorrar y cumplir con tus obligaciones fiscales.

Por su parte, entre los buenos hábitos de trabajo se destacan hacer buen networking, mantener frescos los contactos de trabajo y aprender a delegar. Hay cientos de buenas costumbres que forman un negocio exitoso, pero desafortunadamente hay algunos malos hábitos que están tan integrados en los emprendedores que son difíciles de aniquilar.

Aquí están estas prácticas que debes reducir si no quieres aniquilar la prosperidad de tu marca:

1. Poner atención a las historias, no a los hechos

Hace dos semanas le dijiste a tu vendedor que sus números no eran suficientes y que debía esforzarse un poco más.

Desde entonces, esta persona no ha asistido a tus juntas de ventas semanales. La historia que te cuentas en tu cabeza es que está enojada, probablemente buscando empleo en otra parte. Te convences a ti mismo que ya no le importan las juntas porque va a dejar la empresa.

La realidad, probablemente, es muy diferente. Los hechos son que tú le dijiste que tiene que mejorar su desempeño y no ha asistido a dos juntas semanales. Es muy sencillo confundir las historias que nos contamos a nosotros mismos con lo hechos verdaderos de una situación.

Las historias crean emociones, lo que nos lleva a reaccionar y esas reacciones están basadas en conclusiones que hacemos de inferencias típicamente falsas. Un líder efectivo debe dejar de “contarse cuentos” a sí mismo y en su lugar, separar los hechos de las ideas que construye en su cabeza.

2. Solo creer en lo que crees

En muchas ocasiones, tus creencias fueron implantadas por otras personas a lo largo de tu vida. Construir un negocio requiere ser capaz de innovar, lo que implica cuestionar todo en lo que crees.

Tony Hsieh, CEO de Zappos, no creía que las personas dejarían de comprar zapatos por internet solo porque no se los podría probar. Entonces creo la primera línea de calzado por mercadeo digital.

Steve Jobs no creía que un teléfono solo debía funcionar como un teléfono. Pensaba que podía funcionar como una computadora, una cámara y un reproductor de música. Y nació el iPhone.

Una de las cosas más complicadas de hacer es romper el viejo hábito de aceptar todo aquello que te han enseñado a creer durante toda tu vida. Si no puedes romper esta mala costumbre, no podrás llevar a tu empresa a siguiente nivel.

3. Ignorar la crítica

Se necesita un ego saludable para construir un imperio. Para lograr tener una mega corporación, debes creer que puedes ser, hacer y tener todo lo que te propongas.

“Para lograr tener una mega corporación, debes creer que puedes ser, hacer y tener todo lo que te propongas.”

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No obstante, uno de los hábitos más difíciles de romper es creer que eres mejor de lo que realmente eres. Es fácil revertirse a los viejos hábitos y defender el honor del “increíble negocio” que has construido cuando un empleado o cliente te dice que tu producto, servicio o actitud apestan.

Tienes 500 grandes reseñas de clientes y una que es terrible. Es muy sencillo ignorar ese mal comentario, pero si eres humilde, lo más probable es que te ayude a crecer mucho más que las otras 499 alabanzas.

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