La Fortaleza de la Mujer Judía

Esto sucedió durante los primeros días de la Guerra del Golfo, cuando todavía no estaba claro si alguno de los misiles apuntaba hacia Jerusalén. La gente tomaba precauciones y no salía de sus casas, manteniéndose cerca de las habitaciones selladas y máscaras anti-gas.

Ir o no ir a la mikve esa noche? Mis sentimientos eran ambiguos, pero había llevado la cuenta de los siete días y me correspondía realizar la inmersión. Nunca había faltado a mi cita con la mikve, superando muchos inconvenientes: el casamiento de una amiga que coincidió con esa noche, reuniones de padres y maestros fijadas para esa misma hora, o los viernes de noche en que tenía que pedir disculpas a una casa llena de invitados para el Shabat, murmurando que iba a visitar a una amiga y regresar, con todo el mundo esperando mi llegada para poder pronunciar el Kidush y empezar con la cena.

Pero esto era distinto, era más que un inconveniente; podía ser peligroso. Hice la mayoría de mis preparativos en casa antes de atreverme a salir, después del anochecer, a las calles silenciosas. La mikve más cercana estaba a cuatro largas calles de mi casa, y fui corriendo casi todo el camino. Todo el tiempo iba pensando cómo iba a salir disparada hacia mi casa si empezara a sonar una de esas temidas sirenas.

Cuando abrí la puerta de la mikve sentí que el corazón me estaba latiendo con fuerza. La sala de espera, llena de vapor, rebosaba de mujeres. Hablaban de la guerra, pero era evidente que la situación no las había obligado a quedarse en sus casas.

Aquí en la mikve, la rutina era la de siempre, con varias docenas de mujeres en diferentes etapas de su preparación para la inmersión. Le pregunté a la atareada asistente qué era lo que se suponía que yo tenía que hacer en caso que empezara a sonar una sirena, señal de un ataque con misiles. Mi pregunta pareció dejarla desconcertada. La noche anterior las sirenas habían sonado dos veces y nadie había interrumpido la preciosa mitzvá de la mikve. Incluso las amenazas más serias al pueblo judío durante las guerras anteriores no habían impedido que las mujeres judías observaran el precepto de la Mikve.

Mi pregunta no era académica.  Algunos minutos más tarde, cuando estaba en mi vestuario, escuché que empezaba a sonar una sirena. Estaba sosteniendo una barra de jabón y quedé con la mano suspendida en el aire.

El ulular de la sirena era como algo que estaba sucediendo en un sueño y parecía llegar de muy lejos. Más reales e inmediatos eran los sonidos del chapoteo del agua y las voces de las mujeres. Aquí nos concentrábamos exclusivamente en las preparaciones y nuestra expectativa antes del momento de la inmersión iba en aumento.

Saddam Hussein se hubiera puesto furioso. Su intención de aterrorizarnos no había tenido éxito con nosotras y no estábamos acatando sus órdenes.  Hashem tenía el control del mundo y nosotras estábamos siguiendo Sus directivas. En nuestra calidad de mujeres judías casadas, este era el momento de sumergirnos en la mikve, y nada iba a detenernos.

Esas sirenas amenazadoras no hicieron que llevara a cabo los preparativos a toda prisa. Por el contrario, en cierta forma disfruté con placer de cada momento de la mitzvá. Me sentía especialmente orgullosa de mí misma y de todas esas otras mujeres que habían sido más listas que Saddam Hussein, así como profundamente conectada con todas esas mujeres que, a lo largo de la historia judía, tercamente habían mantenido la mitzvá de la mikve aún en circunstancias difíciles y a veces peligrosas.

Recordé a mi amiga que vivía en la zona norte central de los Estados Unidos, quien viajaba seis horas de ida y otras seis de vuelta para poder ir a la mikve más cercana. En Jerusalén hay varias mikvaot a las que puedo ir caminando desde mi casa. Recuerdo una sola oportunidad en la que el agua de la mikve estuvo fría, y el motivo fue que se había roto una caldera. Leí que hay mujeres judías que viven en Siberia y que cortaban el hielo que cubría el río para poder sumergirse observando así la mitzvá de la mikve.

La mujer tiene tres mitzvot especiales: separar la jalá, encender las velas de Shabat y la mikve. Al menos a primera vista, las velas de Shabat y la jalá son algo sencillo y que no lleva demasiado tiempo. En cambio la mikve está repleta de una miríada de acciones e intenciones. Aunque una mujer se sumerja cientos de veces en una mikve, siempre volverá a quedar transformada por esa experiencia.

He llegado a respetar a la mikve no solamente como una obligación, sino como un claro privilegio que me ha sido conferido por mi calidad de mujer casada.  Hubo momentos en que me costaba mucho dejar a mis hijos para ir a la mikve. Les decía que iba a un taller para mamás y que estaría volviendo en pocas horas. Entonces, a escondidas, armaba mi bolso poniendo una toalla, salida de baño, jabón, pasta de dientes, y, mientras me iba dirigiendo hacia la puerta, despreocupadamente me despedía.

Todo el camino hacia la mikve lo hacía obsesionada por la ansiedad de la separación. Nunca me afectó de la misma manera el tener que dejarlos para ir a un casamiento o a un bar mitzvá.

He encontrado la siguiente explicación: la experiencia de prepararnos para la inmersión y la inmersión propiamente dicha son absolutamente absorbentes. Durante ese espacio de dos o tres horas no existe otra cosa. Todo el resto del mundo pasa a otro plano, se aleja en la distancia. La mujer que atraviesa la puerta de la mikve no es la misma que, después de su inmersión, sale por la misma puerta. Cuando vuelvo a mi casa y me encuentro con mi marido y mi familia me siento como si estuviera volviendo de un largo viaje, después de haber estado en un lugar donde me conecté con el Eterno y el Infinito.

Lo que sucede en la mikve es irresistible y místico. Una mujer ni siquiera tiene que ser consciente de las implicancias, pero quien ha estado concurriendo durante muchos años a la mikve empieza a darse cuenta que, cada vez que acude a ella, sale completamente cambiada. Ha limpiado cada centímetro de sí misma al extremo que parece haberse convertido en un nuevo ser: se liman las durezas y su cabello es cuidadosamente desenredado. A lo largo de los años, una mujer va refinando permanentemente sus métodos y enfoque. Un cepillo de dientes pequeño se convierte en una invalorable herramienta, o encuentra que un hilo de plástico le resulta más conveniente que el hilo dental y empieza a usar champú en lugar de jabón para su aseo final, ya que no le deja una película sobre la piel.

Paradójicamente, todo el énfasis que se pone en lo físico conduce a una mayor percepción espiritual. Físicamente ella ha sido purificada hasta su propia esencia. Es en ese estado que puede sentir que está existiendo como un alma en la eternidad.

Y entonces, después de toda esa tarea y de verificar que cada uña ha sido cortada y que ninguno de los cabellos que se han desprendido haya quedado sobre la piel, solamente entonces está pronta para entrar en la mikve propiamente dicha. Contiene la respiración y se sumerge completamente en el agua. Emerge para tomar aire y es como una criatura recién nacida. Pronuncia la oración y, en su corazón, murmura sus plegarias personales antes de volver a ingresar en el agua.

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¿Cuáles son los valores judíos?

Vivimos en un mundo próspero de 7 mil millones de personas; hay menos muerte por la guerra y la pobreza, y nuestras vidas son más largas y saludables que nunca. La tecnología, los avances médicos, el comercio global y las comunicaciones siguen empujando hacia adelante.

Pero este progreso sólo es posible gracias a los valores en común que tenemos como humanidad y sólo es bueno cuando nos ceñimos a ellos. Valoramos la medicina cuando valoramos la vida, el comercio nos beneficia cuando mantenemos nuestra palabra; la tecnología es beneficiosa sólo cuando la usamos para construir un mundo mejor, más justo y con mayores oportunidades y libertades para todos; las comunicaciones globales tienen valor sólo cuando queremos compartir nuestras ideas y colaborar con los demás.

Estos son algunos de los ejemplos de los valores judíos que contribuyen para que tengamos un mundo mejor:

A semejanza de Di-s

Es un mundo muy grande y aun así no hay dos personas iguales, que piensen, se vean y vivan de la misma manera. Aun así, la Torá asegura algo muy osado: que todo ser humano es creado a imagen y semejanza de Di-s.

Niño o adulto, hombre o mujer, pobre o rico, discapacitado o no, miembro de tu pueblo o extranjero, el Autor del universo nos insufla un alma a cada uno de nosotros. Cada ser humano es, a su manera única e irremplazable, un representante del Creador dentro de su creación, lo que quiere decir que la vida de cada persona es sagrada.

Los sabios judíos enseñaron: “Quien termina con una vida, destruye el mundo entero. Quien salva una vida, salva el mundo entero”.

Esta es la única medida que podemos tener para la vida humana: cada una vale lo que el mundo.

Los derechos del individuo

Una ciudad es sitiada y el enemigo declara: “Dennos a uno de los suyos y los dejaremos en paz”.

¿Qué es lo correcto?

Los sabios judíos enseñaron que no tenemos permitido entregar la vida de ningún inocente, aun para salvar a otras vidas. ¿Por qué? Porque la Torá no nos permite dar la vida de un inocente aun cuando ello beneficie a una mayoría.

Durante la mayor parte del siglo XX, las potencias estuvieron en disputa. No era sólo un conflicto de poder, sino de ideologías. De un lado estaban los que creían que el estado estaba por encima de los individuos: una persona podía ser desposeída de todo lo que tenía y una comunidad podía ser exterminada si era por el beneficio estatal. Del otro lado estaban aquellos que creían en el derecho de cada persona a la vida, a la justicia, a su propiedad y a decidir cómo y dónde vivir.

El experimento del siglo XX ha mostrado claramente que el camino de la Torá es, de hecho, el único que permite una sociedad viable.

Justicia social

Abraham, el padre del pueblo judío, creía tan fervientemente en la justicia que incluso puso a prueba a Di-s cuando le informó que iba a destruir Sdom y Amorá, las dos ciudades del pecado. Abraham lo discutió: “¿Qué pasa si hay personas justas en esas ciudades? ¿Acaso no deberías salvar esas ciudades por ellos? ¿Acaso el Juez de toda la Tierra no hará justicia?”.

La justicia es el trabajo de Di-s: él creó el mundo y de él depende que funcione correctamente. Por eso es un gran privilegio que nos haga sus socios en esta tarea tan vital como divina.

“Justicia, justicia perseguirás”, nos manda Di-s en la Torá. Y como los sabios judíos enseñaron: “El mundo perdura gracias a tres virtudes: la justicia, la verdad y la paz”.

Para un judío, buscar la justicia es una manera de buscar a Di-s. En la mañana de Iom Kipur, el día más sagrado del calendario, los judíos leen al profeta Ieshaiau, quien dice lo que Di-s necesita de las personas: “afloja todos los lazos que atan injustamente a los hombres, libera a los oprimidos, rompe todos los yugos. Comparte tu pan con los hambrientos, lleva a tu casa a quienes no tienen hogar, cuando veas personas desnudas, vístelas, no rechaces a las personas necesitadas”.

Arreglar el mundo

¿Los humanos pueden hacer del mundo un lugar mejor?

Durante la mayor parte de la historia, las personas sabias se rieron de esta idea y muchos consideraron al mundo como un lugar oscuro y maldito. Nadie se imaginaba que pudiéramos lograr un cambio permanente. Todo es circular, decían, a veces prevalece lo bueno y, otras, lo malo.

Pero la Torá de los judíos ve el tiempo como una gran historia que se dirige a una era de paz y sabiduría en la Tierra. Cada persona tiene el deber de dejar el mundo mejor de lo que lo encontró. Con nuestras acciones, todos somos los constructores del mundo que vendrá.

Los judíos llamamos a esta idea tikún, que significa ‘arreglar’ el mundo y hacerlo aún mejor de lo que el Creador lo hizo.

Di-s creó todo a partir del amor. Ama este mundo y sostiene a todas sus criaturas con amor. Nos da la posibilidad de asociarnos a él en la creación del mundo a través de la mejora y la armonización de nuestro planeta.

La tierra de Israel

Israel es la tierra del pueblo judío, prometida por Di-s como una herencia eterna. Los libros sagrados de los cristianos y musulmanes acuerdan en este punto.

Pero, al mismo tiempo, Di-s también dijo a los judíos que debían respetar al extranjero que vivía entre ellos. Incluso si esa persona no respetaba los rituales y no era un miembro de la tribu, el extranjero debía ser tratado con dignidad, ya que los judíos y los no judíos son igualmente responsables de cumplir con las leyes básicas que incumben a toda la humanidad.

En el siglo XVI, Europa se convirtió en el campo de batalla de la intolerancia religiosa. Las personas creían que aquellos que no estaban de acuerdo con sus creencias eran herejes y debían convertirse a su religión o ser asesinados. Pero cuando volvieron al camino de la Torá, la Biblia hebrea, aprendieron que ese no era el modo: Di-s quiere que hagamos la paz con los demás y eso sólo es posible cuando aceptamos las diferencias.

Entre los judíos siempre hay distintas opiniones. A los judíos les gusta mucho discutir asuntos importantes. Por experiencia, saben que sólo mediante la diversidad de opiniones y el debate se puede llegar a la verdad. De hecho, el Talmud, uno de los textos judíos más estudiados y uno de los basamentos (junto con la Biblia) de las leyes judías, es una compilación de discusiones de los sabios.

Las personas deben respetar las leyes de sus países y aceptar que hay una autoridad final, el Autor del mundo. Pero forzar a los demás a ser iguales va en contra del plan de Di-s de tener un mundo diverso y hermoso.

Monoteísmo

¿Cuál es la diferencia entre tener un Di-s, muchos dioses o ninguno? ¿No podemos apoyarnos en la razón humana y en el instinto como guía para vivir en paz con los demás? La historia responde a estas preguntas con un resonante “no”.

Esto es especialmente así luego del siglo XX, cuando la nación más educada del planeta, aquella que se enorgullecían de sus avances en ciencia, cultura, filosofía y ética, cometió los crímenes más atroces contra la humanidad. Y no lo hizo por locura o revancha, sino con la razón fundamental de lo que consideraban ciencia pura. Millones de personas inocentes fueron esclavizadas o gaseadas hasta la muerte porque simplemente fueron consideradas inferiores.

La naturaleza y la razón humana no son esencialmente malas. Naturalmente los seres humanos se preocupan por los demás y se indignan con las injusticias. La razón humana ha producido mucha sabiduría, pero la mente puede ser fácilmente engañada. Cuando la moral se vuelve inconveniente, encontramos la manera de esquivarla; cuando la ética se interpone en nuestro camino, encontramos razones para cambiar las reglas del juego. Y cuando se trata de personas que están por fuera de nuestro clan, tribu o sociedad, determinamos con facilidad que no son humanos como nosotros y logramos justificarlo todo.

Por todo esto es vital que aceptemos una sola Autoridad, sobre todo en nuestra sociedad globalizada, que no sea ni humana ni elegida por los hombres y cuya palabra sea eterna e inmutable.

La paz del mundo

¿La paz es mejor que la guerra?

Aunque cueste creerlo, hace no mucho tiempo atrás las personas creían que la guerra era un mejor negocio. Era la manera en la que los hombres y las naciones demostraban su poder. Aquellos que protestaban contra la guerra solían ser considerados tontos y locos.

Pero hace más de 2600 años, los profetas judíos Ieshaiau y Mijá profetizaron un tiempo en el que las naciones elegirían no ir más a la guerra y el mundo se llenaría de paz.

De hecho, para los judíos, la paz, Shalom, no es una palabra más, sino que uno de los nombres de Di-s.

Recién a partir del final de la Primera Guerra Mundial, las personas empezaron a entender que la humanidad, con su vasto arsenal de armas tecnológicas, no podía permitirse más la guerra. Luego de la Segunda Guerra Mundial, las naciones del mundo crearon una gran estructura, la Organización para las Naciones Unidas (ONU), con el objetivo de discutir la paz y no la guerra.

En una de las paredes de las oficinas de la ONU están talladas las palabras de Ieshaiau y Mijá: “Forjarán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra”.

Que ese tiempo llegue pronto, mucho antes de lo que nos podamos imaginar.

https://es.chabad.org/library/article_cdo/aid/3247477/jewish/Cules-son-los-valores-judos.htm

Los Estados Unidos proteje las libertades fundamentales y los derechos humanos universales.

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Mike Pompeo
Secretario de Estado
Washington DC
17 de mayo de 2018

Los Estados Unidos representan la protección de las libertades fundamentales y los derechos humanos universales.

Nuestra nación fue fundada sobre el principio básico de que todos somos creados iguales, y que toda persona tiene derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

En todo el mundo, demasiados gobiernos continúan arrestando y abusando de sus ciudadanos simplemente por ser lesbianas, gays, bisexuales, transgénero o intersexuales (LGBTI). El miedo y el fanatismo están consagrados en leyes que criminalizan el estado o la conducta LGBTI en más de 70 países. En algunos, ser LGBTI es castigado con la muerte.

Los Estados Unidos se oponen firmemente a la criminalización, la violencia y los actos graves de discriminación, como la vivienda, el empleo y los servicios gubernamentales, dirigidos contra las personas LGBTI. Utilizamos la diplomacia pública y privada para plantear inquietudes sobre los derechos humanos, proporcionar asistencia de emergencia a las personas en situación de riesgo e imponer restricciones de visa y sanciones económicas contra quienes las persiguen.

En el Día internacional contra la homofobia, la transfobia y la bifobia, Estados Unidos se une a personas de todo el mundo para afirmar la dignidad y la igualdad de todas las personas independientemente de su orientación sexual, identidad o expresión de género o características sexuales. Los derechos humanos son universales, y las personas LGBTI tienen el mismo respeto, libertades y protecciones que los demás.

La Oficina de Administración de Sitios Web, Oficina de Asuntos Públicos, administra este sitio como un portal de información del Departamento de Estado de EE. UU.

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Traducciòn libre por Gustavo Pardo

Conozca a los autores de la Constitución

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Los estados originales, excepto Rhode Island, juntos asignaron a 70 personas para formar parte de la Convención Constitutional. Muchos de estos rechazaron o no pudieron asistir, entre ellos: Richard Henry Lee, Patrick Henry, Thomas Jefferson, John Adams, Samuel Adams, y John Hancock. En total, 55 delegados lograron asistir a las sesiones de la Convención Constitucional, sin embargo sólo 39 de ellos firmaron la Constitución. Los delegados tenían entre 26 años (Jonathan Dayton)  y 81 años (Benjamin Franklin), quien estuvo tan enfermo que le tuvieron que llevar a las sesiones en una silla de manos.

Índice biográfico de los autores de la Constitución

Para leer una breve biografía de cada autor de la Constitución que era delegado en la Convención Constitucional, elija el nombre de él o del estado a continuación: (* indica que el delegado no firmó la Constitución)

Massachusetts

New Hampshire

  • Nicholas Gilman
  • John Langdon

New Jersey

  • David Brearly (Brearley)
  • Jonathan Dayton
  • William C. Houston*
  • William Livingston
  • William Paterson (Patterson)

New York

  • Alexander Hamilton
  • John Lansing, Jr.*
  • Robert Yates*

North Carolina

  • William. Blount
  • William R. Davie*
  • Alexander Martin*
  • Richard. Dobbs Spaight
  • Hugh Williamson

Pennsylvania

  • George Clymer
  • Thomas Fitzsimons (FitzSimons; Fitzsimmons)
  • Benjamin Franklin
  • Jared Ingersoll
  • Thomas Mifflin
  • Gouverneur Morris
  • Robert Morris
  • James Wilson

Rhode Island

Rhode Island no envió a ningún delegado a la Convención Constitucional

South Carolina

  • Pierce Butler
  • Charles Pinckney
  • Charles Cotesworth Pinckney
  • John Rutledge

Virginia

  • John Blair
  • James Madison Jr.
  • George Mason*
  • James McClurg*
  • Edmund J. Randolph*
  • George Washington
  • George Wythe*

https://www.archives.gov/espanol/founding-docs/conozca-a-los-autores

Estudio: Acoso homofóbico provoca deserción escolar en Cuba


Un hombre ondea la bandera arcoíris durante la Conga Cubana Contra la Homofobia.
Un hombre ondea la bandera arcoíris durante la Conga Cubana Contra la Homofobia.

El poco apoyo recibido fue de algunos estudiantes que intervinieron para que cesara el maltrato, pero los profesores de las instituciones silenciaron los hechos y culparon a las víctimas.

Un número creciente de integrantes de la comunidad LGBTI en Cuba abandonaron las aulas por acoso homofóbico, arrojó una encuesta realizada por el oficialista Centro Nacional para la Educación Sexual (CENESEX).

El resultado de esta encuesta sirve como tema para la oncena edición de las Jornadas contra la Homofobia y la Transfobia que organiza el centro dirigido por Mariela Castro. Pero los integrantes de esta comunidad dudan.

“¿Qué acciones va a tomar esa institución oficial para evitar estos actos homofóbicos degradantes dentro de las escuelas cubanas?”, se cuestionó en entrevista con Radio Martí el activista LGBTI cubano Víctor M. Dueñas.

El estudio se basó en una muestra de 90 personas adultas procedentes de La Habana, Villa Clara y Santiago de Cuba.

Dueñas pidió “que se haga público que existe bullying en las escuelas, que se inculca una cultura machista en las escuelas por parte de los maestros”.

Según el estudio, los baños y los albergues fueron los espacios donde ocurren la mayor parte de los actos de abuso en escuelas de régimen interno, con agresiones verbales y violencia física.

El poco apoyo recibido por estos jóvenes vino de algunos estudiantes que intervinieron para que cesara el maltrato, pero los profesores de las instituciones silenciaron los hechos y culparon a las víctimas, refiere el estudio.

(A partir de un reporte de Yolanda Huerga)

https://www.martinoticias.com/a/cuba-estudio-acoso-homofóbico-provoca-elevado-abandono-escolar/176071.html?ltflags=mailer

20 tradiciones que Meghan Markle y el príncipe Harry tendrán que seguir en su boda

Algunas ya las han puesto en práctica. Otras (la tiara de la novia o el beso de los recién casados) estamos deseando verlas. La pareja se casará el próximo 19 de mayo en el castillo de Windsor.
Boda real

1. La reina tiene que dar el permiso a los novios para casarse. 
La ley sobre bodas reales de 1772 exige que los descendientes de su majestad cuenten con su permiso para casarse. Otra de 1701 prohíbe además que los royals se casen con católicos. Antes de casarse con Harry, Meghan Markle se convertirá al anglicanismo.

2. Siempre se anuncia oficialmente el compromiso de los novios.
En el caso del príncipe Harry, fue Clarence House, la residencia oficial de su padre Carlos de Inglaterra, la que el pasado mes de noviembre anunció su compromiso con Meghan Markle. La pareja posó ese mismo día para los fotógrafos en los jardines del palacio de Kensington y tuvimos entonces ocasión de admirar el anillo de Meghan.

3. Los novios conceden siempre una entrevista después del anuncio de su compromiso.
En la suya, Meghan contó que Harry le propuso matrimonio mientras asaban un pollo en su casa de Toronto.

4. La reina es la encargada de enviar las invitaciones a la boda.
Con motivo de la boda del príncipe Guillermo y Kate Middleton, Isabel II envió 1.900 invitaciones. En el caso de Harry y Meghan, todavía no se ha llegado a este paso, pero su lista de invitados ya está dando mucho que hablar.

5. Los novios eligen a sus pajes.
En España los llamamos los niños de arras. No se ha anunciado oficialmente, pero lo más seguro es que Harry y Meghan elijan al príncipe George y a la princesa Charlotte, los dos hijos de Kate y Guillermo.

6. El novio no tiene un padrino, sino varios “partidarios” (supporters).
El príncipe Guillermo, sin embargo, rompió esta tradición y nombró padrino a su hermano Harry. Desconocemos por ahora si este hará lo mismo o elegirá a uno de sus amigos.

Boda real

7. La novia debe ir de blanco.
Lo que hoy parece una obviedad en cualquier iglesia, es una tradición que de hecho empezó en Inglaterra la reina Victoria, en 1840.

8. El ramo de la novia siempre incluye una ramita de mirto.
Otra de las tradiciones iniciadas por la reina Victoria. Después de su boda con el príncipe Alberto, Victoria plantó su ramo de mirto en los jardines de Osborne House, en la isla de Wight, y desde entonces todas las royals que pasan por altar llevan un ramito de ese mismo arbusto en su ramo.

9. La novia deja su ramo sobre la tumba del “Soldado Desconocido”, en la abadía de Westminster.
Meghan Markle, sin embargo, se casará en la capilla del castillo de Windsor.

10. La novia siempre lleva una tiara.
Por su boda con el príncipe Carlos, la reina Isabel le regaló a Diana la tiara Cambridge, que después hemos visto a menudo lucir a Kate Middleton. Meghan todavía está esperando la suya.

11. El novio viste uniforme militar.

12. Las invitadas deben acudir con sombrero.
Habrá que estar atento a los modelos que para esta ocasión elijan la princesas Beatriz y Eugenia de York.

Boda real

13. Siempre hay una fotografía oficial de los novios con la familia real.
Para cuando el príncipe Harry y Meghan Markle se casen, habrá nacido ya el tercer hijo de Kate Middleton, por lo que tal vez la novia no sea la única cara nueva en el retrato familiar.

14. La familia real es quien se hace cargo de costear la boda.

15. Hay dos tartas nupciales, tradicionalmente de fruta.
La de Harry y Meghan sabrá a plátano, por una broma de la pareja.

16. A los invitados se les obsequia por correo con un pedazo de la tarta.
Los que no tengan el honor de asistir a la boda del príncipe Harry y quieran probarla, tal vez puedan echar un vistazo a eBay.

17. Los anillos de los novios están hechos de oro de Gales.
En este caso, la tradición comenzó en 1923 con la boda de Elizabeth Bowes Lyon y el futuro rey Jorge VI.

18. La familia real se sienta en el lado derecho de la iglesia si el novio pertenece a la realeza.
En otro caso, se sientan en el izquierdo.

19. Las mujeres que se casan con los sucesores al trono británico heredan el título de su marido.
En el Reino Unido, solo aquellas mujeres de sangre azul pueden acompañar su nombre del título de princesa. Meghan Markle, por tanto, no será la princesa Meghan sino, en su caso, la princesa Harry de Gales.

20. Los recién casados y el resto de miembros de la familia real salen a saludar en el palacio de Buckingham y se besan frente al pueblo.

Con el traslado de la embajada a Jerusalén, Trump cumple una promesa con Israel

Exactamente 70 años después que el presidente Harry Truman reconociera al estado de Israel, Estados Unidos inauguró oficialmente su embajada en Jerusalén el 14 de mayo.

Al establecer la embajada de los Estados Unidos de América en Israel en esa ciudad, el presidente Donald J. Trump cumplió una promesa realizada hace décadas. Con su anuncio de diciembre de 2017 reconoció oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel y ordenó al Departamento de Estado de Estados Unidos el traslado de la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén, Israel.

“Israel es una nación soberana, con el mismo derecho que cualquier otra nación soberana de determinar su propia capital”, dijo Trump en un mensaje videograbado. “Sin embargo durante muchos años fallamos a reconocer lo obvio: la llana realidad que Jerusalén es la capital de Israel”.

Un hombre quitando la cortina azul del sello de la embajada mientras una mujer sonríe y otros observan (© Menahem Kahana/AFP/Getty Images)
El secretario del Tesoro de Estados Unidos Steven Mnuchin e Ivanka Trump develan el sello de la embajada de Estados Unidos en Jerusalén, Israel. (© Menahem Kahana/AFP/Getty Images)

Desde 1948, Jerusalén ha sido la sede del gobierno en Israel. Durante 70 años, Estados Unidos e Israel han gozado de una sólida amistad.

En 1995 el Congreso aprobó la Ley de la Embajada en Jerusalén, urgiendo al gobierno federal a reubicar la embajada estadounidense en Jerusalén y reconocer a la ciudad como la capital de Israel. Sin embargo, los presidentes de Estados Unidos postergaron su aplicación por más de veinte años.

Dos hombres arrodillados frente a fotografías mientras niños observan (© Amir Cohen/AP Images)
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu (izda.) y el alcalde de Jerusalén Nir Barkat comparan fotos antiguas y recientes de Jerusalén el 13 de mayo. (© Amir Cohen/AP Images)

Las autoridades estadounidenses han declarado que el traslado de la embajada no significa una posición en relación a las fronteras o límites soberanos, algo que corresponde a las partes que participan en las negociaciones para el estatuto final.

“Como dije en diciembre, nuestra esperanza más grande es la paz. Estados Unidos se mantiene plenamente comprometido a facilitar un acuerdo de paz duradero”, dijo Trump.

Una inauguración festiva

 Frente a unos 800 entusiastas invitados, la nueva localización de la embajada de Estados Unidos en Jerusalén, Israel, fue inaugurada cerca de la una de la tarde (tiempo universal coordinado) en el vecindario de Arnona de la ciudad. Luego de meses de preparativos, el edificio está listo para acoger al embajador de Estados Unidos y a un reducido personal. Las operaciones consulares en el lugar continuarán como parte de la embajada.

Un hombre habla en un atril frente a una pantalla grande que muestra la bandera de Estados Unidos (© Menahem Kahana/AFP/Getty Images)
El embajador de Estados Unidos en Israel, David Friedman, pronuncia un discurso durante la apertura de la embajada de Estados Unidos en Jerusalén, Israel. (© Menahem Kahana/AFP/Getty Images)

“Hoy, mantenemos nuestra promesa con el pueblo de Estados Unidos, y extendemos a Israel el mismo derecho que a cualquier otra nación, el derecho de designar su ciudad capital”, indicó Friedman.

Una delegación presidencial, que incluía al secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, a Jared Kushner y a Ivanka Trump, acompaño al embajador Friedman en la ocasión.

Puede seguir a la embajada de Estados Unidos en Jerusalén, Israel, en línea y en las redes sociales (ambos enlaces en inglés).

Banderas y un cartel en un puente (© Ariel Schalit/AP Images)
Banderas y carteles señalaron el camino hacia la embajada de Estados Unidos en Jerusalén, Israel. (© Ariel Schalit/AP Images)

El consulado general de Estados Unidos en Jerusalén (en inglés) seguirá operando como una misión independiente, con un mandato que no ha cambiado desde su histórica ubicación en la calle Agron.

El primer ministro Benjamin Netanyahu dijo que la apertura de la embajada de Estados Unidos en Jerusalén, Israel, entrará en la historia. “Gracias, presidente Trump, por haber tenido el coraje cumplir sus promesas”, expresó

https://share.america.gov/es/con-el-traslado-de-la-embajada-jerusalen-trump-cumple-una-promesa-con-israel/

La imprescindible ética del gobernante

La corrupción corroe los cimientos de la democracia. La partitocracia y su financiación, la profesionalización de la política y el transfuguismo son algunas de sus principales causas. Es necesario un rearme moral

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La corrupción, en mayor o menor grado, ha existido siempre en el ámbito de la gestión de los asuntos públicos. En todos los tiempos, sistemas políticos, culturas y religiones. El fenómeno es global. Al parecer, las graves penas establecidas ya en el Código de Hammurabi contra los gobernantes corruptos no han devenido eficaces. Cicerón forjó su carrera política denunciando la corrupción de Verres. En la obra Breviario de los políticos, del cardenal Mazarino, se destaca el capítulo “dar y hacer regalos”: relevantes ministros de la monarquía francesa de 1700 fueron grandes depredadores. El comercio mundial se desarrolló en el siglo XVII bajo la bandera de las comisiones ocultas. Hasta el Estado Vaticano se ha visto envuelto en algún asunto de corrupción (verbigracia, el cardenal Marzinkus y el Banco Ambrosiano).

La política puede ser la más noble de las tareas; pero es susceptible de ser el más vil de los oficios

El ciudadano es tolerante en exceso con el corrupto. No es consciente de que es él quien paga

La corrupción política, entendida como utilización espúrea, por parte del gobernante, de potestades públicas en beneficio propio o de terceros afines y en perjuicio del interés general, es un mal canceroso que vive en simbiosis con el sistema democrático, a pesar de ser teóricamente incompatible con el mismo, y que debe preocupar muy seriamente a todos los demócratas, ya que corroe los cimientos de la democracia, en tanto que elimina la obligada distinción entre bien público y bien privado, característica de cualquier régimen liberal y democrático; rompe la idea de igualdad política, económica, de derechos y de oportunidades, pervirtiendo el pacto social; traiciona el Estado de derecho; supone desprestigio de la política y correlativa desconfianza de la ciudadanía en el sistema, desigualdad en la pugna política, violación de la legalidad y atentado a las reglas del mercado.

En España, en los últimos años, numerosos sucesos han puesto de manifiesto que el fenómeno de la corrupción en la gobernabilidad del Estado (principalmente, Comunidades Autónomas y Ayuntamientos), no es algo coyuntural, sino estructural, que prolifera peligrosamente en las instituciones públicas. Los casos denominados Gürtel, Pretoria, Palma Arena, Palau, Operación Poniente, Operación Malaya, etc., que recorren la geografía nacional, han revelado que muchas Corporaciones Públicas han estado sometidas al poder económico y se han convertido así, crecientemente, en verdaderas plataformas de negocios varios, y de tráfico de influencias; hasta el punto de que hoy se corre el riesgo, cierto, de que intereses de grupos de presión económicos cambien el sentido del sacrosanto concepto del interés general, para inhabilitarlo. Obviamente, no es posible una estadística real de la corrupción, que por definición es oculta; y, de otra parte, como es natural, no todos los mandatarios públicos son corruptos.

En una sociedad abierta y democrática como la española, todos, en mayor o menor medida, somos responsables de la ola de corrupción que nos asola. Los políticos que la practican, promoviéndola o aceptándola; los sobornadores (promotores empresariales), ora causantes, ora víctimas; los partidos políticos, carentes a estas alturas de autoridad moral para combatirla; el estamento judicial (jueces y fiscales), que en muchas ocasiones no ha dado la talla; las instituciones encargadas del control y fiscalización de la actividad administrativa, negligentes casi siempre en su tarea; los medios de comunicación, silenciando o minimizando, a veces, el fenómeno corrupto; la intelectualidad, poco comprometida en su erradicación; la ciudadanía en general, tolerante en exceso con el político corrupto, quizás porque aún no es consciente de que la corrupción la paga de su bolsillo.

Las causas que propician esta perversión pública son múltiples, a saber: la partitocracia, con sus taras e imperfecciones; la profesionalización de la política, entendida en su peor versión; el fenómeno del transfuguismo; o el deficiente sistema de financiación de las formaciones políticas. Otras, propias del municipalismo, son la crónica insuficiencia de sus recursos económicos; el raquítico régimen de incompatibilidades legales de alcaldes y concejales; la galopante empresarización de los ayuntamientos para huir del Derecho Administrativo; o el deficiente sistema legal de control interno de sus actos económico-financieros.

Pero, por encima de todas ellas, a mi modo de ver, la causa primera de todos los males en el sector público español es la falta de ética pública de muchos de nuestros gobernantes, llegados a la política no por vocación ni espíritu de servicio, ni siquiera por ideología (qué rancios suenan ya estos conceptos), sino por propio interés. En términos generales, ética es el sentido, la intuición o la conciencia de lo que está bien y lo que no, de lo que se ha de hacer y de lo que debe evitarse.

La ética pública ha de ser correlativa de la privada. Mal podrá defender la integridad y la moralidad en el plano público quien carece de ella. Por otra parte, la actuación de cualquiera que realiza una función pública en nuestro país debe estar presidida por la idea de servicio de los intereses generales, que es el principal valor político. El artículo 103 de la Constitución Española -“La Administración Pública sirve con objetividad los intereses generales”- constituye un mandato para autoridades y funcionarios. Los valores clásicos del gestor público (imparcialidad, neutralidad, honradez y probidad) se han de ver complementados hoy con los nuevos valores de eficacia y transparencia, propios de las Administraciones Públicas del siglo XXI.

La corrupción socava la integridad moral de una sociedad. Supone la quiebra general de los valores morales. La corrupción pública, en cuanto supone lucro indebido del agente y su disposición a mal utilizar las potestades públicas que tiene encomendadas, es una práctica inmoral, ante todo; una violación de los principios éticos, sean individuales o sociales.

Algunos analistas consideran que la ética pública ha perdido hoy relevancia social, dada su naturaleza subjetiva. La gran mayoría entiende, sin embargo, que la ética ha de ser el mejor antídoto contra el veneno de la corrupción, y preconiza la necesidad de un rearme ético, de un regreso a los valores antes enunciados. Por eso, se observa últimamente en el mundo una gran preocupación oficial por la ética pública (el reciente Informe Kelly, en Reino Unido, sobre los gastos de los diputados británicos; Recomendación del Consejo de la OCDE, de 1998; Convención Americana contra la Corrupción, de 1996).

La política, que puede ser la más noble de todas las tareas, es susceptible de convertirse en el más vil de los oficios; precisamente porque es una actividad humana y, como tal, defectuosa. Todo el mundo coincide en que la ejemplaridad y la honradez son virtudes que deben presidir la actuación de los políticos, en tanto que escaparate y guía de la ciudadanía.

Pues bien, es la falta generalizada de ética pública de nuestros gestores municipales, por ejemplo, la razón principal del despilfarro del gasto público en los ayuntamientos, del favoritismo en la selección del personal o en la contratación de obras y servicios, de la interesada arbitrariedad en la planificación urbanística, de la negligencia en la gestión del patrimonio municipal o de los frecuentes cambalaches en la composición de las mayorías de gobierno. Es a partir de la ausencia de moral, o de dignidad en el desempeño del cargo, cuando el alcalde (o el concejal delegado de turno, o el funcionario revestido de capacidad decisoria o meramente asesora), experimenta un total desprecio por el interés general de la ciudadanía y utiliza sus potestades en beneficio particular (propio, de sus allegados o de su partido), orillando los principios constitucionales de eficacia, objetividad, independencia e igualdad, y demás preceptos legales y reglamentarios.

Llegados a este punto, hemos de convenir que ni uno sólo de los gestores públicos que recientemente han sido imputados en nuestro país por prácticas presuntamente corruptas, se distingue precisamente por cumplir los postulados éticos que se han descrito, a tenor de los modos y maneras de su malhadada gestión pública, que hemos conocido con todo detalle por las oportunas crónicas mediáticas sobre causas judiciales en marcha. Se diría más bien que utilizan la política como medio de vida y, según se ha visto, como negocio (primun vivere, deinde filosofare). La falta de ética pública de esos políticos es, por tanto, el denominador común de la práctica presuntamente corrupta a que se refieren los escándalos de corrupción antes señalados.

José Manuel Urquiza Morales, abogado, es autor de Corrupción municipal (Almuzara)

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de noviembre de 2009

https://elpais.com/diario/2009/11/21/opinion/1258758011_850215.html

¿Ideología de género en el Código Penal tras el caso de “la manada”?

En el programa “360º, tú decides” en EITB, el 11 de mayo de 2018, Javier Pérez- Roldán, abogado Presidente de la Asociación Europea de Abogados de Familia, defiende que las reformas del Código Penal en materia de delitos sexuales se han de realizar desde un criterio técnico, sin introducir la perspectiva de género. La realidad determina que los esfuerzos se tienen que dirigir a proteger a la víctima independientemente de su sexo, pues entre las víctimas también hay menores y varones, y entre los agresores también hay mujeres.

Lo importante es atender a la víctima independientemente de su sexo, raza, religión …

http://www.tradicionviva.es/2018/05/14/ideologia-de-genero-en-el-codigo-penal-tras-el-caso-de-la-manada/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+TradicionViva+%28Tradicion+Viva%29

JESÚS EL ESENIO (PARTE I)

Grafica 'Jesús el esenio' Categoria 'Jesucristo' Palabra 'Cristianos'
¿Quiénes eran los Esenios?

Desde el descubrimiento arqueológico de los Rollos del Mar Muerto en 1946, la palabra “esenio” ha dado la vuelta al mundo, haciendo surgir con frecuencia muchas preguntas. Muchas personas se han mostrado asombradas al descubrir que hace dos mil años, una fraternidad de hombres y mujeres santos vivían juntos en una comunidad y portaban las semillas de la cristiandad y la futura civilización occidental.

Esta hermandad –que era más o menos perseguida y mantenida en el ostracismo– daría personas que cambiarían la faz del mundo y el curso de la historia. Sin duda, casi todos los principales fundadores de lo que luego se denominó la cristiandad fueron esenios: Ana, José y María, Juan el Bautista, Jesús, Juan el Evangelista, etc.

Los esenios se consideraban separados a sí mismos, no por causas externas, como el color de la piel, el pelo, etc., sino porque la iluminación de su vida interna y su conocimiento de los ocultos misterios de la naturaleza eran desconocidos para otros hombres. También se consideraban un grupo en el centro de todos, porque cualquiera podía formar parte de su Fraternidad tan pronto pasaran con éxito las pruebas selectivas.

Ellos pensaban, con muy buenas razones para ello, que eran herederos de los antiguos hijos e hijas de Dios, herederos de su antigua y gran civilización. Poseían avanzados conocimientos y trabajaban arduamente en secreto por el triunfo de la luz sobre las tinieblas en la mente humana.

Sentían que les había sido confiada una misión, que eventualmente sería la fundación del cristianismo y la civilización occidental, y estaban apoyados en este esfuerzo por seres altamente evolucionados que dirigían la fraternidad. Eran verdaderos santos, Maestros de sabiduría, hierofantes de las antiguas artes maestras.

Los esenios no se limitaban a una sola religión, sino que estudiaban todas para poder extraer de ellas los grandes principios científicos. Consideraban que cada religión era un estado diferente de una misma manifestación. Le daban gran importancia a las enseñanzas de los antiguos caldeos, de Zoroastro, de Hermes Trismegistos, a las secretas instrucciones de Moisés y de uno de los fundadores de su orden, que había trasmitido técnicas similares a las del budismo, así como a las revelaciones de Enoc.

Poseían la ciencia viviente de estas revelaciones y, de este modo, sabían cómo comunicarse con los seres angélicos y habían resuelto la pregunta del origen del mal en la tierra.

Una de sus más grandes preocupaciones era protegerse de cualquier contacto con espíritus del mal, para poder preservar la pureza de sus almas. Sabían que estarían en la tierra durante un corto período de tiempo y no querían prostituir sus almas eternas. Fue esta actitud, esta estricta disciplina, esta absoluta negativa a mentir o a comprometerse, lo que les hizo objeto de muchísimas persecuciones a través del tiempo.

Los esenios se consideraban guardianes de las Divinas Enseñanzas. Poseían un gran número de manuscritos muy antiguos, algunos de los cuales databan del inicio de los tiempos. Una gran parte de los miembros de la Escuela pasaban el tiempo descifrando sus códigos, traduciéndolos a varias lenguas, reproduciéndolos para perpetuar y preservar este avanzado conocimiento, y consideraban este trabajo como una tarea sagrada.

Los esenios consideraban su Fraternidad, compuesta de hombres y mujeres, como la presencia en la tierra de las enseñanzas de los hijos y las hijas de Dios. Ellos eran la luz que brilla en las tinieblas, que invita a la oscuridad a convertirse en luz. Así, para ellos, cuando un candidato solicitaba ser admitido en la Escuela, ello significaba que dentro de él se había puesto en marcha un completo proceso del despertar del alma. Un alma así, estaba lista para ascender las escaleras del sagrado templo de la humanidad.

Los esenios sabían diferenciar entre las almas que aún estaban dormidas, las que estaban sólo medio despiertas, y las despiertas. Su tarea era ayudar, consolar y aliviar a las almas dormidas, tratar de despertar a las que estaban a medias, y dar la bienvenida y guiar a las almas despiertas. Sólo las almas que se consideraban despiertas podrían recibir la iniciación en los misterios de la Fraternidad esenia, integrada por hombres y mujeres. Entonces comenzaba para ellos el sendero de evolución, que ya no se detiene más a través del ciclo de sus encarnaciones.

Todos conocían a “los hermanos y hermanas vestidos de blanco”. Los hebreos los llamaban “La Escuela de los Profetas”; para los egipcios, ellos eran “los Sanadores, los Médicos”. Tenían propiedades en casi todas las grandes ciudades, y en Jerusalén había incluso una puerta que llevaba su nombre: La Puerta de los Esenios.

A pesar de algunos temores y bromas, debido principalmente al rechazo a aquello que se desconoce, las personas sentían en general respeto y estimación por los esenios, por su honestidad, su pacifismo, su bondad, su discreción, y su talento como sanadores, dedicados tanto a los pobres como a los ricos. Las gentes sabían que muchos grandes profetas hebreos provenían del linaje de la Escuela esenia.

Es más, aún cuando la Fraternidad era muy estricta sobre las leyes secretas en relación con su doctrina interna, cultivaban muchos puntos de contacto con las personas, principalmente a través de los sitios donde daban alojamiento a peregrinos de todo horizonte, proporcionado ayuda en los períodos difíciles, y especialmente a través de la sanación de los enfermos. Estos sitios donde se impartían las enseñanzas básicas y se practicaba la sanación estaban localizados en lugares que tuvieran acceso público para que todas las personas pudieran acudir.

La Forma de Vida Esenia

La vida de los esenios estaba perfectamente organizada como jerarquía. Algunos de ellos vivían en villas rodeadas por una pared baja, completamente separados de las ciudades, en medio de la naturaleza. Su vida era simple, austera y piadosa, y transcurría entre el ritmo de las estaciones, los días de celebración y los visitantes. Otros vivían en las ciudades, en grandes edificios que pertenecían a la Comunidad y que les servían al mismo tiempo como vivienda, albergue y hospital.

Sin duda, dedicaban su tiempo y sus actividades a sanar a los enfermos y a dar hospitalidad a los extranjeros que pasaban por el lugar. Algunos recorrían los caminos, circulando las noticias y llevando las informaciones a todos los centros en cada país. Fue así como el Maestro Jesús pudo llegar a otros por el mundo, beneficiándose de tan detallada organización, que funcionaba a la perfección.

También estaban los que residían en la escuela-monasterio, situada en lugares escogidos según el conocimiento de la tierra de la luz, y de las puertas que existen entre ésta y la tierra como la conocemos. Los esenios que vivían en estos “templos” eran casi siempre célibes.

Cuando un individuo de fuera de la orden pedía ser admitido a ésta –después de la verificación de ciertas aptitudes para la vida interna– el candidato tenía que practicar una especie de meditación. En completa calma, examinaba su vida pasada con toda claridad, para poder hacer un recuento objetivo de la sabiduría adquirida. Tenía que discernir entre los impulsos que había recibido del “cielo” y los de “su ángel” durante su infancia y a través de su vida, y observar la forma en que había respondido. ¿Trató de alejarse de ellos o se mantuvo fiel?

Mediante ese análisis, se forjaba un nueva relación con el mundo superior del espíritu en libertad, y el candidato era llevado a conocer sus propios errores –la causa de todo su sufrimiento. De esta forma, podía efectuar cambios dentro de sí, tomar el control de su vida, hacerse responsable en el sentido iniciático de la palabra, y prepararse en forma efectiva y con plena conciencia para entrar en la Comunidad de la Luz. Así entraba al mundo sagrado del sendero real.

Después de su iniciación, que lo convertía por completo en un Hermano (o Hermana) de la Comunidad, el recién llegado recibía, junto con sus blancas ropas de lino, una misión que debía desempeñar durante su vida. La misión tenía un propósito, una orientación que nunca debería abandonarle y que era una forma de unirlo a Dios y hacerlo útil para la tierra y para la humanidad. Nunca debería separarse del hilo conductor de esa misión. Esto era lo que le daba un significado positivo a su pasaje en la tierra y lo convertía en un verdadero ser humano. Para la Escuela, ser hombre era llevar dentro de sí una hermosa luz –para ofrecerla a la tierra, a sus habitantes, y a sí mismo.

Las ropas blancas eran la materialización del poder del bautismo y de la pureza del alma, que lo protegerían de las muchas contradicciones del mundo. El cayado o bastón, que también recibía en esta ocasión, simbolizaba el conocimiento de las leyes secretas de la vida y su capacidad para utilizarlas armoniosamente por el logro exitoso de su tarea.

También se requería que tomara el juramento de respetar la tierra como ser viviente, sagrado e inteligente. Para mantenerse en contacto con ella, para honrarla y participar en su sana evolución, debía tener sus pies en contacto con la tierra –y algunas veces, incluso su cuerpo entero. Por eso los esenios frecuentemente andaban descalzos. Había que tener por lo menos 21 años para poder recibir esta iniciación.

El conocimiento viviente de las leyes de la reencarnación (las leyes de la evolución y la compasión) y las leyes del destino (las leyes de causa y efecto) permitían a los hierofantes escoger la misión que correspondía exactamente al trabajo que cada alma que venía a la tierra tenía que desempeñar.

Para cumplir esta misión en particular, el Hermano (o Hermana) con frecuencia tenía que enfrentarse a sí mismo, tenía que interrogarse, y que buscar la asistencia del Espíritu Santo. Se le daban técnicas para ayudarlo. Por ejemplo, tenía que examinarse a sí mismo y observarse con mucha frecuencia. Periódicamente, tenía que revisar su vida –observar la forma en que ésta transcurría ante sí, imagen por imagen, como las páginas de un libro: “¿Era lo que veía en este libro digno de ser incluido en el Gran Libro de la Vida?” Cada pensamiento, cada sentimiento, cada acto, y también sus motivaciones, tenían que estar claramente delineados “en blanco y negro”.

Entonces, tenía que determinar si la idea de la misión, el más elevado ideal, había sido la fuente. Los Maestros Esenios conocían por experiencia cuán pronto uno puede desviarse del sendero de la luz y perderse, incapaz de encontrar el camino de nuevo.

La tarea del neófito era simplificar todo dentro de sí para convertirse en uno con su ideal. Si este ideal solamente brillaba en forma intermitente, como si quisiera llamarlo al orden, entonces eso no era una buena señal. Había algún problema albergándose dentro de él, y de inmediato tenía que esclarecer su vida para poder mantener vivo y puro su vínculo con el Altísimo, el sol de su alma. Para él, ésta era la fuente de toda sanación, de todo el auténtico poder sanador.

La necesidad de purificarse constantemente –lavándose los pies, las manos y el cuerpo– era muy importante para los Hermanos y Hermanas. Ellos se purificaban física y espiritualmente antes de entrar a la casa de alguien, al comenzar el día, y antes de cenar, o de orar. También lavaban a otros los pies en señal de amistad, y cultivaban la idea de que tenían que cuidarse los unos a los otros, como mismo el Padre de todos cuidaba de ellos. También se bendecían unos a otros imponiendo las manos sobre la cabeza, para poder siempre estar unidos en la luz y reforzar el amor que fluía entre ellos.

Poseían una avanzada ciencia al hablar y podían curar ciertas enfermedades mediante la entonación de sonidos. Desde la infancia, aprendían a hablar en tono suave y a controlar sus palabras.

Los Principios Esenios y las Reglas de Vida

Las reglas de vida y la estricta disciplina que éstas implicaban no constituían un freno para los esenios, sino una libre aceptación de un medio de forjar el carácter y desarrollar la parte más elevada del ser. Su fundamento en la sabiduría era de todos reconocido por su propia inteligencia. No había árbitro alguno reinando en la Escuela Fraternal.

Los esenios recibían muchas enseñanzas de la antigua sabiduría universal, la cual llevaron a sí mismos como una forma de servicio sagrado a la humanidad. Estaban conscientes de que la mayor parte de esta sabiduría era para una humanidad futura, y pensaban que los grandes Maestros que vendrían en el futuro podrían utilizar su trabajo. Ellos creían que sin ellos –los Maestros–, los benefactores no podrían ayudar a los seres humanos, y las personas se hundirían por tanto en la oscuridad de la ignorancia y la depravación, y eventualmente se destruirían unos a otros mediante cruentas guerras y otras atrocidades innombrables.

Esta forma viva de las Enseñanzas de la Luz se daban en grupos durante las ceremonias, a través de cantos, danzas y movimientos, o incluso mientras trabajaban en los campos o en los viñedos, o realizaban cualquier otro trabajo manual o de construcción. También tenían lugar a través del trabajo individual, cuando estaban solos dentro de tu propio templo personal.

A todo esenio se le exigía el respeto a la privacidad de los demás –su soledad, su intimidad y sus vidas privadas. La soledad era considerada sagrada, porque cuando uno está solo consigo mismo se encuentra ante la presencia de Dios, del Sublime, de la Fuente.

La vida de una pareja también se consideraba sagrada, como la vida comunitaria. Estos eran los tres grados: la vida privada, correspondía al interior del templo; la vida interna, a la pareja; y la vida externa, a la comunidad. El discípulo tenía que observarse cuidadosamente en estos tres niveles de vida y mantenerse honesto, moralmente recto, puro, y auténtico en los tres.

Había una regla que prohibía revelar las Enseñanzas a personas que no estuvieran preparadas para recibirlas. La ley del silencio y el discernimiento se imponía de manera estricta. Así, un esenio nunca trataba de convertir a otra persona a sus creencias.

“No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, se vuelvan y os despedacen.” Mateo, 7:6

Los esenios practicaban regularmente la hospitalidad, y tenían edificaciones especialmente construidas para este propósito. La forma en que sanaban a los enfermos dentro de estos edificios es el origen de la existencia de nuestros hospitales modernos.

A través de ellos, la hospitalidad tuvo un gran alcance, porque ellos aprendían desde muy jóvenes a ver la parte divina de cada persona. Así, era Dios quien los visitaba como si fuera otro individuo y ellos tenían que comprender lo que Él quería decirles o lo que deseaba de ellos. De esta forma, estaban siguiendo las enseñanzas de Tobías y Abraham, quienes ofreciendo hospitalidad a los hombres, habían estado en realidad recibiendo a ángeles.

Cuidando del individuo, ellos cuidaban del Ser de Seres que estaba en ellos. Ese es el profundo significado de toda verdadera medicina y de cada proceso terapéutico.

El cuerpo y la persona eran, para los esenios, la vestidura del Espíritu Universal. Por lo tanto, no lo desdeñaban ni tampoco ignoraban al Espíritu Divino. Sin el Espíritu Divino no había verdadera hospitalidad. Por eso, en nuestro tiempo, el dinero ha reemplazado la visión del Supremo.

Los Hermanos y Hermanas de la túnica blanca, como se les llamaba por entonces, también practicaban mucho los actos humanitarios, ayudando a los pobres y a los desamparados. Un gran número de esenios en los círculos externos de la orden reencarnaron y se convirtieron en la fuente de todas las grandes organizaciones humanitarias modernas. Por supuesto que esto escapó a su control y se perdió, porque la orden sagrada iniciática ya no estaba allí para apoyarlos. Sin iniciación, la salvación no sería posible y ninguna ayuda sería efectiva, porque el bien se transformaría en mal, y viceversa.

Los esenios reconocían la igualdad de los sexos y concedían a las mujeres, en el mayor secreto, el lugar que les correspondía por derecho. Así, las mujeres podían participar en todas las actividades espirituales.

Los esenios estudiaban enseñanzas esotéricas andróginas, que les proporcionaban una percepción del alma más allá del concepto dual de los sexos. Sus blancas ropas de lino eran un símbolo de esta visión de la unidad del alma.

La Escuela condenaba fuertemente la esclavitud y todas las formas de servidumbre. Ningún esenio podía tener un sirviente, eso era un pecado. También lo era el trabajar únicamente para hacer dinero, porque al final, eso se convierte igualmente en una forma de esclavitud. La esclavitud y la servidumbre eran, para ellos, cosas relacionadas con la existencia de entidades oscuras y demoníacas, pertenecían a los que ellos denominaban el mundo de la ira divina.

Cualquier hombre (o mujer) que se afiliara a la comunidad tenía que liberar a sus esclavos y abstenerse de comer carne. Para ellos, la esclavitud también estaba vinculada a ser carnívoro, porque aquél que no puede dejar de comer carne animal y de beber sangre, no puede controlar las pasiones de su naturaleza animal y, por lo tanto, no puede pensar con claridad. Está reducido a la esclavitud por su propia naturaleza.

http://www.lailuminacion.com/jesus-esenio

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