Personalidad Controladora

Persona ControladoraLa personalidad controladora es aquella que teme la más mínima desviación de sus expectativas y trata de evitar a toda costa un temor figurado a base de estar encima de cualquier suceso o persona.

El controlador/a se encuentra hiper-sensibilizado/a ante cualquier cambio de su ambiente, que vive como una potencial amenaza. El control se considera un mecanismo de defensa cuando pasa a ser una tendencia habitual que obstaculiza la fluidez de la experiencia por temor a posibles consecuencias imaginadas. Este mecanismo es muy habitual en la paranoia

La necesidad de control emocional, tanto propio como ajeno, es uno de los rasgos principales del trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad.

http://psicologosenmadrid.eu/personalidad-controladora/

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Importancia del Afecto

afectoEl afecto es una expresión de cariño, de amor, de amistad…, con la que demostramos que alguien nos importa, que hay una vinculación, que la relación entre dos personas o un grupo es un acto mucho más importante que algo social. Debemos pensar que para nuestra especie, las demostraciones de afecto son muy importantes. El ser humano, como cualquier otra especie animal, tiene una serie de necesidades que no sólo se centra en el comer, dormir, etc. Como ser social que es, necesita la integración de un grupo, el que sea y, dentro de este, necesita una serie de expresiones afectivas para sentirse vinculado al mismo.

Desde el punto de vista personal, lo mismo. Cada uno de nosotros buscamos relaciones personales adecuadas a nuestra manera de ser, a nuestra manera de entender el mundo y la realidad que cada día vivimos y, al mismo tiempo, necesitamos expresiones de cariño, de amor y, por supuesto, de afecto. Esto no implica una intimidad importante con la persona o con el grupo. A lo que se refiere es que hay una vinculación afectiva en ciertos aspectos de nuestra vida y una demostración de que esa persona o personas significan algo para nosotros y, dentro de los parámetros, su presencia en nuestras vidas es importante. Obviamente, también podemos sentir afecto en otros aspectos, como puede ser la familia, personas que conozcamos, no de manera habitual pero que sí responden a los estímulos necesarios personales para que tengamos esos sentimientos hacia ellas.

Esto demuestra que la afectividad se interpreta según cada persona. El afecto es un sentimiento individual y que cada uno elabora en función del lugar en el que vive, las relaciones personales ya sean económicas, familiares, de amistad, etc. y, por supuesto, influye la personalidad de una manera decisiva. Hemos de tener en cuenta que la afectividad no siempre tiene por qué ser igual para todo el mundo y no tiene por qué interpretarse la misma manera.

Para lo que uno puede ser una persona “fría”, para otra persona puede ser todo lo contrario. Es por ello que la afectividad tiene algo de subjetivo y que se valora desde un punto de vista íntimo e individual. Lo que sí está claro es que todas las personas, sean quienes sean y con la personalidad que tengan, necesita en algún momento del día, del año o en su vida, afecto.

… de Importancia: https://www.importancia.org/afecto.php

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6 Alimentos Japoneses Que Aseguran Una Larga Vida

 

1. Verduras (del mar y la tierra)

Lleno de antioxidantes, vitaminas y minerales, las verduras también te hacen sentir más lleno. Se sabe que los japoneses consumen 5 veces más vegetales crucíferos (brócoli, repollo, brotes o col rizada) en comparación con el resto del mundo.

Las verduras marinas como la hierba de mar (que es ideal para la salud) también son una fuente importante de nutrientes y se encuentran en muchos platos japoneses.

7 hábitos japoneses

Casi el 10% del pescado del mundo se consume en Japón. Si piensas en la abundancia de ácidos grasos omega-3 presentes en el pescado azul, queda claro cómo los japoneses logran mantenerse libres de enfermedades y ser jóvenes.

Omega 3 tiene sorprendentes beneficios para la salud y también puede prevenir el cáncer de mama.

3. Soja

Los japoneses consumen mucha soja, unos 50 gramos por día. Muchos de los platos tradicionales japoneses están hechos de soja. La soja es una buena elección para acompañar a los alimentos y es de mejor calidad hoy en día.

4. Té verde

La mejor manera de terminar una comida japonesa es tomar una taza pequeña de té verde. Rico en antioxidantes, protegerá tu corazón y evitará otras enfermedades crónicas. Particularmente elogiado es el té verde Matcha y sus increíbles beneficios para la salud.

5. Arroz

El arroz es el alimento básico japonés y te evita el sodio (sal), las grasas saturadas, las grasas trans y el colesterol. Para una comida más saludable, opta por el arroz marrón o morado. También puedes hacerlo más saludable agregando un chorro de aceite cuando hierva el agua.

6. Fruta

La ingesta de alimentos procesados ​​ricos en grasas trans se reduce aún más al servir fruta fresca en lugar de galletas, pasteles y magdalenas. Decorativamente en rodajas, las frutas son una excelente opción para postres. Si te preocupan los pesticidas, opta por frutas orgánicas.

Cosas a tener en cuenta

Aunque la dieta japonesa tiene un éxito considerable, existen algunas limitaciones y algunas de las elecciones de alimentos se han cuestionado recientemente:

El uso de salsa de soja: el uso de soja ya no se recomienda ampliamente, a menos que se consuma fermentada.

Arroz blanco refinado: el arroz blanco es una fuente de carbohidratos simples y se ha asociado con algunas enfermedades crónicas. Reemplázalo con arroz integral (carbohidratos complejos) y prevén enfermedades cardíacas y la diabetes tipo 2.

No necesitas limitarte solo a la cocina japonesa: otras dietas asiáticas también pueden reportarte muchos beneficios, ya que a menudo incluyen vegetales y pescado frescos y no dependen de alimentos procesados.

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Aprender a perder

Aprender a perder

Tan importante es saber perder como saber ganar, ya que la experiencia de la derrota nos ayuda a recuperar la perspectiva también en la victoria. Sin embargo, la idea de la pérdida plantea unas connotaciones negativas para aquellos que vinculan la pérdida con la derrota y el fracaso. Y confunden su propio valor personal con los resultados externos. Existe un aprendizaje vital en cualquier contexto: aprender a perder. Aceptar de una forma serena que la realidad externa pueda ser contraria a los deseos internos. La fuerza de voluntad es un signo de sabiduría pero también es muy importante renunciar a un objetivo en determinado momento.

Superar la frustración

La pérdida nos ayuda a manejar la frustración que, realmente, resulta incómoda y molesta. La frustración puede causar tristeza, ira, cansancio psicológico, malestar interno y soledad. La frustración es una experiencia muy humana, sin embargo, es recomendable que estemos parados en este punto durante el menor tiempo posible. La frustración crónica contamina el corazón con dosis de estrés, pensamiento negativo y ansiedad.

Aprender a perder - Superar la frustración

Aceptar la historia tal y como es

El mejor modo de aprender a perder es tener la capacidad de aceptar estas experiencias con serenidad. Sin contarnos excusas a nosotros mismos que disfracen la realidad con historias que muestren un discurso distinto. En otros casos, también es recomendable no confundir un fracaso con el hecho de haberte dado por vencido antes de tiempo.

Puedes enviarte a ti mismo mensajes motivadores que te ayuden a perseverar en el camino de la superación: “Todavía no lo he logrado”. Esta frase deja la puerta abierta a la esperanza. Mientras que el mensaje: “He fracasado”, mata por completo dicha esperanza. La importancia del diálogo interior es notable tanto para ganar como para perder con inteligencia emocional y tranquilidad. Tu valor no depende de los resultados externos porque el ser va más allá del tener y de la productividad.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

Si deseas leer más artículos parecidos a Aprender a perder, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Crecimiento personal y autoayuda.

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El imprescindible papel de los abuelos en la familia

Los abuelos son un referente para padres y nietos

Laura Sánchez/

La importancia de los abuelos en la familia

Si tienes alguna historia familiar entrañable seguro que está relacionada con tus abuelos. Los abuelos son el eje sobre el que se articula la familia y poco importan los diferentes imprevistos familiares como la separación, el divorcio, la pérdida del empleo o las dificultades económicas, porque ellos siempre estarán velando por todos. Abuelos, padres y nietos, vale la pena reflexionar sobre el papel de los abuelos en la familia y devolverles la importancia que se merecen.

Qué papel juegan los abuelos en la familia

Hace mucho tiempo las familias vivían juntas y revueltas. Las parejas se casaban, vivían en casa de los padres de ella o de los padres de él y así se iba ampliando el núcleo familiar a medida que iban naciendo los niños. Más tarde, las parejas decidieron independizarse y vivían en su propia casa con sus niños haciendo visitas más o menos frecuentes a los abuelos. Durante un tiempo los abuelos fueron una presencia casi invisible en las familias, pero esto hoy ha vuelto a cambiar debido a las circunstancias económicas.

El imprescindible papel de los abuelos en la familia

A los abuelos se les quiere, pero también se les necesita, vamos a ser sinceras. Familias que se han visto obligadas a vivir todos juntos en la misma casa o familias que no pueden permitirse una guardería o una niñera para sus hijos más pequeños encuentran en los abuelos una solución a su medida. El abuelo o la abuela, nadie mejor para colmar de cariño a sus nietos y, de paso, cuidar de ellos hasta que los padres vuelven del trabajo. Pero, ¿cuál es realmente el papel de los abuelos en la familia?

Los abuelos como cuidadores habituales

Los abuelos se han convertido en los principales cuidadores de sus nietos. Ya no se trata de una visita a la abuela los domingos o de pasar las vacaciones en la casa de los abuelos, sino de pasar más tiempo con los abuelos que con los propios padres. Los niños van al colegio con los abuelos, comen con los abuelos, van a extraescolares con los abuelos y tal vez los acompañen también a alguna función escolar.

Los más pequeños se quedan en casa al cuidado de los abuelos cuando la familia no se puede permitir una guardería por precio o por incompatibilidad horaria. Y los abuelos están ahí, en cada rutina diaria de sus nietos y también en cada fecha señalada. La infancia de los niños está marcada por la continua presencia de sus abuelos.

Los abuelos como cómplices de los nietos

Que sean los abuelos los principales cuidadores de los niños no quiere decir que tengan la obligación de educarlos. Esa tarea sigue correspondiendo a los padres, de ahí que muchas veces se diga aquello de que ‘los abuelo no crían, malcrían’. Y con toda razón. Los abuelos ya educaron en su día a sus propios hijos, ahora toca disfrutar de sus nietos, sin la responsabilidad de formar buenas personas, pero con la responsabilidad de velar por su seguridad y cuidado, que no es poco.

Así es el papel de los abuelos en la familia

Por eso hoy los abuelos se convierten en cómplices de los niños. Los abuelos son amigos de sus nietos, amigos experimentados con los que se sienten seguros y protegidos. El equipo formado por abuelos y nietos es de esos que nunca se olvidan, con momentos y recuerdos imborrables, que ambos atesorarán como la joya más valiosa.

Los abuelos como mediadores en la familia

Es cierto que a veces los abuelos son fuente de conflicto porque consienten demasiado a los nietos o porque no están de acuerdo con las educación que sus padres les están dando, pero la mayoría de las veces, los abuelos ejercen de mediadores en los conflictos familiares. Las disputas entre padres e hijos terminan con la intervención de los abuelos, capaces de ver la situación de forma más objetiva y con la experiencia de haber pasado por algo así antes.

Abuelos mediadores que no se ponen de parte de nadie y sí de parte de todoscuando las cosas vienen mal dadas, cuando uno de los padres se queda sin trabajo, cuando el sueldo no llega para pagar la hipoteca, cuando alguien tiene que quedarse en casa por alguna enfermedad y hasta cuando expulsan al niño de colegio por mal comportamiento. Siempre tendrás a los abuelos cuidando de toda la familia.

Los abuelos como referentes familiares

Pero no podemos quedarnos únicamente con el papel funcional de los abuelos. Ellos son el referente familiar por excelencia y los expertos en dar cariño incondicional tanto a padres como a hijos. Las lecciones que extraemos de la convivencia con los abuelos no se limitan a su experiencia y sabiduría, sino a esa lección de amor y de vínculo que con su sola presencia nos enseñan lo que es de verdad una familia.

Los abuelos y abuelas son muy importantes en todas las familias

Por no hablar de las historias del pasado que los nietos escuchan con asombro y adoración a partes iguales. ¿De dónde vengo?, ¿quién soy realmente?. Los pequeños filósofos encuentran la respuesta de la mano de sus abuelos. Y de paso, los abuelos se sienten útiles e importantes en la vida familiar.

https://www.diariofemenino.com/articulos/familia/el-imprescindible-papel-de-los-abuelos-en-la-familia/

Los cuidadores hacen una labor que aún está pendiente de reconocimiento

Demandan mayor apoyo social y herramientas que les permitan un respiro dada su alta dedicación

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Tener un familiar enfermo o dependiente condiciona la vida en muchos hogares. El cuidador que se ocupa de atenderle suele cambiar radicalmente su día a día en un acto de entrega, casi siempre total, a esta labor. En España así lo hacen al menos los cuidadores que se encargan de los dos millones quinientas mil personas dependientes.

Los cuidadores desarrollan una importante carga física, psíquica y emocional. Se responsabilizan de la vida de la persona dependiente: medicación, higiene, alimentación y cuidados y hasta deben tomar decisiones por ella. Cada vez van necesitando más horas para el cuidado y acaban perdiendo paulatinamente su independencia. Se van descuidando y desatendiendo a sí mismos, salen menos, se relacionan menos, etc. En definitiva, paralizan o aparcan durante algunos años su «proyecto vital»

Según apunta a ABC el doctor Primitivo Ramos, secretario general de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), «al lado, detras y delante de estas personas dependientes hay siempre un cuidador familiar principal y otro complementario con una dedicación importantísima para la calidad vida de la persona dependiente».

Lamenta, sin embargo, que esta labor, tal y como aseguran 8.732 cuidadores en el estudio CuidadorES (realizado por SEGG y Lindor) no está reconocida socialmente. «Es necesario dar una gran visibilidad a este tipo de cuidados no solo en días epeciales como hoy, sino todos los días del año y, sobre todo, dotar de más medios y herramientas para facilitarles su cuidado».

El secretario general de la SEGG es optimista y considera que la visibilidad de los cuidadores va en aumento en los últimos años y espera que su labor sea cada vez más reconocida. «Hace una década el perfil mayoritario del cuidador era en el 80% de los casos de un familiar, mayoritariamente mujer, de edad próxima o mayor al de la persona a la que se daban los cuidados, habitualmente el cónyuge. Actualmente, el 85% son mujeres también, pero la edad del cuidador ha variado, siendo ahora de entre los 31 a los 60 años, debido a que solicitan la prestación de la Ley de Dependencia y regularizan su situación».

Desde la SEGG aseguran que al inicio la tarea de cuidar les reporta satisfacciones e incluso llegan a rechazar las ayudas que se les ofrecen; sin embargo, a medida que avanza el tiempo, comienzan a darse cuenta de la realidad: la enfermedad se alarga en el tiempo, la situación es cada vez más dura y comienzan a necesitar cada vez más ayuda y no la encuentran.

Las dificultades se acumulan y lo peor de todo es que no encuentran respuestas para ellas y ven cómo la persona cuidada se deteriora, llegando en algunos casos a sentirse culpables por ello y desarrollando el síndrome del cuidador: Respuesta inadecuada a un estrés emocional crónico cuyos rasgos principales son un agotamiento físico y/o psicológico, una actitud fría y espersonalizada en la relación con los demás y un sentimiento de inadecuación a las tareas que tiene que realizar y, por tanto, de culpabilidad.

Según el estudio de la SEGG, en colaboración con Lindor, es muy habitual que el mayor atendido no pueda agradecer y reconocer la labor del cuidador, a pesar de que a estos les resultaría reconfortante y alentador. Esto es debido a que 5 de cada 10 mayores dependientes padecen demencia; el 19% tiene una actitud agresiva y de menosprecio, y un 15% tiene un sentimiento de rechazo.

Por este motivo, la SEGG y Lindor quieren poner de relieve y mostrar el valor de los cuidadores, que se iniciaron en los cuidados de un familiar o persona próxima y que día a día, van desarrollándose y adquiriendo un rol más profesional. Porque “Detrás de una persona mayor dependiente siempre hay un cuidador”.

Perfil

El 62 % de los cuidadores dedica un tiempo medio entre 6 y más de 12 horas al día, es decir, más de una jornada convencional de trabajo, y el 37,9 % de los cuidadores se dedica a tiempo parcial, es decir, menos de 5 horas al día.

Además, prácticamente el 70 % lleva más de 3 años como cuidador, distribuyéndose del siguiente modo: de 3 a 5 años (26,5 %), de 6 a 10 años (20,5 %) y más de 10 años (23 %). Esto indica que, en muchos casos, el cuidador, a medida que pasa el tiempo, tiende a estabilizarse en este trabajo y constituye su principal ocupación.

El informe matiza, además, que al analizar los desplazamientos que debe realizar un cuidador para llevar a cabo su trabajo, un 21 % de los cuidadores precisa trasladarse a la ciudad para realizar su tarea, lo que implica un cambio de su entorno habitual, mientras que el 79% no precisa trasladarse de ciudad para prestar los cuidados.

Al analizar las relaciones entre el cuidador y la persona cuidada, se destaca que en el 47,5% de los casos el cuidador es un familiar, mientras que en el 52,5% no existen relaciones familiares. Si desglosamos a aquellos que son familiares, se distribuyen de la siguiente manera: casi en el 20 % de los casos el cuidador es la madre o el padre, en el 14% se trata de otros familiares y casi en el 10% son los hijos los que cuidan.

https://www.abc.es/familia/mayores/abci-cuidadores-hacen-labor-esta-pendiente-reconocimiento-201611041150_noticia.html#ns_campaign=mod-sugeridos&ns_mchannel=relacionados&ns_source=los-cuidadores-hacen-una-labor-que-aun-esta-pendiente-de-reconocimiento&ns_linkname=noticia.entrevista.familia&ns_fee=pos-3

«Si los abuelos aportan apoyo, empatía, respeto, amor, confianza… ¡que malcríen lo que quieran!

Tania GarcíaTania Garcíaeducadora experta en educación respetuosa, asesora familiar, escritora y fundadora de Edurespeta, está convencida de que los abuelos juegan en la familia un papel mucho más importante de los que parece y quecuando nuestros padres se convierten en abuelos es una etapa nueva para todos. «Un periodo, no obstante, que forma parte del ciclo de la vida y que tanto ellos como nosotros vivimos con mucha ilusión».

Sin embargo, a veces aparecen contradicciones en esa nueva relación puesto que hay padres que quieren que los abuelos ejerzan como «canguros», pero les limitan su capacidad de educar a los nietos. ¿Cómo abordarlo?

Debido al ritmo frenético al que la sociedad nos apremia a vivir, muchos padres se ven obligados a depender de los abuelos y dejar a sus hijos al cuidado de los mismos. Obligados porque lo ideal para los hijos y para los padres es siempre estar juntos el mayor tiempo posible.

Los abuelos, por tanto, no son los padres de sus nietos: son sus abuelos. Por ello no deben educarlos, deben cuidarlos desde el respeto, con amor, protección y apoyo. Sin juicios ni etiquetas, sin comparaciones ni favoritismos.

Es muy importante tener en cuenta que, aunque los abuelos nos echen una mano, no podemos abusar de ellos. Les debemos quitar responsabilidades y obligaciones, mandos y autoridades… y centrarnos en esa ayuda que nos aportan y en el acompañamiento emocional que les dan a nuestros hijos cuando nosotros no estamos.

Hay que mantener una comunicación abierta y positiva con ellos sobre los nietos, de padres a padres, con una actitud serena y dialogante, sencilla y amable, sin discusiones ni malas maneras, con la que demos ejemplo a nuestros hijos del tipo de relación que queremos tener en el presente y que en el futuro tendremos, cuando todos hayamos dejado de ser niños. Poner, por tanto, en común, los aspectos que necesitan nuestros hijos con total confianza y respeto.

Ahora que somos padres, y nuestros padres, abuelos (y ya nos hemos encargado de ser felices en la medida de lo posible en nuestras propias vidas), debemos centrarnos en la felicidad de nuestros hijos, sus nietos, sin que ninguno de los protagonistas se sienta invadido emocionalmente.

¿En qué medida pueden «perjudicar» los abuelos la educación de sus hijos?

Destacaría dos aspectos importantes: por un lado, perjudica claramente a los niños el hecho de que los abuelos ejerzan un papel que no es el que les toca. Los abuelos ya son padres, y no de sus nietos. A veces, son los mismos abuelos los que caen erróneamente en este rol, y muchas otras son los padres los que se acomodan, convirtiéndose, de este modo, en hermanos de sus hijos, en vez de en padres. Todos debemos trabajar por tener el papel que nos toca, ya que los abuelos no sustituyen a los padres en ningún caso.

Por otro lado, es nefasto para los niños que sus abuelos se relacionen con ellos mediante gritos, castigos, chantajes emocionales y demás faltas de respeto. Es importante que su relación se base en el amor incondicional, la empatía y el apoyo. Tres características esenciales que necesitamos los seres humanos para alimentar y afianzar nuestra buena autoestima, la seguridad en nosotros mismos y la felicidad en nuestras vidas. Como padres de nuestros hijos debemos ayudar en esta transición y mejoría a los abuelos, sin caer en la justificación fácil de «no sabe de otra forma, así me educó a mí»… porque los abuelos son conscientes de que el mundo evoluciona a pasos agigantados, y dentro de su corazón están dispuestos a cambiar. Solo necesitan herramientas sencillas y ser guiados por sus propios hijos (no hay nadie mejor para hacerlo).

¿Deben los padres pactar con ellos en qué aspectos no deben influir sobre los niños?

Tanto por el bien de los nietos como por el bien de los abuelos, en lo que concierne a su relación, estos deben dedicarse exclusivamente a cuidar y a acompañar emocionalmente a sus nietos; no tienen que intentar modificar la personalidad de los niños porque crean que deben ser de otra manera, ni cambiar actitudes a la fuerza, o exigirles más de lo que pueden y deben como niños. Los límites, por tanto, siempre los ponen los padres.

Bien es cierto que podemos ser flexibles en cosas sin relevancia que sí se puedan «compartir», que sean del día a día y que no atenten nunca contra la seguridad, salud y/o bienestar físico y emocional de nuestros hijos.

En cosas en las que sabemos firmemente cómo se tienen que hacer (y es de un modo muy diferente al cómo lo harían nuestros padres), simplemente, lo hablaremos con la mano en el corazón y el máximo respeto: «Mamá, papá, entiendo que en la época en la que nos criastéis a mis hermanos y a mí esto se hiciera de este modo. Ahora, sin saber todavía si me equivocaré o no, me toca a mí tomar las decisiones sobre la vida de mis hijos y, como sé que sabéis todo lo que se quiere a un hijo, estoy segura de que me entenderéis y respetaréis mis decisiones. Gracias por ayudarnos y colaborar en su educación».

¿Cuáles son los aspectos más positivos que pueden adquirir los pequeños de la convivencia con sus abuelos?

Tener un abuelo que te ama, te protege y te cuida es revelador para cualquier niño; los abuelos no son meros «canguros», sino que su papel, aun no siendo el de educador de los nietos, es crucial en la vida de los pequeños.

Los abuelos aportan las primeras sociabilizaciones con personas adultas, las primeras relaciones más allá de sus padres y/o hermanos, y transmiten valores e ideas emocionales y sociales.

Los niños a los que sus abuelos les acompañan y se interesan por su bienestar, ya sea físicamente o por contacto telefónico si están lejos, se ven rodeados por apoyo y cariño, se tornan compañeros de confidencias, de afectividad y de juego. Un clima de confianza que refuerza la personalidad de nuestros hijos y que los acompañará durante toda su vida.

¿Qué aspectos pueden enseñar los abuelos más allá de los que enseñan los padres a los niños?

Pueden enseñarles que precisamente a un hijo es lo que más se ama, pase lo que pase y esté donde esté. Por otro lado, les descubren la historia familiar. A través de ellos, nuestros hijos se fascinan al saber cómo éramos en nuestra infancia y se establece una mayor conexión, tanto con los abuelos como con sus padres. La empatía hacia unos y otros surge mágicamente a través de esta relación. Se encargan de unir generaciones.

También, los niños integran algo importante, y es que el futuro existe, la vida continúa; el hacerse mayor, mucho más que tus padres, se hace realidad y ven que un futuro lleno de posibilidades es posible.

Hay abuelos que dicen que ellos ya han educado a sus hijos y que hoy es el momento de «malcriar a los nietos». ¿Qué hay de bueno y malo en esta actitud?

Esto depende siempre de lo que se entienda por «malcriar». Malcriar significa en realidad «no dar amor». Si los abuelos aportan apoyo, presencia (física o emocional), empatía, respeto, escucha de sus necesidades, juego, confianza, cariño, amor incondicional… que malcríen todo lo que quieran y más.

Para los abuelos, tener nietos es una oportunidad para crecer como personas, un momento de sus vidas en el que pueden reparar los errores que tal vez cometieron con sus propios hijos (aunque lo hicieron como buenamente supieron y pudieron), ya que nunca es tarde para «curar heridas», unir lazos, y convertirse en guías y consejeros de vida de sus nietos, siempre teniendo en cuenta que su papel es el de abuelos, no el de padres.

¿Está valorada la figura de los abuelos?

Hay que valorarlos más. Juegan un papel muy importante en el desarrollo afectivo de nuestros hijos… Hay que aceptar siempre cómo fueron y cómo son, y agradecer a la vida porque los tenemos o física o emocionalmente, son parte de nuestras vidas y, por ende, de las de nuestros hijos.

No obstante, los abuelos, han vivido muchas cosas en su vida y, por norma general, aprenden a valorar lo realmente importante en ella: el tiempo juntos, el contacto, el estar ahí siempre… En definitiva, la maravilla de amarse porque es lo único que queda en la vida, solo recuerdos y el amor de verdad. No importa lo lejos o cerca que estén, solo importa amarlos sin condición y así demostrárselo a cada uno de sus nietos.

¿Y explotada?

Depende de en qué familias, pero sí que es verdad que hay veces en las que se abusa de los abuelos. La base siempre está en encontrar el equilibrio entre lo que necesitan nuestros hijos, lo que demandan los abuelos y nosotros mismos. No debemos ser egoístas (ninguna de las partes) y debemos potenciar una relación que se apoye prioritariamente en el respeto. Si esto se lleva a cabo así, nadie se siente explotado ni lo está, y la simbiosis entre abuelos y nietos es tan mágica que, cuando ya no están, los recordamos siempre. Dejan una huella imborrable en nuestra personalidad y en nuestro ser.

Recordar la magia y el amor es vivir… Y eso es lo que deben ofrecerse mutuamente los abuelos y sus nietos.

Laura Peraita
Laura Peraita

Laura Peraita
@LauraPeraita

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Cómo puede el arroz repeler infecciones de VIH

Un agricultor de Camboya lanza semillas en su arrozal en las afueras de Phnom Penh. Las semillas modificadas de arroz podrían ser decisivas para combatir el VIH. (© Heng Sinith/AP Images)

Tan increíble como suena, un arrozal podría alguna vez producir una manera económica para prevenir el VIH.

Un equipo internacional de científicos se ha figurado la manera de colocar en la semilla común del arroz tres proteínas que bloquean el VIH, que puede convertirse en un ungüento para evitar las infecciones.

Las semillas pueden ser simplemente molidas y mezcladas con agua para crear una crema que las mujeres en los países en desarrollo pueden aplicarse diariamente para su protección, dice Evangelia Vamvaka, la investigadora líder.

“Esta innovadora estrategia es realistamente la única manera con que se pueden fabricar cócteles microbicidas a un costo suficientemente bajo para el mundo en desarrollo”, informaron los 15 científicos (en inglés) en la publicación Registros de la Academia Nacional de Ciencias (Proceedings of the National Academies of Sciences).

“No se trata de algo mágico”, dice Vamvaka, profesora en el Centro Agrotécnico de la Universidad de Lleida en España, que actualmente dirige la investigación en la Universidad de California. Pero sí puede permitir a las mujeres de los países en desarrollo “una manera de tomar control y protegerse” si sus parejas rehúsan usar preservativo.

Una persona de pie sujetando plantas mientras otras cinco se agachan en campo mojado (© Niranjan Shrestha/AP Images)
Agricultores de Nepal plantan brotes de arroz en un arrozal en Lele, Lalitpur (Nepal). (© Niranjan Shrestha/AP Images)

Los científicos del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, el Colegio Imperial de Londres, el Instituto IrsiCaixa del SIDA en Barcelona (España), y otras instituciones llevaron a cabo las investigaciones que se basan en estudios previos en tres continentes con plantas de tabaco, soya y maíz.

Barry O’Keefe, titular de la rama del Instituto Nacional del Cáncer que elabora posibles tratamientos contra el cáncer a base a productos naturales, dijo que la proteína más poderosa en este experimento procede del alga marina roja de Nueva Zelanda, que fue la que primero mostró en 2005 que podía trabajar como microbicida, un agente que mata microbios como virus o bacterias, contra el VIH.

Para sorpresa de los científicos la combinación de las tres proteínas del arroz que neutralizan el VIH aumentaron su capacidad para bloquear el virus.

Mujeres mirando documentos pegados en la puerta de un refrigerador (© Schalk van Zuydam/AP Images)
La farmacéutica de Sudáfrica Mary Chindanyika es parte de un equipo que prueba una vacuna experimental contra el VIH en Ciudad del Cabo. (© Schalk van Zuydam/AP Images)

El SIDA ya ha cobrado 35 millones de vidas y casi 37 millones de personas viven con la infección, A pesar de los adelantos en el tratamiento y la prevención, en el año 2017 se registraron 1,8 millones de personas nuevamente infectadas, la mayor parte en países de bajos ingresos en África, según informa la Organización Mundial de la Salud.

Muchos de los infectados con el virus reciben medicamentos antiretrovirales, gracias al Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del SIDA (PEPFAR, en inglés) y a otras iniciativas humanitarias. Pero en el mundo quedan otros 16 millones de personas que no reciben tratamiento.

Vamvaka afirmó que si se encuentra financiamiento suficiente para profundizar la investigación, la prevención del VIH puede hacerse realidad entre cinco y siete años. Antes debe demostrarse que da resultados en estudios con animales y en pruebas con personas.

Sin embargo, un centro médico de Nueva York ya ha comenzado a realizar pruebas clínicas con un microbicida que las mujeres podrían utilizar para protegerse de enfermedades sexualmente contagiosas, incluyendo el VIH, dice O’Keefe.

https://share.america.gov/es/como-puede-el-arroz-repeler-infecciones-de-vih/

Hay gente que quiere cambiarte la vida gracias a la ducha fría: lo que dice la ciencia

 

Hay gente que quiere cambiarte la vida gracias a la ducha fría: lo que dice la ciencia

“Las duchas frías cambian la forma en que nos enfrentamos al miedo y a la incomodidad. Pueden, incluso, cambiar tu vida”. Lo dice el empresario y blogger Joel Runyon y lo sabe por experiencia propia. Si seguimos sus apariciones públicas, veremos que no se ha cansado de repetir que las duchas frías le cambiaron la vida. El asunto es que no es el único.

En los últimos meses, las duchas frías han conquistado Silicon Valley. Junto con los ayunos o los baños de hielo, las duchas frías forman parte de lo que llaman “estrés positivo”, un extraño movimiento que se supone que nos ayudarán a vivir más tiempo, trabajar más y durante más horas.

El estrés positivo

Sobre el papel, el “movimiento de estrés positivo” plantea la necesidad de exponer nuestro cuerpo y nuestra mente al estrés. Valen duchas frías, baños de hielo, yoga caliente o cualquier actividad intensa que nos golpee y nos ayude a fortalecernos. Hay gente como Joel Runyon que lo definen como “terapia” y sostienen que ese ‘estrés positivo’ es una herramienta poderosa de crecimiento personal.

En la práctica, la primera reacción de aquel que se acerca al movimiento puede ser similar a la de Bruce Y. Lee: preguntarse qué clase de vida tienen sus participantes como para necesitar usar duchas frías para incorporar estrés en su vida diaria.

Sin embargo, quedarnos ahí es arriesgado. Basta con hacer una búsqueda por los foros de lifehacking para encontrar que, como si fuera un reboot de del movimiento de productividad personal, muchos trabajadores están usando las duchas frías como una forma de mantenerse despiertos y alerta para culminar con éxito jornadas de trabajo de hasta 18 horas.

Agua que no es de beber
John Fornander 747448 Unsplash

Como ya viene siendo costumbre, en Silicon Valley no han inventado nada. La mitología de las duchas frías tiene muchos años. Llevamos usando el agua para curar y formar el carácter desde hace tanto que ya ni nos acordamos. Durante siglos, los balnearios eran templos de peregrinación de salud y, aún hoy, más de 200.000 personas los visitan cada año sólo en España.

La clave de la hidroterapia es que el agua en sus diferentes formulaciones puede provocar efectos en los sistemas del cuerpo. Y hay motivos para tomarla en serio. Son ir más lejos, en España durante muchos años la ‘hidrología médica’ ha sido una especialidad ofertada dentro del esquema de formación sanitaria especializada.

Porque, efectivamente, si revisamos la literatura médica disponible, encontramos que la hidroterapia vemos que la hidroterapia se usa ampliamente para reforzar el sistema inmune y para el tratamiento del dolor. Más allá de eso, se pueden encontrar referencias a efectos positivos en enfermedades cardiovasculares, endocrinas, hematológicas, inmunitarias, gastrointestinales, muscoesquléticasneuronales o psicológicas. Cochrane tiene varias revisiones sobre el tema (12 ó 3). Sin embargo, no hay evidencia clara de los mecanismos que conectan las terapias con los resultados. No está muy claro cómo actúan, vamos.

Por ejemplo, parece que la exposición al agua fría puede producir vasodilatación compensatoria en el sistema vascular más profundo y con ello una mejora del flujo sanguíneo en la zona expuesta y de una mejora de la función cardiaca. También parece que la inmersión en agua fría induce cambios bioquímicos, aumento del metabolismo y de la concentración periférica de catecolaminas. Algo que hace que estos baños puedan tener algún papel en la recuperación deportiva.

Ese “algún” es lo que (salvo contadas excepciones) no nos quitamos de encima. Por cada estudio que sugiere un efecto positivo (sobre la piel o el cabello, por ejemplo) hay muchos que no encuentran más que efectos placebos. Por ejemplo, sabemos a ciencia cierta que las duchas frías no ayudan a controlar el peso, ni a vivir más tiempo, ni a ser más fértiles. No hay pruebas de nada de eso.

¿Entonces por qué es tan popular?
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Esa es la pregunta clave porque si el valor de la ducha fría es tan pequeño, ¿Por qué es tan popular? ¿Qué hace que desde hace tanto tiempo se recomiende como una forma de forjar el carácter y mejorar la salud? Y lo cierto es que, aunque puede haber razones ecológicas o económicas para ducharse con agua fría, ninguna de ellas explica su popularidad.

Sinceramente, llegados a este punto la explicación más plausible es psicológica. Hay una cosa que sí sabemos sobre la ducha fría: rebaja drásticamente la sensación de enfermedad en las personas. Sin embargo, no altera su estado de salud. Aunque tampoco tenemos muy claro el mecanismo involucrado, parece claro que la hidroterapia tiene un efecto importante en la regulación de las hormonas relacionadas con el estrés (como el cortisol).

Y eso es lo interesante. Sea por una cuestión sociocultural o por una mera respuesta fisiológica, el agua fría nos hace sentirnos mejor, nos relaja, mejora nuestra percepción de la salud. Ese parece ser motivo real por el que las ducha fría causa sensación y por el que hay que tener cuidado con los discursos que pretenden ir más allá.

Nuestra psicofisiología tiene ciertos puntos débiles (como el efecto placebo o el efecto del que hablamos hoy) que son utilizados constantemente por pseudoterapias, charlatanes y oradores motivacionales para vender sus propuesta. El movimiento del estrés positivo es un buen ejemplo. Más allá del marketing y el saber popular, no hay nada mágico en ducharse con agua fría.

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Lo que hace a tu cuerpo el estar sentado frente al ordenador 10 horas al día

Lo que hace a tu cuerpo el estar sentado frente al ordenador 10 horas al día

Septiembre, con la vuelta al trabajo después de las vacaciones, supone para muchos de nosotros la vuelta a la rutina y a las largas horas de oficina sentados delante de un ordenador. Pasar un mínimo de ocho horas diarias delante de la pantalla trabajando, a las que tenemos que sumar un par de horas más viendo la televisión o jugando a videojuegos, puede darnos una idea de por qué el sedentarismo es un problema creciente en nuestra sociedad.

¿Eres de los que no se levanta de la silla en todo el día? Te contamos cuáles son las consecuencias que esto puede tener en tu cuerpo y en tu salud y qué puedes hacer para solucionarlo.

Horas y horas sentados: así afecta a tu cuerpo
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Pasar mucho tiempo sentado, ya sea trabajando o en nuestro tiempo de ocio realizando actividades que nos gustan (como puede ser ver alguna película en la televisión o jugar a la vídeo consola) incide directamente en la calidad de nuestra salud, elevando el riesgo de sufrir ciertas enfermedades.

Pasar más de seis horas sentados al día nos predispone para sufrir enfermedades más graves (Sociedad Española de Cardiología)

Un estudio de 2014 publicado en la Revista Española de Cardiología ya concluyó que pasar más de seis horas sentado al día (algo que ocurre con mucha frecuencia en la mayoría de la población) se relaciona con tener un mayor índice de masa corporal, un mayor perímetro de cintura (más importante incluso que el IMC).

El sedentarismo también favorece una mayor resistencia a la insulina (que puede aumentar el riesgo de sufrir el síndrome metabólico y otras enfermedades como la diabetes) y el hecho de tener una mayor presión arterial (en la guía para prevenir enfermedades cardiovasculares de la American Heart Association se recomienda evitar el sedentarismo y la práctica regular de ejercicio físico para evitar problemas relacionados con el corazón y el sistema circulatorio).

Todos estos factores se encuentran relacionados con la que es la mayor epidemia que estamos viviendo en nuestros díasla obesidad y el sobrepeso. Y no solo se da en adultos: en España el 41% de los niños sufre alguna de estas dos condiciones, y no podemos olvidar que estos pasan largas horas en el colegio sentados delante de sus pupitres.

Un estudio recién publicado en los Annals of Internal Medicine(septiembre, 2017) nos habla de la relación entre el sedentarismo y el mayor riesgo de muerte en adultos mayores. En dicho estudio se relaciona con un mayor riesgo de muerte no solo el hecho de pasar muchas horas sentados, sino también el de no tomar pequeños descansos durante ese largo tiempo que pasamos sentados.

Pasar muchas horas sentados y el eterno dolor de espalda
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Uno de los dolores que más refieren las personas que pasan mucho tiempo sentados a lo largo del día es el dolor de espalda en la zona lumbar, más conocido como lumbalgia. ¿Por qué se produce este dolor? Para empezar porque la posición de sedestación no es la natural del ser humano: nuestro cuerpo está diseñado para moverse, no para pasar ocho horas diarias (con suerte) sentado delante de una pantalla.

Nuestra columna vertebral, con sus curvas, está diseñada para soportar el peso de nuestro cuerpo. Al estar mucho tiempo sentados, además de que la columna pierde su función principal, generalmente solemos hacerlo en una postura que no es la correcta, perdiendo la curvatura normal de la zona lumbar. La columna lumbar por naturaleza presenta una lordosis o curvatura hacia dentro, mientras que la postura más típica cuando estamos sentados, sobre todo si pasamos mucho tiempo sin levantarnos, es echar los hombros hacia delante y la zona lumbar hacia atrás, creando una curva convexa en lugar de cóncava.

Pasar mucho tiempo sentados, además, hace que la musculatura de la zona central del cuerpo pierda su función de colaborar a la hora de mantener una postura correcta (ya tienes el respaldo de la silla que hace eso sin ningún esfuerzo) y se acorten ciertos grupos musculares como los isquiotibiales o el psoas (no en vano, el acortamiento del psoas es una de las patologías más comunes en las personas que pasan muchas horas sentados).

¿Puede influir el hecho de pasar mucho tiempo sin levantarnos de la silla y el consiguiente acortamiento de estos grupos musculares en el dolor de espalda tan característico de las personas sedentarias? Por supuesto: debemos tener en cuenta que nuestro cuerpo está formado por cadenas musculares que interactúan entre sí, no por músculos aislados. Lo que ocurre en una parte de nuestro cuerpo tiene consecuencias en todo nuestro organismo.

¿Podemos arreglarlo con una hora de gimnasio al día?
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Problemas de salud, sobrepeso, obesidad y sedentarismo son conceptos que generalmente van de la mano. Y es que el sedentarismo, el hecho de pasar la mayor parte del día sin movernos de nuestra silla, es otro de los grandes males de nuestra generación. Podemos pensar que saliendo a caminar una media hora diaria o yendo una hora al gimnasio tres días a la semana podríamos no sufrir las consecuencias de pasar tantas horas sentados, pero ¿es esto suficiente?

Entrenar una hora al día no significa que no seamos sedentarios: la actividad física diaria también importa

Existe una gran diferencia entre la práctica deportiva (la que podemos realizar unas cuantas veces por semana, que tiene un objetivo en sí misma y que debería estar guiada por profesionales del sector) y la actividad física diaria: de poco nos servirá pasar una hora diaria en el gimnasio si las 23 horas restantes del día las pasamos sin movernos sentados en una silla.

Es necesario que para revertir los efectos de pasar tantas horas sin movernos, integremos la actividad física diaria como uno de nuestros hábitos a lo largo del día.

El día a día de una persona sedentaria

Piensa por un momento cómo es un día normal en tu vida: te levantas de la cama, desayunas y te vas al trabajo. Para llegar hasta allí seguramente utilices el transporte público (donde, si tienes suerte, puedes sentarte) o tu propio coche (también conduces sentado, evidentemente). Llegas al trabajo y te sientas en tu silla hasta la hora de comer: échale unas cuatro o cinco horas de trabajo por la mañana. Sales a comer y, evidentemente, te sientas a la mesa: una hora más sentado hasta que vuelves a la oficina y vuelves a tomar posiciones delante del ordenador, otras tres o cuatro horas más.

Para regresar a casa vuelves a sentarte en el bus, metro o coche y, cuando por fin has llegado a tu hogar, decides irte al gimnasio una hora para desestresarte. Vuelves a casa a la hora dela cena y te dispones a ver un par de capítulos de tu serie favorita desde el sofá: eso puede durar entre una hora y media y dos horas. Termina el día y, cansado, te metes en la cama.

Tres horas en movimiento frente a las 21 horas restantes sentados o tumbados: la cuenta nos sale a pagar

¿Cuánto tiempo has estado moviéndote? Como mucho puedes contar unas tres horas sumando la hora de ejercicio en el gimnasio y los demás desplazamientos. Tres horas de movimiento frente a las 21 horas restantes en las que estás sentado o durmiendo. Visto en conjunto, casi da vértigo.

Esa hora que pasas en el gimnasio no puede compensar todo el tiempo que pasas sentado a lo largo del día: es necesario integrar la actividad física en diferentes momentos de nuestro día a día.

¿Qué puedo hacer para evitar las consecuencias de pasar mucho tiempo sentado?
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Comenzar a ser conscientes de que necesitamos movernos más en nuestro día a día es el primer paso hacia una vida alejada del sedentarismo. Lo cierto es que podemos hacer muchas cosas para ser más activos en nuestro día a día, pero también es buena idea ir implementándolas poco a poco para que así pasen a formar parte de nuestro estilo de vida y no se conviertan solo en cambios puntuales que llevemos a cabo durante un mes.

  • Comienza el día con un poco de ejercicio: comenzar a moverte desde primera hora de la mañana no te quitará mucho tiempo (unos diez minutos son suficientes) y te puede reportar grandes beneficios como la producción de endorfinas desde primera hora del día y el desentumecimiento de tus músculos tras las ocho horas de descanso nocturno. Pon tu alarma diez minutos antes y dedica ese tiempo a hacer unos ejercicios de movilidad para tus articulaciones o unas cuantas repeticiones del saludo al sol de Yoga: no necesitas mucho espacio y tu cuerpo te lo agradecerá.
  • Camina hasta tu trabajo o utiliza un medio de transporte alternativo como la bicicleta: una bicicleta puede ser una buena inversión si hablamos de movilidad urbana. También podemos optar por utilizar las bicicletas de alquiler por tiempo como Bicimad en Madrid, Bilbon Bizi en Bilbao o Sevici en Sevilla. Si prefieres caminar, puedes bajarte del metro o autobús un par de paradas antes de tu destino para sumar pasos en tu día a día (¿llegas a los 10.000 pasos diarios recomendados?).
  • Elige las escaleras frente al ascensor: si vas al trabajo en metro, un buen gesto para comenzar a moverte un poco más es el de dejar de lado las escaleras mecánicas y optar por las tradicionales. También en tu casa o en tu trabajo, di adiós al ascensor y elige subir por las escaleras, aunque solo sean un par de pisos (si tienes que subir hasta la sexta planta, quizás quieres empezar subiendo a pie solo hasta la segunda, para después ir aumentando los pisos). Esto te ayudará a mejorar la circulación de tus piernas y a hacer un poco de ejercicio aeróbico.
  • Que tu smartwatch o tu móvil sean tus aliados: la Sociedad Española de Cardiología recomienda que nos levantemos de nuestra silla cada dos horas aproximadamente para dar un breve paseo que podemos invertir en ir a hablar con ese compañero que nos debe un informe (en lugar de llamarle por teléfono) o en ir a picar algo saludable a media mañana. Si eres de los que se abstrae completamente una vez que se sienta en la silla, una buena idea puede ser programar una alarma en tu reloj o en tu móvil que te indique que es hora de moverse. Si cuentas con un smartwatch, la mayoría de ellos tienen una función de “recordatorio de movimiento” que te invita a moverte cada cierto tiempo.
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  • Mantén una postura correcta mientras estás sentado: si vas a pasar mucho tiempo sentado, al menos que sea en una buena posición. Asegúrate de que tu espalda está recta (respetando siempre la curvatura natural de tu columna) y apoyada en el respaldo de la silla. La altura de la silla debe dejarte apoyar ambos pies en el suelo (evita cruzar una pierna por encima de la otra) y mantener tus rodillas en un ángulo cercano a los noventa grados.
  • Realiza algunos estiramientos en tu propia silla de escritorio: no hace falta que vayas al gimnasio para desentumecer tus músculos, sino que puedes hacerlo en tu propio escritorio. Entrelaza tus manos y estira tus brazos empujando hacia delante para estirar la zona alta de tu espalda, y realiza unas movilizaciones del cuello (despacio para no marearte) hacia los lados y dibujando círculos para desentumecer la zona. Para mejorar la circulación de las piernas, lo mejor es que te levantes para dar un pequeño paseo.
  • En tu tiempo de ocio, aprovecha para moverte más: la cultura de los “maratones de series los fines de semana” se va haciendo cada vez más fuerte, y es algo que a muchos de nosotros nos encanta. Si eres de los que se quedan pegados al sofá encadenando episodios, por lo menos levántate antes de que comience el siguiente y aprovecha para moverte y estirarte. Así, además, cambiarás de postura en el sofá y no dejarás que “te atrape”.

Por supuesto, integrar el ejercicio físico en nuestra rutina diaria y llevar una dieta saludable también será de mucha ayuda a la hora de evitar las consecuencias que pueden dejar en nuestro cuerpo a corto y largo plazo el hecho de pasar muchas horas sentado.

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