Consejos para recuperarte después de una experiencia mala

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Dusica Paripovic / Getty Images
Updated August 30, 2016.

Todos podemos experimentar algún suceso negativo de vez en cuando. Algunas de estas experiencias, probablemente las más frecuentes,  no tienen mucha importancia y podemos olvidarlas con facilidad sin que nos afecten mucho. Otras, normalmente muy poco frecuentes, son experiencias verdaderamente traumáticas que pueden incluso llegar a causar un trastorno de estrés postraumático. No obstante, este artículo habla de esas experiencias que, sin llegar a ser traumáticas, nos afectan durante más tiempo del que desearíamos y nos cuesta trabajo superarlas.

Cuáles son los efectos de este tipo de experiencias

– Sientes a menudo emociones negativas, como ansiedad, culpa, vergüenza, ira, tristeza, frustración, etc. Esto es debido a que, a lo largo del día, recuerdas lo sucedido con frecuencia, incluso aunque no lo desees.

– Puedes tener algunos problemas de sueño

Por ejemplo, tardas mucho en dormite porque te vienen a la mente recuerdos del suceso o te despiertas pronto pensando en ello.

– Todos estos síntomas, aunque te hacen sentir mal, no son tan graves como para impedirte hacer tu vida normal o disfrutar de las cosas buenas que pueda traerte tu día a día pero interfieren con cierta frecuencia y te impiden estar todo lo bien que desearías o que estabas antes del suceso.

– Van pasando los días y notas que te cuesta superarlo y que te sigue afectando casi igual que el primer día.

– El suceso puede haber producir algún cabio en tus esquemas habituales de pensamiento o forma de ver el mundo, a los demás o a ti mismo. Por ejemplo, si antes confiabas fácilmente en los demás, puedes empezar a pensar que la mayoría de la gente es egoísta y solo se preocupa de sí misma.

Si antes te considerabas una persona capaz y competente, puedes tener dudas sobre tu competencia. En definitiva, el suceso puede crearte dudas o hacerte ver el mundo, a los demás o a ti mismo de un modo más negativo y pesimista.

Con el tiempo, lo habitual es que acabes superando este tipo de sucesos sin ayuda pero puede llevarte bastante tiempo.

Para superarlo con más rapidez, puedes hacer lo siguiente:

No niegues tus emociones. Reconócelas, ponles nombre (“esto que siento es ira”, “esto que siento es miedo”, etc.), acepta que están ahí, sin tratar de ignorarlas o enterrarlas con pastillas, alcohol o distracciones. Dedica un rato de vez en cuando a pensar en lo que sientes y a permitirte sentirlo.

Ten paciencia. No te castigues pensando que no debería afectarte tanto o que ya tendrías que haberlo superado. Todos tenemos nuestros puntos débiles y hay cosas que nos afectan más que otras y que tardamos más tiempo en superar mientras que otras experiencias que dejan temblando a otras personas no nos afectan. Trátate bien y sé paciente.

Aprende sobre ti. Pregúntate por qué esto en concreto te está afectando tanto, pues puede tratarse de un tipo de experiencias que tocan algún “punto débil” tuyo que necesitas trabajar. Por ejemplo, a Raúl le afectaban enormemente los sucesos negativos en los consideraba que quedaba mal delante de alguien. Al analizar este tipo de sucesos, se dio cuenta de que tenía una opinión negativa de sí mismo en la que se veía como alguien aburrido y poco interesante para los demás. Le afectaba mucho cualquier suceso que pudiera “demostrar” que, efectivamente, era así.

Escribe sobre lo sucedido. Escribir acerca de tu experiencia, tus emociones y cómo te ha afectado, puede también servirte de ayuda.

Plantéate la posibilidad de hablarlo con alguien. Una vez que hayas pensado sobre lo sucedido, tengas claro lo que sientes y hayas aprendido algo acerca de ti, puedes plantearte si deseas compartirlo con alguien de tu confianza y que te conozca bien. Esta persona puede ayudarte a ver las cosas desde una perspectiva más realista o darte algún buen consejo.

Mantén el control de tu mente. Aunque tu mente va  tender a presentarte ideas, pensamientos y recuerdos del suceso negativo con mucha frecuencia y no siempre vas a poder evitarlo, es importante que tengas el máximo control posible para no dejar que todos esos recuerdos e ideas te dominen o se vuelvan excesivos. El mejor modo de controlar tu mente consiste en mantener tu día bien organizado y concentrar tu atención plenamente en la tarea que estás realizando en cada momento, tal y como se hace cuando practicas mindfulness.

Echa un vistazo a la sección de mindfulness, pues no encontrarás modo mejor de controlar tu mente que esta técnica.

http://motivacion.about.com/

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