MASONERIA

La masonería en el progreso moral, intelectual y material de la sociedad

Que entendemos como pobreza y como la medimos, son aspectos importantes de tratar, pues en base a estos conceptos establecemos mediciones, objetivos y acciones que determinarán el futuro de muchas personas.

Políticas públicas y proyectos privados que marcarán el futuro económico y social de muchos se implementarán en base a estas mediciones y generarán ingresos que serán determinantes a la hora de medir la evolución de las personas no sólo en cuanto a sus ingresos sino a su bienestar social.

Esta pregunta aparentemente tan sencilla tiene una respuesta compleja. 

“La Masonería hace suyos los principios universales de Libertad, Igualdad y Fraternidad y se compromete en una escuela de perfeccionamiento ético al servicio de la humanidad, trabaja por la paz y la justicia, así como para el progreso moral, intelectual y material de la sociedad. La Masonería exige a todos sus miembros el respeto a las opiniones y creencias ajenas, y practica la tolerancia, la fraternidad y la armonía entre los hombres Cuando uno se da cuenta hasta qué grado de degeneración hemos llegado en el Occidente moderno, resulta fácil comprender cuántas cosas de orden tradicional y, con más razón, de orden iniciático, no pueden subsistir más que en estado de vestigios, más o menos incomprendidos incluso por aquellos mismos que los guardan.”

René Guenón
Aperps sur l’initiation

Hoy en día se entiende la pobreza como algo más que la falta de ingresos. La pobreza se refiere también a la equidad, o la falta de equidad.

Vivir en la pobreza significa que uno tiene más probabilidades de morir a causa de enfermedades prevenibles, de tener una tasa más alta de mortalidad infantil, de no poder acceder a una educación y de carecer de vivienda adecuada. 

También significa mayor vulnerabilidad al delito y la violencia, acceso inadecuado o carencia de acceso a la justicia y los tribunales, así como la exclusión del proceso político y de la vida de la comunidad. La pobreza se refiere también al poder: quién lo ejerce y quién no, en la vida pública y a puertas cerradas.

Para comprender las modalidades arraigadas de la discriminación y hacerles frente, modalidades que sentencian a los individuos, las comunidades y los pueblos a generaciones de pobreza, es esencial llegar al centro mismo de las complejas tramas de las relaciones de poder en las esferas política, económica y social.

La pobreza es una situación o forma de vida que surge como producto de la imposibilidad de acceso o carencia de los recursos para satisfacer las necesidades físicas y psíquicas básicas humanas que inciden en un desgaste del nivel y calidad de vida de las personas, tales como la alimentación, la vivienda, la educación, la asistencia sanitaria o el acceso al agua potable.

También se suelen considerar la falta de medios para poder acceder a tales recursos, como el desempleo, la falta de ingresos o un nivel bajo de los mismos. También puede ser el resultado de procesos de exclusión social, segregación social o marginación.

En muchos países del tercer mundo, la situación de pobreza se presenta cuando no es posible cubrir las necesidades incluidas en la canasta básica de alimentos. La situación persistente de pobreza se denomina pauperismo. La aplicación del concepto de pobreza a unos países frente a otros se denomina subdesarrollo (países pobres).

Ahora bien, para nosotros los masones que somos una organización social que sustenta los postulados de Libertad, Igualdad y Fraternidad y, en consecuencia, propugna la justicia social, combatiendo los privilegios y la intolerancia; estamos obligados a practicar la solidaridad humana y el deber de estar en un lugar de avanzada en el proceso evolutivo e integrador del hombre y de la sociedad. Anhelamos la eliminación de prejuicios de toda índole y reconociendo al trabajo como un derecho y un deber esencial de todo hombre y la vía más eficaz de progreso social. Dado este fundamento constitucional no puede ser de otra manera que, más que el combate de la pobreza, ya que debemos admitir que siempre existirán pobres en el mundo, debemos hacernos cargo del combate a los privilegios, de luchar incansablemente en contra de las discriminaciones, en especial la “Condición de Cuna” que tan marcadamente actúa en nuestra sociedad, condenando a muchos a un esfuerzo estéril por lograr romper la barrera de la pobreza. 

Es innegable que, a lo largo de estas palabras, hemos podido constatar que dada la propia condición humana y la libertad de hacer y pensar de cada ser humano, es innegable que existirán siempre personas y lamentablemente familias sumidas en una condición de pobreza, sin embargo no es posible permitir que éstas mismas familias no tengan siempre la igualdad de oportunidades para dejar su condición. En conclusión la desigualdad o discrimen es un medio de presión por el cual los miembros de las altas esferas o estratos sociales impiden que las personas que están en las esferas bajas puedan subir. Esto hablando de cualquier tema, es decir, política, ambiental, economía, cultural y educativa entre otras muchas. En tanto las personas de las clases bajas luchan por llegar arriba para gozar de los beneficios que una sociedad capitalista rinde a unos pocos.

La libertad es el mundo de la alegría, según Naiman de Bratslav.

Tenemos que pensar y luchar por la igualdad, precisamente porque existe una gran desigualdad en el mundo físico. Que los hombres no son iguales es sólo una verdad a medias, la otra mitad es que lo son. La interconexión de las diferentes dimensiones de la desigualdad es una alternativa para comprender la complejidad de este fenómeno. También muestra que el combate contra la desigualdad tiene que articular acciones en los tres ámbitos: en el aspecto micro social, en el nivel intermedio y en el ámbito macro social.

A pesar que muchas Constituciones Políticas y Democráticas en muchas Naciones del planeta hacen una clara referencia a que: “todos los hombres fueron creados iguales y nacen libres”, sabemos que en muchas formas la gente no es igual entre sí. No nace con iguales oportunidades y potencialidades para aprender y lograr cosas, tampoco nace en ambientes sociales igualmente sanos y favorables. Sin embargo, la igualdad ante la ley y la igualdad de oportunidades son ideales democráticos fuertemente protegidos y defendidos por las fuerzas progresistas, y son deberes inherentes al quehacer masónico. 

De allí la fuerza y absoluta vigencia de nuestra premisa: Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Leer más: https://www.masoneria.se/dacalogo-moral/

FUENTE: https://www.masoneria.se/dacalogo-moral/

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