MASONERIA

El Espejo: Símbolo de autoconocimiento.

Puede ser una imagen de 1 persona

Un poder oculto tras el rostro que se refleja en el Espejo. Existe una Poderosa Verdad Oculta en el Simbolismo Masónico del Espejo que va mucho más allá, de los muchos relatos, mitos, leyendas e incluso películas en las que se afirma que un espejo es un portal hacia otra dimensión, mitos de los seres imposibles o tal vez incluso de seres condenados a simplemente copiarnos en el reflejo y ser castigados si no se hace el buen trabajo de reflejarnos, por dejar al descubierto un gran secreto, mitos que dicen que cuando mueras y mires en el reflejo y mires a un rostro putrefacto es porque ya moriste. Pero, hay otra verdad simbolizada en los espejos, que afirma que tras la imagen que se refleja se oculta tu verdadero rostro, muchas veces insospechado por ti, y que si das con su clave oculta de lo que ves reflejado en el espejo te otorgará un increíble poder—–

La Mayoría de los masones hemos manejado, en algún momento, la firme idea de que a través de nuestros hermanos masones en logia, podemos observarnos, si observar nuestras propias miserias, vicios y también virtudes, ya que, no son más que un espejo de nosotros mismos. La misma está basada en la premisa lógica que nos señala que, “si somos capaces de observar algo en otros, es porque lo reconocemos y por tanto, está también en nosotros mismos” es tan fácil de explicar cómo cuando escuchamos a alguien hablar en otro idioma que no sea el nuestro, no le entenderíamos, a menos que ese idioma como el español, estuviera en el contenido de nuestro cerebro, en este sentido sólo podremos identificar algún aspecto psicológico por ejemplo la envidia en otros, si es que nosotros somos envidiosos.

Esto es totalmente coherente con el principio de que el hombre no conoce lo que no está contenido en su interior; pero, puesto que nuestros sentidos están condicionados sólo para capturar el mundo de afuera, el mundo que nos circunda, el mundo exterior, no somos capaces de observar hacia nosotros mismos y por tanto somos incapaces de captar lo que nos integra por dentro, es decir sencillamente, no conocemos nuestro mundo interior.

La idea masónica del primer vigilante y del segundo vigilante, dentro de los templos masónicos escenifican claramente la idea de esta observación sobre sí mismos, ya que el templo no es otro que nosotros mismos, en las logias regulares el primer vigilante se encuentra fuera, de la circunscripción del templo. Buena parte del trabajo esotérico masónico se centra en que el hombre sea capaz de orientarse hacia sí mismo y observarse desde fuera, para poder identificar aquello que nos compone, sin identificarnos con lo que vemos.

Es así como, la masonería se destaca de otras órdenes iniciáticas, que se centra en su trabajo en el despertar, en el hombre lucido, en las capacidades tan necesarias para poder realizar esa auto observación, manteniendo una postura potente y de ser un observador de sí mismo sin emitir juicios. No es ardua y ni difícil es esta pretensión masónica, es de simple readaptación, ya que las mismas universidades son las máximas culpables de la crisis del hombre, que dejaron de lado por cuestiones diversas la postura capital de la Mayéutica Socrática, pero que la masonería tan dignamente adopta hoy para capacitar a sus adeptos para captar la realidad, más que las religiones, son la ciencia oficial la culpable de esta crisis de valores que experimentamos, la experiencia de la vida nos va llenando de juicios que constantemente emitimos desde la postura del observador critico, y no de adaptabilidad y de afinación con el entrono universal.

Una vida moderna sin la posibilidad de conocer nuestra apariencia física, es ya imposible, puesto que hay infinidad de mecanismos como espejos, fotografías, tantos artefactos y artilugios que nos permiten acceder a nuestra imagen, nuestro peso, nuestra estatura, pudiendo incluso modificar partes de nuestro cuerpos y rostro mediante cirugías estéticas. Es el caso tan recurrido del espejo, que nos muestra nuestra imagen fiel, que no es más que el uso de una característica propia de las superficies bien pulidas y la influencia que sobre ellas tiene la luz.

El primer espejo fue la superficie del agua tranquila; pero dado que el hombre es como es, no se conformo con lo que veía sobre esa extraña superficie que, no siendo solida, es capaz de rebotar los rayos de luz.

La tradicional manera del hombre de verse a sí mismo, ha hecho del espejo un símbolo, asignándole la representación del “ auto conocimiento”, de la “verdad” y de la “claridad”, y más profundamente emblema de la “inteligencia encaminada a conocerse a sí mismo”.

Esto se ve ejemplifica en numerosos mitos e historias que nos ofrecen testimonio de la poderosa influencia que sobre el pensamiento humano han ejercido siempre estos extraños objetos, capaces de reproducir imágenes, y esto ha movido a la imaginación de miles de personas, para destacar ciertas ideas mentales de conocimiento y de magia a través de los espejos.

Así, todo lo existente en el universo y ordenado de esa peculiar manera, es en esencia un espejo, pues los únicos objetos que manan la luz en el universo, son el Sol y las estrellas, todos los demás objetos de ese cosmos reflejan la luz que reciben. Así podemos decir que este es un universo de espejos, lo más cercano a un espejo son nuestros ojos, que al mirarlos detenidamente reflejan todo lo que está frente a ellos, y se dice son los mismos espejos del alma pues en ellos se ve reflejado incluso nuestro interior.

Siendo los espejos objetos netamente lunares, no extraña que en la antigüedad el hombre los usara como herramientas de adivinación, precursora de la famosa y conocida bola de cristal de los magos.

Sócrates ponderaba su uso como medio para conocerse, y aconsejaba el uso de espejos a los jóvenes para que observasen, en el, los progresos que la virtud marcaba en sus rostros. Los politólogos consideran que los gobernantes sólo son el reflejo de su pueblo y viceversa. Mientras que los masones consideramos que la sociedad es hoy el reflejo de lo que sucede y se diseña en Logias Masónica.

Una característica de los espejos, producto de las leyes físicas que nos gobiernan, es la reflexión de la luz. Lo cual no extraña a los físicos, sin embargo, es interesante saber que los modernos físicos cuánticos comienzan a ver reacciones espejo al observar las partículas subatómicas, y las modernas observaciones neurofisiológicas, han dado con lo que se llama neuronas espejo, esto es que por ejemplo al ver un partido deportivo, algo de nuestro cerebro reacciona como un espejo de lo que vemos, pues no olvidemos que; el mundo manifestado, asigna una simbología, que ubica a cada lado del cuerpo una característica, siendo cierto que la imagen reflejada tiene esa simbología invertida, con lo cual la imagen reflejada es complemento de el cuerpo que se refleja.

A esta altura es seguro que muchos masones, en todo lo argumentado, explicaría claramente la razón de la forma en que nos sentamos en la logia, más aun, es clara la razón de la ubicación de los oficiales en la logia, incluso las logias masónicas regulares están invertidas, el oriente físico, está en el poniente simbólico.

Como ejemplo muy claro de lo que expongo aquí, llama la atención, la particular ubicación del Hos:. y del Tes:., el primero pide dinero para dar, el segundo cobra dinero para retener, o bien la ubicación del S:.G:.Ss:. y Tt:. y el Or:.Fis:., el primero registra el rigor de la historia y los hechos que acontecen; el segundo, llamado a la disertación y a la interpretación de la ley, el primero escribe y el segundo habla. Si continuamos analizando, en parejas, cada una de las combinaciones de cargos en Logias, observaremos, cada vez más claro, la relación de reflejo, entre los unos y los otros, lo cual es coherente con la particular reflexión de la luz que se da en los espejos.

Muchos masones afirman categóricamente que, la iniciación es el proceso de limpieza de nuestro espejo, que fue manchado por el condicionamiento social circundante, ya hablamos de la mala instrucción académica o del fanatismo religioso, entre otros muchos más.

Siendo el espejo símbolo de una objeto que no engaña, pero si debe ser frecuentemente limpiado, no extraña que ante él, no podamos ocultarnos, engañar a nosotros mismo, nuestras miserias, reconociéndolas y dando así, el primer paso hacia la reconciliación con el propio ser, aunque sí podemos usar de mascaras, personalidad significa mascara .

El espejo, es un símbolo masónico que nos recuerda el deber que tenemos de mirarnos a nosotros mismos, de mirar hacia nuestro mundo interior, hacia adentro, de observarnos en el espíritu de corregir nuestros actos y con ello, progresivamente ir corrigiendo nuestro interior, ya que el accionar de lo manifestado, no es más que el reflejo de lo que sucede en nuestro interior. Discernimiento, autenticidad y claridad son propios del espejo, en el sentido de que mirándonos en él, nos conocemos a nosotros mismos.

En la condición de la observación de nuestro propio ser, no hay forma de que nuestra verdad pueda ser ocultada, derivándose, así mismo la claridad, del hecho de que el hombre, usando la verdad como bandera puede llegar a conocerse y por tanto entender su accionar, teniendo así claridad para vislumbrar el correcto camino a seguir, lo cual nos ubica en la posibilidad del pronóstico de que haremos y como reaccionarismos, de adivinarnos incluso, apoyado en un accionar que es producto del conocimiento del ser y de la verdad desnuda frente a nosotros, para que podamos observarla.

Pero, no nos engañemos, todo lo expuesto es una base teórica solamente, sabemos hay gentes aun que no muy agraciadas en su belleza se deleitan horas observándose en un espejo, pues aun cuando viendo la imagen reflejada nuestra mente nos engaña, vemos una imagen de notros mismos y esta imagen sea tan real y clara como la física de la óptica lo permita; el verdadero conocimiento de sí mismo, se basa en la sinceridad y requiere de un paso más allá; requiere un esfuerzo adicional en la búsqueda de nuestra propia identidad.

El espejo será un símbolo masónico que le servirá a nuestra mente como anclaje del verdadero ejercicio interior, de buscar en nuestro muy propio reflejo, nuestra propia imagen real, nuestra imagen al simple desnudo, observándonos sin emitir juicios de valor que empañan la superficie reflectante, encontrando así tras esa imagen, el conocimiento que permita dar respuesta a las grandes interrogantes que perturban nuestra alma. La posibilidad de identificar nuestros defectos y poder intentar corregirlos, está apoyada en la capacidad posible de vernos a nosotros mismos así tal cuales somos.

En un plano inmediato observamos, con el espejo, nuestra apariencia exterior; pero siendo diligentes y buscando mas allá de lo simplemente evidente, es decir, intentando conocer los espacios en blanco, mas que le texto plasmado con tinta, notaremos que lo físico pierde pronto su valor en la observación y queda relegado a una menor prioridad. Esto es, en esencia, lo mismo que en las tenidas masónicas hacemos de forma virtual observando a nuestros QQ:.HH:. y leyendo su accionar más allá del accionar mismo o de su apariencia física, y comprendiendo que lo que vemos y reconocemos, en los demás, es porque necesariamente, lo hemos conocido en un tiempo y espacios diferente al actual. El espejo y su misteriosa capacidad de reflejarnos, nos permite “conocernos”, o quizá sea más correcto decir, que nos permite “reconocernos”.

De lo anterior se desprende, que al reconocernos como seres falibles pero proyectados a perfeccionarnos, estamos viendo la “nuestra propia verdad”, tan necesaria para hacernos una valuación sincera; por otro lado, cuando conocemos o reconocemos la verdad, nos veremos con “claridad”; pues estamos limpiado el espejo de la percepción que nublan nuestro propio ser y es por ello que, viendo con claridad la verdad nos hacemos por fin de nosotros mismos, contactamos con nosotros mismos.

De tal forma que el espejo, como simple objeto o como símbolo, ya sea en el mundo manifestado o en el mundo psicológico, nos mostrara siempre verdades; que, aun cuando nos causen repulsa, por el hecho de que a ninguno de nosotros nos gusta que nos muestren nuestras miserias, no deja de ser un acto intimo con uno mismo, por lo cual las vergüenzas, orgullos, soberbias y vanidades pierden fuerza si realmente somos sinceros con nosotros mismos y capaces de acepta aquello que se nos presenta y nos causa rechazo.

Si aceptamos de buena gana que, los enemigos del masón son los egos. Adquiere gran coherencia, la lucha que este libra día con día y aquello que señala que “construimos templos a las virtud y pozos sin suelo a los egos”. Lucha esta que no puede ser evadida ni retardada, debe ser enfrentada con entereza y valor. Los símbolos masónicos son parte fundamental, nos ayudan a entender la esencia del ser, en particular el espejo, es un símbolo de gran importancia masónica, porque es el que nos ayuda a identificar a nuestro enemigo interior, ya que a través de él, vemos su rostro y lo enfrentamos cara a cara.—-

Muchas personas afirman que dentro de los espejos hay otro mundo escondido, como si fuese el nuestro pero de una manera modificada, las cosas que nosotros vemos, las cosas escritas de forma correcta, en ese mundo está escrito al revés.

Otra de las leyendas que hay sobre los espejos, es que si uno sitúa un espejo frente a otro crea un portal infinito donde los espíritus pueden transitar libremente dentro del mundo de los vivos y su dimensión, la dimensión de las muertos.

Por su capacidad para duplicar la realidad, éstos han despertado un interés en lo desconocido, los espejos han sido siempre un medio de acceso para la magia y lo sobrenatural, y ya en la Antigüedad el arte de la adivinación por medio de espejos, conocido como cristalomancia, era practicado por magos y arúspices de muchas culturas. Los estudios del ocultismo utilizan espejos para adentrarse en el mundo de los espíritus.

En la Alquimia el cristal simboliza la perfección espiritual. Pero es la transparencia la que hace que el cristal exista y no se vea, a la vez que deja ver a su través, convirtiéndose en un intermediario entre el mundo visible y el invisible, y por tanto en una base simbólica de la sabiduría, la adivinación y todas las facultades y poderes misteriosos del hombre.-.

El Ojo de Horus es el Oudjat, el ojo de la visión justa, y se relaciona con el llamado Tercer Ojo, el cual despierta la clarividencia en el hombre. Los espejos negros -confeccionados con obsidiana- quizás sean uno de los elementos más relacionados con la Magia. – Alcoseri – #DespiertaYa

FUENTE: Mujer Masona. https://www.facebook.com/permalink.php?id=261751031201198&story_fbid=261754617867506

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