MASONERIA

La Experiencia Iniciática o la Pequeña Obra

POR: H.·. Oscar Figueredo

M.·.M.·. Log.·. José Martí Nº 125

         Mientras el hombre común trabaja para vivir, el Masón vive para trabajar, siendo esté el objeto de su existencia terrenal. El Masón es el constructor de un templo ideal, y por ende, no debe olvidar el privilegio que tiene de cooperar con el mismo Gran Arquitecto en la expresión de los planes que constituyen la Gran Obra Universal de la Creación.

Mientras el hombre común trabaja para vivir, el Masón vive para trabajar, siendo esté el objeto de su existencia terrena.

         Usualmente este proceso constructivo, que constituye el sentido y el destino de la acción del masón, se presenta en dos planos diferentes pero íntimamente relacionados, que reciben las denominaciones de Pequeña Obra y de Gran Obra.

         La Pequeña Obra es la denominación con la que se designa el proceso constructivo que el masón elabora en sí mismo, a través de lo que podemos nominar como la experiencia iniciática. Por su parte, con el nombre de Gran Obra se designa el proceso constructivo que el masón desarrolla en el Mundo Profano. Veámoslas.

La Experiencia Iniciática o la Pequeña Obra

       Resulta importante comprender que la Experiencia Iniciática o más concretamente la Iniciación, no consiste en la ceremonia de consagración de un determinado grado, sino que significa el Estado de Realización efectiva que cada iniciado construirá en sí mismo, en un lento proceso de estudio, comprensión y asimilación, a fin de poder expandir su concienciaformar su voluntad y fortalecer su poder de hacer.

         El término «iniciación«, derivado del latín initium, significa «comienzo» y también «entrada», implicando, en consecuencia, el “principio” de un proceso de conocimiento de esa realidad que denominamos como “iniciática” y que además constituye el ingreso en un camino espiritual que habrá de conducir a una real «transformación» de quien que pueda emprenderlo y continuarlo hasta el fin.

         Supone, pues, el proceso de transmutación que habrá de operarse gradualmente en el adepto, a diversos niveles, mientras recorre el camino hacia el conocimiento de sí mismo. Es una vía escalonada en la cual se irán conociendo, poco a poco, los distintos estados del ser.

        Hemos de tenerse presente que ese conocimiento del cual hablamos no constituye una simple acumulación de información, aun cuando el estudio es imprescindible, porque la comprensión intelectual ha de estar complementada y sustentada en la vivencial, puesto que de nada sirve que tengamos un extenso conocimiento de los elementos exotéricos de nuestros símbolos y rituales, si tal conocimiento no nos conduce al compromiso interior de la mutación íntima de lo profano en lo iniciático.

El Proceso Iniciático

       Para que la Iniciación ocurra será necesario que el recipiendario y operen esa transformación integral, que habrá de producirse cuando estos instrumentos, despertadores de la conciencia, ordenen la inteligencia y toquen las fibras más sutiles e imperceptibles que la conectan con las verdades eternas.

        El proceso iniciático comporta un despliegue de potencialidades ocultas y misteriosas que yacen en nuestra propia interioridad, y es además un desarrollo de las posibilidades verdaderamente espirituales que en el estado ordinario se encuentran adormecidas.

        El estudio de los códigos simbólicos tradicionales y la práctica  de los rituales iniciáticos serán los vehículos adecuados para que esta transmutación y despertar de la conciencia se produzca y se sustituyan progresivamente los apegos y las falsas identificaciones, es por ello que se denomina la Suprema Identidad.

        De manera resumida, podemos decir que la Iniciación es una experiencia personal que hay que VIVIR, unSABER que hay que adquirir y una VERDAD que hay que realizar.

        El Proceso Iniciático es esencialmente personal e individual, porque implica, para cada uno, el encuentro, el descubrimiento y el conocimiento de sí mismo, y aunque ello ocurre en medio de una colectividad (la comunidad iniciática), resulta ser una experiencia inefable e intransferible.

       Ahora bien, más allá de que se trate una experiencia personal, la misma no sucede de forma aislada ni en solitario. Existe un conocimiento (un Saber) que la comunidad iniciática (la Orden) presenta y pone a disposición del iniciado a través de sus símbolos, alegorías y rituales, para que éste las  penetre, las haga suyas y las aprehenda de acuerdo a su particular perspectiva y realidad.

La Iniciación en el Mundo

Se debe permitir que los símbolos y los ritos que proporciona la Masonería penetren en su interior.

Símbolos masónicos del siglo XIX.

       La Masonería es una tradición procedente de las antiguas organizaciones y gremios iniciáticos de constructores «libres» (los francmasones y compañeros medievales), que concibe a la Unidad como un Arquitecto u Ordenador Supremo, y al Cosmos como su obra más perfecta y elocuente, lo que hace posible que el hombre pueda tomar a esta última como un símbolo vivo que le permite reconocer (porque los contiene en sí mismo) los principios o los arquetipos que determinan todo lo creado.

       Esos principios y leyes universales, y el orden visible e invisible, tangible y sutil que de ellos emana, se expresan mediante las proporciones, medidas, ritmos y estructuras de los números y las figuras geométricas, fundamento de todas las artes y las ciencias cosmogónicas, y sobre todo de la arquitectura sagrada, síntesis de todas ellas.

       Si la Masonería (como la Alquimia) es llamada el Arte Real, éste no consiste en otra cosa que en la actualización, en el plano del hombre y de la vida, de todas las posibilidades de manifestación concebidas y contenidas eternamente en la Mente y la Sabiduría del Gran Arquitecto, que «todo lo dispuso en número, peso y medida«, lo que nos da la idea de la existencia de un modelo prototípico reiterado en cualquier gesto creativo, ya se trate ese gesto de la creación de un mundo, de un ser o de una obra de arte, siendo ésta última la que el hombre finalmente pueda hacer consigo mismo en su interior.

       Es por eso que el aprendizaje, el conocimiento y la encarnación de ese modelo, que el cosmos entero simboliza, hacen del masón un obrero de la construcción universal, en la que él colabora conscientemente.

FUENTE: https://www.gadu.org/antologia/la-pequena-obra-la-gran-obra/

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